Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

Click here to switch to the english version

sábado, 30 de enero de 2010

Algo es algo


Theodosius Dobzhansky


El grupo de Pasquale Montagna del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Bologna propone un modelo de migraña que tiene la virtud de considerarla como la expresión de un programa, "conducta de enfermedad", seleccionado evolutivamente por su cualidad de proteger al individuo en condiciones de adversidad interna. El programa activado en la migraña es el que también se enciende en una meningits o en una rotura arterial pericerebral.


Dijo el genetista Theodosius Dobzhansky hace ya unas cuantas décadas que "nada tiene sentido en Biología si no es a la luz de la evolución". La frase se ha convertido en un principio clásico, aceptado por todos los biólogos.

En las teorías oficiales sobre migraña brilla por su ausencia cualquier consideración evolucionista. Sostienen los neurólogos que la migraña es la expresión de una genética migrañosa, anómala, que desarrolla un cerebro hiperexcitable al que basta un empujoncillo de los obsesivos desencadenantes para desplegar toda la tortura de una crisis. No hay ningún lugar para considerar al síndrome migrañoso como un programa seleccionado evolutivamente.

La simplona propuesta oficial de los neurólogos de los genes y los desencadenantes, al carecer de sustancia evolutiva, al sentir de Dobzhansky, no sería una propuesta biológica.

El grupo de Montagna da un paso adelante, al definir la crisis como una conducta y no como un simple dolor.

Las conductas programadas por la evolución tienen un propósito defensivo: presionar al individuo a la evitación o minimización de daño en los tejidos.

A partir de aquí, de identificar la migraña como expresión del programa conducta de enfermedad, hay que contestar a la pregunta clave:

¿Por qué se activa el programa de enfermedad, si no hay enfermedad?

No hay respuesta pues ni siquiera se formula la pregunta.

Algo es algo. Bueno es que vaya apareciendo la palabra evolución y el término "conducta de enfermedad" pero no estaría de más empezar a considerar el factor cultural, un factor profundamente biológico y evolucionista que marca los encendidos, desarrollos y apagados de los programas perceptivos, emocionales y motores de homo sapiens (ma non troppo).

Cualquier propuesta sobre dolor, en ausencia de daño, que no contemple la influencia del aprendizaje (experiencia propia, observación de experiencia ajena e instrucción experta) dejará de lado el factor evolucionista más importante.

Nada de la propuesta de los neurólogos tiene sentido biológico pues no está reflexionada a la luz de la evolución.


3 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Las emociones se sienten en el cuerpo, y el cerebro, es parte de él. Decimos "dolores de cabeza" para expresar que tenemos problemas, "la cabeza como un bombo" "me daba vueltas la cabeza..". Para decir que alguien nos caes mal: "me pones enfermo", y después nadie va al médico por ello. Creo que el problema es que o bien la emoción o lo que está relacionado con esa emoción es tan sutil que el individuo no lo relaciona, o bien, que el malestar lo concretiza y no es capaz de "ver" mas allá. De hecho es lo que sucede con los ataque de pánico, que se van al cardiólogo.
Bienvenido sea el avance, a ver si se avanza.....
Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: toda percepción somática lleva acoplada un componente emocional, somático y del área de valores de la persona. Definir cuál de ellos es el relevante en cada caso puede ser complicado.

El dolor emerge con facilidad de cualquier inconveniencia pero pienso que deberíamos devolverlo al lugar biológico razonable: el de la notificación de sucesos necróticos.

Lamentablemente tendemos a aceptar ese papel de indicador inespecífico de percances de todo tipo facilitando así su buen estado de salud y su omnipresencia.

Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Pues me temo que no va a haber manera. Lamentablemente para los significados o el lenguaje, para el mundo absolutamente nuevo que creamos con el, la única interface qeu tenemos para interaccionar, el la misma que para interaccionar con el mundo concreto, así que, el asunto está en saber diferenciar bien de donde viene cada cosa....
Joer, como llueve por aqui: en Canarias, muy mal tiempo...