Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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lunes, 5 de octubre de 2009

Fibromialgia. Periferalismo y centralismo



Hay evidencia de que en la fibromialgia y otras enfermedades afines existe un estado de hipersensibilidad en los sensores musculares de daño. De este modo cualquier estímulo irrelevante genera falsa señal de nocividad que induce al cerebro a encender los programas defensivos de dolor o fatiga. Esta hipersensibilidad no se acompaña de daño objetivo en los músculos ni de aumento en metabolitos ácidos o ATP. Es decir, los sensores de ácidos y ATP están hipersensibles y descargan señal de daño a pesar de que los niveles de las moléculas sensadas son normales.

La alarma de incendios salta porque los sensores de humo o altas temperaturas han descargado en ausencia de humo y altas temperaturas. Lógicamente, el servicio de extinción de incendios se pone en marcha a pesar de que se trata de una falsa alarma.

La pregunta lógica es: ¿qué hace que los sensores de daño estén hipervigilantes?

La respuesta más honesta es: no se sabe.

Desde esta posición de ignorancia confesada caben dos propuestas:

1- Aunque no se sepa el origen, es un hecho que existe una situación anómala de sopreproducción e hiperexcitabilidad de sensores de daño. Una determinada genética y focos de sobrecarga física y emocional actuales y/o pasados generarían la alteración. El ejercicio potenciaría el problema ya que la actividad muscular generará trenes de señal (falsa) de nocividad.

Los centros de procesamiento de señal de daño estarían secundariamente sensibilizados por la continua llegada de información sobre nocividad. El cerebro estaría hipervigilante como reacción a la falsa información.

Esta es la posición periferalista, muscular.


2- No se ha demostrado ninguna alteración objetiva muscular de forma consistente y el estado de hipervigilancia de los sensores sería secundario a un encendido central, cerebral, de la alerta. Esta hipersensibilidad central estaría facilitada o determinada por factores cognitivos y emocionales.

Esta es la posición centralista.


En mi opinión el sistema nociceptivo (detección de daño actual y/o potencial) se activa en su conjunto. No es imaginable una situación en la que los sensores estén activados y el cerebro mirando para otro lado o, al revés, el cerebro preocupado y los sensores apagados.

La información fluye de abajo arriba y de arriba abajo. A veces encienden la mecha los sucesos (daño muscular consumado) y los metabolitos ácidos y ATP disparan los sensores correspondientes haciendo saltar el dispositivo general. En otras ocasiones es el cerebro el que sobredimensiona el peligro y eso se traduce en la activación preventiva de los sensores, aun en ausencia de señales de daño consumado o inminente.

La impresión que se recoge en los trabajos sobre fibromialgia es que se pasa por alto la función predictiva. Si el cerebro codifica peligro, aunque sea erróneamente (tal como sucede con el sistema inmune y las enfermedades autoinmunes) el sistema se activa.

El cerebro puede frenar o estimular las respuestas periféricas. Cuando se produce una incidencia de daño agudo colabora en el encendido explosivo del sistema nociceptivo para pasar, tan pronto como lo permita el estado de los tejidos dañados y según los contextos, a regular y aflojar la presión vigilante.

En la fibromialgia el cerebro actúa como si algo estuviera poniendo en peligro la integridad muscular o como si se quisiera evitar, preventivamente, su trabajo. Se trata de una evaluación errónea de peligro. Ese es, en mi opinión, el problema central. Los hallazgos periféricos de sensores ácidos y purinérgicos sobreproducidos e hiperexcitables, los niveles elevados de sustancia P y descendidos de serotonina, etc, son marcadores del estado de alerta nociceptiva inducido por la evaluación cerebral de peligro.

El cerebro trabaja desde falsas creencias de daño potencial y promueve conductas defensivas apretando las tuercas del dolor y cansancio. El paciente puede obedecer o resistirse al requerimiento cerebral. El cerebro actuará en consecuencia.

Cerebro no es sinónimo de individuo consciente ni se presupone un origen psicológico.

El procesamiento de información es una función somática. El procesador (red neuronal) puede estar sano pero puede procesar información errónea, por muchos motivos. Puede que no estemos haciendo bien los deberes a la hora de proveer al cerebro de los datos adecuados...

25 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen artículo. Esto es efectivamente de lo que el noigroup Australiano habla, cuando se refiere como posible causa de la fibromialgia o del dolor crónico a una alteración del procesamiento central del dolor.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

"El cerebro trabaja desde falsas creencias de daño potencial y promueve conductas defensivas apretando las tuercas del dolor y cansancio. El paciente puede obedecer o resistirse al requerimiento cerebral. El cerebro actuará en consecuencia." Estás sugiriendo por tanto, que si el paciente no hace caso al síntoma, ¿mejorará?.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Donde dice "el síntoma" también podría decir "resistirse al requerimiento cerebral".

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: si el paciente desatiende el requerimiento sin fundamentos cognitivos probablemente el síntoma empeore. No hacer caso del dolor generalmente no sirve de nada. En el fondo hay una evaluación operando y si no se desactiva no hay nada que hacer.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Ups, lo siento pero no lo he entendido. Con absoluto ánimo de aprendizaje ¿como propones desactivar esa evaluación?....
Creo que no es la primera vez que explico como lo hago yo en algo similar (salvando las distancias), como puede ser en los ataques de pánico, la opresión en el pecho. El paciente está pendiente de los latidos cardiacos y la evaluación que hace es que hay daño (siguiendo tu conceptualización) por lo que acude al cardiologo que le hace todas las pruebas, le dice que no tiene nada, pero a el le sigue molestando el pecho. En estos casos es relativamente sencillo unirlo con desencadenantes emocionales y con caracteristicas de personalidad, así que al cliente le aparece muy claro la otra evaluación alternativa y mucho menos amenazante. Aquí lo que hago es "leer" el síntoma de una forma diferente, una explicación diferente al daño físico. Esta explicación menos amenazante hace que el paciente salga del circulo vicioso, de mas miedo, mas molestias...
Lo que no logro captar, y creo que podrás entenderlo (mi formación y experiencia está muy lejos de la tuya) es como haces para llegar a donde quieres, es decir, a desactivar esa evalución de "daño necrótico" inexistente. Perdón por tanta pregunta, te aseguro que es con un solo afán, aprender de alguien que parece siempre dispuesto a enseñar.
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

No esfácil contestar a tu pregunta Jesús. Creo que la clave es derribar falsas creencias sobre dolor y aportar una idea biollogica sobre el tema. Les entrego unos folios que deben leer cuidadosamente e interiorizar una convicción de normalidad interna. Una vez conseguido que entiendan y crean (con argumentos) deben afrontar el problema del dolor llevando la contraria al programa cerebral, argumentadamente, como en las situaciones fóbicas.

El que entiendan y crean es condición necesaria pero no suficiente.

Hay muchas cuestiones que hay que ir neutralizando. Muchos tópicos falsos, muchos vacíos sobre conceptos fundamentales. Es como abrir los ojos a un modo biológico de interpretación que, desgraciadamente en este terreno, no existe. Hay un gran analfabetismo no sólo en los ciudadanos sino también entre los profesionales.

Hacemos una historia cuidadosa de la aparición de los síntomas y la evaluación que se ha ido construyendo, la narración interpretativa. Según la repasamos introduzco nuevas formas (biológicas) de interpretarlos.

Estoy seguro de que no te descubro nada nuevo. Lo que varía es la doctrina sobre dolor. La que opera habitualmente es muy pobre y está llena de falsedades. No resulta difícil desenmascararlas.

Para el profesional lo fundamental es entender perfectamente la cuestión, aprender a exponerla y encontrar el modo de abrir brechas en la estructura cognitiva responsable.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Comprendo¡¡¡¡. Lo que haces fundamentalmente es un cambio de narrativa, es decir, añades información y una alternativa a la hora de interpretar menos amenazante....
El problema aquí, obviamente, es que al contrario del dolor en el pecho de mis pacientes, donde se hace muy claro su relación con la vida cotidiana, en estos problemas no puedes relacionarlos con algún desencadenante externo, salvo los estímulos específicos y concretos que ingenuamente observa el paciente (la luz, los ruidos....).
Por otra parte, me parecería muy interesante ver con que tiene que ver que el paciente crea o no crea y quiera o no quiera entender, pues solo se trata de información proveniente de un experto, que además opina distinto que una gran mayoría de expertos. Creo que tiene que haber una necesidad del paciente, de asumir y de creer precisamente esa opción que se le está proponiendo, por la razón que sea.
Un saludo, y muchas gracias.

Arturo Goicoechea dijo...

sús: sí, básicamente es una narrativa. Hago ver cómo se va tejiendo una estructura interpretativa que programa encendidos, desarrollos y apagados dinamizados por una hipótesis alarmista.

Efectivamente, hay pacientes que defienden su narración y, en ese caso, no hay nada que hacer. Pareciera que el equivocado soy yo y se esfuerzan en sacarme de mi obcecaión en una tesis psicógena, que, naturalmente, no sostengo.

Las creencias son seres vivos y defienden su derecho a sobrevivir. Se resisten a darse de baja.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Pues aquí, Arturo, es donde viene el lío, porque siguiendo ese razonamiento, hay gente que no quiere curarse. Es decir, "tu has venido aquí a mejorar, yo que soy el que ayuda te cuento lo que tienes que hacer, y te niegas a ello defendiendo algo que yo además te digo que no te hará mejorar, sino lo contrario". Claro, aquí es donde el peso de las otras explicaciones y su abundancia dan juego. Ahora bien, entiendo que es un derecho, incluso me parece un deber del paciente, ser crítico incluso con los expertos, de hecho, si esto fuera así con todos, probablemente las decisiones serían mas ecuanimes y adecuadas. Y también me parece un derecho el no querer optar por una u otra alternativa, al fin y al cabo, las consecuencias las sufrirá uno mismo para bien o para mal.
Por otra parte, y sin afán de generar polémicas, si dotamos de beneficios X a personas que están enfermas por ejemplo de Agorafobia, sospecho que la cronificación es mas que probable. Y esto es un hecho que no podemos perder nunca de vista, porque si esto es así, esto significa que ayudando de determinadas formas, en realidad estamos perjudicando a medio y largo plazo. En el caso por ejemplo de la agorafobia, si se le dotara de ayudas y se reconociera como enfermedad profesional, me parece mas que probable que las cronificaciones serían mas abundantes, y las tasas de prevalencia e incidencia se incrementarian. En consulta he visto multitud de personas con todos los síntomas para ser considerados agorafóbicos, pero el hecho de no poder permitirse encerrarse en casa, ha hecho que lo superaran y buscaran toda la ayuda necesaria para hacerlo, sin descanso.
No se si el ejemplo es aplicable al caso de la FM, de la fatiga crónica o de las migrañas, no soy especialista en estos campos, pero deduzco de nuestra conversación que en parte seguramente sí. Me interesa mucho tu parecer al respecto.
Muchas gracias, nuevamente por tan interesantes reflexiones y por la paciencia que demuestras.
Un saludo.

-ViLlOvI- dijo...

Es un tema sumamente complejo porque hay muchos matices malinterpretables. Hay que hacer una distinción clara entre "querer creer/querer curarse", porque siempre hay paciente que "saltan" cuando se les acusa que no se curan porque no quieren. Suponemos que todo paciente que padece dolor quiere mejorar. Es lógico, por tanto partimos de la premisa que todo paciente quiere curarse. El problema, como bien dice Arturo (permítame tutearle) es que se trata de problemas de procesamiento, y todo procesamiento pasa por una serie de "filtros" como las experiencias previas, creencias, actitudes... con lo cual, cuando se habla de la subjetividad del dolor, no se habla de un dolor "psicológico" o producido por la creencia de que se tiene dolor. Hablamos de una experiencia real que pasa por una serie de procesos que en última instancia tomaran la consideración de ser más o menos importantes, incapacitantes, etc.

Dicho esto, el paciente que acude a consulta lo hace con la intención de curarse, el problema es no querer entender/conocer otros planteamientos a los pre-instalados en nuestra consciencia gracias, entre otras cosas, a la propia medicina. El sujeto que padece dolor es un sujeto enfermo, que presenta una determinada lesión. O le medicamos o le intervenimos, pero hay que erradicar esa patología. Si no se soluciona por esa vía, entonces entramos en temas "crónicos" y relacionados con la psicología propia de un individuo propenso a la depresión... Esto es lo que se nos ha presentado durante mucho tiempo y es muy difícil plantearse otras opciones como las que muy sabiamente enseña Arturo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: pues sí, ahí está el lío. De entrada el paciente se queda sorprendido y, a veces descolocado, con lo que oye. Debe implicarse y tomar una decisión. Está claro que puede urgir más el corto plazo, pero eso, tal como comentas le hipoteca el futuro.

No comparto la idea de que el paciente "no quiere curarse". Puede que, en realidad no haya sido tu intención afirmar tal cosa. Algunos pacientes hacen juicios previos e interpretan mal lo que oyen a pesar de que se insiste en que no es eso lo que se quiere decir.

El resto del comentario lo suscribo plenamente. La realidad, cuando obliga, nos ayuda a encontrar el Norte. La sociedad de amparo garantizado facilita la cronificación de muchos procesos, efectivamente.

Me resultan muy interesantes tus comentarios así que son siempre bienvenidos. Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

VILIOvl: completamente de acuerdo con lo que comentas. Debemos ser siempre exuisitos con el respeto al relato del paciente y no atribuirle intencionalidades ocultas.

Eso no quita para que muchos pacientes prefieran que sea verdad lo que les vendría bien que así fuera y eso les hace impermeables al cambio de creencias.

Antes de incorporar un concepto en las explicaciones le doy muchas vueltas y consulto mucha bibliografía. Considero que es una cuestión básica para nuestra profesión: filtrar la información y ser los garantes de que los ciudadanos se benefician del conocimiento disponible. A veces, los profesionales nos limitamos a exponer los productos del mercado terapéutico más exitosos y olvidan cuestiones biológicas básicas que echarían por tierra sus argumentos.

Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Perfecto, muy interesante. Así pues, no es que "no quiera"....Estoy de acuerdo pero en parte. Seguramente quiere curarse pero no quiere lo que implicaría hacerlo. No me refiero a todos los casos ni a todas las personas, pero creo que esto podría estar operando en algunos de ellos. NO es nada oculto o psicoanalítico y es algo que he podido ver, y que hasta me han dicho algunos abiertamente, no referido a estos problemas sino a otros. Es que si me curo, pierdo esto y esto, y tendría que volver a hacer esto y lo otro....No se si me explico. Es algo evidente.
En algunos casos supone volver a enfrentarse a situaciones vitales dramáticas, que excusandose en una imposibilidad ya no se tiene la obligación moral ni ante si mismo ni ante los demás, de volver a llevar a cabo. Es decir, precisamente "no es que yo no quiera hacer esto, es que no puedo...". Me acaba de venir a la cabeza, ese típico dolor de cabeza que esgrimen algunos/as para no tener que "cumplir" con los "deberes" conyugales. El decir que no quiero supondria cuestionar y/o cuestionarse una inmensidad de cosas respecto a la relación, especialmente si se da con frecuencia.
Este hecho es algo sumamente literario y hasta cinematográfico que incluso se ha instalado en el imaginario colectivo.
Un saludo.

Cristina dijo...

Jesús, no creo que haya un sólo paciente de fibromialgia que quiera "no curarse" por beneficiarse de los privilegios que puedan existir si es que hay alguno o por no esforzarse con una terapia nueva. Creo que somos los típicos pacientes dispuestos a esforzarnos y probar de todo...

Sencillamente es que no es fácil curarse aunque "creas" y "entiendas", y el tomar esta opción supone una aceptación total, no es algo que se pueda "probar a ver qué tal me va y si no me va bien busco otra cosa" porque así no funciona, hay que romper con todo lo anterior y empezar de cero. Tampoco llegas a la consulta y Arturo te pone delante unas garantías de curación milagrosa, todo lo contrario, somos conscientes desde el principio de que puede no ir bien a pesar de entender y creer y querer curarnos y poner el alma en ello.

Aceptar el origen de nuestros males por disfunción evaluativa del cerebro supone un cambio radical en las creencias y en el "tratamiento", y yo pienso que la mayor reticencia por parte de los pacientes (los que "creen" o creemos) no viene por no querer esforzarse o enfrentarse a una nueva forma de ver las cosas, sino que más bien puede venir por el miedo a empeorar aún más su situación (ya de por sí dramática) si la cosa no va bien, sobre todo a quienes, con sus más y sus menos, sobrellevan el calvario con medicación o terapias del tipo que sean, aunque la mejora sea debida al efecto placebo.

Igual sobra mi comentario porque te han contestado muy bien VILIOvl y Arturo, pero como has seguido insistiendo, igual el punto de vista de una paciente creyente que se esfuerza día a día, te sirve para entenderlo un poquito mejor.

Arturo Goicoechea dijo...

Cristina. Creo entender, aunque no estoy de acuerdo, lo que quiere decir Jesús, pero agradezco tu comentario por el valor testimonial que tiene como paciente. Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Bueno, como al igual que Arturo no pretendo discutir de creencias ni de actitudes personales, no voy a insistir mas. En cualquier caso, Cristina habla de si misma, y obviamente de los que se excusan ante si mismos, y ante los demás, de una forma mas o menos consciente, no sabemos nada, pero claro, aquí entra mi testimonio, y les aseguro que existen (claro, para eso tendrán que creer mi palabra, al igual que pasa con Cristina, `porque no creo que ninguno de los casos que menciono lo vayan a decir aquí). Seguiremos confiando en los avances de la farmacologia, para que algún dia, se pueda erradicar la existencia de la posibilidad que comento. Esto último me preocupa bastante, porque yo veo en ello, justamente lo que nos hace humanos.
Por otra parte, el negar que hay sintomas que tienen ganancias, es como negar que el ser humano no es mamifero y el perder de vista la naturaleza de lo que somos.
Pero bueno, obviamente estos son pareceres que comparto con algunos y no comparto con otros.
Les aseguro que mi intención en esta y cualquier discusión es única, aprender. No tengo interés en que una opción u otra salga mas o menos mejor parada. Simplemente lo que no entiendo no lo admito y las razones de fé, a mi al menos no me valen, sobre todo teniendo en cuenta que el humano miente mas que habla, y me refiero sobre todo al autoengaño. Entiendo que es muy complejo tratar de explicar los grises y que cuando expreso mi opinión siempre acabo empantanado con alguien que entiende que estoy diciendo algo así como que el paciente se quiere "joder" a sí mismo. Y eso no lo digo, ni lo diré nunca. Y admito que diga lo que diga el que escucha entenderá, ARturo, lo que quiera entender o pueda. Entiendo que mi obligación es que mi cliente pueda ver todas las implicaciones de lo que le pasa, y poder tener el máximo de información disponible respecto a ello, y eso incluye su vida y lo que ha cambiado tanto para mejor como para peor. Una vez mas podemos entender que un cancer nunca hace que cambie nada para bien. Pregúntenle a alguien que lo tuviera y lo superase, seguro que podrá decir unas cuantas cosas.
Pero bueno, es posible que me pierda en elucubraciones vanas, y desde luego es mas que probable, lo admito, que esté absolutamente equivocado.
En cualquier caso, reitero, quedo agradecidísimo por permitirme aprender, y sobre todo por permitirme compartir todas estas reflexiones con ustedes, me ayuda a ordenarme.
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús, ya he dicho que creo que entiendo lo que quieres decir pero en el terreno en el que yo me muevo, en el que los pacientes vienen con dolor y otros síntomas físicos no puedo permitirme especulaciones. Un porcentaje elevado de pacientes(en el caso de la fibromialgia) no vuelven por la consulta. No puedo ni siquiera hacerme una idea de los motivos.

Creo que lo que sí existe en muchos casos es un deseo de que las soluciones estén ahí para ser aplicadas externamente y un rechazo a ser responsables de su situación cuando se les indica que su cerebro anda metido en esto.

Una vez que comprueban que no existe esa solución pasiva, probablemente algunos pacientes se dejan llevar de las ganancias secundarias.

Creo que los escenarios de un neurólogo y un psicólogo son distintos y, por eso, aprecias factores que pasan desapercibidos para mí, quizás porque, de forma activa y por tratar de conseguir la ayuda terapéutica, me prohibo hacer ese tipo de evaluaciones.

Probablemente las pacientes que reviso son del tipo de Cristina que ponen todo su tesón en salir adelante. Las demás han desaparecido, a veces refunfuñando y descalificando el enfoque.

Me parece bien que expreses tu opinión. Probablemente, como sucede en estos casos, hay más acuerdo del que parece. Es un placer contar con tus reflexiones y, muy especialmente, el que las expreses con esa sinceridad.

Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

TOTALMENTE de acuerdo, y creo que lo que comentas es crítico. Un problema que teníamos en una clínica donde trabajé, era como conseguir que un cliente que venía por un tema orgánico, que al final no era (por ejemplo un infarto, algo relativamente sencillo de descartar...) pasara a mi consulta. Complicado, y efectivamente muchos desaparecían sin llegar a verme la cara (y no por feo, que pudiera ser...).
Claro, es obvio que resulta tremendo el que te digan que con dolores y sin fuerzas, "tienes que hacer....", pero en lo que muchas veces no se cae en la cuenta, es que el no tener ninguna responsabilidad, en realidad es lo tremendo, porque entonces NO PUEDES HACER NADA, SINO SUFRIR hasta esperar que alguien invente algo, o que las cosas cambien por si mismas. Eso si que es tremebundo.
Saludos.

Anónimo dijo...

Dr. Goioechea, gracias.
Castro usted me confunde y a lo mejor se confunde, aunque veo que contempla esa posibilidad.

A todos:
Es un poco hartante tanta teoria, rendueliana, gaguista,traverista y a veces aburrida.

A mi me gustaria saber como puedo mandar mensajes a mis neuronas para que mi venas y arterias no produzcan colesterol, más que nada porqué el colesterol me gusta y dar niveles altos me molesta.

Castro, me gustaria ayudar a mi mamá tiene FM, SFC y creame que no le gusta un pelo estar así. Como yo géneticamente tengo 99 papeletas de sufrirla, puedo auto-convencerme de que no la sufriré y de paso transmitirselo a mis hijos, o sea, esto es cuestión de auto-convencimiento.

Castro una cosa le honra y es querer aprender, eso le dignifica como terapeuta, pero se lia al explicarse, no logro entender si esto es cuestión de imaginación de o de fé.

Dr. Goicoechea usted ni se imagina la pasta que nos sacan los terapeutas, llamandonos clientes o usuarios.
Los traveristas se rien porque a veces alguien pone alguna falta de ortografia, como si el ser enfermo fuera condición de incultura y que no miran en su interior.
Tambien los hay (médicos) que dicen que la fm entra (como si fuera una mosca) cuando a las FM les entra la menopausia porqué ya no se gustan.
Los renduelistas las/os llaman "malvivires sin solución y rentistas" y se confunde a la opinión general o sea a los que somos también familiares.

Mi madre era una mujer de éxito en todos los sentidos profesora de mátematicas y ahora le cuesta restar, según algunos mi madre quiere estar enferma y manda mensajes a su cerebro para tener dolor e incapacidad.
Castro usted pide pruebas, normal y lo entiendo.
Ustedes aportan alguna prueba? se lo digo porqué sería muy esclarecedor saber a cuantos/as enfermos trata en las islas, tan alto es el porcentaje de simuladores/as? y ¿cómo llega usted a esas conclusiones tan cientificas?.

Mire, personalizando, yo no hago caso a mis sintomas, tengo una estenosis de canal raquideo L5 S1 y otras cosillas a las que no hago caso. Usted cree que yo podría decirle a mi canal raquideo que me deje andar todos los dias media horita? es que vamos estoy frita.

Viliovl, tambien gracias y por supuesto a todas las aportaciones que estoy leyendo en este blog mágnifico.

saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Por supuesto que me lio al explicarme y seguramente tambien se lia usted y incluso es posible que a veces no pueda entender lo que quiero decir, no soy solo yo el que puede tener déficits de compresión-explicación. Si además, me comenta ese 99% genético ¿no es posible que ya esté sufirendo la enfermedad y por ello se lie al leerme?.
En cuanto al resto, mire vamos a zanjar el tema diciendo, que por mi parte, admito tener serias dudas respecto a mis propios argumentos, pero en tanto en cuanto los otros planteamientos me parezcan dudosos e incluso perjudiciales seguiré exponiendolos, mas que nada porque a la creencia convertida en certeza, absolutamente inamovible a cualquier tipo de duda y razonamiento, se le llama delirio, y es una "enfermedad" mental.
En cuanto a Usted solamente decirle que tiene toda la razón y que yo no puedo ni quiero quitársea. Respecto al resto de su comentario, comprenderá que el objeto de esta discusión no es publicar un paper científico y dotarlo de las pruebas pertinentes, eso se deja para otros foros, creo que aquí nos podemos permitir el lujo de disfrutar de una amena y creo que inteligente discusión (y en eso aprecio muchísimo, creame, la enorme predisposición del Dr. Goicoechea).
Un saludo.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Se me ha olvidado, que si ha leido estimado/a anónimo el resto de la discusión, he admitido continuamente mi no especialidad en este asunto, y he hablado siempre, siempre, de lo que yo frecuentemente mas veo en mi consulta, por lo que no entiendo lo que comenta usted. Y precisamente por eso aprendo, porque se que mis conocimientos al respecto son limitados.
SAludos nuevamente

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Ufff, leyendo una vez mas su comentario...la verdad, me estoy fatigando....He dicho por activa y por pasiva que simuladores/as las hay y las habrá, pero creo que serán un porcentaje mínimo, el resto anonima, son GRISES.

-ViLlOvI- dijo...

No me gustaría ser redundante, pero voy a volver a lo mismo. Es muy fácil confundir los planteamientos que se hacen respecto a estos temas. En ningún momento se pretende culpar al paciente por padecer su enfermedad (Dios nos libre!). Lo que comenta Jesús me imagino será en base a su experiencia personal, que obviamente no se hace extensible en absoluto a el resto de pacientes. Es su experiencia que comparte libremente (y en su derecho está, obviamente).

Yo personalmente en consulta no entro en juicios de valor puesto que esta fuera de mi campo de actuación. Entiendo que quien viene a verme lo hace en busca de una solución a lo que el paciente considera un problema. Como se ha dicho, el problema muchas veces viene cuando el paciente espera una solución "externa", un "me tumbo en la camilla y me dejo hacer", y el tema de implicarse en el tratamiento no venía en sus planes iniciales.

Cuando se habla de "creer" no es cuestión de acudir a la consulta de Arturo y querer creer en lo que nos cuenta a pies juntillas. Es un proceso de interiorización más complejo. Siceramente me encantaría creer en Dios. Cuando era más pequeño me resultaba más fácil y ahora tengo ciertos conflictos internos que me dificultan la labor. No es una cuestión de querer creer. No es un remedio. Es un planteamiento. Por eso no comparto lo de que la farmacología deberá dar una solución definitiva, porque es volver al sistema de valores que tenemos implantados donde la solución es externa y nada tengo que ver en el proceso. Como he leído en este blog, las cosas fáciles las hacemos difíciles por preceptos y conocimientos previos. Es muy difícil tratar de explicar este abordaje y no herir la sensibilidad de nadie, porque como dice el último comentario, parece que muchas veces se culpe al paciente que no mejora por no poner énfasis en querer curarse. Creo que queda suficientemente claro que nadie quiere sentirse enfermo. El problema es que no es tan sencillo...

Victoria Mena dijo...

Señor o señora ANONIMO de las 21:19:

Aunque el número de ANONIMOS es finito, su cuantía es abrumadora, y si no se identifica usted con un nombre, sea este real o ficticio, no podremos seguir sus comentarios.

Para ello debe poner su nombre pinchando en "nombre/URL" y escribiéndolo ahí.
Un saludo y gracias.

Arturo Goicoechea dijo...

Victoria: sí, sería deseable que así fuera. Hay comentaristas que figuran con nombre y apellidos, lo cual les honra y permite mantener una idea adecuada de sus ideas. No me gusta imponer normas pero preferiría que, efectivamente, se utilizara al menos un nombre ficticio.