Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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jueves, 9 de julio de 2009

Daño imaginado




El dolor siempre contiene una evaluación cerebral de destrucción violenta de tejidos (necrosis) ya consumada (nos hemos quemado al coger un plato muy caliente), inminente (si no soltamos el plato nos vamos a quemar) o imaginada (....?). En el daño imaginado no funciona el ejemplo del plato caliente: "ten cuidado con el plato que está muy caliente" no produce dolor sino prevención en el contacto.

La posibilidad teórica de una quemadura porque estamos cerca de la chimenea no produce dolor sino confortable calorcillo. El cerebro imagina la posibilidad teórica del daño pero le atribuye una probabilidad muy baja y opta por la percepción gratificante para que sigamos en el lugar del peligro teórico.

Para reflexionar sobre daño imaginado y dolor debemos recurrir a ejemplos de interior:

- No salgas a la calle que hace un sol radiante y te puede perjudicar el interior de la cabeza

- Voy a dar una vuelta. Hace un día espléndido.

El cerebro avisa del peligro pero el individuo no puede resistir la tentación de disfrutar del sol. La migraña está servida. La radiación electromagnética solar ha calentado algo la piel de la cabeza y activado los receptores retinianos generando pequeñas señales eléctricas que contienen información sobre los objetos de los que procede. Nada de eso supone ninguna amenaza para el cráneo y, menos aún, para el interior que está a varias capas de aislante térmico (hueso, meninges y líquido cefaloraquídeo).

Lo mismo sucedería con el daño imaginado por el cerebro ante un brusco cambio de tiempo y su teórico impacto sobre una articulación:

- Está cambiando el tiempo y este va a salir a la calle como si tal cosa

- Me voy a dar una vuelta... Parece que va a cambiar el tiempo. Me duelen los huesos.

Si el sol y el cambio de tiempo activan la función dolor es porque el cerebro les atribuye una probabilidad de destrucción violenta de tejidos. En la zona considerada como vulnerable se proyectará el recado para penalizar una acción desobediente y peligrosa.

La solución del problema del daño imaginado es sencilla. El cerebro debe dejar de imaginar daño potencial con agentes inofesivos o incluso gratificantes como el sol y caminar.

- El sol no perjudica la cabeza.

- A mi sí. Necesito utilizar gafas de sol. Si no tengo migraña seguro.

.....................

El esquema del daño imaginado funciona del mismo modo en las neuronas y el sistema inmune:

- El aire está lleno de señales de peligro. Puede que sean gérmenes.

- Voy a salir. Hace un día estupendo.

El lagrimeo y los estornudos aparecen al cabo de un rato. El Sistema Inmune detecta moléculas en el aire, "imagina" destrucción (gérmenes) y nos defiende activando la inflamación en ojos y narices.

¿Por qué no se activa la función dolor por daño teórico, imaginado, cuando estamos junto a la chimenea y sí cuando hemos salido a dar una vuelta en un día soleado?

El interior es un espacio muy protegido. El cerebro recela de todo. Construye hipóstesis alarmistas. Mientras no se demuestre lo contrario (habituación) todo puede ser perjudicial. Observa e imita las conductas de otros, escucha atentamente los sabios consejos de los expertos... Son los que conocen el interior...tienen títulos... Nos alertan sobre lo que puede resultar perjudicial (sensibilización).

- Doctor: lo que me afecta mucho es el sol, la claridad. Si no llevo gafas y aun así, tengo una crisis de migraña seguro...

- El sol produce migraña. Ya los árabes sabían eso. El nombre de jaqueca proviene de un término árabe que indicaba precisamente eso: un dolor generado por el ardiente y luminoso sol del desierto...

- ¿Qué le pasa doctor...no tiene buen aspecto.

- Los neurólogos también tenemos migraña...También nos afecta el sol y el queso curado...




2 comentarios:

Gustavo dijo...

Buenas...Gracias por la pedagogía. Quisiera también aprovechar para compartir un blog muy competente (Mind Hacks) que recoge lo último en neurociencia y psicología; el último post va sobre la diferente valoración del dolor en función del género...del entrevistado y del entrevistador: http://www.mindhacks.com/blog/2009/07/pain_what_pain.html.
Un saludo

Arturo Goicoechea dijo...

Gracias Gustavo por la recomendación. Aparecen aspectos insospechados si se cuidan los efectos de contexto en el dolor. La doctrina oficial sobre dolor está basada en diseños experimentales que encierran sesgos de todo tipo y no reproducen lo que sucede con el dolor en el entorno natural, tal como sucedió con las conclusiones sobre conducta animal observada en cautividad y en vida libre.