Tal como comenté en la entrada del blog del 25 de Marzo, "Inflamación , un seguro de vida", la respuesta inflamatoria es una acción defensiva que se activa de forma refleja y decidida para atajar en lo posible la destrucción violenta en una zona del organismo.
Como pie a la entrada situaba la imagen de un bombero intentando apagar el fuego. A raíz de algún comentario sobre la cuestión prometí hacer un test en la consulta sobre la imagen del fuego y el bombero.
Sobre la foto he planteado una pregunta de pega, con respuesta aparentemente obvia: ¿Qué es la inflamación: el fuego o el bombero?
La respuesta obvia parece que debiera ser: ¿"la inflamación? El fuego, naturalmente" y así ha sido.
Doce pacientes interrogados sobre la cuestión han contestado unánime y cándidamente que el fuego es la inflamación y los bomberos son los antiinflamatorios que tomamos para defendernos.
No siempre lo obvio es lo verdadero. No se fíe de la intuición en cuestiones de Biología.
Evidentemente la inflamación es el bombero que trata de limitar y sofocar el fuego. Si usted toma un antinflamatorio está modificando (obstruyendo) la acción del bombero (la inflamación). Si toma un antiinflamatorio es como si hubiera llamado a la policía para que le proteja de unos señores que le están llenando de agua la casa.
Naturalmente, si los bomberos acuden a su casa a inundarla, y no hay fuego o simplemente había encendido la chimenea, hará bien en quejarse y solicitar la ayuda de la policía para evitar que le inunden sin motivo ni beneficio su casa.
El fuego es el daño necrótico, la muerte violenta de células y tejidos (quemaduras, infecciones, desgarros...). La inflamación es la respuesta de protección de la zona afectada.
Los antinflamatorios sólo tienen sentido cuando no sucede nada pero el organismo actúa erróneamente sofocando fuegos teóricos, es decir en la alergia y enfermedades autoinmunes.
En la migraña, por supuesto, no hay fuego ni los bomberos le inundan la casa (no se hincha la cabeza). Se han activado los programas de alerta, el despliegue de recursos defensivos (dolor, intolerancia a estimulos, náuseas...) de promover una conducta de protección preventiva de la cabeza absolutamente fuera de lugar porque nada sucede en el interior ni exterior de la cabeza.
Las apariencias engañan. En el tema de la migraña es fundamental adquirir la capacidad de interpretar correctamente lo que está pasando y lo que uno decide hacer. Puede que atribuya erróneamente los papeles y esté contribuyendo inconscientemente a magnificar y cronificar las decisiones absurdas del cerebro migrañoso.
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