Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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sábado, 30 de mayo de 2009

Malentendidos (III)




Un recurso a mano para salir de una situación apurada es el engaño, la mentira. La imagen de un cerebro opresor que nos activa el programa dolor sin necesidad evoca la idea de una persona interior, una especie de tutor, que no nos da libertad de movimientos y nos castiga en exceso. A esta persona no le concedemos ninguna elasticidad, apertura mental, para cambiar de actitud y surge entonces la ocurrencia del engaño...

           - ¿Cómo podemos engañar a nuestro cerebro?

           - Es imposible disociar cerebro e individuo. El cerebro mismo es el que propone el engaño como posible vía de solución. No tiene sentido: "engáñame para ver si se va el dolor...". Se necesita una convicción compartida de que no está sucediendo ni va a suceder nada. 

           - Tengo entendido que el placebo es un engaño a veces muy eficaz...

           - Así es, pero se necesita, al menos en un primer momento, haber compartido el engaño. Si usted coge una cápsula, elimina el fármaco, la rellena con harina y luego se la toma diciéndose: "es un poderoso analgésico" no creo que haga ningún efecto. Ahora bien si le administran esa misma cápsula con harina diciéndole que es un poderoso analgésico (ignorando usted que tiene harina) puede que le alivie el dolor. Si al cabo de unos días le aclaran que esas cápsulas sólo tienen harina, puede que sigan haciendo efecto..."Es igual, deme esas cápsulas. Son las únicas que me calman el dolor...". La memoria produce efectos curiosos.

            - Ya que, según usted, no podemos engañar al cerebro nosotros mismos, tendríamos que conseguir que el médico nos engañe a los dos: "Tómate esto, es muy bueno..."

            - Hay expertos en efecto placebo que defienden la utilización del engaño con fines compasivos. No estoy seguro de que sea una buena idea. Puede que le solucione el momento pero le complica el medio y largo plazo. 

             - Para mí valdría cualquier cosa con tal de que se me quite el dolor...

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En realidad, cuando hay dolor sin motivo (necrosis) el engaño ya está operando. Por ejemplo: si usted tiene dolor en las articulaciones cuando cambia el tiempo, algo bastante común, ello es debido a que han engañado a su cerebro metíendole miedo para que no autorice el movimiento en los cambios de tiempo pues se pueden estropear las articulaciones...

              - He comprobado que me duele la columna cuando cambia el tiempo. ¿Cómo podríamos engañarle al cerebro para que no nos ponga el dolor? ¿Le decimos una piadosa mentira, que el cambio de tiempo no afecta a las articulaciones?

              - Eso sería, no una piadosa mentira sino una verdad como un templo. Los cambios de tiempo no afectan a las articulaciones. 

              - ¿Ah no? ¿Entonces... por qué duelen?

              - Porque han engañado previamente a su cerebro con el cuento de los cambios de tiempo. En realidad lo que tendríamos que hacer es des-engañarle respecto a ese cuento. 

              - ¿No cree usted en los cambios de tiempo?

              - El cerebro es muy sensible a los cambios pues tiene que reprogramar, actualizar sus decisiones. En los cambios aumenta la probabilidad de que se cuelen los engaños. El cerebro tiene cuidado con los cambios ya de por sí y además, la cultura popular y "experta" le previene: "ten cuidado con los cambios de tiempo; cuida las articulaciones, pueden coger frío y humedades..."

              - Y...¿no es verdad?

              - La humedad del agua no varía con la humedad del aire. La humedad externa no crea una humedad perjudicial interna ya que el interior está todo mojado. No hay nada seco dentro y la temperatura es constante. Es como tener miedo a coger frío y humedad cuando está en la bañera con un reconfortante baño de agua a 27º porque en la calle ha salido el día frío y húmedo. 

              - O sea que el próximo día que salga frío y húmedo ¿cómo consigo engañarle a mi cerebro para que no tenga miedo a que yo salga...?

              - ¿Está seguro de que usted no tiene miedo al frío y la humedad?

              - Yo tengo miedo al dolor no al frío... Bueno, quizás tenga razón. Reconozco que también tengo miedo al frío...

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Cuando queremos conseguir que nuestros hijos pequeños nos obedezcan puede que hayamos recurrido al truco de la amenaza engañosa: 

                - Si no vas a dormir le llamo al ogro para que te coma...

                - No, no le llames...Ya me voy a la cama...

La cultura inyecta miedos, engaños... Sobre ese tejido de temor e incertidumbre sin fundamento es fácil organizar propuestas de soluciones. Todo puede valer para disipar los miedos cerebrales: fármacos, agujas, productos homeopáticos, ensalmos, relajaciones, meditaciones, hipnosis, mantras, ejercicios, respiraciones, abluciones, aromas, vibraciones, pulseras magnéticas, diademas, estimuladores eléctricos, ultrasonidos, campos magnéticos, pirámides, campos energéticos... 

En la batalla comercial por el mercado del engaño, los remedios oficiales, los fármacos, han perdido eficacia. Producen ya menos alivio que las llamadas medicinas alternativas... salvo en los niños, en los que un calmante es igual de eficaz que un placebo. A Dumbo le iba bien llevar una pluma en la trompa para volar. 

                  Desengáñese. No busque un buen engaño. Consiga buena información... Dumbo debe saber que son las orejas las que le hacen volar, no la pluma...

22 comentarios:

cal y arena dijo...

Durante un tiempo me fue bastante bien con la acupuntura. Mi problema es de dolor lumbar. Más adelante dejó de funcionar. No sabría qué decir sobre la justificación del engaño. Si me lo plantean en los días que me encontraba bien (tras las agujas) creo que defendería cualquier cosa con tal de que fuera eficaz. Después de conocer este blog confieso que no lo tengo tan claro

Victoria Mena dijo...

Genial doctor. EL tema del engaño, de la mentira, es fundamental. No es tan fácil que la mentira "cuele", y si cuela, uno consigue un grado más de alienación... Mentira objetiva, sobre la realidad de las cosas y mentira subjetiva, sobre la verdad del individuo (aquello que encaja o no en su lógica interna), serían dos cuestiones distintas y estrechamente relacionadas. Creo que no puede ir cada una a su aire, sin que tenga efectos desgraciados.

Ana di Zacco dijo...

Si me lo permites, Arturo, me dejaré llevar por una tendencia de hacer de abogado del diablo incluso con mis propias convicciones. Todos los extremos los encuentro comprensibles (!): al autoengaño-sugestión por un lado, y a las verdades objetivas por otro. Concretamente respecto al cambio de tiempo:
Imaginemos un trozo de hierro abandonado en una orilla húmeda. Al cabo de un tiempo estará oxidado por motivos físicos (y ya sabemos que el hierro no tiene cerebro). Bien, imaginemos que el hierro pudiera hablar. Yo a veces he sentido cierto dolor que describo exactamente así, "como si estuviera oxidada" (ñiiic ñiiic). Es decir, parecería que sí hay un motivo de que las articulaciones duelan un poco (a algunos) ante un aumento de humedad.
¿Vuelve a ser el cerebro que se alarma sin motivo por un miedo anticipatorio a la oxidación? Yo me creo lo que tú digas.

Ana di Zacco dijo...

PS: por cierto, aún recuerdo lo que lloré de pequeña con Dumbo :)

Arturo Goicoechea dijo...

Victoria: tienes razón, en mi opinión, al decir que si cuela una mentira o, simplemente una falsedad (sin intencionalidad) estamos un poco más alienados. El cerebro siempre busca sistemas coherentes, interpretaciones de conjunto, agrupaciones. Si maneja un dato falso, aunque parece que haya ido bien, exigirá esa "verdad" en todo momento, a veces en el momento más inoportuno.

Ya que hablamos de mentira le cuento el "efecto Pinocho":
Si a un voluntario se le aplica un diapasón en el tendón del biceps, se estimulan los receptores de estiramiento del músculo. Se crea así la ilusión de que se estira el antebrazo, aunque este esté quieto. Si a la vez que se procede a aplicar el diapasón se pide al voluntario que toque la nariz con el dedo, el cerebro integra los dos estímulos: uno verdadero( el dedo toca la nariz) y el otro falso(el biceps no se está estirando, estamos engañando al cerebro). la única solución para el cerebro es que le crece la nariz...

Arturo Goicoechea dijo...

Ana, no encuentro ningún resquicio para poderte dar la razón en lo de la humedad... ya lo siento. Estaríamos ante el mismo caso que los errores del Sistema Inmune. No encuentro justificación al hecho de que el polvo del hogar cierre los bronquios.

Las creencias sobre efectos del cambio de tiempo, humedades, fríos, etc provienen de la época de la Medicina de los humores, de nuestra relación con la tierra... Creo que todo eso puede lugar a relatos hermosos pero estamos en la época de la teoría celular del organismo y creo que debemos reclamar los derechos del ciudadano-célula a que el organismo no le someta a represiones arbitrarias, injustificadas simplemente porque hace "mal tiempo" ahí fuera. Al ciudadno-célula lo que le interesa es su tiempo de ahí fuera, el de juntito a la membrana celular. El tiempo pericelular es muy exigente y estable (homeostasis)...

Arturo Goicoechea dijo...

Cal y arena: casi todos los ciudadanos se consideran "pragmáticos" y presumen de ir "a lo práctico" y dejarse de "bobadas" y especulaciones estériles. Si funciona...eso es lo que vale... creo que esa actitud es peligrosa y que debemos proteger a los pacientes con el conocimiento.

Yo, al menos, me impongo un imperativo moral de transmitir conocimiento. No digo nada que no esté suficientemente probado. Desgraciadamente muchas propuestas teóricas y prácticas del mercado no tienen ninguna garantía de credibilidad o, incluso, están claramente desautorizadas por la pertinente verificación...

Ana di Zacco dijo...

No te preocupes, Arturo, lo de abogado del diablo era un modo de hablar, y la razón no la anhelo porque como dice un amigo mío con la razón no pago el alquiler, jajaa.
Aún así no comprendo tu idea de que los factores como temperatura o humedad NO afecten a esa masa celular, cuando, por lo menos el frío o el calor muestran ser incompatibles con la vida (la nuestra) en sus grados extremos. Me refería a si con la humedad no podía pasar algo así.
Y lo del polvo y los bronquios tampoco acabo de entenderlo, pero es que hoy estoy un poquito "espesa".
Gracias por tu visita, por cierto :)

pacotraver dijo...

Con respecto a las verdades y las cosas que estan demostradas quisiera aportar algo, la verdad por si misma no cura, y hay mentiras que tienen efectos practicos evidentes, yo creo que hay algo en la verdad (me refiero a la verdad cientificamente demostrada) que la hace esteril terapeuticamente al menos en determinadas dolencias. Yo he estado siempre muy pendiente de eso de la verdad y la mentira en psicoterapia y puedo decirles algo: ninguno de mis pacientes curados se curaron nunca por la verdad que intenté trasmitirles, se curaron a pesar de mi verdad, todo lo cual significa que hay una variable critica que no sabemos manejar y que no sabemos reconocer.

Julián dijo...

Hola a todos, es la primera vez que escribo aunque llevo días atento a todo lo que se escribe. Sr. Arturo, desde que leí la documentación que me entregó en su consulta, hace 15 días, no he vuelto a sentir dolor de cabeza. Y no ha sido por falta de "llamadas", he tenido varios inicios de dolor y hasta un aura completa que he superado sin medicación aunque con cierto malestar (desazón). Hasta ese momento llevaba un mes con migrañas intermitentes, unas dos a la semana, con auras, fuegos artificiales y dolores insoportables. Mi convicción sobre el funcionamiento de lo que aquí se expone es total.
Ahora bien, casi simultaneamente, los vértigos y mareos que fueron el inicio de todo esto (hace ya 3 años) han vuelto y con una potencia tremenda, según parece he dejado abierta una puerta a que haya un origen orgánico en ellos. El dolor en la parte interna del oído, los ruidos, el entaponamiento con los cambios de altitud (solo en ese oído) y el desequilibrio siguiente me llevan a pensar que pueda haber algún problema (meniere, oto tubaritis) que me provoque la inestabilidad. De todo estas afecciones he sido alertado por la gran cantidad de especialistas que he visitado.
Me gustaría que un especialista me asegurase firmemente que eso no es así y que no hay justificación para la inestabilidad que siento al andar o girar la cabeza , pero hasta ahora no ha sido así, y sigo sufriendo y temiendo cualquier recorrido o movimiento que tenga que realizar.
Un saludo

Victoria Mena dijo...

Con permiso, rescato un comentario del doctor:

Arturo Goicoechea dijo...

PostData: yo lloraba con Heidi y las aventuras [de] Marco (ya de padre)...

Victoria Mena dijo...

Ana,
es que la temperatura del cuerpo es constante (en promedio 37º). Si hace mucho calor, el organismo se pondrá en funcionamiento para que la temperatura corporal se mantenga en esa cifra y lo mismo ocurrirá si hace mucho frío. Por supuesto que puede ocurrir que se sobrepase la capacidad de termorregulación del organismo, en situaciones excepcionales, y entonces sobrevienen el colapso y la muerte, pero en condiciones normales, no nos movemos de una temperatura dada.

En cuanto al hierro, este se oxida en contacto con el oxígeno del aire y con los grupos hidroxilos del agua. Son reacciones químicas como estas que se describen aquí, y que son comunes a los metales. Yo no veo la relación con una articulación, que está compuesta en buena proporción por agua, que habita en un humedal interno y cuyos componentes no reaccionan con el agua...

La sensación de “oxidación” de las articulaciones, de todas maneras, vale mucho como metáfora.

Paco,
Es que la “verdad” del individuo a veces no coincide con la del terapeuta...

Yo creo que si una persona de mediana formación no acepta un "hecho objetivo" sobre el que no hay controversia (que la Tierra gira alrededor del sol), es que tiene un problema mental grave. Como si fueran las dos caras, ambas alienadas, de la misma moneda. Con este comentario sólo quería resaltar la relación, aunque sea de forma exagerada. El tema me parece muy interesante y supongo que nos asaltará más veces.

Saludos.

Arturo Goicoechea dijo...

Julian: gracias por participar en el blog y por el testimonio. Los síntomas que relatas hacen pensar que, efectivamente, puede haber una tubaritis. Eso puede hacer que se genere una señal anómala en el oído interno que confunda al cerebro y le haga pensar que el mundo se mueve (vértigo). En cualquier caso: todo vértigo es una interpretación errónea cerebral sobre movimiento y todo lo que se haga para facilitar la corrección del error vendrá bien: por ejemplo, calmarse y moverse sin miedo.

Arturo Goicoechea dijo...

Ana: veo que Victoria ya ha contestado a lo de los óxidos. Creo que hay que tener cuidado con las metáforas, como con todo lo valioso...

Respecto al polvo me refiero a la alergia a los ácaros y el asma que pueden producir. Ello es debido a una falsa creencia del sistema inmune de que son peligrosos. No podemos modificar la creencia inmune pero el mismo esquema: ácaros-asma se produce en la relación humedad-articulaciones. En este caso podemos y debemos eliminar el enlace y evitar metáforas que lo alimentan...

Arturo Goicoechea dijo...

Paco: estoy plenamente convencido que las enfermedades por falsa creencia (que es de lo que yo hablo en el blog)se curan matando esas falsas creencias con conocimiento bien contrastado. Supongo que tu reflexión se refiere a otros ámbitos...

Ana di Zacco dijo...

Veo que no me expresé bien. Gracias, Victoria, por tu aclaración, pero sigo viendo un fleco: mi metáfora se refería (ahora lo diré más sencillo) que, precisamente porque el cuerpo sólo puede vivir dentro de un margen relativamente pequeño de temperatura frío-calor (leí que las cucarachas, por ejemplo, nos dan mil vueltas en ese margen!), y creía que lo mismo que a -100º o a +100 grados se nos "estropearían" algunas piezas, que lo mismo podría decirse de la humedad. Más resumido aún: creía que la creencia de que la humedad afecta a las articulaciones no era una creencia sino un hecho biofísico.
Gracias a ambos por vuestra explicación.

Arturo Goicoechea dijo...

Ana: cuando me refiero al mundo donde viven las células me refiero al interior, por debajo de la piel. Lo que para nosotros es interno para ellas es externo. Su universo es el espacio extracelular. Viven en una ciudad como si fuera una especie de nave terráquea que se desplaza por ahí a buscar alimento y pareja a la vez que se evitan los depredadores. En el interior de la nave terráquea la humedad, temperatura, concentración de oxigeno, pH, osmolaridad...son prácticamente constantes. La humedad interna de la nave es independiente de la externa. La membrana es la clave de la vida. Su misión es la de crear y mantener unas condiciones fijas en el citoplasma y en el espacio pericelular.

Intento reflexionar desde los derechos individuales de las células en la sociedad del organismo y desde ese punto de vista muchas creencias culturales son dañinas para ellas.

Ana di Zacco dijo...

Ya lo dice Bruce Lipton, que en la membrana está la clave (el verdadero cerebro de la célula). Ese libro me impresionó mucho.
Gracias por rematar la aclaración, Arturo!

Arturo Goicoechea dijo...

Así es Ana, pero en estos tiempos manda el núcleo, el genoma, en su versión más congelada e inerte, la imagen de un gen como algo ya consolidado y determinista de lo que vaya a suceder.

Victoria Mena dijo...

Ana, apunto lo de Bruce Lipton. Gracias por la sugerencia de lectura.

pacotraver dijo...

Arturo: lo de que una informacion incorrecta se combate con una información verdadera es una vieja idea de Spinoza que Damasio hace poco transformó en un libro, pero yo no me estaba refiriendo al entorno psiquiatrico: la gente que tu tratas que es gente normal es tan refractaria a las informaciones bienintencionadas y correctas como la gente enferma. estoy seguro de que mas del 50 % de tus pacientes rechazan esas interpretaciones, un porcentaje muy similar a las mias.
las creencias personales (equivocadas o no) son algo mas que creencias, la gente supone que son el mismo Yo encarnado, algo que identifican con su mismidad, con su Ser, eso se llama narcisismo, un fenomeno comun a todo el genero humano y que se manifiesta en una especie de adherencia a las propias convicciones "como si" esas convicciones fueran el Ser.

Arturo Goicoechea dijo...

Llevo una estadística estrecha del rechazo en la consulta: en migrañas un 30% no vuelve a la revisión. En el resto un 70-80% van francamente bien y me aseguro (control de eficacia de cambio de creencias) de que realmente han cambiado el chip.

En la fibromialgia el problemas es más complicado y hay probablemente más de lo que comentas: un 50% rechaza las propuestas y se refugia en una conducta anómala de enfermedad. En el 50% de las que aceptan las propuestas, un porcentaje algo menor, cercano al 60% mejora considerablemente.

Probablemente en mis comentarios yo pienso en los pacientes colaboradores y en los tuyos estás planteando las resistencias de los que, como dices: sus convicciones forman "el Ser".