Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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martes, 29 de junio de 2010

"Lo mío es muscular"



"Lo mio es muscular". Es una reflexión frecuente y correcta en los padecientes de dolor generalizado.

Perogrullo estaría de acuerdo. El término "mio" se refiere a "lo muscular". Un mio-relajante es un relajante muscular. La reflexión lingüistica es correcta. 

Todo lo que tiene de corrección lingüistica se pierde cuando entramos en materia de responsabilidades sobre origen del dolor. Tal como sucede con "los huesos" que, en ausencia de fractura, casi nunca son causantes de dolor, los músculos, en ausencia de roturas, magulladuras, agujetas, falta de oxígeno o aporte energético suficiente, casi nunca son los responsables del dolorimiento-cansancio.

Hay músculos de varios tipos y cometidos. Pequeños, grandes, fatigables, infatigables, de contracción explosiva o más lenta. Hay músculos pringados (músculos Cenicienta) que cargan con todas las tareas de poca monta... Cenicienta, esto, Cenicienta, lo otro...

Las células que contienen las fibras musculares son excitables. Responden con viveza a los estímulos, haciendo lo que saben: contraerse... Sin embargo están sometidas a lo que las neuronas les indiquen. Forman parte de programas con objetivos determinados. Hay programas adecuados e inadecuados. Los programas se seleccionan, tienen intencion. Hay intenciones adecuadas e inadecuadas...

Hay programas para moverse, programas para quedar inmovilizado, programas defensivos... programas para desplazar extremidades, cabeza y tronco... o programas para hacer diminutos movimientos entre pequeños huesos (vértebras, dedos, ojos...). Hay músculos de fuerza y músculos de precisión...

El metabolismo muscular está adaptado para afrontar con garantías la tarea encomendada siempre que la indicación sea correcta.

Los músculos tienen mala prensa. Son injustamente acusados de incompetencia. 

- Tienes contracturas, agotamiento muscular...

Parece como si todos los contratiempos tuvieran que expresarse necesariamente a través de una contracción sostenida regional o global, como una especie de castigo: 

- De rodillas, con los brazos en cruz... 

- Me duele...

Si a un músculo se le obliga a sostener un esfuerzo para el que no está preparado biológicamente, aparece el bendito dolor para indicar que estamos traspasando algún límite.

El problema no es del músculo sino del programa. La mayoría de las tareas cotidianas pueden programarse económicamente, con una integración de grandes y poderosos músculos que acercan los ojos y las manos al objetivo y pequeños músculos que realizan movimientos de precisión. 

El mantenimiento de posiciones no se realiza contrayendo con fuerza los músculos sino haciendo continuos micromovimientos de ajuste. No hay que hacer esfuerzos para mover el volante una vez está circulando el coche. Sólo lo hacen los novatos...

Los músculos tienen un enemigo: el miedo cerebral al movimiento. Si el cerebro teme por la integridad física al planificar un movimiento, activará programas defensivos que incluyen, además de una contracción excesiva de grandes músculos, la proyección del dolor sobre la zona que se va a mover...

Los músculos no necesitan muscularse para hacer su trabajo. Hacen gimnasia en el día a día, con el trajín doméstico y laboral.

La columna no necesita de musculatura-faja ni tableta de chocolate. Los pianistas no necesitan muscular los músculos para bajar las teclas ni los mirones muscular los que mueven los ojos para ponerlos encima del objeto de deseo (libro, ordenador...).

A los músculos les vendría bien algo siempre interesante: que les dejen en paz, hacer su tarea sin agobios, sin temores, a su aire.

El dolor "musculoesquelético" casi nunca es muscular ni esquelético. Generalmente es neuronal, cerebral.

- Me duelen los brazos. ¿Puedo bajarlos ya?

La culpa no es de los músculos sino del castigante, del que ha dictado la orden de mantenerlos en cruz...

El cerebro, en los tiempos que corren, siempre se va de rositas... Las culpas recaen sobre huesos, musculos, articulaciones, tendones, fascias... No les va la carga de la gravedad. Echan en falta la ancestral vida acuática.

- Le conviene hacer natación...

- Me aburre...

- Usted verá...

La economía muscular es fundamental. Hay que gastar en contracción muscular lo mínimo. Generalmente el trabajo muscular económico está ligado al buen trabajo. Lo bueno es barato.

Existe la inteligencia muscular. No reside en las fibras musculares sino en los programas de cerebro.

El gimnasio debiera recuperar su sentido clásico: un lugar para la educación integral, algo que va más allá de la simple musculación... 


- Lo suyo no es de lo "mio"... en todo caso sería neuromio...

8 comentarios:

inaki dijo...

"lo tuyo es muscular / psicológico, mental/..." Un recurso tan fácil como equivocado.

Mi médico de cabecera, por ejemplo, cuando le dije en su día que los triptanes no me hacían efecto alguno (y eso que sólo los tomé en 2 ocasiones) sentenció categórico: "Definitivamente lo tuyo no es migraña es simplemente tensional,tómate la vida con más tranquilidad".

Hubiera sido mucho más acertado aquello de "Lázaro, levántate y anda, estás sano".

Este es el pan nuestro de cada día entre muchos profesionales de la medicina. Con este panorama "lo mío es..." campa a sus anchas.

Arturo Goicoechea dijo...

Iñaki: la caradura de las deducciones de los oficialistas no tiene límite. La triptanita irrumpió en el mercado con la pretensión proclamada en los teledirarios en 1992 de que la migraña tenía los días contados: "para el 2000 ya no habrá migraña".

En aquél entonces se sostenía la tesis del origen arterial. La triptanita devolvía a la arteria vasodilatada a su tamaño correcto. La triptanita era el antídoto "específico" para el dolor migrañoso. Si el dolor, aun cuando cumpliera todos los requisitos para ser etiquetado como tal, no se dejaba reducir por la triptanita, sencillamente, no era migrañoso y pasaba a engordar la gruesa y confusa lista de un dolor menos noble: el de la cefalea tensional...


En fin...

Saludos

Fisioaso dijo...

Me ha encantado ésta entrada, sobretodo las programaciones de nuestro cuerpo a nivel neuro-muscular.
Podría basarse la fisioterapia en la incidencia de esas programaciones para conseguir los hábitos correctos, el trabajo económico muscular, y no basarse en dar una terapia basada exclusivamente en la incidencia muscular, ligamentosa, articular (a niveles locales y no globales)...
Por otro lado, si tanto los profesionales de la salud en general, como los pacientes supieran las repercusiones directas en el cuerpo al tener la tableta de chocolate, a muchos se les quitarían las ganas de planterasela como objetivo.
Un saludo.

arturo goicoechea dijo...

fisioaso: lo "neruo" está integrado siempre con el resto de funciones de órganos, aparatos y sistemas: neuroinmune, neuroendocrino, neurooftalmológico, neuroótico, neuropsiquiátrico, neurodérmico, neurogastroenterológico, neurourológico...

Sorprendentemente no existe lo neuromuscular, lo neuroesquelético ni lo neuroarticular...

Desconozco los efectos perniciosos de la tableta de chocolate. Podrías darnos alguna información...

saludos

Fisiograna dijo...

A vueltas con la periferia....Vuelvo a insistir sobre este tema porque aún no me ha quedado claro. Supongamos que un movimiento se "graba" en algún momento, asociado a daño real o potencial, como amenazante, y a partir de ahi el dolor aparece cada vez que se reproduce ese movimiento, e incluso aparecen conductas de miedo-evitación en un contexto de dolor crónificado...Entiendo que es necesario "demostrar" al SNC a traves del imput neuromuscular e imput visual, que ese movimiento se puede hacer con normalidad para que "desprograme" las conductas de miedo evitación asociado a ese gesto motor. Para ello, entiendo que no solo es necesario la pedagogia, sino que también tendriamos modificar las condiciones de la región periférica sensibilizada y conseguir "como sea" que se realice ese movimiento activo sin dolor. Este "engaño" perceptivo, a traves de una retroalimentación informaria de la normalidad del ese gesto motor y desbloquearia el proceso de "protección" central.
Que pensais, ¿Es correcto este planteamiento?
Aunque no es es exáctamente lo mismo, con la utilización de imágenes motoras y terapia de espejo se consigue corregir estos errores en el proceso evaluativo central a traves de las aferencias visuales y propioceptivas periféricas.

Fisioaso dijo...

No comprendo el porqué no existe neuromuscular, si entendemos el músculo como órgano, (además de estar conectado con la red, mediante vías aferentes y las motoras).

Para conseguir la tableta, se hacen los ejercicios abdominales clásicos, donde se realizan en especial unos aumentos de presión intraabdominales.
Estando la persona en reposo se observa que se le abomba el abdomen e incluso debilidad en el suelo pélvico, hecho que no sostiene eficazmente los órganos internos de la pelvis (vejiga, utero y recto, en especial la de la mujer) como es su función. Esto es el principal desencadenante de la incontinencia urinaria de esfuerzo, de los prolapsos y de las disfunciones sexuales.

Más información de cómo realizar abdominales, generando menos presión intraabdominal para no tener consecuencias, en gimnasia hipopresiva.

arturo goicoechea dijo...

fisiograna: estoy completamente de acuerdo con tu planteamiento. Considero que es necesario modificar el input periférico a base de promover nuevas vias, tranquilas, de conseguir objetivos motores. El ambito de trabajo es el imaginativo, la interiorización simulada del movimiento en condiciones de poco esfuerzo y confianza.

Creo que los fisios sensibilizados en neurobiologia central son los profesionales ideales para acometer la reprogramación. La imaginería visual, propia, o externa, los espejos, la hipnosis, y, sobre todo la pedagogía, perceptiva, motora, emocional y cognitiva pueden conseguir éxitos notables. Muchas veces el trabajo se reduce a disolver toda la programación previa, apoyada en una idea de organismo errónea.

Saludos

arturo goicoechea dijo...

fisioaso: gracias por la información, llena de lógica.