Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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viernes, 19 de febrero de 2010

Mi cerebro



Todo o nada. Blanco o negro.

Antes todo era músculoesquelético y nada cerebro. Ahora corremos el peligro de que todo sea cerebro y nada músculoesquelético. 

Al explicar a los pacientes que el dolor proviene del cerebro y no de los tejidos de la zona dolorida debemos tratar de conseguir lo que esto quiere decir exactamente. Si nos encandilamos en exceso con la exposición de la responsabilidad cerebral puede que, aun sin pretenderlo, estemos cultivando la idea errónea de que "todo está en el cerebro". 

El cuerpo, sus tejidos, están representados, archivados, memorizados, evaluados e historiados en la red neuronal. El cerebro configura sus programas perceptivos, motores y emocionales integrando toda la información a su alcance. En esa integración se funden los datos de los estímulos actuales con lo registrado en la "memoria histórica" y con las previsiones que esa narración genera como consecuencias probables. 

Duele porque el cerebro valora amenaza. A veces porque llegan señales de amenaza real, otras porque especula con las posibles-probables amenazas y, otras por ambos motivos. 

El fisioterapeuta debe valorar los dos componentes: la memoria histórica y predictiva y las posibles señales de amenaza de los tejidos. Podemos estar maltratando los tejidos con acciones repetitivas y/o sostenidas que sobrepasan la resistencia tisular. El tejido maltratado genera señales de alarma que el cerebro transforma en dolor. Puede también que nuestras acciones sean irrelevantes, asumibles por los tejidos pero el cerebro aplica una vara de medir alarmista, catastrofista y valora como amenazantes (en base a sucesos pasados o por efecto de la cultura alarmista) acciones como estar sentado, levantarse, caminar o mirar la pantalla del ordenador. 

- El cerebro manda...

El verbo mandar no es adecuado. A veces esta idea de dictadura cerebral genera una especie de guerra entre   cerebro e individuo que puede resultar contraproducente. No se trata de derribar un régimen sino de un cambio tranquilo, consensuado a la luz del conocimiento sobre la biología del dolor. 

- No puedo con mi cerebro. Cada vez ando peor. No sé qué hacer con él...

Algunos pacientes interiorizan la idea de cerebro como si hubiera en la cabeza una persona que les genera una especie de mobbing que acaba superándoles. Otros quieren tomar las riendas cerebrales e instalarse ellos como cerebro: "El cerebro soy YO". 

- Ya le digo a mi cerebro que no pasa nada pero no me hace caseo... No hago carrera con él. El caso es que entiendo y me creo lo que usted me dice pero luego no sé qué hacer para conseguir que mi cerebro actúe de otra manera, me obedezca...

La idea de un cerebro frío, inflexible, rígido, inamovible, con memoria indeleble u oculta en sótanos inaccesibles hace que el individuo no se considere capaz de cambiar las decisiones de algo tan pétreo.

Conseguir el punto justo de la gestión compartida cerebro-individuo no es fácil pero, teóricamente, es sencillo: se evalúa, con rigor, el estado de los tejidos y si estos pueden soportar las acciones cotidianas podemos y debemos deducir que el dolor proviene de un cerebro que aplica una visión catastrofista de la historia pasada, presente y futura del organismo. Es labor del "equipo multidisciplinar" (fisio e individuo) dar con la forma tranquila de ir corrigiendo todo lo corregible, sin prisa pero sin pausa, sin retos, sin imposiciones ni sometimientos resignados. 

- Creo que va bien. Tranquilizo a mi cerebro, imagino un interior normal y me pongo en marcha...

Lo ideal es habitar un cuerpo poco hablador que sólo cuenta lo importante, cuando realmente está sucediendo algo relevante.

Para ello necesitamos un cerebro callado que hace en silencio su trabajo y deja que el individuo haga tranquilamente el suyo. Un cerebro pastor que no ande siempre con la idea del lobo metida en su cabeza.


8 comentarios:

mjt dijo...

Me ha gustado la idea del cerebro perro pastor de la foto. Un abrazo.

arturo goicoechea dijo...

mjt: Polly Matzinger, un personaje fantástico por su trayectoria vital (chica Play boy, criadora de perros pastor, pianista y finalmente investigadora prestigiosa en Inmunología) describió su exitosa (y controvertida) teoría de la activación de las defensas inmunológicas observando la conducta de su perro pastor cuidando al rebaño.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Muy buena entrada, me ha gustado mucho...

Tú también vas sin pausa, pero sí con prisar a la hora de intentar cambiar el modelo actual, probablemente porque sea lo necesario...

El conocimiento está ahí...con que una sola persona (que son muchas más) cambiara el chip gracias a tu blog, sería algo muy valioso, imagínate la relevancia que puede llegar a tener este blog con el tiempo...

Me parece SANÍSIMA e HIGIENIZANTE la labor que estás haciendo.

Enhorabuena

iMAM dijo...

Sólo puedo decir 2 cosas:

1- algunos por aquí, creo, necesitábamos una entrada de este tipo, algo que nos diera un poco de "oxígeno". Me da la impresión que has sentido cierta empatía por tu hija/yerno/lectores habituales.

2- el perro de la foto... ¡impresionante!

Arturo Goicoechea dijo...

iMAM: empatías haberlas hailas (¡sólo faltaría1!) pero además estoy convencido de que este colectivo de fisios interesados en la neurobiología del movimiento y dolor son los que pueden aportar una luz al atascado mundo del dolor.

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

Anonimo: muchas gracias por los halagos. Vienen bien para seguir adelante.

Hay mucho conocimiento vertido por muchos colegas anónimos, esperando a ser reconocido y convertido en aplicación.

Saludos

villovi dijo...

Excelente Arturo, como suele ser ya costumbre. Estoy completamente de acuerdo. Este blog es para muchos un encuentro con el "más allá fisioterápico", y sabes que valoro especialmente entradas de este tipo, de "no perder el norte", de no volvernos "radicales".

Lo que aporta la neurobiología del dolor al paradigma de la fisioterapia abre nuevas puertas hacia un modelo realmente integrador, donde el paciente no solo sea parte activa del tratamiento, si no el centro del mismo.

Pese a no poder contribuir de la manera que me gustaría, te leo/aprendo diariamente.

Un abrazo.

Arturo Goicoechea dijo...

Villovi: gracias por los comentarios. Introducir la neurofisiología en la mente del terapeuta es un ejercicio apasionante pero que obliga a mucho estudio, mucha autovigilancia sobre excesos y mucha atención al modo cómo el paciente puede incorporar lo que tratamos de decirle.

Todas las cautelas son pocas pero el proceso merece la pena.

Saludos