Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

Click here to switch to the english version

viernes, 25 de septiembre de 2009

El saber ocupa lugar




La percepción es una interpretación de la realidad por parte del cerebro. Si vemos una casa o una persona es porque el cerebro piensa que es la opción más probable. A veces la información facilitada por los sentidos es rotunda y hay pocas posibilidades de error pero no siempre las condiciones del entorno permiten definir con claridad el qué y el dónde. En estos casos el cerebro tiene que echar mano de sus archivos y apostar por la hipótesis más convincente.


El interior es siempre complicado de interpretar. El cerebro guarda memoria de sucesos nocivos previos propios , relatos y observaciones de daños ajenos y, sobre todo, información experta sobre posibilidades de sucesos futuros.


El interior es incierto y la tendencia alarmista consustancial a la función vigilante cerebral facilita el cultivo de "corazonadas" y malos augurios. La irracionalidad está servida.


Homo sapiens (ma non troppo) sabe,haciendo honor a su nombre, que puede enfermar y que esta vida se acaba. También sabe que los tejidos envejecen y pierden calidad, que los huesos y articulaciones se "desgastan", que las cargas y penurias físicas y psicológicas pasan factura, que lleva mala vida, que se agobia y preocupa en exceso, que habita un entorno con demasiados "cambios de tiempo", con excesivas humedades y vientos insanos.


Sapiens (ma non troppo) sabe demasiado. Su cerebro está rebosante de saberes recogidos en todas las esquinas de lo cotidiano. No le sorprende, por eso, el dolor de cabeza y de "cervicales", las contracturas, el cansancio, el insommio, la espesura mental y el desánimo.


Sapiens (ma non troppo) se sabe vulnerable y procura estirar su frágil futuro con dietas, gimnasios, meditaciones, brebajes y conjuros pero la máquina no chuta. El dolorimiento testifica la pelea inútil contra lo inevitable.


Sapiens (ma non troppo) sabe que el dolor, el cansancio y la resonancia certifican la degeneración adelantada de huesos y juntas.


Sapiens (ma non troppo) sabe muchas cosas pero ignora la fundamental: que, muchas veces, la percepción construye ficciones, pesadillas... probabilidades, temores...


La enfermedad es, en ocasiones, sueño cerebral. El organismo está razonablemente sano pero proyecta en la consciencia percepción de enfermedad.


- Está usted sano. Los síntomas corresponden a una pesadilla cerebral. Despierte a su cerebro. Hágale ver que está soñando. Tranquilícelo.


Muchos padecientes sanos no se convencen de que su padecimiento corresponde a una pesadilla cerebral. Se sienten y se saben enfermos. Tienen migrañas, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, artrosis, poco calcio, colesterol, cervicales, mala circulación y estrés...


Escribo todo esto desde Alcalá de Henares. Dentro de un par de horas escucharé a Lorimer Moseley, un sapiens australiano, experto en cerebro y dolor que sabe que el dolor "de la columna" se cuece en el cerebro. El programa de su escuela de columna habla de neuronas y deja de lado el esqueleto.


"...todo dolor es siempre una respuesta normal a lo que el cerebro considera una amenaza"


El saber ocupa siempre lugar tanto sea verdadero como falso. Moseley sabe que un buen conocimiento sobre huesos, músculos, articulaciones, tendones y neuronas, poniendo a cada uno en su sitio, es el mejor remedio frente al sufrimiento.


Conocer un mínimo sobre funciones y responsabilidades de nuestro cerebro es necesario en los tiempos que corren. Rectificar es de sabios.


Mañana les contaré lo que nos ha contado el sabio australiano.


11 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Se me vino a la cabeza la típica frace cien veces escuchada en cine, Tv, y a veces en la vida real: "Me pones enfermo...""Me pone enfermo...".El humano, con el pobre recurso que es el lenguaje, se autorefiere su experiencia como puede o como sabe, y muchas veces la lía.
Por cierto, ¿has oido hablar de un constructo denominado Alexitimia?. Se refiere a dificultades para autoreferirse la experiencia emocional, y la tendencia de estas dificultades es a "literalizar" este tipo de expresiones, es decir, sus emociones se interpretan físicamente y en terminos de enfermedad.
Un saludo.

pecado dijo...

En este post he sentido a un Goicoechea más sensible,
quizas por haberle permitido al cerebro ser emocional.
Quiero revindicar esa asignatura pendiente en los colegios, INTELIGENCIA EMOCIONAL.

La vida examinada es la única que merece ser vivida.
(Sócrates)

Carlos López Cubas dijo...

Coincidencias curiosas, y es que hoy hemos estado sin saberlo juntos en la conferencia de Moseley en Alcalá.
Me he enterado de ello al volver a Valencia, comentando durante el viaje con Rafa (presidente de la SEFID, en cuya junta directiva me encuentro) una productiva conversación con un neurólogo con ideas en la línea que nos ocupa.
Pocas referencias más han sido necesarias para concluir de quien estábamos hablando.
Es una pena no haberlo sabido, porque me hubiese encantado conocerle en persona e intercambiar ideas, pero supongo que en el congreso que estamos organizando para febrero tendremos ocasión.
Por cierto, Moseley en su línea, haciendo fácil lo que luego no lo es tanto, con espectáculo de regalo y sin dejar de asombrar con sus novedosos estudios.
Un orador imprescindible para aquellos que quieran empezar a entender el dolor.

Anónimo dijo...

Son las cuatro de la mañana, me he levantado después de despertarme varias veces con un dolor intenso de ciática. Desde que este calvario empezó ya van dos años y tengo una necesidad imperiosa de que esto pase, quiero comprender porqué y como solucionarlo.
Gracias a una amiga conocí al que hoy es mi fisioterapeuta, que además de estar "arreglandome el cuerpo", está abriéndome la mente. Lo que acabo de leer aquí, es prácticamente lo mismo que el me cuenta cuando yo le pregunto ("porque habla conmigo"), y me parece muy interesante. Estoy dispueta a intentar trabajar mi mente para ver que pasa ahí dentro, que si las experiencias vividas repercuten en la salud futura, puede ser que aunque yo creyera haber superado las malas experiencias del pasado, todavía están ahi dando guerra.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: sí he oido hablar de ese constructo y lo tengo por uno de tantos que debe ser deconstruido pues me parece que no presta ninguna ayuda sino todo lo contrario.

La literalización es inevitable. Tenemos el lenguaje metido hasta el tuétano y con facilidad nos confunde a la hora de entender la realidad.

Enhorabuena por el 1-0.

Arturo Goicoechea dijo...

pecado: no es la primera vez, ni será la última, que se me recuerda la importancia de lo emocional.

La emoción está implícita en todo lo biológico. Si me apuras, la compleja estructura espacial de una proteína contiene toda la carga (físicoquímica) emocional de la tensión termodinámica de sus enlaces y tiende a aliviar esa tensión "buscando" relaciones con todo tipo de ligandos que a su vez contienen su propia tensión emocional. Existe la llamada sociología molecular.

La complejidad de los sistemas de organización de los seres vivos pluricelulares hace que la interacción entre todos los planos emocionales (desde las moléculas a las sociedades) sea enrevesadamente complejo.

La situación se puede reflexionar desde una óptica de poco aumento para ver el conjunto y entender que todo está en todo o desde una óptica analítica de sus diversos planos para entender que cada uno de ellos tiene un universo emocional movido por objetivos distintos.

El blog pretende, sin perder de vista la visión de conjunto, aportar una reflexión sobre los estados emocionales somáticos, internos, desde su propia perspectiva de individuos celulares interactuando en la sociedad en la que están contenidos, el individuo somático, el medio interno.

El dolor, y otras percepciones emocionales somáticas como la sed, el frío, el cansancio o el mareo...pueden pensarse como reflejos de las emociones del individuo, más allá de la emoción somática interna, o, como es mi intención, desde la perspectiva de los intereses homeostáticos del organismo.

Eso puede dar una impresión de racionalismo frío y, en el fondo, equivocado, por no considerar lo emocional (el individuo).

Saludos.

Arturo Goicoechea dijo...

Carlos: yo también siento mucho haber estado físicamente compartiendo espacio, asombro e ilusiones en la sala Moseley sin saberlo. Puede que todavía estuviéramos hablando de este apasionante tema del dolor.
Espero tener otra oportunidad, debidamente identificado. Me llevo para casa el impreso de afiliación a la SEFID y espero que mi alergia al papeleo no me impida cumplimentar la solicitud de afiliación.

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arturo Goicoechea dijo...

Anónimo: "abrir la mente" puede ser entendido de muchas maneras. En el tema del dolor creo que debe conducir a comprender la Biología del dolor y no a repasar experiencia pasadas por si han quedado mal zanjadas.

El el dolor crónico se puede dar por sobrentendido un error de valoración de daño por parte del cerebro al igual que sucede con la alergia y el sistema inmune. La solución vendrá dada por eliminar ese error. En la alergia se consigue con vacunas y en el cerebro con pedagogía, explicando conceptos y animando razonadamente a un cambio de conductas para afrontarlo.

Saludos

mila (el anonimo de las 4 de la mañana) dijo...

Me parece una tarea muy complicada la de eliminar ese error. Según he creido entender, aunque no estoy segura, mi fisioterapeuta está tratándome para que le llegue al cerebro la información de que en el lugar donde se está produciendo el dolor no hay motivos para que este se produzaca, pero si el dolor se produce por otra causa, que es mal interpretada, ¿cómo se puede llegar a averiguar esa causa?. Soy una simple pacicente, no entiendo de medicina,y todo esto me parece muy complicado, pero tengo muchas ganas de llevar una vida normal, y me gustaría tener toda la información posible sobre que terapias me podrían ayudar. Se que ya estoy en camino, y que quizá soy muy impaciente, pero me gustaría saber si puedo hacer más de lo que estoy haciendo. He recurrido a varias técnicas y a distintos "profesionales". Hoy en día confio mucho en la persona que me está tratando, pero reconozco que estoy impaciente y que me gustaría tener más información.

Arturo Goicoechea dijo...

Mila: lo primero que debes hacer es quitarte de la cabeza la idea de que "lo del cerebro", el modificar convicciones, sea complicado.

Procura ver lo básico de la idea: el dolor aparece como consecuencia de la "preocupación" cerebral por un supuesto estado de fragilidad, lesión o enfermedad. En ocasiones la suposición cerebral es correcta, existe una lesión aguda, reciente, que debe ser protegida y reparada, y, en otras (las más frecuentes) no existe ninguna fragilidad ni vulnerabilidad donde sentimos el dolor.

El cerebro, como cualquier sistema defensivo, intenta tomar decisiones antes de que suceda el problema. Ese instinto de saber hace que aspire toda la información que existe sobre interior y que luego la aplique para protegernos.

Si la información fuera buena no habría problema, pero, desgraciadamente, no es así sino todo lo contrario.

Lo que algunos proponemos es educar sobre cuestiones básicas de dolor y cerebro para que el paciente pueda ir recuperando espacio de libertad para moverse sin que eso suponga un estado de alerta cerebral.

Cada caso es distinto porque detrás de cada dolor hay una persona con una historia concreta y unas evaluaciones profesionales concretas.

Si el fisioterapeuta va por el camino de quitar el miedo al movimiento estás en buenas manos. Aparca la impaciencia y ten confianza y constancia. No tengas ninguna duda de que el problema se irá resolviendo.

Saludos