Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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jueves, 9 de abril de 2009

Inferencia inconsciente



Nos pasamos la vida infiriendo, sacando conclusiones que son las que guian nuestra conducta. 

Inferir es utilizar los datos disponibles sobre la realidad y extraer la conclusión que nos parece más probable. Generalmente las decisiones contienen una cuota variable de incertidumbre y debemos arriesgar optando por una conclusión-decisión a la hora de actuar. 

Los sentidos nos aportan datos parciales y confusos. Un olor, un ruido, algo que se ha movido... puede ser un peligroso depredador y, aunque podríamos aproximarnos a la fuente de los estímulos para mejorar la información, puede que ello nos costara la vida y decidimos, por si las moscas, concluir que existe una posibilidad de que haya por allí un león que quiere comernos y que es mejor alejarse y guarecerse. Hemos inferido que hay un posible león (con probabilidad incierta de acierto en la evaluación). 

El cerebro es un órgano protector (en teoría) y debe tomar decisiones de evitación constantemente. La supervivencia exige conocer todas aquellas señales que pudieran anticipar el peligro: una seta venenosa contiene señales que permiten a los expertos identificar el peligro. Ante la duda es mejor ser cauto, pensar mal y abstenerse. Una rama puede ser una serpiente es una inferencia más útil que la contraria: una serpiente puede ser una rama. 

Cuando se activa la alerta migrañosa, el cerebro ha inferido que la cabeza corre peligro y ha tomado la decisión de forzar una conducta defensiva preventiva por parte del individuo. El dolor, la búsqueda del refugio, la intolerancia a estímulos y las nauseas no son sino la expresión de los programas que sirven para mantenernos vivos en circunstancias amenazantes. 

En la migraña el cerebro ha tomado la rama ( el desencadenante) por una serpiente y ha conseguido que el individuo actúe como si hubiera serpiente. 

Percibir es, como afirmaba Von Helmholtz, interpretar, inferir. Todo lo que percibimos es una inferencia inicialmente inconsciente (cerebral) pero una vez proyectada a la consciencia, la percepción atrapa al individuo consciente y le obliga a participar en esa inferencia.

Si el individuo sabe que la serpiente es realmente una rama, puede desbaratar la conclusión inicial cerebral y desactivar los programas de huída. 

Desgraciadamente la doctrina oficial sobre migraña potencia el error cerebral de inferencia y el individuo inconscientemente amplifica los temores cerebrales. 

La espiral de la crisis no se detiene hasta que no se hayan despejado las dudas sobre peligro. 

Generalmente el cerebro no se queda tranquilo hasta que se haya cumplido todo el ritual defensivo (meterse al cuarto oscuro, vomitar y tomarse los calmantes). Sólo entonces empieza a retirar la alarma y autoriza al individuo a volver a la normalidad.