| Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología. | We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology. |
domingo, 28 de febrero de 2010
¿Dónde está el truco?
sábado, 27 de febrero de 2010
Objeción desde la consciencia
viernes, 26 de febrero de 2010
Los encadenantes migrañosos
jueves, 25 de febrero de 2010
El modelo miopsicosocial
miércoles, 24 de febrero de 2010
El equipo multidisciplinar
martes, 23 de febrero de 2010
El dolor no es un estímulo
lunes, 22 de febrero de 2010
Cronificación
domingo, 21 de febrero de 2010
Respuesta de enfermedad
sábado, 20 de febrero de 2010
Neuroestimulación
viernes, 19 de febrero de 2010
Mi cerebro
jueves, 18 de febrero de 2010
Dolor por puntos
Un tema central en el dolor crónico es el de los "puntos dolorosos". La superficie corporal presenta a veces zonas puntuales en las que la palpación y compresión experta reproduce el dolor referido por el paciente.
- ¡Ahí, ahí me duele!
El punto doloroso asienta a veces sobre una banda muscular tensa que al ser pulsada como la cuerda de una guitarra produce una breve sacudida junto al dolor al que se le están buscando las cosquillas, su refugio.
- Tiene usted "puntos gatillo". Son zonas del músculo en las que existe una excitabilidad anormal que genera contracción sostenida de las fibras musculares que acaba produciendo dolor.
Los puntos gatillo están de moda. Los fisios los encuentran en pacientes con dolor o, incluso, en sujetos indoloridos. En este caso los denominan "puntos gatillo latentes".
Es un tema que sigo con interés pero en el que no tengo ninguna experiencia. Soy neurólogo y eso produce querencias y carencias.
Sostienen los expertos en puntos gatillo que todo proviene de los puntos de conexión entre las terminaciones de los ramitos nerviosos que descargan la orden de contracción y las fibras musculares que lo materializan, en la llamada "placa motora", el lugar donde el nervio libera el neurotransmisor, en este caso la Acetilcolina.
Incluso en reposo, la placa motora o unión neuromuscular rezuma continuamente algunas gotitas de Acetilcolina manteniendo el lugar al ralenti, dispuesto a la contracción tan pronto como se ordene. El goteo de acetilcolina puede ser algo excesivo y producir un estado anómalo de hiperexcitabilidad que acaba contrayendo fibras musculares.
El músculo genera señales de peligro cuando está sometido a una contracción sostenida en malas condiciones metabólicas (acidosis, poco oxígeno). El goteo de acetilcolina genera la contracción sostenida y de ahí que el músculo lance el SOS que el cerebro convierte en dolor.
¿Por qué gotea en exceso la acetilcolina?
Buena pregunta. No se sabe.
Se admiten propuestas.
Los fisios tienden a buscar explicaciones locales, periféricas, en músculos, fascias, zonas de poca movilidad, posiciones y tareas inadecuadas...
La acetilcolina rezumada actúa sobre los receptores correspondientes de las fibras musculares. Tanto el goteo como el número de receptores es cambiante. Parece que las diferencias vienen marcadas ya desde los genes.
Probablemente los fisios tienen razón al considerar los factores locales pero en la ponencia de la SEFID eché en falta la consideración de la participación central.
El ralenti de la placa motora puede tener un pie que presiona sin necesidad el acelerador. El rezumamiento de acetilcolina puede obedecer a un estado de alerta motriz. Junto a la placa motora también hay terminaciones nerviosas sensitivas, nociceptivas, que pueden liberar moléculas sensibilizantes (CGRP, sustancia P). La propia terminación motora puede liberar CGRP.
Los puntos dolorosos se disuelven momentáneamente de muchas maneras. En Valencia se habló de las punciones secas: pinchar reiteradamente con una aguja el corazón del punto, sin necesidad de aplicar sustancias ("infiltracion"). Repito, soy lego en la materia. No puedo ni debo opinar.
El problema de los puntos dolorosos es que refuerzan las tesis periferalistas, las que sostienen la idea del "dolor musculoesquelético" y hacen que un síndrome cerebral como la fibromialgia sea interiorizado por los pacientes como reumático, muscular, o como se quiera llamar.
Los puntos dolorosos han servido para conceder la etiqueta de fibromialgia... por puntos.
- Tiene sólo cuatro puntos. Necesita ocho para que sea fibromialgia. Vuelva dentro de unos meses y veremos qué podemos hacer...
Puntos dolorosos... un tema abierto al debate. En mi opinión en lo oído y leído faltan alusiones fisiológicas al papel del cerebro, vagamente citado como responsable de estreses y emociones mal expresadas.
No todo es cerebro pero todo sucede bajo la mirada atenta del cerebro.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Abuso de analgésicos
Hay algo que no funciona en el control del dolor (en ausencia de daño) con fármacos.
Un porcentaje sustancial de padecientes de migraña ven cómo las crisis se hacen más frecuentes y responden peor a los "calmantes". El dolor crónico generalizado no se deja influir por antinflamatorios, antidepresivos, anticomiales, "relajantes musculares" ni parches de opiáceos.
Cuando el dolor aparece en el contexto de un proceso que destruye tejido, por ejemplo el cáncer, el aporte externo de morfina es eficaz y debe aplicarse sin remilgos. Los procesos inflamatorios responden también a los antinflamatorios.
El problema surge cuando el cerebro ha activado el programa dolor en ausencia de destrucción de tejido o inflamación. Es el caso de la migraña y el dolor generalizado no inflamatorio (degenerativo, fibromialgia...).
Los neurólogos recomiendan la utilización precoz de calmantes en las crisis de migraña: "apague pronto el fuego. No espere a que se extienda. Luego, es más difícil controlarlo...".
Los neurólogos sitúan el origen del dolor en las terminaciones nerviosas meningovasculares del trigémino. Allí se habría producido el incendio y desde allí se iría extendiendo hacia arriba, hacia los centros que procesan las señales "de dolor".
- Voy a ver si se me pasa. No quiero estar toda la vida tomando calmantes...
A los pacientes no les gusta tomar calmantes. Si lo hacen es porque el dolor les obliga a ello. Un calmante no tiene el atractivo de un solomillo.
- Es fundamental que corte la crisis precozmente. No espere. Entiendo que no quiera tomar medicamentos pero al final acabará consumiendo más si anda con dudas, deshojando margaritas...
El ejemplo del incendio en la migraña es falso. No hay fuego sino alerta por un posible (e improbable) fuego. El dolor no surge de las meninges sino de los centros cerebrales de evaluación de peligro. Allí es donde hay que inyectar calma, sosiego, confianza...
- Tomo el calmante como usted me dijo. Me calma algo pero el dolor vuelve en unas horas y tengo que volver a tomarlo. Llevo una racha de dolor diario. No bajo de tres calmantes al día...
- Ha abusado de los calmantes. Tiene que dejarlos. El dolor es una consecuencia del abuso.
La estructura cerebral de la migraña es la de los miedos irracionales. El cerebro presagia necrosis y activa las alertas presionando al individuo a que se someta a lo que "él" considere oportuno.
Sucedería lo mismo con el encendido del programa pánico, por ejemplo en un ascensor.
- Debe evitar los ascensores. Si entra, cuanto más espere a salir peor lo pasará.
Los famosos desencadenantes son agentes y estados irrelevantes a los que el cerebro coge miedo. Hay dos alternativas:
1) evitarlos
2) considerarlos como irrelevantes y conseguir que el cerebro los tolere.
Los neurólogos aconsejan la primera opción. Alimentan el miedo.
La opción 2 es la deseable: en la cabeza no sucede nada; mi cerebro ha criado miedos fóbicos y debo hacer algo para calmarlo, hacerle ver que el peligro necrótico es altamente improbable.
El conflicto entre un cerebro presa del miedo fóbico a la necrosis, que exige el antídoto del calmante y un individuo que no quiere consumir fármacos se resuelve a favor del primero. El paciente acaba cediendo a la presión cerebral del dolor.
Al miedo cerebral le llamamos nocebo y al efecto calmante de ese miedo, placebo.
El padeciente está sometido a las tensiones de nocebos y placebos, es decir, a las tensiones de las expectativas y creencias cerebrales sobre peligros y conjuros.
Mientras criamos cerebros miedicas no podemos pedir a la vez valor a los pacientes.












