Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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sábado, 20 de febrero de 2010

Neuroestimulación



Cuando las cosas pintan mal para el dolor todo vale si conseguimos alivio. Fármacos, agujas, toxinas, hierbas, corrientes, ultrasonidos, masajes, frío, calor, cirugía, hipnosis, gimnasias...  Se prueba y si funciona no hay por qué romperse la cabeza buscando la explicación. Al padeciente de dolor todo le sirve. 

Uno de los ponentes de la SEFID presentó las maravillas de la neuroestimulación eléctrica sobre tejido neuronal. Se aplica una corriente en zonas variables del circuito y el resultado es que, a veces, duele menos. 

¿Por qué? ¿Cómo?

Porque sí. 

La red neuronal es una red informativa. El dolor es la consecuencia de la evaluación que el cerebro hace de la información que puede procesar sobre amenaza en los tejidos. La aplicación de una corriente no produce información sino ruido de fondo. El cerebro tiene que resetear el procesamiento de los mensajes sobre el nuevo estado creado por la aplicación de ruido eléctrico.

Imagine una conversación telefónica inacabable en la que los conversantes intercambian mensajes sin parar. Alguien introduce ruido. Lógicamente el ruido modifica la interpretación de lo que el otro quiere decir. No puede no interpretar nada. Tendrá que imaginar lo que se quería decir, a pesar del ruido. Es como si alguien, a partir de un momento, comenzara a escribir con peor letra, con más garabato.

Si el cerebro, a partir del ruido, rebaja la salida de dolor quiere decir que interpreta, a la luz de los nuevos flujos de señal-ruido que la situación ha mejorado, que hay menos amenaza en la zona sobre la que proyecta el dolor.

Las neuronas están acostumbradas al ruido de fondo. El circuito es un ir y venir de señales envueltas en ruidos cambiantes. Nunca se sabe dónde empieza-acaba el ruido y acaba-empieza la señal. La realidad siempre es ambigua, borrosa, incompleta. Las neuronas han evolucionado sobre esa base. 

Existe un pez, el pez raqueta, que utiliza la electricidad para detectar a su presa: la pulga de agua. Emite campos eléctricos que sirven para saber, al contactar con las señales eléctricas de la pulga, dónde está esta. 
Unos investigadores aplicaron campos eléctricos externos al agua, pensando que el ruido eléctrico perturbaría la pesca de la pulga pero comprobaron, con sorpresa, que había determinadas frecuencias e intensidades de la corriente (el ruido) que mejoraban las capturas. 

Sin quererlo habían estimulado la pesca.

El terapeuta que aplica la corriente eléctrica, el ruido, puede conseguir analgesia. ¿Efecto placebo? ¿Efecto ruido?

La mejora de una función por aplicación de ruido se conoce como "resonancia estocástica". Las neuronas la exploran y aplican cotidianamente. Sintonizan señales explorando ruido que ellas mismas seleccionan.

Pregunté al ponente sobre cuál era el resultado de la aplicación de la corriente sobre el ganglio de la raíz posterior, respecto a salidas de señal y si en la mejoría del dolor podría influir el efecto de la resonancia estocástica (mejora de señal tras aplicación de ruido). 

Algo incomodado me contestó que no se sabía demasiado sobre lo que pasaba y lo de la resonancia me remitió a la Resonancia Magnética funcional que, evidentemente no tiene nada que ver con la resonancia estocástica. 

Muchas de las aplicaciones terapéuticas son ruido. Ruido químico, ruido eléctrico, ruido magnético, ruido conductual o ruido cognitivo. El cerebro procesa señales y ruidos y de todo ello reactualiza incesantemente sus decisiones perceptivas, emocionales y motoras. 

- Lo que importa es que funcione. Me da lo mismo el por qué.

- Le recuerdo que, en realidad le estamos engañando. Es un placebo.

- Da igual. A mi me funciona.

Mucho ruido y pocas nueces...

5 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Pues aplicalo a la psiquiatria y lo que tienes es ruido, y muy pocas nueces. Panito para hoy, pero muchísma hambre para mañana.
Por lo menos en tu área algo de no ruido hay, digo yo.....
Así estamos, un bien de consumo mas, y un timo mas de la sociedad de idem.
SAludos

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: aplicar un bloqueante de la recaptación de serotonina para que actúe de forma indiscriminada sobre todas las sinapsis en las que se vierte (por "decisión" neuronal previa) serotonina frente a unos veinte tipos distintos de receptores y creer que eso es gloria bendita es un síntoma del rigor (mortis) imperante en las curias del momento.

Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Joer (perdón) lo que me he reido con un comentario de ocho líneas. Con tu permiso, me voy a coger lo del rigor (mortis) para mi colección de coletillas, junto con m.n.p. y sus ideas liposolubles.
Saludos.

iMAM dijo...

¿Ruido o música celestial? Todo depende del objetivo terapéutico

Arturo Goicoechea dijo...

iMAM: el ruido es inevitable. Lo pone o bien el que emite o el que recibe. Es una herramienta más que utilizamos muchas veces disfrazada de información útil.