Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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martes, 5 de abril de 2011

Contractura y contraccion muscular



En el universo del denominado dolor musculoesquelético, independientemente de lo que esto pueda querer decir, se utiliza con frecuencia la palabra contractura.

- Me duele

- Tienes contractura

La contractura abre la justificación para relajar músculos, por ejemplo con masajes. Se supone que un músculo contracturado tiene problemas con su oxigenación ya que cierra los vasos . Ello crea sustancias inconvenientes que contraen más el músculo y generan un círculo vicioso. Eso dicen...

¿Qué es realmente, una contractura?

Habría que preguntarlo a quien utiliza la palabra.

Hablando con propiedad, la contractura indica un acortamiento de tejidos blandos que impiden el juego articular normal. El acortamiento puede provenir de la piel (cicatriz), cápsula articular o del propio músculo.
Si el causante del acortamiento es el músculo se debe, por definición, a una activación del mecanismo de contracción-relajación de las fibras sin que haya habido un estímulo nervioso previo. La contractura muscular sería una consecuencia de un estado de hiperexcitabilidad de las propias fibras musculares.

Existen enfermedades musculares que afectan la delicada trama bioquímica que hace que el músculo se contraiga y luego relaje. Lo ideal es que el músculo sólo se contraiga cuando así se lo ordene un programa neuronal que contiene un propósito, un objetivo. Cada estímulo nervioso desencadena una cadena de reacciones que acaban generando la contracción de las fibras. Tras cada estímulo se recupera la condición normal y queda preparada la fibra para una nueva orden. A veces este delicado mecanismo de contracción-relajación no funciona bien y el trabajo muscular es inadecuado. El músculo permanece acortado más tiempo del necesario.

La contracción muscular es el estado de acortamiento de las fibras musculares generado bien por la propia condición anómala de hiperexcitabilidad del músculo o por efecto de una orden neuronal, adecuada o no, en presencia de patología del Sistema Nervioso Central o en su ausencia.

La consistencia muscular aumentada no permite deducir que ello es debido a una contractura muscular. Un músculo contraído no permite deducir una condición bioquímica inadecuada (mala oxigenación...), un trabajo excesivo sostenido... Habrá que averiguarlo en cada caso. La palpación de un músculo puede evocar dolor. De ello no puede deducirse que el músculo está contracturado ni sometido a condiciones químicas inadecuadas. Sólo podemos constatar la secuencia: "si palpo dice que le duele..." y proceder a acercarse al por qué en cada caso.

El músculo puede estar contraído innecesaria o excesivamente, simplemente porque responde a una orden neuronal errónea, innecesaria, poco económica.

- Estás demasiado contraído. Relájate...

La actividad muscular debiera ser siempre económica. Músculos, los menos posibles para conseguir el objetivo. Sucede lo mismo con los precios y los trámites burocráticos. Lo ideal es encontrar un buen precio para el mismo producto y un escaso papeleo para una gestión.

Hay objetivos mecánicos que necesitan poca contracción muscular. Bastan las propiedades físicas de viscoelasticidad de los tejidos y pequeños toquecitos de pequeños músculos pero el cerebro puede añadir elementos de expectativa, ansiedad, incertidumbre, vulnerabilidad... que emborronan la acción con contracciones musculares innecesarias. Sucede lo mismo con la tensión arterial: aumentos, los justos para conseguir el objetivo de la perfusión de los tejidos. Contracciones musculares, las mínimas para conseguir los objetivos de interactuar con los objetos.

Los fisios son los encargados de evaluar todas estas cuestiones, palpando, moviendo, viendo moverse al paciente, hablando... 

Puede que haya contracturas. Si las hay habrá que averiguar por qué, con cierto rigor. Luego cada cual procede según considere oportuno.

viernes, 1 de abril de 2011

Consistencia muscular



Contractura, sobrecarga, espasmo, hipertonía, durezas, nudos, puntos miofasciales, aumento de la consistencia...

- Me duele el cuello

El fisio palpa la zona en la que se percibe el dolor y dictamina:

- Lo tienes muy cogido...

Si hay una cuestión confusa en el tema del dolor esa es la del músculo doliente. El denominado "dolor musculoesquelético" es un maldito cajón de sastre, un desastre conceptual.

El músculo es un tejido de consistencia variable a la palpación y las articulaciones muestran una oposición también cambiante al desplazamiento pasivo. Palpando y moviendo los fisios sacan conclusiones sobre la condición muscular, su responsabilidad en la génesis del dolor. 

La consistencia muscular está influida por muchas variables. Un músculo de consistencia aumentada puede estar excesivamente contraído o no. Si está contraído puede ser debido a estímulos neuronales o por condiciones propias de las fibras musculares.

Contractura no es sinónimo de contracción. Aumento de la consistencia no es sinónimo de contracción. Un músculo doloroso a la palpación no tiene por qué estar contraído. El dolor no es algo que hace contraerse al músculo doliente. Es un tópico falso.

El músculo estático adquiere mayor consistencia, mayor viscosidad pero basta moverlo, activa o pasivamente, para que su consistencia disminuya. Es una extraña propiedad de los llamados fluidos no newtonianos, la tixotropía. Un músculo "duro" se vuelve "blando" simplemente porque tiene tixotropía. Sucede lo mismo con el ketchup, las pinturas, la miel...

Los músculos pueden estar innecesariamente contraídos (como pueden estar innecesariamente encendidas las luces de una habitación en la que no hay nadie) y expresar su incomodidad o vulnerabilidad a través del dolor. Basta relajarlos para que ceda la consistencia y el dolor. 

Pueden darse malas condiciones posturales, psicológicas, de programación, sobresfuerzos... Puede haber puntos gatillo miofasciales que ceban el círculo vicioso del dolor (siempre con la colaboración de un cerebro vigilante y catastrofista). También puede haber un cerebro que defiende una zona de los propósitos del individuo.

Tras el dolor y la consistencia aumentada de los músculos de una zona hay muchas variables: musculares, neuromusculares, cerebrales... Hay contracturas, contracciones, viscoelasticidad, protecciones, alertas, puntos cebo...

El fisio palpa, mueve, pregunta, valora... informa, vuelve a palpar, mover, informar, mostrar, convencer...

El universo del músculo estático y cinético es complejo. No es mi universo. Soy neurólogo. Los fisios tienen una gran labor por hacer: clarificar ese universo de cara a sí mismos y a los ciudadanos.

- Me duele...

- Vamos a ver, con calma... Esto es muy complejo...


P.D. Elefante, un estimable lector del blog, me ha recomendado esta entrada:

http://bretcontreras.com/2011/03/a-revolution-in-the-understanding-of-pain-and-treatment-of-chronic-pain/


No se la pierdan

lunes, 14 de febrero de 2011

Musculo y cerebro


                              Jacqueline Du Pré




Dolor muscular, dolor musculoesquelético, contracturas, puntos miofasciales, sobrecargas, distensiones... son términos usados y abusados sobre los que, más bien, conocemos poco.

El músculo se lleva la palma de las culpas del dolor crónico. Basta provocar dolor con la palpación profunda para concluir que hemos dado con la clave: el dolor sale de este músculo.

Realmente el dolor nunca sale de ningún músculo ni de ningún otro tejido. Del músculo sale información, señales que deben ser interpretadas. Estas señales pueden ser de sufrimiento (hay destrucción de fibras o insuficiente provisión de energía), de agotamiento (esfuerzo mecánico por encima de las posibilidades) o de sensibilización (vigilancia). También puede haber un poco de todo. Las señales llegan a las redes distribuidas centrales que procesan diversos aspectos de las acciones en curso o previstas y de allí surge la percepción de dolor y los programas motores que dicen qué músculos se contraen y relajan.

- Tienes contractura.

Los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre el significado de un músculo contraído. 

Para unos es un músculo con problemas. No hace mas que generar problemas en círculo vicioso. La contractura es el resultado de unas malas condiciones metabólicas previas por sobrecarga y la contractura empeora dichas condiciones. El músculo contraído es el responsable. 

Para otros el músculo afecto, responsable, está callado, inactivo y el contraído es el contrario, su antagonista. La contractura y el dolor son respuestas adaptativas, protectoras. 

A veces el origen está en otro lugar. El músculo aparentemente responsable no pinta nada.

A veces el músculo está rígido pero no contraído.

Los fisios palpan los tejidos para sacar sus conclusiones. Contracturas, puntos gatillo, zonas hipomóviles, maniobras dolorosas... observan también los movimientos para detectar patrones, palpan, hablan...

A veces todo empezó con una incidencia de daño en tejidos, un accidente, un "tirón", un desgarro, una "sobrecarga". Otras no hay ningún suceso previo. Quizás algo emocional...

Cuando algo interno no muscular sucede, los músculos ejecutan los programas motores adaptados a su misión defensiva. Cuando ese algo es muscular en origen los programas tratan de proteger su integridad mientras se repara. 

A veces no hay daño ni sobrecarga muscular. Sólo previsión alarmista de posible daño. Los músculos obedecen y se contraen siguiendo el guion cerebral de la alerta nociceptiva, del catastrofismo. Puede que la alerta rezume un plus de acetilcolina en la placa motora, un plus de CGRP y sustancia P en los nociceptores musculares, quizás también bradikinina, prostaglandinas. Ello puede aumentar la señal nociceptiva. La alerta abre los pasos de señal en asta posterior, tálamocorteza... otro maldito círculo vicioso...

Es una cuestión de huevos o gallinas pero el gallinero lleva tiempo funcionando y probablemente ya no tenga sentido hacerse la pregunta. Siempre habrá huevos y gallinas.

Me viene a la cabeza mi profe de violoncello. Era una excelente fisioterapeuta aun cuando no era consciente de ello. No paraba de tocar, palpar, hablar. Otras veces cogía el violoncello y tocaba. Yo a mirar atentamente (neuronas espejo). 

- Suelta. Más. Siente el peso inerte del brazo. Utiliza todo el cuerpo. Sin esfuerzo... No está relajado... ¡Ahora!... Piensa que estás untando una rebanada de pan con mantequilla... Fíjate en mi hombro...

De todo ello surgía mejor sonido, incluso música de cuando en cuando...

Sabemos poco de dolor y músculo. Tenemos hipótesis. No sabemos si son correctas. 

Sabemos que el dolor es una decisión cerebral. Todo lo que percibimos es una decisión cerebral.

Sabemos que existen puntos miofasciales y que pueden estar cebando innecesariamente el círculo vicioso. 

¿Músculo o cerebro? No tiene sentido. Las neuronas existen porque existe el movimiento y viceversa. Nocicepción, percepción, cognición, emoción, acción. Son distintas caras de un único proceso: la toma de decisión.

El cerebro expresa sus decisiones a través del dolor y la programación motora. Puede haber músculos en apuros. Trabajo mal pagado, en malas condiciones. También puede haber un cerebro alarmista, mal gestor de buenos recursos musculares.

Los fisios también toman decisiones. ¿Músculo? ¿cerebro?

Recuerdo a mi profe de violoncello... 

martes, 1 de diciembre de 2009

La mano que aprieta... Puntos gatillo.




Las manos del fisio palpan con suavidad los interiores imaginando músculos, fascias, huesos y juntas. El objetivo es dar con las claves del origen de la disfunción dolorosa.

La búsqueda de las causas musculares profundas obliga o incita a presionar.

La mano que aprieta desenmascara con facilidad puntos sensibles, durezas locales que se sobresaltan al ser sorprendidas en su escondite.

El impacto del hallazgo puede ser notable para el paciente y/o el profesional. ¡Lo tenemos!

Una vez detectados los nudos musculares sensibles le llega el turno a la palabra, la otra herramienta que también puede apretar lo suyo...

- Tiene aquí un nudo, una dureza, una contractura, una inflamación... ¿Le duele al apretarle?

- ¡Sí, síiii!

La exclamación es una mezcla de dolor y alegría. Allí está la cueva, la cocina, el zulo del dolor. Ya sólo queda aplicar un masaje, una aguja (con o sin brebaje) o prescribir relajantes, antinflamatorios y toxinas.

Los puntos dolorosos gatillo son un filón. Hubo una época en que primaban los puntos sensibles sobre el recorrido de los nervios. Dieron, antaño, algún juego entre los neurólogos. Uno muy socorrido era el punto occipital.

- ¿Le duele?

- ¡Siiiiiiiiii!

- Tiene una neuralgia (Arnold). Le infiltro.

La toxina botulínica ha disuelto el interés de los neuros (y las neuras) por las neuralgias para desplazarlo al músculo, el gran protagonista de la moderna Remediología.

Los puntos dolorosos han cimentado también el diagnóstico de la fibromialgia. En torno a ellos se han producido sesudos debates sobre el número de ellos exigibles para diagnosticar con fuste la temida y misteriosa enfermedad.

Los puntos dolorosos han sustentado una nueva entidad, altamente productiva: el síndrome miofascial.

Los puntos dolorosos a veces generan dolor sin que ninguna mano experta los ponga en un aprieto.

Otras veces, la apretura manual hace salir del escondite al dolor como si estuviera contenido en una especie de quiste.

Hay muchas disputas sobre los puntos dolorosos, en torno a origen, significado y remedios.

La aplicación de una simple aguja puede que haga el mismo efecto que si a su través se inyectara un anestésico y/o un antinflamatorio. Los acupunturistas defienden el valor añadido de sus prácticas, pinchando meridianos. Los escépticos de turno sólo ven placebo...

No tengo manos expertas. No palpo. Soy neurólogo. Me limito a buscar información para situarme en el problema. Lo que se palpa en los artículos es confusión, desacuerdo, abuso, a veces, de las palabras...

En los puntos dolorosos no hay inflamación pero sí algunas moléculas proclives (las de la llamada "sopa inflamatoria"). Nada está desgarrado ni en carne viva. Sólo unas fibras musculares contraídas o a punto de caramelo para hacerlo a poco que se les apriete...

Puede que los puntos dolorosos gatillo lo sean por culpa de condiciones adversas locales, por cargas y penosidades varias y/o puede que también estén en alerta por el ordeno y mando cerebral... La química de la alerta nociceptiva sensibiliza el músculo, lo vuelve "dolorigénico".

La mano y la voz de los fisios pueden sensibilizar o desensibilizar los músculos. Activar o desactivar la alerta.

Los fisios tienen la mano (dura y blanda)... y la palabra...