Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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miércoles, 1 de abril de 2009

Genética y migraña


Cuando los gemelos tenían dos años, pregunté a su hermano mayor cómo los distinguía. "Oh, es fácil. El que muerde es George..." (Freeman J. Dyson)

Sostienen los neurólogos, sin dejar ningún resquicio a la duda, que la migraña es una enfermedad cerebral de origen genético.

El cerebro migrañoso es, al parecer, singular: sólo en la cabeza, habría una variación química inducida por unos genes supuestamente defectuosos. Esta singularidad química no afectaría al resto del organismo: la cabeza sería un santuario muy especial. Incluso podríamos afinar más: en muchos casos la genética repercutiría sólo sobre media cabeza, dado que la crisis migrañosa compromete con frecuencia sólo a una mitad ("hemi-crania"..."migraña").

Los neurólogos han dado por supuesto que esto es así pero cuando se ha intentado comprobar se ha visto que la suposición no es correcta: no hay ninguna química neuronal exclusiva de la cabeza, vinculada al sistema de defensa (sistema nociceptivo).

Evidentemente no estoy negando la influencia de los genes. Andan siempre por medio en todo lo que nos afecta pero lo hacen siempre en estrecha integración con lo que sucede "allí fuera", al otro lado del núcleo celular. La expresión de lo genético es más compleja de lo que les gustaría a los neurólogos.

Una familia de migrañosos tiene más probabilidad de criar retoños migrañosos pero criar es un verbo complejo. En la transmisión de rasgos en una familia intervienen otros factores extragenéticos. En nuestra especie, con un período de aprendizaje tutelado, el más importante es la transmisión de información a través de la observación-imitación y la instrucción.

Es más verosímil pensar que los genes favorecedores de migraña actuaran a través de la transmisión de estilos conductuales muy generales. Podrían facilitar, por ejemplo, una personalidad más atenta a la evitación de daño y/o más obediente a los contenidos de la crianza.

Los individuos pueden ser más o menos obedientes por genética pero el problema es a qué y si las órdenes o recomendaciones son más o menos afortunadas y aquí entra el papel de la cultura, lo que vemos y lo que nos cuentan.

Puede haber individuos más sensibles genéticamente a las infecciones pero eso no anula la importancia de la higiene.

La imagen del genoma como una sarta de bolitas, una para cada rasgo... es falsa. Cada gen interviene en muchos rasgos y en cada rasgo influyen muchos genes.

Los circuitos neuronales humanos están muy determinados genéticamente... para contactar con el mundo y retocar las conexiones. No dejarán de hacerlo a lo largo de toda la vida. Algo que influye extraordinariamente en este proceso de retoque de conexiones (plasticidad) es la información, adquirida por experiencia propia, observación de la ajena o por instrucción.

Genes sí pero crianza (experiencia y cultura), también.



4 comentarios:

Maimai dijo...

Veo que no hay muchos comentarios, lo cual me sorprende y me lleva a pensar en dos tipos de lectores: el que está totalmente de acuerdo y se maravilla con lo que lee (me incluyo en este) y el que se enfada y cierra la página al tercer párrafo, lo cual me entristece bastante. Cuando me metí en el mundo del dolor y cerebro, tuve una crisis profesional bastante importante, pues chocaba con lo que había aprendido en la Universidad. Ahora que lo he entendido y lo practico, me doy cuenta de lo importante que es, tanto a nivel profesional como personal. Gracias a ello les he quitado el miedo a enfermedades como la fibromialgia o el dolor lumbar crónico, pues ahora conozco mejor (por lo menos un poquito) el terreno en el que me muevo. Gracias Arturo por tu labor!!!!

Arturo Goicoechea dijo...

Es un blog incipiente y soy novato en esto. Puede que el texto sea demasiado denso o técnico y no invite a la discusión.

Mi posición es novedosa probablemente para muchos y puede que haya algunos que den su conformidad con el silencio o su desacuerdo también con la callada.

A mí también me costó cambiar el chip en mi práctica profesional pero creo que merece la pena.

Antes, cuando entraba un paciente y me contaba que le dolía "todo" me invadía una sensación de impotencia y, lo peor, de cierto fastidio volcado contra el propio paciente.

Creo que la Neurología debe hacer una profunda reflexión sobre su escasa contribución a la clarificación de la génesis del dolor crónico.

Soy pesimista sobre el futuro. Los neurólogos y Psiquiatras viven en una burbuja de autosatisfacción por los "espectaculares" avances de la Ciencia y se sobredimensiona la eficacia de los tratamientos modernos contra el Alzheimer y el Parkinson.

En una revisión reciente en la revista Headache (la revista líder de opinión oficial sobre migraña)se concluía que el analgésico más eficaz (por encima de los sobrevalorados y caros triptanes) era la humilde aspirina efervescente...

Me alegra saber que hay profesionales como tú que le echen valor y acepten el reto de afrontar con decisión el problema de la fibromialgia o lumbago desde esta perspectiva. No te arrepentirás. Saludos

JUANJO DUELO dijo...

Yo no soy neurólogo, ni médico, pero mi condición de migrañoso y la desesperanza que ello conlleva me incentivó a la lectura y al estudio, como paciente, de esta patología. Cuando por fín di como "curada" mi crónica migraña, comprendí que no podria entonces tratarse de una enfermedad genética.
Pero quien podría creerme si yo no era ni médico?
Pasó el tiempo y decidí abandonar mi actividad profesional para dedicarme a la migraña.
Después de muchos años, por fin he podido promover un estudio observacional cuyos primeros resultados parece que nos aportan luz sobre un posible origen enzymático. La migraña entonces, seria un "simple" aunque incapacitante síntoma derivado de un déficit de una enzyma. Si es así, tal vez entonces se responda la cuestión que plantea esta publicación

Arturo Goicoechea dijo...

Juanjo Duelo: siempre hay una biología en todo pero en la especie humana, en ausencia de daño en los tejidos es obligado considerar la hipótesis de la contribución de la cultura y su interacción con los factores biológicos (bioquímicos, genéticos o no). En mi opinión la bioquímica puede facilitar un determinado terreno de probabilidad de activación de la crisis migrañosa pero el factor determinante es la toma de decisión cerebral de activar innecesariamente los programas defensivos, por acción de una cultura alarmista. Si se neutraliza la pedagogía "institucional" con nueva información, la migraña cede o incluso desaparece.