Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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viernes, 29 de mayo de 2009

Malentendidos (II)




Si se acepta que el dolor (en ausencia de daño) está producido por una valoración errónea, innecesaria, de peligro por parte del cerebro, la solución es sencilla: "dígale a su cerebro que le deje tranquilo, que tiene mucho que hacer..." 


La mayoría de los pacientes aseguran que han captado la idea pero puede que muchos se muestren escépticos sobre su utilidad.


         - O sea, que tengo que pensar que no me está doliendo y así el dolor se irá...


         - En absoluto. Eso, con toda probabilidad, hará que el dolor aumente. Si alguien intenta comunicarse con usted porque tiene que darle una noticia importante, insistirá con las llamadas. El teléfono no parará de sonar, cada vez con más fuerza...


          - Si no lo cojo, no hago caso, se cansará de llamar, supongo. 


          - No creo que pueda usted aislarse del sonido y seguir con lo que estaba haciendo como si tal cosa... El cerebro es incansable con sus obsesiones y temores. Si adopta esa estrategia lo tiene crudo... 


          - ¿Qué debo hacer entonces?


          - Atienda la llamada y trate de averiguar el motivo. Además se trata de una llamada que usted temía porque se ha producido en otras ocasiones y no ha traído mas que sufrimiento...


          - Algo así como...Dime cerebro ¿qué sucede?


          - No está mal. Dado que es una llamada con contenido preocupante sería más correcto decir: ¿Qué te preocupa? ¿Qué temes que pueda suceder en la cabeza (o los pies o la columna según los casos)...? 


          - Y ¿qué puede preocuparle al cerebro?


          - Que pueda suceder algo terrible...necrosis, destrucción violenta de células y tejidos...


          - ¿Por qué va a pensar el cerebro algo así...?


          - Es su función. Construir hipótesis sobre sucesos terribles, valorar las posibilidades sin bajar nunca la guardia y avisar cuando existe alguna probabilidad. Se cura en salud... Un vigilante de seguridad debe dedicarse a valorar hipótesis de sucesos terribles. Tiene que estar obsesionado con ello. El problema surge de que es sumamente difícil dosificar las emociones, sobre todo la del miedo. Está muy facilitado por la evolución. Si no fuera así probablemente no existiríamos. 


          - Bien, ya he cogido el teléfono y me he interesado por los motivos. Trato de tranquilizar al cerebro: no pasa nada, no va a suceder nada terrible en la cabeza... pero el dolor sigue ahí, cada vez con más violencia. Trato de calmarme, según usted sin un calmante (difícil me lo pone...).


          - El miedo es contagioso pero sólo si se comparten las convicciones. Si alguien le dice que su casa se va a caer en cualquier momento y que debe hacer algo urgentemente, se lo puede tomar en serio o no prestarle ninguna atención: sí o no (todo o nada). Las medias tintas, la incertidumbre, no sirven. Me temo que el cerebro le mete el miedo en el cuerpo con el dolor. Aunque usted se diga: no está pasando nada, todo esto es un despropósito... si no se corresponde con una convicción profunda de que realmente es así, no sirve de nada. 


          - Tengo que estar convencido de que mi casa (la cabeza) no se va a caer... 


          - Exactamente. Las convicciones tienen que estar construidas de antemano. No es buena idea dejarlas para el momento en que su cerebro le transmite su inquietud. A veces los pacientes confunden las convicciones con los rezos. Creen que repitiendo una frase, como una letanía o un mantra: "no pasa nada, no me va a doler, no pasa nada, no me va a doler..." se va a solucionar todo. Al comprobar que no funciona se reafirman en la idea previa de que han perdido el tiempo haciendo caso de estas ridículas propuestas y se lanzan a por el calmante, que lo tienen cerca, por si acaso. 


          - ¿Cómo se construye una convicción...?


          - En este caso tiene que ocuparse primero en derribar la convicción contraria. Derribar y reedificar... El problema es que nadie quiere derribar algo suyo que aprecia... Tenga claras las ideas... interiorice la realidad interna...aprenda un mínimo de Biología neuronal... Inmunícese contra la información basura... 


          - Lo veo muy difícil así sin calmante... Para eso hay que tener mucha fuerza mental 


          - Siempre estamos aprendiendo. Si no hay riesgo no avanzamos...


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Algunos pacientes actúan como si una convicción pudiera construirse simplemente con un enunciado: "voy a procurar tener un viaje tranquilo":  
 "el avión no va a caer al mar, conseguiremos aterrizar y saldré vivo de esta... puede que caigamos pero lo más probable es que esté allí un barco y nos recoja justo antes de que se hunda... voy a tranquilizarme... ya sólo faltan 3 horas para llegar... estoy tranquilo... estoy tranquilo... no voy a tomarme el valium... parece que esto se mueve mucho... ¿qué ha sido ese ruido?... la azafata va a la cabina del comandante..."
- ¿Qué tal el viaje?
- Fatal. Le hice caso a un imbécil que me dijo que me convenciera de que no iba a suceder nada, que no me tomara el Valium, que los aviones son seguros, pero no ha funcionado. Ya sabía yo... La próxima vez me tomo 50 mg de Valium y así podré soportarlo algo mejor. Ha sido horrible. La culpa es mía por hacer caso...

18 comentarios:

Arturo Goicoechea dijo...

Sin noticias de Lulú...

Mucho me temo que Lulú haya tirado la toalla y ande a vueltas con las migrañas y la búsqueda de nuevas soluciones después del desencanto de otra ilusión frustrada...

Victoria Mena dijo...

Yo entiendo que si uno escucha una proposición, por ejemplo, que dolor y daño no son la misma cosa, y la encuentra aceptable, para empezar desde el punto de vista lógico (normalmente con gran sorpresa), la misma proposición hará sus efectos. La nueva idea es una pequeña (o gran) construcción que hará recomponer todo el edificio. No se trataría tanto de un cambiar voluntario, un tanto forzado, que más bien violenta al individuo.

Saludos a Lulú, si nos lee.

arturo goicoechea dijo...

Victoria: Total acuerdo. Las ideas son seres vivos. Nacen, se desarrollan, se aparean, hay desencuentros, tienen familia... se asocian...Tienes mucha razón en que no se trata de la voluntad de cambiar. Hay cuestiones en las que la voluntad no sólo no ayuda sino que estorba.

Elena dijo...

Esta entrada ha sido muy esclarecedora para mí. Creo que voy trabajando las conviciones, pero luego en la práctica, lo hago como lo has expuesto más arriba. Tomo nota; más conviciones y menos ansiedad por los resultados. Pero sigo en ello....

arturo goicoechea dijo...

Cuando se hace bien el trabajo siempre se acaba obteniendo resultados. A veces ponemos demasiado empeño y, sin darnos cuenta, nos ponemos obstáculos al objetivo

Félix dijo...

En mi caso, migraña transformada, al ser el dolor más o menos constante, la reflexión por mi parte me llevó a comprender como el miedo se había instaurado en mi cerebro. Yo no puedo "luchar" por evitar una "sola" crisis, intenté imaginar una estrategia que pudiera aplicar más o menos constantemente, y hace un par de días comencé a "tranquilizar" a mi cerebro.

Leyre dijo...

Yo conseguí ganar mi batalla a las migrañas con pequeños logros..absorver la teoría es la parte fácil pero llevarlo a la práctica es otra cosa.. así que entiendo perfectamente a los que no saben cómo afrontarlo, mi resumen fue: escuchar,cuestionar,entender,leer,pensar,pensar,pensar,absorver y luchar..Cómo? considerando cada dolor de cabeza como una oportunidad para plantarle cara y erradicarlo..yo tenía mis pequeños trucos, tonterías que me servían para recordarme mi propósito de lucha, como por ejemplo: "prohibido pronunciar en voz alta la temida frase-me está cogiendo la migraña- y aunque lo sintiera mi respuesta inmediata era-ahh no, de eso nada, mejor me voy a la calle y ya verás qué bien me sienta una cocacola al sol(y sin gafas!)" no quiero decir que esto le vaya a servir a alguien más, supongo que cada uno tiene que buscar su manera de enfrentarse al dolor pero cuando ves que la cocacola te ha sentado casi tan bien como el calmante empiezas a ganarle terreno..Ánimo!

Arturo Goicoechea dijo...

Felix: la estructura de la "migraña transformada" es la misma que la de la adicción al tabaco. No sé si incluyes la toma de analgésicos o te los has prohibido. Es una cuestión importante. Desde luego, tomando analgésicos uno no acaba nunca de tomar analgésicos. Es decir, no se puede dejar de fumar sin dejar de encender cigarros. Afortunadamente se me ha adelantado Leyre en contestarte. Ella explica muy bien cuáles fueron sus armas...

Félix dijo...

No tomo analgésicos, pero lo que si tomo es medicacion preventiva. Tambien estoy empezando a ver cada día, puesto que cada día me duele, como la oportunidad para ganar terreno, gracias Leyre.

Victoria Mena dijo...

Leyre,
me ha gustado mucho ésto: ”cuando ves que la cocacola te ha sentado casi tan bien como el calmante empiezas a ganarle terreno..” y me hago una idea del esfuerzo personal hasta llegar a esa convicción (“cuando ves”).

Yo no sufro de dolor crónico, pero sí que tengo una experiencia muy viva de cómo pueden aparecer, en el día a día, pequeñas molestias (o verdaderos dolores) que dejados a su aire se harían los dueños de la casa. O quizá no, pero de hecho los pillo antes de que se organicen, y me resulta hasta divertido observar lo que ocurre. Es un decir.

Seguro que han oido hablar ustedes de las “macros” de los procesadores de textos. Una secuencia de órdenes que se graban en la aplicación informática y que se ejecuta automáticamente si uno aprieta el botón correspondiente a “ejecutar”. Seguro que los utilizan en su trabajo. Pues cada vez que surge una molestia o un dolor (uno se tuerce un poco el tobillo al andar, por ejemplo), yo siento como que ahí se empieza a grabar una macro especial. Todo, absolutamente todo se graba en el disco duro cerebral, pero con el dolor la grabación adquiere una cualidad diferente, de observación y vigilancia especial. Yo siento que el futuro de ese dolor depende de lo que haga a continuación. Evidentemente, ni los huesos ni los ligamentos del tobillo están rotos. Si me detengo y hago que llamen a una ambulancia, con el tobillo inmóvil en la posición del trauma, eso y el hospital, los vendajes, los antiinflamatorios, la inmovilización de los días siguientes es lo que quedará grabado como macro, para la próxima experiencia: dolor agudo necesitado de atención hospitalaria urgente; o sea, un episodio de cierta gravedad, acompañado de radiografías, vendas, medicación, hielos, baja médica y reposo en casa durante varios días. En la imaginación, un tobillo tocado, debilitado y problemático. Un incidente pequeñito que acaba teniendo una complejidad grande y un poco absurda. Si por el contrario opto por seguir andando, buscando (con cuidado y atención) el apoyo del pie en el suelo con la posición correcta del tobillo, insistiendo unos cuantos metros en la buena posición, lo más normal es que finalice el paseo con el tobillo “en su sitio” y con el dolor en retroceso o mejor aún, con el incidente completamente olvidado. Pues esta es la “macro” que procuro grabar y no aquella complicadísima de la sala de Urgencias.

En fin, por si a alguien le sirve.

Arturo Goicoechea dijo...

Poco me queda por añadir a lo dicho. Aunque sea comprensible, mareamos mucho la perdiz, le damos muchas vueltas, hacemos demasiadas preguntas previas antes de decidirnos a coger el toro por los cuernos.

Una vez se entiende y acepta la explicación no queda sino aplicarla y obtener pequeñas victorias como dicen Leyre y Victoria. La "medicación preventiva", Félix, actúa más bien como una especie de amuleto. La migraña transformada (es un extraño término) no es como una infección crónica que debemos mantener a raya con antibióticos o una insuficiencia endocrina que debemos compensar con hormonas sino de un estado de alerta, de incertidumbre, que impone el cerebro en base a lo que tiene memorizado durante el aprendizaje.

Ana di Zacco dijo...

Victoria: conozco y utilizo las macros. Pero también está la posibilidad del botoncito de STOP (dejar de grabar). Me pregunto cómo aplicar esta analogía a los dolores. En mi caso, cuando algo duele intento hablar con esa parte alarmista y decirle "vale, te has torcido un tobillo pero no te has roto nada, así que deja de avisarme, que ya lo sé y haré lo que crea más conveniente para todos". Arturo dice que no siempre funciona, y es cierto, pero alguna vez sí :)

Victoria Mena dijo...

Ana:
Es que todo se graba, creo que no hay posibilidad de dejar de grabar. Se grabaría encima una prohibición como “stop, no sigas”, que sustituiría a la “macro” anterior. Y no sé si eso da buen resultado. Yo comentaba el ejemplo de una torcedura de tobillo, es decir, un dolor agudo generado por una pisada “torcida”. Es un caso muy simple quizá. Si dejo de andar y espero a que ceda el dolor, seguro que cederá solo con el tiempo. Pero también puedo apoyar bien el pie en el suelo, derecho en lugar de torcido, y andar unos metros. Entonces cederá (es mi experiencia) en segundos o unos pocos minutos. Son unos segundos de puesta en marcha de la “voluntad”. Y desde el punto de vista lógico y racional a mi me convence y a mi cerebro le debe parecer irreprochable, porque no vuelve a hacerse notar. Con las prohibiciones o los cortes voluntarios en la secuencia, yo creo que la cosa se complica. De todas maneras, mi ejemplo era muy simple.
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

PostData: yo lloraba con Heidi y las aventuras Marco (ya de padre)...

Victoria Mena dijo...

Pero doctor ¡el chiste (?) es malísimo!

Victoria Mena dijo...

P.D. ¡Ah! Se ha equivocado usted de página...

Elena dijo...

Muchas gracias a todos por vuestras aportaciones. Para mi es muy importante saber que otras personas han estado en el mismo proceso y han coseguido superarlo. Me dá muchos ánimos. Mi migraña es como la de Félix la llamada migrañatransformada. Gracias al doctor he dejado los preventivos, me costó hacerlo por el miedo al dolor, pero lejos de empeorar, el dolor está disminuyendo. He dejado también los calmantes.

Muchas gracias por está página estoy aprendido muchisimo.

M

arturo goicoechea dijo...

Elena: no hay ninguna duda de que existe el terreno de las convicciones y hábitos y que si se hace el trabajo que, por ejemplo, hizo leyre, se va disolviendo la migraña por muy !transformada" que pueda estar...