Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Uso y abuso de analgésicos








El comedimiento es una condición fácil de prescribir y difícil de conseguir.


Los neurólogos recomiendan un uso precoz de analgésicos para abortar la crisis de migraña a la vez que alertan de su abuso como condición peligrosa que puede derivar en una migraña crónica (transformada).


Todos los consumos que gratifican, bien por aportar placer o eliminar el sufrimiento, tienden a dinamizarse, a desmedirse. El de analgésicos no es una excepción.


Generalmente el aumento del consumo va asociado a una merma de su efecto gratificador. El dolor parece haberle tomado la medida al analgésico y se ríe de él.


- Cada vez tengo más migrañas y los analgésicos cada vez me hacen menos efecto...


- Está abusando de los analgésicos. Debe evitarlos...


- Ustedes me recomendaron que no esperara a tomarlos...


La pérdida de eficacia de los analgésicos no tiene explicación. Ni siquiera los neurólogos se plantean reflexionar sobre su origen.


- El calmante que me mandó ya no me hace nada...


- No se preocupe. Tome este otro...


No existe una batalla entre dolor y analgésico como puede existir entre germen y antibiótico. El germen es un ser vivo que se defiende de lo que le ataca. Desarrolla resistencias, reacciona.


El dolor no es un ser vivo que se siente atacado por el calmante y trata de evitar sus zarpazos letales... No existe algo definible como resistencia al analgésico, equiparable a la resistencia al antibiótico.


- Los cigarros cada vez me hacen menos efecto. Al principio me quitaban las ganas de fumar durante un buen rato. Ahora tengo que encender uno tras otro y ya no me saben tan buenos. Fumo a lo tonto...


- Tiene que dejar de fumar.


- Ustedes me recomendaron que encendiera pronto el cigarro, que no esperara, que si lo hacía luego era más difícil calmar las ansias...


La resistencia del dolor a los calmantes se explica dentro de la dinámica del modo de actuar del sistema de recompensa, una estructura encargada de mover la voluntad del individuo hacia conductas de consumo catalogadas, acertada o erróneamente, como beneficiosas.


La disponibilidad del objeto de consumo facilita la desmedida.


El sistema de recompensa es imprescindible para desperezar al individuo y motivarlo hacia conductas necesarias, como ir a cazar comida y/o pareja, en los tiempos de la sabana. Los depredadores y competidores por las piezas a consumir ponían la debida medida a las pulsiones.


La disponibilidad de supermercados y boticas invierte la pendiente del esfuerzo y hace que la rueda del consumo vaya cogiendo velocidad cuesta abajo.


- ¿No tiene algo más fuerte? El paracetamol, la aspirina, el ibuprofeno ya no me hacen nada. Incluso parece que los triptanes empiezan a flaquear...


- Hable con su cerebro. Dígale que le quite la colecistoquinina, le reponga las "endorfinas", le apague los nociceptores silentes, reponga el chorrito de serotonina y noradrenalina sobre el asta posterior, vuelva a filtrar los estímulo que provienen de las meninges...


- Y eso, ¿cómo se hace?


- Eliminando el miedo cerebral al daño... El dolor es la expresión de ese miedo, lo mismo que el pánico es la expresión del miedo al daño en un ascensor que puede precipitarse al vacío...


- Sí, pero ¿cómo?


- Dejando de complacer al cerebro. No tomando calmantes y continuando con la actividad programada, entrando al ascensor y tratando de controlar el pánico...


- ¡Qué fácil es decirlo!


- Pues sí, pero no he sido yo quien le ha animado al consumo precoz de calmantes... No existen los calmantes ideales: los que quitan el dolor comedidamente. Todos tienen la cualidad de inducir la desmesura.


No tiene sentido considerar al dolor como un enemigo al que hay que matar a balazos. El enemigo a batir es la irracionalidad cerebral sobre miedo a sucesos necróticos en la cabeza.


- Me da lo mismo. Si el enemigo es el miedo cerebral a la necrosis ¿no hay nada para calmar ese miedo?


- Está la cosa un poco cruda pues los neurólogos alimentan ese miedo constante e inconscientemente. Por eso tienen más migrañas que nadie.


................


- ¿Por qué me duele la cabeza?


- Tiene usted una migraña. Es una enfermedad cerebral de origen genético. Tiene un cerebro hiperexcitable, inflamable... Debe descubrir lo que desencadena las crisis y evitarlo. Debe ser comedido en todo: alimentos, horas de sueño, estreses, cambios meteorológicos, hormonas, viajes... Haga ejercicio, contenga sus ardores y, sobre todo, no se automedique. Siga al pie de la letra nuestras recetas...


- Llevo una vida monacal y no me sirve de nada... No encuentro mis desencadenantes... Curiosamente tengo las crisis los fines de semana. He revisado de arriba abajo sábados y domingos para ver si doy con el desencadenante pero no lo encuentro...


- El fin de semana es el desencadenante. Tiene que evitarlo... Puede que, además esté abusando de los calmantes... Debe prescindir de ellos...





lunes, 15 de junio de 2009

Copia eferente


Desde los primeros movimientos fetales la red neuronal registra los efectos producidos por las acciones propias. Cada acción decidida genera un flujo de estímulos provenientes de la amplia gama de sensores externos e internos. Estos estímulos son contabilizados como consecuencia de acciones propias y si son tolerados tras demostrar su inocuidad van siendo filtrados. No afloran a la conciencia.


Cuando corremos, saltamos, andamos o permanecemos estáticos, los sensores mecánicos de músculos, inserciones tendinosas y articulaciones son estimulados y envían sus señales a los centros sensitivos. Estos centros ya han sido notificados de la llegada próxima de esos estímulos pues a fuerza de repetirse la acción en curso la red puede predecir la consecuencia de las acciones que decide. Las programaciones motoras se elaboran contabilizando cuidadosamente los costos y beneficios de cada movimiento, en función de objetivos y contextos, evitándose (salvo en situaciones de lucha-huída) las acciones que producen daño necrótico.


Cada orden a los músculos lleva una copia que se dirige a los centros de recepción sensorial. En esa copia se informa de lo que se ha ordenado y los centros sensoriales pueden prever lo que va a suceder como consecuencia de la ejecución. Esa copia de la orden se denomina "copia eferente" (copia de salida) y es fundamental para organizar el trabajo de la red.


Cuando movemos los ojos el mundo se desplaza en la retina en dirección contraria. El cerebro sabe que se ha dado la orden a los músculos oculares para que miren a la izquierda y que por tanto el mundo va a desplazarse visualmente a la derecha. Ello permite filtrar los estímulos retinianos y así, cada vez que movemos los ojos, el entorno permanece estable. Si desplazamos un ojo con nuestros dedos podemos comprobar que los objetos, al no existir una orden a los músculos oculares, se desplazan.


La copia eferente permite construir la función de agencia, la convicción de pertenencia y propiedad de nuestro pensamiento, percepciones, emociones y acciones. Permite segregar los sucesos cotidianos y tolerados del organismo propio de aquello que sucede por obra de fuerzas y voluntades ajenas o no decididas.


Algo similar sucede con el Sistema Inmune: decide en cada momento qué antígenos (señas de identidad) pertenecen a individuos celulares tolerados (sean de casa o foráneos) una vez que les ha tomado la medida y ha validado su inocuidad. No se trata de clasificar y diferenciar únicamente lo propio y lo ajeno sino, sobre todo, garantizar la seguridad. Lo de casa puede ser peligroso (cáncer) y lo de fuera benefactor (síntesis de vitaminas p.ej.).


La copia eferente, por tanto, permite construir una idea de los límites de la acción del YO autorizado, inofensivo. Esta banda de autorización varía constantemente en función de los contextos y está influida, lógicamente, por el sistema de creencias, por expectativas y convicciones.


Una idea de organismo enfermo, desgastado, artrósico, con nervios pinzados, músculos contracturados etc activa un programa motor con una banda muy estrecha, con un umbral de dolor bajo, con los nociceptores "dormidos" en alerta, con la colecistoquinina convenientemente segregada y los opiáceos restringidos. La copia eferente, en este caso, sirve para activar el programa defensivo de protección de un aparato locomotor evaluado como vulnerable. Al contrario, una copia eferente de la intención motora, con un sello de autorización (tolerancia) por idea de organismo robusto, filtra los estímulos, con umbral alto de dolor, nociceptores "durmientes" dormidos, colecistoquinina en el depósito con el tapón puesto y los opiáceos convenientemente liberados para promover y gratificar el esfuerzo motor.


La copia eferente permisiva permite al grillo no oír su propio cri-cri, a la lombriz arrastrarse tranquilamente por la rugosa y áspera tierra y al esquizofrénico hacerse cosquillas a sí mismo.


La copia eferente restrictiva y alarmada impide desarrollar una actividad normal. En la fibromialgia el movimiento está desmotivado y penalizado por el cerebro. La copia eferente no filtra (tolera) sino que activa todas las alarmas, se vuelve intolerante. El YO se convierte así en el peor enemigo de uno mismo.


La cultura contribuye poderosamente a construir tolerancia e intolerancia, habituación y/o sensibilización no sólo en la esfera social sino en la individual. Al fin y al cabo un organismo no es sino una sociedad de células.

sábado, 2 de mayo de 2009

El poder de la imaginación


La palabra poder es peligrosa. El tiempo y el uso han cambiado su verdadero sentido. En origen se refería a capacidad potencial pero se ha cargado de arrogancia y presunción. El poder (ilimitado) de la imaginación confundió las mentes revolucionarias del Mayo francés del 68 exigiendo violentamente el derribo de las estructuras manifiestamente mejorables del poder para sustituirlas por la imaginación: "imaginación al poder"; "exijamos lo imposible".

La afirmación de que la imaginación tiene poder indica simplemente que está dotada de una capacidad potencial. Nos permite especular sobre la realidad, representarla en un escenario virtual y empujarla o contenerla con nuestros deseos y temores. El ejercicio imaginativo no permite mover montañas, conocer y cautivar a Príncipes ni acceder a lugares recónditos de la mente pero sí permite modificar algunas cuestiones en la dirección de lo imaginado.

El cerebro es un órgano imaginativo. Es lo que sabe hacer: imaginar y es lo que constante e incansablemente hace. Rumia los archivos buscando pistas para imaginar la realidad inmediata y lejana y ajustar así las decisiones para esquivar o minimizar los impactos negativos. 

Las creencias encarrilan, someten el flujo de lo imaginado. Si son correctas, ajustadas a lo que realmente sucede, permiten desatender lo banal y centrar el foco sobre lo importante. Si el soporte de las convicciones es absurdo, irracional, el cerebro se convierte en un órgano alienante, déspota, implacable, empeñado en someter al individuo al poder de lo que imagina. 

¿"Imaginación al poder"? Depende...¿De qué depende? Evidentemente, de lo ajustado a realidad de lo que se imagina. 



                                                       Dibujo de Uxue Maturana

El cerebro migrañoso imagina necrosis, muerte violenta celular. Es de natural hipocondríaco y alarmista. Construye miedos irracionales. En ausencia de cultura migrañosa el aprendizaje permite contener los impulsos emocionales del recelo a lo novedoso a base de experiencia tutelada. Los circuitos neuronales retocan sus puntos de conexión quitando peso a las sinapsis que encienden el pánico a lo banal no codificado. Lo irrelevante deja de ser atendido. 

La cultura migrañosa impide el proceso de habituación a lo banal. No sólo eso: puede sensibilizar negativamente sucesos biológicos necesarios (cambios hormonales) inevitables (cambios meteorológicos) o positivos (dulces). 

"Prohibido prohibir" era una de las muchas proclamas del Mayo francés. Tuvo éxito entre el público estudiantil entregado. Muchos de los que lo coreaban se dedican ahora a imaginar nuevas prohibiciones. 

El cerebro migrañoso prohibe en exceso, sin sensatez. Debieran prohibirle prohibir lo irrelevante. debieran prohibirle dar a la tecla del programa dolor de cabeza cuando sale viento Sur, vamos de viaje o hemos dormido mal. 

La imaginación migrañosa tiene mucho poder. ¿"Imaginación al poder"?

                                    
                                                                        Depende 


  


lunes, 27 de abril de 2009

Sensibilización


Los seres vivos nos activamos con lo novedoso. A algunos la novedad les hace meterse preventivamente en la concha protectora y a otros les estimula para ampliar su conocimiento del mundo. Hay temperamentos que priman la evitación de daño y responden defensivamente a lo novedoso y otros, buscadores de novedad, que no pueden substraerse al gusanillo y exploran lo desconocido con fruicción.

El estímulo novedoso es, muchas veces, irrelevante, sin consecuencias. De entrada puede suscitar en nosotros recelo o curiosidad pero tras la exposición repetida se desvela su absoluta falta de interés y dejamos de prestarle atención. Hemos aprendido a pasarlo por alto. Las neuronas sensoriales que captan el estímulo reducen la cantidad de neurotransmisor que activa a las que ejecutan la respuesta. Se han habituado.

Si en un determinado escenario sucede algo relevante, positivo o negativo, los estímulos acoplados a ese escenario, aunque por sí mismos sean irrelevantes, desencadenarán la misma respuesta producida por el estímulo relevante. La neurona se ha sensibilizado a un escenario o contexto. Se establece un reforzamiento de la conexión entre las neuronas que captan lo relevante e irrelevante y ese reforzamiento facilita la descarga de la respuesta aun cuando sólo esté presente el estímulo irrelevante.

En la migraña domina la sensibilización. Los escenarios son los famosos desencadenantes. Son absolutamente intranscendentes pero el cerebro los ha sensibilizado. No hace falta que haya sucedido algo transcendente negativo, aunque eso puede ayudar. La creencia en los contenidos de la cultura suple a la realidad.

Si usted cree que es verdad que las aguas de su ciudad pueden estar contaminadas, según dicen que pudiera suceder... es posible o probable que su conducta hacia las aguas del grifo esté sensibilizada.

En la reciente epidemia de "mal de las vacas locas" la información sobre la enfermedad potencial por consumo de carne sensibilizó la conducta de evitación. No fué necesario que cada ciudadano tuviera una experiencia negativa con la carne. Bastó la información.

La información experta sensibiliza. Las creencias son estados de sensibilización que no necesitan la prueba de la experiencia. El cerebro aprende por el trasvase de conocimiento experto. Es la gran ventaja y desgracia de nuestra especie.