Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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lunes, 19 de octubre de 2009

El dolor es una acción sopesada y decidida del cerebro


La percepción es el producto final del procesamiento cerebral. La conciencia es esa pantalla misteriosa donde se proyecta ese producto.

Lo que sentimos es lo que el cerebro decide que sintamos después de sopesar los datos pertinentes de sentidos y archivos.

El dolor es lo que el cerebro decide que sintamos en un lugar y momento, con una cualidad, persistencia e intensidad determinadas.

El dolor tiene razones y finalidades. No es un algo anómalo surgido de órganos y tejidos supuestamente enfermos que los nervios recogen y conducen hasta el cerebro donde este lo vuelve consciente. Eso es lo que pensaba Descartes y siguen pensando ciudadanos y profesionales.

El dolor no lo puede construir el individuo. Se limita a padecerlo.

Cualquiera puede mentir y/o exagerar pero demostrar que es así no es fácil. Dar por sentada la mentira es inhumano.

Los pacientes con dolor no acostumbran a mentir. Pueden ser más o menos proclives a hablar de sus cuitas, utilizar términos más o menos exagerados, manipular más o menos su sufrimiento pero éste es real. El momento, lugar e intensidad de su sufrimiento son los que refieren como únicos testigos.

Si el paciente dice que le duele todo es que le duele todo. Si dice que le duelen las uñas y el pelo es que le duelen las uñas y el pelo. Si dice que le duele la pierna que le han amputado le duele esa pierna que ya no existe.

Lo fundamental en el dolor es conocer los motivos del cerebro. Pueden ser justificados porque en ese momento y lugar se está produciendo una agresión a los tejidos o ser absolutamente irracionales dado que responden únicamente a una previsión teórica de una enfermedad-lesión que, realmente, no existe.

El que la lesión no exista no permite deducir que el dolor es falso sino que el cerebro está equivocado en sus evaluaciones.

Los profesionales se equivocan negando la realidad al dolor porque ellos no lo verifican en análisis y radiografías.

Los pacientes se equivocan cuando dan por sentado que si duele es porque hay necesariamente una enfermedad cuya visibilidad sólo obedece a la ignorancia de los profesionales.

Los pacientes se equivocan creyendo la teoría de la enfermedad misteriosa necesaria. Los pacientes se equivocan al interpretar que los hallazgos de serotoninas bajas, sustancia P alta y una foto en colores del cerebro certifican la enfermedad.

Los profesionales equivocan a los pacientes mostrando varaciones genéticas (polimorfismos de la COMT, proteína transportadora de serotonina...) que simplemente indican que no todos somos iguales al nacer y que determinados genes contienen más probabilidades de ser activados en relación a lo que se encuentren fuera (por ejemplo, la cultura alarmista del dolor).

Los profesionales se equivocan al desconsiderar la importancia de las expectativas y creencias que ellos construyen y difunden.

El dolor crónico y no explicado por un foco activo de destrucción de tejidos (necrosis) es la consecuencia de un cúmulo de errores de evaluación por parte del cerebro.

Lo errores no se corrigen con fármacos, agujas ni cirugías. En todo caso se potencian a medio y largo plazo aun cuando generen la ficción inmediata del acierto.

Es un error descuidar nuestro cerebro, dejar que crea todo lo que le cuentan.

Es un horror habitar un organismo gestionado por un cerebro equivocado.

El dolor y el cerebro existen aunque sean invisibles...

3 comentarios:

José Carlos Maguiña dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Carlos Maguiña dijo...

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"De dolores y amores... no han escrito los autores" decía mi santa abuelita.

Hola Arturo; felicitaciones por el blog (que a mi ya me parece un blog de cabecera) pues aprendo tantas cosas nuevas (y las contrasto con otras de Tendencias.net, Pere Estupinyá, etc.)

Incluso me estoy animando a tomar algunas de tus textos para citarlos en un pequeño manualito que estoy escribiendo para mi hijo mayor. Ya te pediré permiso; po ejemplo: "Es un error descuidar nuestro cerebro, dejar que crea todo lo que le cuentan. Es un horror habitar un organismo gestionado por un cerebro equivocado."

Frases redondas.

Saludos y te seguiré leyendo.

Gracias Arturo.

Atte. JC.

Arturo Goicoechea dijo...

José Carlos: se agradecen tus estimulantes comentarios. Me honra compartir preferencias con un blog tan extraordinario como el de Pere. Puedes hacer el uso que quieras, por supuesto, de lo que sale del blog. Ni siquiera estoy seguro de que sean ocurrencias mías ya que copiamos desde los primeros minutos de nuestra existencia extrauterina...

Saludos