Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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lunes, 15 de febrero de 2010

Los aguafiestas



La Neuroimagen arrasa en Neurociencia. No hay nada más impactante que anunciar a los cuatro vientos la localización del lugar donde se producen las percepciones, emociones, decisiones, memorias, acciones o cualquier producto neuronal. 

La comunidad de neurocientíficos está encandilada con esta nueva tecnología que permite, extrayendo datos de consumo de oxígeno por las neuronas, mostrar a todo color las zonas del cerebro que han participado en la tarea encomendada a los sujetos del experimento. 

La Neurociencia del dolor no ha sido ajena a este entusiasmo. Ha mostrado también las correspondientes imágenes coloreadas de diversas zonas, a las que se imputa la generación de esa maldita (o bendita, según los casos)  "experiencia emocional desagradable asociada a daño tisular real o potencial o vivida como tal daño" (IASP) que llamamos dolor. 

Para los pacientes ha significado la prueba objetiva de que cuando ellos dicen que duele, es que duele. Las fotos de colores no mienten. Para los científicos los colorines demuestran que el dolor surge de la actividad cerebral. La tesis de que el cerebro no pinta nada en el dolor y que todo se cuece en los tejidos ha quedado (o debiera quedar) obsoleta.

El dolor tiene identificados los pabellones cerebrales en los que se fabrica. En cada pabellón se monta uno de los componentes: el sensorial por aquí, el emocional por allá y el evaluativo por acullá. El conjunto de los pabellones se denomina "neuromatriz del dolor". 

La neuromatriz del dolor se activa cuando imaginamos u observamos escenas de dolor (empatía). Existe también la neuromatriz de la analgesia, la responsable del efecto de los opiáceos externos e internos que se activa también con el efecto placebo.

La Resonancia Magnética Funcional ha permitido a los neurólogos localizar el "generador de migraña", en troncoencéfalo para la migraña clásica y en hipotálamo para la cefalea en racimos.

El bombazo de la neuroimagen va a permitir...

Hay aguafiestas que piensan que todo esto no son mas que fuegos de artificio, que se está vendiendo la piel del oso anticipadamente, que la actividad neuronal es más compleja de lo que se presume, que no sabemos bien qué es lo que saca los colores a las neuronas...

Hay quien considera que la neuroimagen es la Frenología del siglo XXI. Los frenólogos eran capaces de localizar la actividad cerebral palpando la superficie craneal: "por sus relieves los conoceréis..." La imposición de manos sobre el cráneo permitía cualificar y cuantificar a los sapiens (m.n.t.). 

Al Congreso de la SEFID acudió un aguafiestas. Nada menos que Giandomenico Ianetti, un experto en registrar la actividad neuronal con electrodos, algo siempre más fiable que los colorines.

Ianetti sacó los colores a los colores de la neuroimagen y demostró, paciente y contundentemente, que la cacareada neuromatriz del dolor no es tal. Más bien corresponde a algo más inespecífico: la relevancia.

Los colores de la neuromatriz indican que el cerebro atribuye relevancia al momento, lugar, estado o agente. No dice nada sobre el contenido de lo considerado como relevante. La actividad cerebral específica referida al procesamiento de las señales nociceptivas provenientes de los tejidos estimulados, prácticamente es inapreciable. 

La propuesta de Ianetti encaja con lo que define en esencia al cerebro: la evaluación, la atribución de relevancia a lo que sucede o pudiera suceder y la preparación anticipada de programas para evitar y/o minimizar efectos nocivos.

No puedo ocultar mi simpatía por los aguafiestas. Alguien tiene que templar el triunfalismo excluyente de los vendedores precipitados de solución para todo.  

7 comentarios:

Carlos López Cubas dijo...

Hola Arturo,

Si ya las Rx, TC y RM, en lo que respecta al dolor, aciertan menos que una escopeta de feria, era previsible que, pese al escandaloso colorido de las nuevas formas de fotografiar cuerpos, la cosa no fuera a triunfar demasiado.

La etiqueta de "funcional" para estas pruebas le queda un poco cogido por los pelos,... digamos que son tantas las funciones que fotografía que es difícil concretar si alguna de ellas es el dolor (Ianetti, después de tan potente ponencia, plasmó la idea con un cientifismo fuera de la más mínima duda).

A mi la RMfuncional me recuerda aquello de que aunque la mona de vista de seda...

Arturo Goicoechea dijo...

Carlos: realmente la neuromatriz "funcional" del dolor lo que indica es que se ha activado el ¡atención, peligro. Activar programas! Evidentemente la percepción de dolor es mucho más que una sensación desagradable.

Hay una autora, santa de mi devoción: Peggy Mason, que se dedica como Giandomenico a las deconstrucciones. Ella se ha centrado en la deconstrucción del dolor como algo que se acaba en sí mismo, situándolo como un componente de una acción más compleja del organismo.

Creo que hay mucho por deconstruir en todo este asunto del dolor...

Daniela dijo...

Hola,
Al hilo de la relevancia... también hubo una ponente que estableció una bonita comparativa con el dolor por rechazo social o por desengaño amoroso. No recuerdo si esos datos iban acompañados de imagen y me pregunto si valdría el ejemplo para apoyar la teoría de la relevancia... Evidentemente, se trata de un "dolor" sin necrosis (aunque bien pudiera ser descrito por sus sufridores como algo altamente sangrante!).

¿Qué opináis al respecto?

arturo goicoechea dijo...

Daniela: efectivamente existe un trabajo con neuroimagen que muestra cómo se activa la misma "neuromatriz del dolor" con la exclusión social. Trataré de encontrar la referencia.

arturo goicoechea dijo...

Daniela: este es el artículo: Does rejection social hurts? An FMRI study of social exclusion. Science (2003) Octubre. 10; 302 (237-9)

Daniela dijo...

Muchas gracias Arturo!! Le echo un vistazo.

Anónimo dijo...

Un artículo excelente