Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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sábado, 9 de enero de 2010

Mano izquierda




Todo esto del cerebro y el dolor está muy bien. Es necesario ver más allá de músculos, articulaciones, huesos y estreses.

Hay una tupida red neuronal que toma datos de lo que se cuece en cada punto del organismo y de lo que pudiera suceder en esos mismos puntos desde la perspectiva de lo que el cerebro opina sobre su estado físico, sobre su vulnerabilidad.

Está cada vez más claro que necesitamos un profundo proceso de actualización que proceda a derribar tópicos y sustituirlos por otros de más enjundia biológica.

Se puede llegar a acuerdos teóricos entre todos. Sólo es cuestión de rigor y honestidad.

Pero...

A la consulta nos llega un paciente con unos esquemas y expectativas al que debemos ayudar tratando de conseguir dos objetivos:

1) Pedagógico. Corregir su idea de organismo, potenciar la autoestima de sus tejidos. Eliminar el miedo al movimiento. Hacerle ver que su cuerpo está gestionado por un cerebro enculturizado catastrofista que tiende a dejarse convencer por los discursos de la miseria tisular, promovidos en muchas ocasiones por el tupido tejido de profesionales y amateurs de la sanación. Explicarle cosas básicas sobre neuronas. Hacerle ver que no debe dejar al cerebro descontrolado, construyendo una idea de organismo enfermo y/o degenerado.

2) Terapéutico. Demostrarle que todo ello tiene una aplicación y que la utilización confiada del aparato locomotor no sólo es posible sino necesaria para eliminar el dolor. Ayudarle a encontrar la acción indolora.

El paciente tiene unas ideas y expectativas previas. Si queremos contar con su colaboración debemos conseguir rápidamente su complicidad para un trabajo a medio y largo plazo, la aceptación de su responsabilidad, la trascendencia de su participación activa, atenta y motivada.

Necesitamos mano izquierda. El cerebro no desmonta así como así sus creencias, sobre todo teniendo en cuenta que otros profesionales pueden sostener tesis contrapuestas.

Las ideas erróneas deben ser combatidas argumentadamente con tacto y firmeza. No hay sitio para el corporativismo. La ignorancia, el límite del conocimiento debe ser confesado.

Tal como aclaró Moseley en Alcalá de Henares: no podemos ofrecer un método: "para quitar el dolor se coge..."

Existe un ecosistema del dolor en el que hay tejidos, programas, hábitos, temores, errores, pasados y futuros, relevancias e irrelevancias, ciencia, mercado y cultura. El profesional forma parte importante de ese ecosistema. El paciente también.

En los ecosistemas cada movimiento de una de las partes repercute de forma impredecible sobre los demás. No hay soluciones rígidas protocolizadas con actuaciones secuenciadas.

Tengo bastante experiencia en afrontar el dolor crónico de cabeza desde esta perspectiva. Nunca sé cómo actuar. Simplemente empiezo a hablar y escuchar. Los resultados con la migraña son buenos aunque manifiestamente mejorables. Bastantes pacientes no quieren saber nada de pedagogías. Prefieren terapias...

Mi experiencia con el dolor "de aparato locomotor" es más limitada. Es más complejo desmontar el tejido cognitivo y conductual. La competencia de otras explicaciones y ofertas terapéuticas es mayor. Cuesta que el paciente acepte que el dolor "de la columna" no viene de la columna (generalmente).

Pienso que el fisioterapeuta está en una condición ideal para hacerse cargo del dolor "músculoesquelético". Una vez leído lo necesario y suficiente, debe considerarse apto para iniciar la andadura con ojos, manos y oídos bien abiertos. Los resultados ya se verán. Habrá de todo pero no tardará en conseguir soluciones, negadas desde anteriores perspectivas.

Es un terreno complicado. Hay que rehabilitar un edificio que necesita muchas reformas pero no podemos desalojar al inquilino. Las obras no deben entorpecer su habitabilidad sino mejorarla desde el primer momento.

A lo dicho: mano izquierda, mucha mano izquierda...