Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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lunes, 12 de octubre de 2009

Creencias y crianza




Hay muchas probabilidades de que nuestras creencias y conductas coincidan con las que nos han inculcado nuestros criadores: de lo que se cría se cree.

Homo sapiens (ma non troppo) es proclive a la domesticación cultural y se ve inmerso desde el nacimiento en una pedagogía cognitivo-conductual.

El cerebro sapiens, a través de sus mensajes perceptivos, tratará de encarrilar al individuo según lo prescrito por la cultura señalando causas, penalizando hábitos y promoviendo remedios.

Los tutores llaman a los mensajes cerebrales síntomas y los consideran como señales de perturbaciones internas, debidas a defectos en origen (genes) y/o a incumplimientos de lo recomendado como saludable.

La cultura cría cerebros desasosegados, inquietos, alarmados, pesimistas... Sus mensajes (síntomas) expresan el impacto de la pedagogía cognitivo-conductual catastrofista sobre el natural cándido y dócil de nuestras neuronas.

El cerebro de la migraña, de la fibromialgia, del colon irritable, de la vulvodinia... no es sino un cerebro enculturizado en el temor a la enfermedad.Homo sapiens sapiens (m.n.t.) padece un tipo de enfermedad exclusivo: el debido al alarmismo de su cerebro respecto a la incertidumbre interna.

El alarmismo cerebral tiene la misma carta de naturaleza de enfermedad que el alarmismo del sistema inmune. La fibromialgia tiene el mismo derecho a ser considerada como enfermedad que la artritis reumatoide. En ambos casos el individuo es un padeciente: está sometido a los excesos alarmistas de sus sistemas de defensa.

El alarmismo del sistema inmune viene posiblemente de la mano de la sobrehigienización cultural de nuestro hábitat. No existe pedagogía cognitivo-conductual sino entornos sin parásitos (al parecer convenientes para contener los impulsos inflamatorios del sistema inmune).

El alarmismo cerebral emerge de los contenidos de la pedagogía cognitivo-conductual. La solución parece sencilla: aplicar una terapia a esa pedagogía. Enseñar a descreer lo creído y a retomar hábitos y costumbres prohibidos.

Creer es fácil. Descreer es más complicado pero no imposible.

11 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Hay una forma de educación mucho mas potente, que no hay que realizar de forma activa y que se inicia cuando la cognitiva no puede. Me refiero a lo que se suele llamar "lo emocional". Un niño cuando aún no sueña con manejar leguaje, es educado por sus padres. El modo es estrictamente emocional, es decir, no mediado por el pensamiento ni por "lo cognitivo". El niño es una esponja de absorver contenidos emocionales, esencialmente porque su supervivencia depende de ello. Así que si se le acerca un bolígrafo, por ejemplo, antes de cogerlo, mirará a sus vinculos de apego, su padre o su madre, y si estos manifiestan por sus expresiones, "amenaza", el niño jamás cogerá el bolígrafo, lo rechazará, puesto que cognitivamente no ha adquirido, no sabe, no maneja, el concepto "bolígrafo", así que no sabe si le quemaría, por ejemplo.
Sería mucho mas sencillo cambiar creencias y convicciones, si esto no fuera así, lo que ocurre, es que estas creencia y convicciones, estas cogniciones, estan arraigadas y mediadas por cuestiones emocionales que las dirigen, por lo que nuestra forma de pensar, raramente está sostenida por contenidos estrictamente racionales.
Ya lo decía Shekeaspeare "los pensamientos son esclavos de las emociones...".
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: el niño, efectivamente, no puede absorber cogniciones sino referencias emocionales de sus padres como amenaza, pero estos sí proyectan sus cogniciones en los estados emocionales que expresan.

La división entre cognición y emoción no acabo de entenderla. Todas las cogniciones referidas a dolor, implícitamente alimentan un estado emocional somático (miedo a necrosis).

Jesús Castro Rodríguez dijo...

No estoy de acuerdo (que suerte...). Los padres expresan un estado emocional que capta el niño.
Sería muy cartesiano (Paco Traver escribió ayer, creo, una interesante entrada sobre el tema en su blog...) asumir que una cosa es claramente diferenciada de la otra. NO es así, todo se relaciona con todo. Ahora bien, las cogniciones no pueden dirigir nuestros actos ni reacciones, estaríamos extinguidos si esto fuera así. Las cogniciones son coherentes con nuestro estado emocional, van a rastras, y cuando no es así, hacemos, a fuerza de retorcer los razonamientos, que las cogniciones encajen.
Si uno va por una selva infestada de leones, de noche, y ve caer detrás una sombra, el proceso es: miedo, conducta y cognición prácticamente aparejadas. Las cogniciones serian del tipo "coño!!!!! un león que se me come...." y la conducta correr,por supuesto. Y mientras uno va corriendo y pensando que va a ser devorado, seguramente va mirando detrás suyo y a lo mejor cae en la cuenta de que en realidad la sombra era simplemente una comadreja. Y entonces el miedo es posible que ceda. Si no ve a la comadreja uno sigue corriendo y pensando en "a ver si escapo".
Si funcionaramos racionalmente los leones se nos hubieran comido hace milenios, siendo a su vez una forma esta, muy eficiente y al final, muy racional.
Las emociones son evaluaciones atomáticas del mundo y dan lugar a tendencias a actuar, que incluyen por supuesto cambios cognitivos y conductuales. Y está bien que esto sea así, en la mayor parte de las ocasiones.
Estas evaluaciones automáticas vienen mediadas por los significados individuales que actuan en la situación que sea.
La cogniciones, por disparatadas que sean, del tipo "este dolor es por la calima...." muchas veces son racionalizaciones utilizadas por el humano para tomar control, lo que hace que se reduzca el miedo. Y eso es algo. Por eso creo que en muchas ocasiones el paciente se resiste enormemente a abandonar lo único que tiene para percibir cierto control.
El humano, a mi entener, no es racional, es emocional y racionaliza. Actua desde el emocionar (siguiendo a Maturana) y razona desde ese emocionar.
Creo....
Un saludo

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: no entiendo bien en qué no estamos de acuerdo. Ya te he dicho que no distingo entre emoción y cognición: son la misma cosa. Asumo todo tu extenso comentario.

En un simple reflejo condicionado hay emoción (relevancia) y conocimiento (predicción).

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Bueno, Arturo, quizás en lo que no estamos de acuerdo es en la relevancia de las racionalizaciones. Es tan racionalización el que el paciente se diga que el dolor tiene que ver con su pierna a que se diga que tiene que ver con su cerebro. En ambos casos hay una experiencia, cargada brutalmente de emocionalidad, como es el dolor. Y esta experiencia no tiene que ver con explicaciones, son hechos.
Hay personas que les pellizcas y lloran de dolor, y hay personas que son capaces de atravesarse la cara con un hierro y no pestañear.
Esto desde luego tiene que ver con lo que comentas hoy en la entrada. Y no se genera o cambia con racionalidad, se genera o cambia con la experiencialidad, es decir, al mismo nivel al que se genera. Por eso son interesantes algunos planteamientos como la observación de la exepción, es decir, volviendo al ejemplo de la calima, ver si en días con calima no ha habido dolor. Esto daría la posibilidad a empezar a explicar de otra forma.
¿Has visto algún reportaje sobre rituales de automutilación?. Ahí nadie explica nada, nadie trata de convencer de nada, lo que hay es un contexto emocional "exaltado", agresivo, y compartido en masa. Y aquí hay daño necrótico, hay daños físicos brutales, y nadie dice ni un "ayyyyy". Perdón, ahora que lo pienso, si que hay una creencia en que el gurú de turno va a proteger del daño. Pero creo que es mucho mas relevando el contexto en que está inmerso el individuo.
Por cierto, se han monitorizado los cerebros de personas participantes en este tipo de ritual, y al igual que una participante en el blog decía refiriendose a la fibromialgia, también hay cambios relevantes.
En suma, el que emoción y cognición esten intimamente relacionados no implican que sean la misma cosa, a mi modo de ver, claro....
Perdón por la extensión, pero siendo este un medio de comunicación tan pobre, si además acorto, saldría un churro..
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: el problema surge de que la cultura inyecta activamente irracionalidad al cerebro y no veo otro modo de combatirla que con la ilustración biológica, con la racionalidad.

Creo, sinceramente, que los neuroprofesionales hemos complicado las cosas en este tema del dolor porque nos hemos alejado del universo celular, homeostático y la hemos liado atribuyendo todo tipo de interacciones entre planos somáticos y del individuo.

Trato de moverme desde una perspectiva absolutamente somática, luego profundamente emocional.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Creo que la irracionalidad no se inyecta en el cerebro, ya viene de fábrica. Lo que hace la cultura es incrementarla en algunos sentidos.
El que una persona diga que sus dolores se incrementan cuando hay calima, no es sino una muestra de como funciona el humano. Kelly decía que previo a cualquier experimento y explicación, ya hay una hipótesis que busca demostrarse o refutarse. Así que elaboramos continuamente hipótesis a priori de lo esperamos encontrar. Es lo que tu llamas predicción. El profesional en muchas ocasiones lo que hace es fomentar algunas de estas, y empeorar el problema al iniciar un circulo vicioso. En esto totalmente de acuerdo.
Lo que no llego a ver claro es como conseguir el cambio en el paciente, solo apelando a su racionalidad. SEguro que en muchos funcionará, pero esto tendrá mas que ver con variables del paciente, mas que con el tratamiento empleado.
Es en ese matiz, en el optimismo que pones en lo racional, lo que me cuesta digerir.
Quiero decir, que lo que estas manejando, no creo que tenga la entidad de verdad última. Es una creencia de alguien con experiencia y sabiduria, y que por lo tanto, debe de ser tomada muy en cuenta. Pero a todos los efectos, se trata, tal y como lo planteas, de sustituir una creencia por otra. Una propia: "me duele porque hay daños...." a una externa y ajena "te duele porque tu cerebro está hipervigilante, el problema está en tu cerebro no en tus piernas.....". El problema es que a este cambio las personas se resisten con todas sus fuerzas. Y creo que tiene que ser así, puesto que una explicacion es tan racional o irracional, como la otra. Y esta resistencia es visceral, emocional.
Quiero decir, que llamemoslo emocionalidad, llamemoslo hipervigilancia cerebral, llamemoslo cultura de expertos, el planteamiento es interesantísimo porque propones una alternativa a la atribución del paciente, y creo que esto es clave. Lo que me parece un problema a resolver es el modo de realizar el cambio apelando a la racionalidad, a explicaciones racionales, ya que hablamos de areas de experiencia diferente.
Bajo de vista no es un problema de irracionalidad, sino de explicaciones que luego hay que convertir en hechos, validandolas o refutandolas.
Creo que las personas cambian por la experiencia, por lo que ocurre, raramente por explicaciones racionales. Los niños cambian con las consecuencias. Cuanto padre y madre diciendome: "se lo he explicado un millón de veces y no me hace caso....". Señora o Señor a usted el guardia civil no le dice qeu tiene que ser buenecita, le pone la multa y punto....

Arturo Goicoechea dijo...

jesús: es curiosa la poca confianza que muestras (no eres el único) en la pedagogía sobre función neuronal.

Siguen sorprendiéndome las reticencias al modelo. En definitiva lo que se trata es de aportar conocimiento que ayude a gestionar razonablemente los estados de alerta. Te aseguro que muchos ciudadanos lo entienden y aplican con toda naturalidad y eficacia. Aprenden a interpretar el organismo de otra manera.

Repito: sigo sin entender las reticencias...

Jesús Castro Rodríguez dijo...

No, si no tengo reticencias con el modelo, las reticencias son con el modo de aplicación. Con la pedagogia creo que se consigue normalmente bien poquito ante determinados problemas. Quiero decir que uno va a la autoescuela, y solamente lo hace como le han enseñado cuando ve que hay cámaras, radares o policia pululando por ahí, a pesar de que sepa y entienda los motivos de que las reglas sean como son. En cualquier caso, reitero, es un gran paso, a mi modo de ver, el planteamiento, respecto a otros. Lo que creo que es mejorable (y digo mejorable..) es el modo de hacérselo llegar al paciente, por los motivos que he expuesto antes, incluidos el como funciona la educación en estadios pre-verbales. El niño aprende y no se está explicando nada, se está experienciando.
Pero bueno, Arturo, como siempre, de tener que escuchar a alguien, y esto lo creo firmemente, te escucharía a tí, los hechos demuestran que tienes mas experiencia y formación a todos los niveles.
Muchas gracias por tu paciencia para conmigo, sigue siendo un autentico privilegio poder intercambiar opiniones contigo.
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: gracias por tus comentarios. Tendría que añadir que además de los conceptos en la consulta se hace un trabajo individual de adaptarse a lo que cada paciente haya ido construyendo (la narrativa) y se tiene en cuenta todo aquello que pueda influir en la buena marcha del proceso. Lamentablemente un porcentaje abandona, rechaza el enfoque. Ya me gustaría conocer el arte de impedirlo pero no veo la manera de tener éxito. Seguro que me vendría bien un máster de recursos de Psicólogo.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Bueno, otro titulo que me acabo de acordar que te vendría al pelo (por lo de hacer lo posible para minimizar los abandonos...) "psicoterapia de casos imposibles". No recuerdo los autores, pero es muy interesante y tiene mucho que ver con el otro que te recomendé. Diferentes autores llegan al mismo sitio, y esto creo que es interesante. Para tu pila de lectura, jajajaja.
En cualquier caso, creo que hagas lo que hagas, igual que en mi caso, los abandonos siempre se darán aunque es nuestra responsabilidad minimizarlos en lo posible, por lo que creo que hay que estar en continuo movimiento para ello.
Un saludo y reitero las gracias.