Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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martes, 15 de junio de 2010

Fisioterapia cognitivo conductual y Psicología



Los padecientes de dolor crónico habitan un organismo que opera desde un tramado de falsas creencias sobre sí mismo. El cerebro responsable del sufrimiento mantiene una narración catastrofista de unos tejidos supuestamente vulnerables, frágiles, desgastados, enfermos, una baja estima de su resistencia a los embates de las acciones cotidianas solicitadas por el individuo.

El cerebro protector del padeciente trata de limitar la conducta motriz proyectando dolor, desánimo y cansancio sobre la pantalla perceptiva consciente para que el individuo desee conducirse como si estuviera realmente enfermo, envejecido o desgastado.

El padeciente de dolor crónico habita, en realidad, un organismo razonablemente sano gestionado por un cerebro equivocado en su evaluación. Los profesionales debieran esforzarse en recuperar la autoestima somática, promover la convicción del derecho a moverse sin provocar el miedo cerebral al daño, recuperar programas  motores de calidad.

La Fisioterapia emergente, empapada de neurobiología, una vez liberada de lastres doctrinales acientíficos, es la que se encuentra en mejor disposición cognitiva y motivacional para responsabilizarse de la tarea de disolver la estructura psicopatológica somática del miedo fóbico al movimiento, las falsas creencias sobre tejidos y las propuestas actuales políticamente correctas y neurofisiológicamente criticables sobre cómo estar y moverse por el mundo.

El "dolor músculoesquelético" debe desaparecer como etiqueta para dar paso a un concepto actual biológicamente profundo de disfunción nociceptiva o como se le quiera llamar.

En el organismo generador de dolor reside un individuo padeciente, más o menos consciente que se ha ido enredando en la telaraña de las falsas creencias y propuestas conductuales inapropiadas tejida por el cerebro catastrofista. Muchas veces ese individuo ha construido una narración disfuncional sobre sí mismo y su relación con el entorno, como sujeto residente en un cuerpo y en un grupo social que no acaba de entender y respetar su estado ni promover el amparo y ayuda profesional necesarios. Los circuitos responsables de la cronificación del miedo somático automatizan modos hipervigilantes, hipersensibles, desesperanzados y catastrofistas de evaluar pasado, presente y futuro facilitando en cortocircuito los programas defensivos (dolor, desánimo, cansancio, bloqueo articular).

El organismo necesita la ayuda del fisioterapeuta cognitivoconductual y el individuo la del psicoterapeuta.

Una integración cognitivoconductual entre la nueva Fisioterapia y una también renovada Psicoterapia del padeciente (en ausencia de daño) sería necesaria para inyectar nuevas ideas y aplicaciones en el enquistado y oxidado mundo de los "equipos multidisciplinares".

Algunos fisios ya llevan un buen trecho del camino andado. Bueno sería ver a los psicólogos en ese empeño aportando su conocimiento teórico y práctico sobre gestión de la disfunción psicopatológica. Tal como ha sucedido con los nuevos fisios sería condición necesaria actualizar sus credos, aplicarse una autoterapia cognitivoconductual sobre dolor, un master en neurobiología.

Fisios y psicólogos tienen que hablarse y descubrirse.

"Oceano mar", un estimado visitante de este blog, ha aportado interesantes experiencias en ese propósito. Ojalá el ejemplo cunda y se multipliquen las parejas profesionales de hecho y derecho entre fisios y psicólogos.

¿Por qué no?

3 comentarios:

Sol del Val dijo...

La mayoría de los pacientes que llegan a consulta lo hacen con multiples quejas somáticas que no se acompañan de pruebas objetivas de daño real.
Yo trabajo con técnicas de integración cerebral desde hace tiempo. Estas técnicas entre las que se encuentra EMDR , la técnica de las gafas interhemisféricas y la técnica del ojo por vez tienen su fundamento en que la queja actual del paciente ( miedo a enfermar ) tiene que ver con un error de procesamiento o un bloqueo en el procesamiento de la información de una situación pasada que comparte con la actual las sensaciones físicas, las emociones y las creencias negativas.
Comparto tu opinión acerca de que los psicólogos deberíamos tener una amplia información sobre neurobiología. Sólo los neuropsicólogos tienen una buena formación en el tema y entre mis compañeros no conozco a ninguno que tenga un buen conocimiento (en muchas ocasiones ninguno ) sobre neurobilogía del dolor, aunque tratan con mucha frecuencia cuadros de dolor crónico en ausencia de daño.
He tratado en este tiempo en el que llevo escribiendo comentarios en el blog de no hablar de estas técnicas porque no se entendiera como un remedio más en el ya contaminado mundo de los fórmulas mágicas para padecientes de migraña.
Gracias nuevamente por haberme enseñado y haber contribuido a enriquecer mi profesión con los conocimientos adquiridos.

Arturo Goicoechea dijo...

Sol del val: hoy ha iniciado su rotación con nosotros una residente de Psicología por primera vez en la historia de este Hospital. Creo que podemos entendernos sin problemas y que la relación será fructífera.

Realmente es descorazonador el hecho contrastable de la ignorancia y/o error de bulto en conceptos básicos de neurofisiología en los licenciados tanto en Medicina y Psicología como en los especialistas de Neurología.

Más grave es aún la ignorancia de que ignoran desde una posición prepotente de exclusividad en la fiabilidad de lo que predican.

Saludos

oceano_mar dijo...

Gracias Dr Arturo por la entrada. En mi opinión, existe un subgrupo de padecientes de dolor crónico en los que existe una alerta contínua o una amenaza, pasada en algunos casos, no real en otros, pero que en cualquier casi su cerebro aún no sabido descatologar.

Esta valoración de amenaza programa al individuo en lógica defensa, con resultados terribles en su esquema corporal y patrones de movimiento.

En mi humilde opinión, para estos casos es imprescindible la intervención de un psicoterapeuta experto que informe al sujeto que el peligro ya pasó (en el caso de trauma pasado) o le de herramientas para gestionar lo mejor posible traumas/dramas presentes, con el objeto de descatalogar esta valoración de amenaza, imprescindible para modular el tono a niveles correctos de cara al trabajo representación al de cuerpo virtual y el reentrenamiento de los patrones fisiológicos de movimiento.

ojalá se vayan produciendo cada vez más sinergias entre estas 2 profesiones. Pero para ello es imprescindible que tengan un nexo común, y éste no es otro que la comprensión de la neurofisiología del dolor y la perspectiva psico-bio-social de su tratamiento.

un abrazo