Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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miércoles, 17 de febrero de 2010

Abuso de analgésicos





Hay algo que no funciona en el control del dolor (en ausencia de daño) con fármacos. 


Un porcentaje sustancial de padecientes de migraña ven cómo las crisis se hacen más frecuentes y responden peor a los "calmantes". El dolor crónico generalizado no se deja influir por antinflamatorios, antidepresivos, anticomiales, "relajantes musculares" ni parches de opiáceos. 


Cuando el dolor aparece en el contexto de un proceso que destruye tejido, por ejemplo el cáncer, el aporte externo de morfina es eficaz y debe aplicarse sin remilgos. Los procesos inflamatorios responden también a los antinflamatorios. 


El problema surge cuando el cerebro ha activado el programa dolor en ausencia de destrucción de tejido o inflamación. Es el caso de la migraña y el dolor generalizado no inflamatorio (degenerativo, fibromialgia...). 


Los neurólogos recomiendan la utilización precoz de calmantes en las crisis de migraña: "apague pronto el fuego. No espere a que se extienda. Luego, es más difícil controlarlo...".


Los neurólogos sitúan el origen del dolor en las terminaciones nerviosas meningovasculares del trigémino. Allí se habría producido el incendio y desde allí se iría extendiendo hacia arriba, hacia los centros que procesan las señales "de dolor".


- Voy a ver si se me pasa. No quiero estar toda la vida tomando calmantes...


A los pacientes no les gusta tomar calmantes. Si lo hacen es porque el dolor les obliga a ello. Un calmante no tiene el atractivo de un solomillo.


- Es fundamental que corte la crisis precozmente. No espere. Entiendo que no quiera tomar medicamentos pero al final acabará consumiendo más si anda con dudas, deshojando margaritas...


El ejemplo del incendio en la migraña es falso. No hay fuego sino alerta por un posible (e improbable) fuego. El dolor no surge de las meninges sino de los centros cerebrales de evaluación de peligro. Allí es donde hay que inyectar calma, sosiego, confianza...


- Tomo el calmante como usted me dijo. Me calma algo pero el dolor vuelve en unas horas y tengo que volver a tomarlo. Llevo una racha de dolor diario. No bajo de tres calmantes al día...


- Ha abusado de los calmantes. Tiene que dejarlos. El dolor es una consecuencia del abuso.


La estructura cerebral de la migraña es la de los miedos irracionales. El cerebro presagia necrosis y activa las alertas presionando al individuo a que se someta a lo que "él" considere oportuno. 


Sucedería lo mismo con el encendido del programa pánico, por ejemplo en un ascensor. 


- Debe evitar los ascensores. Si entra, cuanto más espere a salir peor lo pasará.


Los famosos desencadenantes son agentes y estados irrelevantes a los que el cerebro coge miedo. Hay dos alternativas:


1) evitarlos


2) considerarlos como irrelevantes y conseguir que el cerebro los tolere. 


Los neurólogos aconsejan la primera opción. Alimentan el miedo. 


La opción 2 es la deseable: en la cabeza no sucede nada; mi cerebro ha criado miedos fóbicos y debo hacer algo para calmarlo, hacerle ver que el peligro necrótico es altamente improbable. 


El conflicto entre un cerebro presa del miedo fóbico a la necrosis, que exige el antídoto del calmante y un individuo que no quiere consumir fármacos se resuelve a favor del primero. El paciente acaba cediendo a la presión cerebral del dolor. 


Al miedo cerebral le llamamos nocebo y al efecto calmante de ese miedo, placebo. 


El padeciente está sometido a las tensiones de nocebos y placebos, es decir, a las tensiones de las expectativas y creencias cerebrales sobre peligros y conjuros.


Mientras criamos cerebros miedicas no podemos pedir a la vez valor a los pacientes.

5 comentarios:

mjt dijo...

Lo siento, pero tu post me ha espoleado mi sentido analógico: ¿Habrá personas que tengan el mismo problema con referencia al exceso de presencias ajenas como pueda ocurrir con los calmantes? ¿Será un problema de adicción, como otro cualquiera? En fin, dejo de disparatar en tu blog. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Soy una padeciente de migrañas desde tiempo, he barajado miles de hipótesis sobre las causas de mi dolor, pero nunca se me hubiera ocurrido pensar que tengo un cerebro fóbico. Siempre he pensado que no tengo nada (necrosis)de eso siempre he estado segura, entonces por qué me duele tanto?

Anónimo dijo...

Olvidaba darle las gracias por su magnífico blog. Un saludo

Arturo Goicoechea dijo...

Anonimo: tanto el sistema inmune como el sistema nervioso construyen hipótesis de peligro con una tendencia a la hipervigilancia, al igual que los padres con los hijos. El proceso de catalogar el peligro está influido por la cultura y la información sobre dolor disponible facilita la construcción de evaluaciones irracionales (fóbicas) sobre agentes y estados peligrosos.
El proceso de elaboración del miedo a la necrosis es inconsciente y no define al individuo sino a su cerebro.

El sistema inmune de un alérgico al polen también contiene un miedo fóbico irracional al significado de sus moléculas.

Yo tengo alergia al polen y ya sé que el polen no contiene una amenaza necrótica, no es un agente infeccioso pero mi sistema inmune responde como si lo fuera...

El paciente migrañoso no es fóbico. Lo es su cerebro respecto a la valoración de amenazas.

Cuando explico esta hipótesis los pacientes identifican cerebro con individuo. Ello ocasiona problemas de comprensión y aceptación de lo expuesto.

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

mjt: somos una especie criada al calor de la ayuda externa. Esa condición facilita la adicción a la dependencia de acciones de otros, en este caso médicos.

Puede darse, tal como sugieres, el exceso de delegación a los otros para que nos solucionen los problemas o la soledad y crearse el "abuso"