Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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sábado, 27 de febrero de 2010

Objeción desde la consciencia



El cerebro va a su bola. Tiene sus objetivos, sus creencias, sus incertidumbres y sus temores. Tiene estados de ánimo y de desánimo, obsesiones, estreses y relajaciones.

Las evaluaciones cerebrales en cada momento y lugar sobre estados y agentes, sobre posibles-probables consecuencias de lo que el individuo hace o deja de hacer o simplemente se propone hacerlo o no, se proyectan hacia la consciencia en forma de percepciones que tratan de adaptar la conducta del individuo, su voluntad, a lo que el cerebro considera como conducta más adecuada (según su punto de vista).

El dolor es una percepción proyectada por el cerebro hacia la pantalla consciente para expresar una evaluación de amenaza necrótica consumada, inminente o simplemente como probabilidad.

Si el cerebro estuviera dotado de superpoderes predictivos haríamos bien en someternos a sus propuestas perceptivas pero no es así. El cerebro en temas de seguridad interna es catastrofista, hipocondríaco, alarmista ... y absolutamente despiadado e indiferente respecto a lo que pueda hacer sufrir al individuo al activar sus miedos somáticos.

El sistema inmune también es catastrofista y puede evaluar peligro en unas moléculas que ha soltado el gato o las gramíneas en el aire.

No es buena idea desatender las evaluaciones erróneas del sistema inmune. Si ve peligro en la penicilina lo más prudente es no ponérsela y llevar un colgante en el cuello que lo diga claramente: "No me pongáis penicilina. Soy alérgico".

La objeción desde la consciencia al sistema inmune puede ser letal.

Cuando el cerebro ve peligro en los fines de semana, los viajes, el chocolate, el vino tinto, los cambios hormonales, la comida china o las zanahorias... podemos y debemos hacer un corte de mangas y objetar desde la consciencia, desde el conocimiento, ya que la propuesta perceptiva cerebral del dolor para que nos quedemos en el cuarto oscuro, vomitando... es absurda.

Si obedecemos al cerebro migrañoso estamos perdidos.

- Necesito retirarme a mi habitación, apagar las luces, suplicar que nadie hable, vomitar, tomar el calmante... Es la única manera de soportar a duras penas el infierno de la migraña...

- No haga eso. Si obedece ha perdido una batalla en la guerra contra la irracionalidad, el despropósito...

- ¿Y qué hago entonces?

- Objete. Desobedezca. Así irá consiguiendo que el cerebro aprenda, corrija, se racionalice...

La objeción desde la consciencia es fundamental en el dolor erróneo, en el no asociado a daño relevante.

Desgraciadamente los sanadores compiten entre ellos a la hora de recomendar lo que debemos evitar y tomar, siempre desde el acatamiento a lo que en cada caso pide absurdamente el cerebro como condición necesaria y no siempre suficiente para retirar el dolor para recuperar su sosiego. 

Los aliviadores aplican la misma receta a los errores neuronales que a los del sistema inmune. Es un error. 

Colabore con su sistema inmune. No tiene opción de desobedecer. Le va en ello la vida. 

Objete y desobedezca a su cerebro. Le va en ello su libertad.

15 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Es un problema genérico el que cuando tratamos temas de nuestro propio sistema y hacerlo DESDE nuestro propio sistema, dejemos de atender a los hechos y a las evidencias y respondamos con el mismo tipo de respuesta sesgada que ha elaborado el mismo sistema errado. Me ha quedado un trabalenguas de coj...
Un paciente dice que no PUEDE controlar el impulso de dar patadas y romper una puerta. Esa es la percepción, como tu dices, de su cerebro, su sistema. Un psicologo, o psiquiatra, dotado de ese mismo tipo de hardware, lo escucha, y como alguna vez ha tenido la misma percepción respecto a algo, toma esta percepción LITERAL, y desde su posición de autoridad, emite recomendaciones y sentencias, es decir, "efectivamente sufre usted un trastorno de control de impulsos y tendrá que tratarse, alguien tendra que controlarles y cuidarle porque usted no se controla". Y así el concepto, desde la autoridad, se instaura en la cultura.
¿Te suena?. Resulta que los neurologos son el colectivo mas "migrañoso", así que lo que recomiendan desde su sistema sesgado, nada tiene que ver con la ciencia, o con una buena solución. Tiene que ver con las percepciones sesgadas del sistema.
Saludos.

Sol del Val dijo...

No todos los psicólogos trabajamos desde el paradigma "yo soy la autoridad, usted no sabe nada, no se controla, no se entiende ,necesita que le cuiden".
Muchos de nosotros entendemos a la persona que viene a terapia como la auténtica autoridad en el proceso, como el que más sabe de sí mismo y como el ser humano capaz de cambiar (pensamientos, creencias, comportamientos...)
desde el trabajom consciente y responsable.
La buena actitud terapeútica consiste en huir de las etiquetas, de los juicios, de los sermones y trabajamos desde la idea de que el ser humano es libre para tomar sus propias decisiones e insistimos en transformar el NO PUEDO por un NO QUIERO consciente y responsable.
Es cierto también, que en esta profesión hay de todo y para todos los gustos y hay que andar con cuidado de no caer en manos de quien transmite que uno no sabe conducirse por si mismo y necesita que alguien haga el trabajo por él.
Siento el rollo pero hay neurólogos y neurólogs, fisios y fisios, psicólogos y psicólogos....

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Por supuesto, exactamente. ¿Pero cual es la version "oficial"?. Vete y di eso mismo en determinados foros y verás que risa. Por ejemplo, se me ocurre en una asociación de tratamiento de la ludopatía, o en proyecto hombre, o en cualquiera que trate de forma, vamos a llamarla, genérica le trastorno de control de impulsos.
Soy ABSOLUTAMENTE de tu opinión, pero me temo que estamos en minoría, lo cual no quiere decir que tengamos menos razón, ni que tengamos que callarnos.
Saludos.

Anónimo dijo...

Soy migrañoso, pero a mi ningún médico me dijo que hacía mal tomando vino tinto, comida china,etc.. ellos nunca me lo prohibieron, ni alarmaron a mi cerebro. En algunos casos he llegado a notar incluso que no se creian nada de lo que estaban oyendo..mi dudas son: ¿por qué hace daño en la cabeza y no en la rodilla como dice usted Doctor? Por qué a unas personas sí y a otras no? por qué se da la paradoja de que los farmacos antimigraña en lugar de quitar, agravan el problema? ¿Pasa esto con otras dolencias?
Un saludo y gracias por su magnífico blog

Eva dijo...

Soy migrañosa desde hace años, a la vez soy positiva y me niego a que esto limite mi vida, pero hay ocasiones en las que no puedo soportar el dolor, y necesito oscuridad, cama, vomitar, triptanes, etc. No entiendo muy bien lo que debo hacer en estos casos, en los que ni siquiera puedo abrir los ojos, para engañar a mi cerebro. Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: estamos educados a considerar que los síntomas provienen necesariamente de una perturbación interna que exige, necesariamente, una corrección externa terapéutica. El terapeuta facilita el remedio pero exige a su vez un cambio en los hábitos. Culpa al paciente por sus genes o su conducta.

Lo percibido admite una modulación desde la consciencia, gestionando la atención y la evaluación de lo que realmente sucede y de lo que realmente podemos conseguir con las terapias.

Aplicamos la norma de: "si el síntoma cede el proceso mejora" y eso cierra el círculo del error.

Evidentemente hay una autoridad autoinvestida que marca las pautas y las conclusiones.

Al menos el que los neurólogos padezcan más migrañas que nadie indica que honestamente, creen lo que predican... para su desgracia.

Arturo Goicoechea dijo...

Sol del Val: el terreno en el que yo me muevo es distinto al del ámbito del psicólogo.

El enfoque cognitivo-conductual contempla falsas creencias y afrontamientos inadecuados construidos por la instrucción experta. No imputamos el problerma al individuo sino a la instrucción recibida.

Explicamos a los padecientes los errores y deshonestidades de la instrucción. Necesitamos convencerles de que están equivocados y están actuando en contra de sus intereses.

Esto en el terreno psicológico, tal como comentas, no es válido. Creo que en el tema del dolor es necesario dirigir el proceso, pelear por el cambio de convicciones, ofrecer el conocimiento sobre la red neuronal.

Arturo Goicoechea dijo...

Ançonimo: puede que los doctores no lo digan pero lo que publican sobre migraña contiene siempre la doctrina de los genes y los desencadenantes en cuya lista ocupan un lugar preferente el chocolate, el estrés, el alcohol, las hormonas, el ayuno, los viajes...

Realmente la química del dolor de cabeza es la misma que la de los juanetes sin embargo los neurólogos dan por supuesto (aunque lo investigado les contradiga) que la cabeza tiene algo químico especial.

El que uno tenga migraña y otro no depende de muchos factores. Sólo podemos especular. En mi opinión se trata de lo que sucede durante el período de aprendizaje: influyen genes, imitación, instrucción, azar...

Los fármacos en el dolo son pan para hoy y hambre para mañana. Probablemente la administración oculta de calmantes sea prácticamente ineficaz. Es el ritual, la expectativa, la que manda.

Ei el dolor cesa con el calmante, se abre una peligrosa vía de adicción que va pidiendo cada vez más dosis...

Arturo Goicoechea dijo...

Eva: cuando se llega a esa situación es que, al menos ese día, se ha perdido una batalla. En pleno sufrimiento es difícil reaccionar. Lo probable y comprensible es que uno tire de fármaco, oscuridad y silencio pero una batalla no es una guerra...

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Sería reiterativo volver a decir que me parece que solo con información no se cambian las creencias, al contrario, me parece que las creencias van siempre a rastras de lo que ocurre, del contexto, y de las emociones que van aparejadas.¿Porque la gente cree las explicaciones de los neurólogos?. Porque a corto plazo y en principio, haciendo lo que ellos les dicen, se sienten bien porque les funciona y les quita el dolor. Y no creo que de la explicación que le dió el neurologo se hallan quedado con la mitad. En tu caso, el planteamiento es distinto, es dolor ahora, para que cada vez vaya a menos, y librarme de esto en un plazo razonable. Y los que dan una oportunidad a la nueva explicación, pueden SENTIR que funciona, y entonces creen. NO creen primero y luego mejoran. Mejoran y luego creen si la cosa va funcionando.
Estoy convencido de que tienes razón, salvo en como se cambian las creencias y porqué. Lo que entiendo que se puede hacer es poner a prueba las creencias con hechos, proponer explicaciones, creencia e hipótesis alternativas, y ponerlas a prueba. Como decía Kelly, cada persona es un científico ingenuo que pone a prueba continuamente las hipótesis que elbara continuamente sobre si mismo y sobre el mundo.
Saludos.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: ya hemos discutido esta cuestión unas cuantas veces. No estamos de acuerdo. Quizás estemos hablando de las creencias desde un punto de vista distinto. Yo hablo de creencias desde el punto de vista neuronal, no del individuo. Pienso que los asuntos de interior los maneja el cerebro inconsciente con la colaboración-obstrucción del individuo consciente.

El cerebro procesa la información nueva y se establece un nuevo equilibrio que es el que modifica las salidas en forma de dolor o no dolor.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Esto me ha dejado en fuera de juego, disculpame. Escolasticamente ¿podrías definir ambos tipos de creencia?. A lo mejor estamos de acuerdo y debido a mi ignorancia parecia que no.
No entiendo el concepto de "creencias del punto de vista neuronal".
Un saludo y gracias por tu paciencia.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: el concepto de creencia desde el punto de vista neuronal es uno de los huesos duros de roer. Creo haberlo tratado reiteradamente en las sucesivas páginas del blog pero no siempre se consigue el objetivo.

Pensaba ya refrescar conceptos básicos sobre red neuronal y dolor y este será uno de ellos. Cualquier día cae la entrada.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Ok. En cualquier caso, entiendo que las neuronas es si mismas o un conjunto de ellas, no pueden tener creencias. Pueden como dices, funcionar en torno a criterios probabilísticos, pero la palabra creencia creo que se refiere a un proceso superior que trasciende a la red neuronal y es cualitativamente distinto. Las creencias SOBRE la red neuronal y su funcionamiento pertenecen a ese ámbito....
Saludos y gracias, esperamos todos, creo, esa entrada...

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: al final siempre nos encontramos con los significados. Yo sí creo que podemos hablar de creencias aplicables a sistemas celulares. Por ejemplo, yo tengo alergia al polen de las gramíneas porque mi sistema inmune cree que algunas proteínas del polen pertenecen a un agente necrotizante (infeccioso). Yo sé que su creencia es errónea pero el sistema inmune cree que ese aire con esas moléculas es peligroso.

Seguiremos.