Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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jueves, 5 de noviembre de 2009

Escuelas del dolor




En muchas ocasiones la práctica médica adquiere un formato pedagógico. El doctor se convierte en profe, el paciente en alumno y la consulta en un aula. La terapia cede su protagonismo al aprendizaje.

- ¿Qué espera de esta consulta: entender por qué le duele o que le libremos del dolor?

- Las dos cosas

- Imagine que sólo podemos conseguir uno de los dos objetivos: entender o librarse del dolor.

Generalmente los pacientes optan por la terapia, renunciando a la docencia.

- Lo siento, pero en este tema es necesaria la docencia. De otro modo no conseguiremos eliminar el dolor. Tiene que entender lo que sucede pues necesitamos su colaboración. Un diabético debe conocer la diabetes y un paciente con dolor (no asociado a daño) debe conocer el por qué de un sufrimiento intenso, continuado e innecesario. Tiene que estudiar.

Los pacientes se avienen con entusiasmo variable (desde el cero al infinito) a escuchar las explicaciones. Conviene un término medio ya que los dos extremos (el vago y el empollón) son viciosos.

Convertir la consulta en un aula ahuyenta un buen porcentaje de pacientes. Con los que quedan se obtienen resultados variables, como en cualquier aula.

El mayor enemigo del proceso escolar son las prisas.

- Bien. Entonces, ¿qué hago cuando me duela?

- Deberá tomar la decisión que considere más conveniente una vez sepa lo que está sucediendo en su organismo. No se precipite. La solución viene de la mano del conocimiento. Debe aprender a decidir sobre la base de lo que haya aprendido.

Los pacientes-alumnos se resisten a abandonar la esperanza en la terapia.

- Suponga que ya he entendido todo lo que usted me explica. Luego me dará unas pautas, un método para eliminar el dolor...

- No hay métodos ni pautas. Sólo aprendizaje, teórico y práctico. Para el dolor de cabeza sólo hay teoría, imaginación, convicciones. No hay músculos contracturados, articulaciones bloqueadas ni desgastes. Para el dolor de aparato locomotor necesitará un tutor del movimiento, un fisioterapeuta versado en el tema. Alguien que conozca la técnica del bien moverse. Ello incluye correcciones manuales, consejos y ejercicios pero también explicaciones sobre músculos, articulaciones, fascias, puntos miofasciales... y neuronas.

-¿Cómo sabré que he aprendido lo necesario?

- Cuando esté convencido de que habita un organismo razonablemente sano, gestionado por un cerebro equivocado, que se empeña en limitar sus acciones por miedo a destrozos internos. Entonces le daremos el certificado de aptitud.

- ¿Y si me sigue doliendo...?

- Tendremos que analizar las causas del fracaso escolar...

El motivo más frecuente es que el alumno piensa que el profe está equivocado, que "lo del dolor" no puede ser lo que oye en esa extraña aula.

- Esto no se va a curar sólo con explicaciones, sin terapias.

- Le recuerdo que esto es un aula no una consulta. Olvide las terapias.

- No puedo. Ahora mismo me está doliendo.

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La escuela de la Biología del dolor que se pretende tiene que superar el obstáculo a veces insalvable de la escuela en la que empezamos a educarnos al poco de nacer, aspirando sin darnos cuenta la información que contienen nuestras experiencias, la observación de las ajenas y la escucha de los variopintos y contradictorios mensajes de los expertos sobre sus terapias.

- Esto a mi no me sirve. No estoy para perder el tiempo oyendo especulaciones filosóficas sobre el dolor...

- ¿Por qué no pruebas con la operación esa de Suiza? Conozco a una que ha ido y está encantada...

17 comentarios:

villovi dijo...

En mi campo hace tiempo que existen las escuelas de dolor. Creo que es más o menos conocida por todos la "Escuela de espalda". El objetivo es enseñar al paciente que medidas de precaución debe tomar a la hora de moverse, qué no debe hacer, ergonomía postural...

Por alguna "extraña" razón, pese a que se siguen "empleando", se comprobó que era un fracaso. Las conclusiones, de modo breve, eran que lo que se conseguía con este tipo de "enseñanzas" era a que el paciente creara en su cabeza una imagen distorsionada de la "columna", que se llenara de miedos e incertidumbres y sobre todo, que se sintieran enfermos.

Las "escuelas de espalda" enseñan a la gente a "sentirse enfermas". Son el caso opuesto a lo que planteas en tu entrada. Ahora que se considera otros muchos factores, además de la biomecánica, se entiende el por qué de su fracaso y se relega a hospitales donde "sigue de moda".

Es fundamental el poder de la información, puesto que puede hacer tanto bien como mal hace la desinformación.

El problema es que vivimos en la sociedad de la desinformación (siempre es más rentable económicamente...).

Un saludo.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Claro, claro, esto tiene que ver con la discusión de la otra entrada.
Y el tema es que estoy de acuerdo, salvo en lo que creo que es crítico.
La información hace que la persona que se toma la molestia en dar una oportunidad a las nuevas explicaciones, experimente, y esa experiencia es posible que obre cambios. Y eso es lo que entiendo es crítico.
Por ejempo, y salvando las enormes distancias:
con un niño con rabietas, yo hago pedagogía con los padres...
El plan es el siguiente:
1) Información y cambio de narrativa. Si los padres se estan contando que el niño esta enfermo, hiperactivo, que tiene un problema mental, yo trato de que tengan en cuenta la posibilidad de que simplemente el niño ha ganado demasiadas batallitas con su actitud. Casi siempre aceptan y creen.
2) Se articula una estrategia derivada de la información nueva disponible.
3) Hago una predicción. En principio, en el transcurso de la semana, va a haber no una mejoría sino un empeoramiento de la conducta (eso les digo). Después de una semana o dos, empezarán a reducirse las rabietas.
4) Sobre la marcha vamos viendo lo que va surgiendo y lo vamos "ajustando".
Toda la información es obviamente importantísima, pero sin ver cambios, el niño acabará en otra consulta casi seguro, y no de psicología. La información abre puertas, abre posibilidades y nuevas alternativas decisionales, pero sin los hechos.......
Un saludo.

Maimai dijo...

No sé si he terminado de pillar el hilo de la cuestión. Jesús, si no lo he hecho corrígeme, por favor.

Es evidente que una mejora en los síntomas afianza y motiva el aprendizaje. Como siempre, nos encontramos de todo. Yo englobaría los resultados en 4 grupos:

- El que lo entiende rápido y presenta una mejora espectacular.

- El que necesita un proceso de aprendizaje más "dosificado" y, según va entendiendo los conceptos básicos, empieza a ver la luz al final del túnel, generalmente acompañado de mejoría.

- El que lo entiende y está de acuerdo pero no acaba de creerse que puede mejorar (aquí estaría Jesús?) o se implica demasiado. Aquí los resultados pueden ser pobres.

- El que no entiende nada y no mejora nada tampoco (estos generalmente desaparecen).

Seguro que hay más grupos, igual hasta tantos como pacientes. Hay resultados extraordinarios, buenos, regulares y malos, como todo. Pero generalemnte el paciente que entiende y colabora mejora.

Un saludo!

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Hola Maimai:
Generalmente, el que no da la opción a la altenativa de explicación es que no quiere por algún motivo (¿ganancias del síntoma?), ya que esa nueva opción es al fin y al cabo una esperanza.
La mayoría quieren creer, y ponen a prueba la nueva explicación. Si en la prueba que hacen hay resultados (hechos), aunque sean mínimos habrá un buen pronóstico. Si los resultados no se dan, si no hay cambios en la dirección predecida, si no hay hechos, ya puede ser la mejor información la que se traslade, la mas veraz, amena, detallada, verdad de la buena. Da lo mismo, abandonará.
Con algunas estafas sanitarias pasa a la inversa. Como la persona "ve" que ha mejorado, da lo mismo que les expliques que por el tratamiento es IMPOSIBLE, seguiran creyendo y haciendo. Y esto, sea el receptor de esa información, quien sea. Su experiencia contradice la información, y además quiere creer y necesita creer.
Y ese es el punto de desacuerdo, que al final, creo que no lo es.
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesus: estoy de acuerdo en que estamos de acuerdo. Al final estamos hablando de perogrulladas y obviedades.

Hoy, de momento, llevo un buen día. Las dos pacientes que me han visitado han entendido, han creido y han aplicado correctamente lo aprendido y han mejorado considerablemente.

¿Han creído porque han mejorado o ham mejorado porque han creído?

Jesús Castro Rodríguez dijo...

jajjaja, perfecto Arturo. Siento emperogrullarte, culpa mia.
Felicidades¡¡¡, me alegro mucho.
No me parece una cuestión vana, el hablar de esto. ¿Te das cuenta? estas diciendo,¡¡¡ HECHOS, MEJORAN¡¡¡ y por eso crees que tu planteamiento es el correcto...
Para creer, por suerte, no basta con la "verdad" científica del momento, no basta con que suene lógico (a eso se le llama validez aparente, creo), tiene que unirse a los hechos. Por eso es tan complicado cambiar creencias. Hitler, por ejemplo, tuvo a su favor los hechos para que su pueblo creyera y quisiera creer, aunque el planteamiento fuera demasiado cruel. Ghandi también.
Un saludo.

Jesús Castro Rodríguez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arturo Goicoechea dijo...

Villovi. estoy de acuerdo contigo en señalar los problemas que plantean las escuelas de espalda de corte estructural. Estoy convencido que el modelo integral de análisis del movimiento, teniendo en cuenta la implicación de la red neuronal puede aportar grandes beneficios, pero no es tarea fácil para el terapeuta adquirir el conocimiento y habilidad necesarios. Merece la pena el intento

villovi dijo...

Pues lo intentaremos Arturo. Creo que es una combinación perfecta. Seguiremos aprendiendo todo lo que podamos. Gracias a tu blog nos inspiras y motivas, además de ilustrarnos, a muchos fisioterapeutas (además de pacientes y otros profesionales).

Un saludo.

Anónimo dijo...

Dr, y amigos interesados, les envio este estudio colgado en la web.
Ya comprendo que no es fácil clicarlo desde el blog, pero se puede copiar en al barra de navegación.
De todas forma mando el enlace más fácil
www.plataformafibromialgia.org


http://plataformafibromialgia.org/index.php/medicina/fm/233-severidad-dolor-en-fibromialgia-no-vinculada-con-sintomas-psicologicos.html

Un saludo
Elena Navarro

villovi dijo...

Es de lo que el Dr. habla constantemente, ¿no? Un cerebro hipervigilante incapaz de inhibir el dolor...

arturo goicoechea dijo...

Elena: tal como comenta Villovi, el trabajo que nos has facilitado muestra que el cerebro ha desactivado la inhibición del dolor, es decir, ha decidido que duela. Ello es la expresión de que se da una situación de alerta al daño, absolutamente injustificada pero real y manifestada por dolor.

Sigue siendo decepcionante la obsesiva búsqueda del gen responsable y la absoluta desconsideración del papel de la cultura, de la información y su sustitución por l atópica teoría del estrés psicológico como desencadenante.
Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Yo estoy bastante cansado de que a cualquier cosa que no se le encuentra explicación médica o una verificación mas o menos objetiva se le de la explicación de "psicológico" cuando en realidad significa que "no tengo ni idea de que te ocurre". Me parece en cierto modo degradante para la profesión, y al fin y al cabo un engaño para el usuario de los servicios de salud. Por psicológico he llegado a ver cosas que en realidad son fallos médicos que se han querido "tapar" con esta excusa (y fallos muy pero que muy evidentes, por suerte no han sido los mas). Luego otros donde directamente se lo han tratado de quitar de encima.
Pero bueno, esta es la "materia" con la que trabajamos, y que trabaja, el humano...
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: tienes todas las razones del mundo para estar cansado de la etiqueta "psicológico". No sólo es incorrecta sino que puede resultar peligrosa por muchos motivos. En el fondo contiene además una valoración de que el dolor no es real y que se ocultan intenciones no confesables por el paciente.

Creo que la propuesta neuronal que intentamos difundir en este blog puede ayudar a esclarecer el problema

Saludos

Anónimo dijo...

Gracias a todos por acercarse a ver el artículo.
Desgraciadamente seguiremos en la misma dinámica.
Por eso como Asociación y desde las atribuciones que nos corresponde, daremos la mayor publicidad posible, intentando que se comprenda; "cerebro incapaz de inhibir el dolor".
Otra cosa son las terapias a las que podremos acceder. El Mtrio de Sanidad, anclado en viejas creencias y en posiciones, protocolos y terapias infructuosas.
¡¡¡ Cúanto queda por hacer¡¡¡
Gracias a todos
Elena Navarro

Arturo Goicoechea dijo...

Elena: yo matizaría de forma sustancial la frase: "cerebro incapaz de inhibir el dolor". Esa es la posición del articulista. En mi opinión no es que las zonas cerebrales inhibidoras sean disfuncionales o incapaces sino que el cerebro mantiene la alerta nociceptiva (encendido del dolor activo) lo cual incluye, lógicamente, apagar la inhibición. Se tra de un decisión cerebral anómala, no de una incapacidad inhibidora.

Saludos