Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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sábado, 18 de abril de 2009

Migraña y procesamiento de la información


Estamos en la era de los ordenadores, artilugios que procesan información. Es inevitable sugerir que "el cerebro es como un ordenador" . Hay muchas diferencias entre un ordenador y el cerebro pero la comparación sirve para atribuir a ambos la capacidad de adquirir información, procesarla y aplicarla. 

Tanto en la migraña como en otros padecimientos afines (fibromialgia, colon irritable, dolor crónico...) se sugiere con fecuencia que los problemas surgen de un mal procesamiento de la información

Esta sugerencia da por sentado que es la estructura que procesa (el cerebro, el ordenador) la que ha fallado a consecuencia de alguna perturbación o deficiencia intrínseca. El usuario se limita a padecer las consecuencias.

Desde la perspectiva de la teoría oficial sobre migraña, la metáfora del cerebro "como un ordenador" encaja perfectamente ya que es compatible con la idea de que se trata de una enfermedad genética: el ordenador (cerebro) ha salido de fábrica con algún defecto que le hace sensible a los desencadenantes. 

El chocolate, alcohol, estrés, el viento Sur y demás, golpean en el teclado de los sentidos o memorias y surge la tormenta migrañosa. Se han activado los programas de alerta en la cabeza.

Tengo la tendencia a culpar al ordenador cuando hace cosas que no entiendo y que a veces me sacan de quicio. Mi mujer insiste: "no es el ordenador, eres tú, que le das a algo que no debes". Pacientemente le da a unas teclas y todo vuelve a su sitio. Algo en mi interior se resiste a aceptar que la responsabilidad es mía y me sugiere que es la máquina, que "es tonta" o "hace cosas raras". 

La culpa de la migraña no es del cerebro, que hace cosas raras porque está estropeado o ha salido de mala calidad (como el cerebro de otros familiares que también hacen lo mismo). El cerebro y el ordenador se limitan a aplicar los programas tal como están construídos y, si le damos a unas determinadas teclas, no podremos evitar que siga haciendo lo mismo.

Los contenidos del ordenador, los programas, se van configurando a medida que vamos tecleando. Los contenidos del cerebro se van construyendo a lo largo del aprendizaje. Como hemos dicho ya en otras entradas, este aprendizaje se alimenta de la experiencia propia, la ajena y la instrucción experta. Según se configure la red de creencias y expectativas así serán las respuestas o salidas cuando le demos a las teclas. 

La migraña, efectivamente, es la consecuencia de un problema de procesamiento de la información pero no es el procesador el que falla sino la información: 

No existe un procesamiento anormal de buena información sino algo muy distinto: un excelente procesamiento de la información que hay a mano, que, en mi opinión, es mala. El cerebro se limita a procesar lo que le llega. 

El cerebro no es sólo "como un ordenador" sino que está además conectado a una red, tipo Internet, en la que circula de todo... incluidos virus culturales, información que culpa al cerebro de los desaguisados que ella misma produce

Un ordenador con virus necesita antivirus para funcionar con normalidad.

Un cerebro con migraña necesita también antivirus (otra información) para que el inocente y cándido usuario recupere el sosiego de su cabeza.  

5 comentarios:

NeuroChema dijo...

Me ha gustado esta entrada, y no le veo peros... En todo caso, no puedo evitar el mentar (como off-topic) que los macs no tienen virus. ¿Habrá cerebros tipo Mac?

Victoria Mena dijo...

Querido NeuroChema,

Igual es verdad que la palabra virus no está bien traída... puesto que los Macs no tienen virus.

Pero en cuanto a buena o mala información que es de lo que creo que habla el doctor Goicoechea, de eso los Macs tienen tanta como un vulgarísimo PC. Es mi opinión.

Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

No conozco la propiedad que hace inmunes a los Macs frente a la "infección" por virus. Un cerebro inmune a los virus informativos sería un cerebro inteligente, que sabe diferenciar la buena información de lo que no es sino cultura y mercado.

De hecho los procesos que distinguen los correos basura de los interesantes utilizan la misma estrategia de cálculo de probabilidades que el cerebro: la llamada lógica bayesiana. Será objeto de atención en una próxima entrada.

Desgraciadamente los cerebros de sapiens vienen de fábrica con un sistema muy poderoso de copiado especialmente cándido. No es problema de continente sino de contenido.

Victoria Mena dijo...

Señor NeuroChemac, me parece que he picado como un panchito.

Doctor Goicoechea, me he perdido... lo del mercado lo puedo entender, aunque no estaría de más algún matiz, pero ¿la cultura? ¿la cultura es uno de los extremos viciosos que se opone al virtuoso "buena información"?

Arturo Goicoechea dijo...

Buena información es conocimiento "verdadero", contrastado.

Cultura es información transferida socialmente con contenidos inciertos que deben ser contrastados en el futuro o que ya contienen elementos debidamente desacreditados por lo que sabemos científicamente pero que siguen vivos (por ejemplo, la teoría vascular de la migraña).

Mercado es lo que contiene acopladas publicidad sobre una causa y solución sostenidas por motivos de puro mercado.

Evidentemente tanto cultura como mercado pueden contener objetos válidos pero hay que andar con cuidado y validarlos en lo posible con buena información