Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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sábado, 2 de mayo de 2009

El poder de la imaginación


La palabra poder es peligrosa. El tiempo y el uso han cambiado su verdadero sentido. En origen se refería a capacidad potencial pero se ha cargado de arrogancia y presunción. El poder (ilimitado) de la imaginación confundió las mentes revolucionarias del Mayo francés del 68 exigiendo violentamente el derribo de las estructuras manifiestamente mejorables del poder para sustituirlas por la imaginación: "imaginación al poder"; "exijamos lo imposible".

La afirmación de que la imaginación tiene poder indica simplemente que está dotada de una capacidad potencial. Nos permite especular sobre la realidad, representarla en un escenario virtual y empujarla o contenerla con nuestros deseos y temores. El ejercicio imaginativo no permite mover montañas, conocer y cautivar a Príncipes ni acceder a lugares recónditos de la mente pero sí permite modificar algunas cuestiones en la dirección de lo imaginado.

El cerebro es un órgano imaginativo. Es lo que sabe hacer: imaginar y es lo que constante e incansablemente hace. Rumia los archivos buscando pistas para imaginar la realidad inmediata y lejana y ajustar así las decisiones para esquivar o minimizar los impactos negativos. 

Las creencias encarrilan, someten el flujo de lo imaginado. Si son correctas, ajustadas a lo que realmente sucede, permiten desatender lo banal y centrar el foco sobre lo importante. Si el soporte de las convicciones es absurdo, irracional, el cerebro se convierte en un órgano alienante, déspota, implacable, empeñado en someter al individuo al poder de lo que imagina. 

¿"Imaginación al poder"? Depende...¿De qué depende? Evidentemente, de lo ajustado a realidad de lo que se imagina. 



                                                       Dibujo de Uxue Maturana

El cerebro migrañoso imagina necrosis, muerte violenta celular. Es de natural hipocondríaco y alarmista. Construye miedos irracionales. En ausencia de cultura migrañosa el aprendizaje permite contener los impulsos emocionales del recelo a lo novedoso a base de experiencia tutelada. Los circuitos neuronales retocan sus puntos de conexión quitando peso a las sinapsis que encienden el pánico a lo banal no codificado. Lo irrelevante deja de ser atendido. 

La cultura migrañosa impide el proceso de habituación a lo banal. No sólo eso: puede sensibilizar negativamente sucesos biológicos necesarios (cambios hormonales) inevitables (cambios meteorológicos) o positivos (dulces). 

"Prohibido prohibir" era una de las muchas proclamas del Mayo francés. Tuvo éxito entre el público estudiantil entregado. Muchos de los que lo coreaban se dedican ahora a imaginar nuevas prohibiciones. 

El cerebro migrañoso prohibe en exceso, sin sensatez. Debieran prohibirle prohibir lo irrelevante. debieran prohibirle dar a la tecla del programa dolor de cabeza cuando sale viento Sur, vamos de viaje o hemos dormido mal. 

La imaginación migrañosa tiene mucho poder. ¿"Imaginación al poder"?

                                    
                                                                        Depende 


  


2 comentarios:

pacotraver dijo...

La imaginacion nos hace ilimitados pero:
¿Podemos ser ilimitados de otra manera?

Si, las ciencias y la mística se ocupan de lo mismo por distintas vias, es ya hora de que ciencias y las “humanidades” comiencen a dialogar. Pues lo que no podemos categorizar puede ser al menos intuido o vivenciado.

La experiencia tiene que volver a ir de la mano de la ciencia pues la Verdad sólo tiene una fórmula, es ésta:

Belleza+verosimilitud= Verdad

O dicho de otro modo: sólo podemos utilizar aquellas verdades que son además bellas y dignas de contemplar.Y que además son verosimiles.

Arturo Goicoechea dijo...

La imaginación es necesaria: quita los límites. Estos corresponden a lo verosímil, pero esta es una palabra complicada.

Estoy de acuerdo en que a la Ciencia actual le falta Humanismo, especulación, imaginación en definitiva. Se rinde culto a lo cuantificable (no me refiero a lo cuántico, por supuesto), a los parámetros, a unas pocas moléculas, arrancadas de su ecosistema.

Belleza es también una palabra complicada. Probablemente necesaria para imaginar y salirse del marco de la búsqueda del conocimiento seco, árido, estricto.

Al final has hecho una ecuación abierta, aplicable al mundo imaginable. La verdad acostumbra a hacer simple la realidad y la simplicidad es bella cuando la aplicamos al conocimiento.

La imaginación existe, aunque no queramos. Si no la cultivamos con esfuerzo (en este caso exigiéndonos conocimiento) puede alejarnos de la verosimilitud aunque no nos demos cuenta y nos parezca todo lo que imaginamos muy bello.

Estoy de acuerdo Paco. Debemos dejar que la mente, el organismo, suelte amarras y vagabundee, limitándonos a ser meros espectadores de nosotros mismos y de otros.