Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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sábado, 17 de octubre de 2009

Chapuzas a domicilio


Hay una cultura muy extendida que niega al organismo la capacidad de reparar las lesiones debidamente.

Una vez que se pierde la delicada estructura interna a consecuencia de un desgarro, fractura o compresión, pensamos que lo más probable es que la maldita inflamación deje la zona hecha un asco con un amasijo informe de tejido fibroso en el que nervios, tendones y músculos quedan atrapados, anudados y pinzados.

Es lógico, por tanto, que al intentar reanudar la actividad de la zona previamente mortificada aparezca el dolor. El movimiento tira, pinza y comprime tejidos "en carne viva" a los que se les supone un estado irreversible de hipersensibilidad.

Para evitar la chapuza es fundamental apagar rápidamente el fuego inflamatorio con bolsas de hielo y antinflamatorios, inmovilizar el lugar con compresiones, vendajes y collarines y meter el miedo al movimiento en la mente del individuo. Aún así, no podemos evitar siempre el desaguisado.

El dolor es el indicador fiable de lo que allí dentro sucede. No lo podemos ver pero sí imaginar y es lo que hacemos... imaginar lo peor, lo que temíamos... las carnes vivas, los tendones montados y los nervios cogidos...

Eso es lo que nos han enseñado a pensar que sucede...

El tema del dolor crónico inexplicable es sencillo: basta con dar la vuelta a la tortilla. Lo que sucede, realmente, es justo lo contrario de lo que nos han enseñado a imaginar.

El organismo repara exquisitamente bien las lesiones.

La inflamación debe ser bendecida y respetada (salvo excesos ocasionales).

El movimiento no debe ser requisado y se debe sacar el miedo de la mente.

Los tejidos vuelven a recuperar la estructura inicial y el cerebro va adaptando progresivamente los programas motores, en función de la evolución de la zona lesionada.

La fibrosis es un buen remiendo para suplir la imposibilidad de reproducir tejidos nobles y no tiene por qué atrapar, asfixiar ni impedir nada.

El dolor sería, efectivamente, un buen indicador del estado de la reparación de la lesión si, y sólo si, elimináramos previamente ese mundo imaginativo que paraliza al cerebro con el miedo a las carnes vivas, fibrosis y tendones y nervios cogidos y montados...

Recuerde el axioma básico del dolor:

El dolor es siempre una respuesta normal a lo que el cerebro considera una situación de amenaza.

Confíe en el servicio de mantenimiento y reparación del organismo. Ha superado las exigentes pruebas de la selección natural.

Mantenga un saludable escepticismo sobre los mensajes que alimentan la teoría de la chapucería interna y la eficacia de la acción experta.

5 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Bufffffff, ten cuidado, si la gente empieza a hacer y a asumir lo que dices un montón de gente va a ir a la ruina. Esa actitud no generaria riqueza ni ningún intercambio comercial. Te cargas el sistema, Arturo (a ver si llego a verlo :-))
Un saludo.

villovi dijo...

Creo que es la primera vez que disiento en lo que dices, y créeme, no porque mi sueldo dependa de la defensa de mis ideas. Partimos de la misma base: somos conscientes que cada caso es un mundo. Del mismo modo que es sumamente atrevido pensar que se puede tratar por medio de terapia manual el problema de un paciente diagnosticado de fibromialgia, me parece igualmente atrevido generalizar lo innecesario que es el aporte de medios externos para la autoregeneración.

El cuerpo no es sabio. Siempre me ha hecho gracia ese comentario. La fisiología trata de mantener una alostasis, pero no siempre de la manera más eficaz, más rentable o mejor para el individuo. Los tendones no se montan, pero las adherencias sí provocan complicaciones importantes. La neurodinámica es una realidad innegable. La alteración de la movilidad de un determinado componente compromete en mayor o menor medida al sistema, creando en muchos casos sintomatología neural.


Una de las “estrategias” de nuestro cuerpo, además de la evitación, es la compensación. Es cuestión de tiempo que un determinado tejido, adaptado a unas necesidades específicas, comience a estar sobresolicitado puesto que hay un incremento de la carga, pero no de la capacidad de carga de dicho tejido. Las alteraciones del movimiento no remiten de manera espontánea por la mejoría del dolor. Los cambios a nivel de control motor mediados por dicho dolor necesitan de un reentrenamiento para conseguir una buena activación.

La inflamación es una respuesta necesaria para la reparación del tejido, pero la hipoxia tisular secundaria a consecuencia del propio proceso regenerativo al inicio de la lesión, no es para nada recomendable, por lo que la aplicación de hielo a tiempo, puede favorecer el proceso de recuperación o al menos acotar el plazo.

Y un largo etcétera. E insisto que comparto lo que de momento he entendido de tu punto de vista, pero hay casos y casos, y tengo muchos pacientes con largos y tediosos procesos de recuperación que han estado en sus casas esperando la remisión espontánea de síntomas durante varios meses antes de acudir a consulta, ante un problema que, previo a iniciar un proceso de sensibilización, hubiera sido relativamente sencillo tratar.

Un saludo ¡y espero impaciente tu entrada sobre el curso con Butler!

Arturo Goicoechea dijo...

Villovi: no quisiera entrar en un inevitable ir y venir de matizaciones pero tu extenso comentario me obliga a hacer algunas.

La labor del terapeuta es la de asistir al paciente con todo su conocimiento. Cada uno hace lo que cree en conciencia debe hacer en cada caso.

No me preocupa la inflamación porque sé que está exquisitamente regulada por el sistema neuroinmune. Sólo cuando se produce un exceso está justificada la actuación externa reguladora y creo que por principio se da por supuesto que el organismo no sabe gestionarla.

No entiendo muy bien lo de la hipoxia de los tejidos y el efecto del hielo para oxigenarlos.

El terapeuta, en cada caso, debe analizar los factores que perturban la recuperación de la integridad y función del tejido afectado y obrar en conciencia. Creo que un factor a tener en cuenta siempre es el neuronal: la forma en que el paciente imagina su lesión y el miedo que puede colarse y entorpecer el proceso de normalización.

El blog trata de combatir los excesos de los profesionales (iatrogenia) no la correcta ayuda que estos puedan prestar.

Parte de esa correcta ayuda es la de prevenir la cronificación del dolor y la disfunción.

Pienso que no es una cuestión de defender el sueldo sino de estar atentos a todo aquello que por omisión o exceso pueda afectar a los pacientes.

No he asistido al curso de Butler aunque no me hubiera importado hacerlo.

Todas estas cuestiones las hemos debatido muchas veces entre mi hija y yerno que son fisioterapeutas y yo y creo que nos entendemos perfectamente.

Me temo que los malentendidos nos impiden estar de acuerdo.

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: creo que el sector sanitario siempre andará boyante. Tampoco es mi intención cargarme nada sino combatir algunos excesos. Primum non nocere...

villovi dijo...

Te entiendo perfectamente Arturo.

Lo del hielo no es para oxigenar el tejido. El objetivo es disminuir las necesidades metabólicas del tejido circundante para, inmediatamente después de la "lesión", minimizar los efectos de la hipoxia tisular secundaria al problema inicial.

Igualmente creo que entiendo lo que quieres transmitir. Mi largo post simplemente tenía la intención de intercambiar ciertos matices en los que de alguna manera no coincidimos. Efectivamente entrar en matizaciones sería tedioso y poco productivo. Muchas gracias por tu contestación y lástima lo de Butler, entendí que sí acudirías al encuentro.

Un saludo.