Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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viernes, 18 de marzo de 2011

Este deprimente cerebro



Todo cuanto sentimos procede de la puesta en escena en la consciencia de un determinado estado de conectividad. Los estados de ánimo no son una excepción. Si sentimos desánimo es porque se han activado necesariamente las áreas cerebrales que lo generan. El porqué ha sido así ya es otra cuestión, la cuestión.

El cerebro genera dolor, sufrimiento físico, por obra y gracia de una evaluación de amenaza física referida a un momento, lugar y circunstancia.

El cerebro genera percepción de desánimo por obra y gracia de una evaluación pesimista de la interacción del individuo con un momento, lugar y circunstancia.

El dolor está vinculado a la integridad física de los tejidos. El desánimo a la autoestima del organismo como sujeto que interacciona con el entorno, físico y social, a su capacidad de afrontamiento y previsión de resultado.

El cerebro es una estructura narrativa. Funde pasado, presente y futuro y presenta al individuo su evaluación predictiva sobre beneficio-perjuicio, capacidad-incapacidad, éxito-fracaso, aprecio-desprecio social, autoestima...

La evaluación pesimista cerebral activa el programa denominado: "respuesta de enfermedad", un programa que nos hace sentirnos mal, desanimados, doloridos, adinámicos, desinteresados en la interacción con el entorno, sumidos en una reflexión rumiante sobre los aspectos negativos de acciones propias y ajenas del pasado reciente y lejano.

Cuando estamos enfermos, los tejidos afectos liberan moléculas señal (citoquinas) que activan receptores neuronales periféricos (nervio vago) y centrales. De ese modo el cerebro sabe que hay problemas de muerte celular, local o sistémica. Las citoquinas encienden los programas que nos hacen sentir enfermos y nos incitan a conducirnos como tales. Apetece quedarnos en cama, desentendernos de las obligaciones y compromisos y estar fuera de juego como individuos operativos para centrarnos en consideraciones catastrofistas.

Tal como sucede con el dolor, que, irrumpe sin que conozcamos los motivos y sin que los profesionales tampoco los desvelen, sucede con los desánimos. Pueden envolvernos sin que haya motivo relevante.

Al desánimo sin causa desanimante aparente le llaman depresión.

La depresión inexplicada surgiría, según dicen, de la incapacidad cerebral de producir suficiente cantidad de moléculas necesarias para afrontar adversidades y carencias, propias y ajenas. En concreto, poca serotonina, la droga de la felicidad y el optimismo.

Un cerebro doliente es un cerebro hipersensiblero, hipervigilante, evitador de daño.

Un cerebro deprimente es un cerebro que promueve la baja estima, la evitación de fracasos

El dolor penaliza los propósitos y acciones del individuo, por motivos de seguridad física: "no te muevas pues puedes generar perjuicio físico..."

El desánimo trata de desmotivar el esfuerzo por evaluación catastrofista, de fracaso: "no te esfuerces pues no vas a conseguir nada..."; "no sirves para eso" o... "son unos canallas, no van a apreciar tu esfuerzo, van a lo suyo..."

A la depresión, tal como sucede con el dolor, le buscan y encuentran genes, moléculas que faltan o sobran.

A la depresión, tal como sucede con el dolor crónico, la consideran una enfermedad, algo que supera al individuo, algo que sigue su curso, al margen de los esfuerzos por evitarla.

La depresión, dicen, es algo biológico. Falta serotonina, factores de crecimiento (BDNF). No se fabrican nuevas neuronas en hipocampo, la corteza frontal se adelgaza...

El cerebro doliente encoge el ánimo del padeciente a golpe de tormento físico. El cerebro deprimente enchufa el desánimo para conseguir la voluntad de no tener voluntad.

Dolor y desánimo van, con frecuencia, de la mano.

Dicen los expertos que es porque la serotonina y la noradrenalina andan flojas en ambos casos y que sería buena cosa poder paliar la escasez desde fuera, con la ayuda de fármacos que estiran la presencia fugaz de la serotonina en las sinapsis, impidiendo que la neurona que la ha liberado vuelva a recaptarla, una acción incomprensible esa de ofrecer algo para retirarlo al momento.

Tal como sucede con el dolor, el cerebro tiene razones de organismo que el individuo desconoce, razones que aconsejan proyectar al individuo la percepción de que no debe esforzarse pues será inútil el esfuerzo, por culpa de la incapacidad propia o de la incomprensión y villanía ajena.

En el dolor crónico y en la depresión no explicada se registra al individuo para buscar y encontrar traumas físicos y emocionales mal reparados, genes descaminados, deficiencias químicas.

En el dolor y en la depresión hay un cerebro narrador, evaluador. Construye narraciones desde valores biológicos, evolutivos, culturales... No siempre consideramos la visión del organismo, un organismo razonablemente normal e irracionalmente instruido...

El cerebro puede proyectar al individuo dolores y desánimos sin justificación, por evaluación pesimista, catastrofista. 

Este doliente y deprimente cerebro... Ande con cuidado...

12 comentarios:

Neuriwoman dijo...

Gracias por tratar también este tema, es una etiqueta que echaba en falta por aqui.

Y como usted bien sabe un ser humano dolorido tiende a ser un ser deprimido.

Hoy día ya no se echa de menos que los niños no nazcan con un pan debajo del brazo. Lo que realmente se echa de menos es que no nazcan con un libro de instrucciones de la vida.

Antiguamente aprendiamos de oidas, de los mayores, de la familia, de los vecinos con los que nos sentabamos a charlar a la puerta de la casa por las tardes.

Pienso que ahora tenemos más "conocimientos" pero bastante menos "conocimiento".

Saludos.

Gustavo dijo...

Muy interesante y didáctico, como siempre. La frase "Al desánimo sin causa desanimante aparente le llaman depresión" puede tener sus dias contados: ahora le llamarán depresión mayor a todo, sin contexto, sin significados, sin valores adaptativos y con equivalencias químicas defectuosas como parámetro único y simplificador (http://neuroskeptic.blogspot.com/2011/03/depressed-or-bereaved-part-1.html y http://journals.lww.com/jonmd/Citation/2011/03000/Should_Uncomplicated_Bereavement_Related.12.aspx). Los modelos dominantes cada vez quieren comprender menos. Bueno, los demás haremos lo que creamos correcto, claro. Felicidades por su mirada.
Un saludo

Gustavo dijo...

Disculpas, creo que el segundo enlace salió cortado:
http://journals.lww.com/jonmd/Citation/2011/03000/Should_Uncomplicated_Bereavement_Related.12.aspx

Journal of Nervous & Mental Disease: March 2011 - Volume 199 - Issue 3 - pp 203-208
Should Uncomplicated Bereavement-Related Depression Be Reclassified as a Disorder in the DSM-5?.
Wakefield, Jerome C.
Más que nada por si alguien tiene curiosidad...

Arturo Goicoechea dijo...

NEURIWOMAN: el tema de la coexistencia de dolor y depresion es interesante desde la perspectiva de organismo, evolutiva. Intentaré mantenerlo unos días en cartel...

Los niños tienen el aprendizaje excesivamente encarrilado, protocolizado... pero los tiempos vienen así y ya irán adaptándose. No estoy seguro de que cualquier tiempo pasado fuera mejor...

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

Gustavo: la denominada Psiquiatría biológica no hace honor a la complejidad de los procesos biológicos y tiende al reduccionismo de unas pocas moléculas convenientemente investidas de superpoderes. Darwin todavía no ha entrado en la Medicina...

Saludos

etiquetada dijo...

Gracias por esta entrada, por la utilización de la palabras evaluación, narración, voluntad...

Sugieren posibles gestión no farmacológicas, inspiradas en la comprensión de cuáles son los mecanismos y/o las causas de esos mensajes persistentes de desánimo.

No sé hasta qué punto conocer causas externas, no controlables por nuestro organismo individual, puede servir de ayuda, en la medida en que no podríamos, aunque quisiésemos, influir sobre ellas, pero al menos puede uno agarrarse a la voluntad de ser optimista, aunque sólo sea como engaño narrativo o sugestión, y por necesidades de supervivencia, para no hundirse en un crónico sin-vivir, esperando más catástrofes.

Un saludo

Neuriwoman dijo...

Sobre el siguiente comentario:

"En el dolor crónico y en la depresión no explicada se registra al individuo para buscar y encontrar..."

No se a que se refiere la "depresión no explicada". Si se refiere a explicada por sucesos externos y temporales, o por deficiencias comprobadas internamente. O quizas a ninguna de estas posibilidades, por eso le pregunto para ver si puede aclararmelo.

Gracias.

Arturo Goicoechea dijo...

etiquetada: en mi experiencia la explicación de que en la generación y gestión posterior de los desánimos, especialmente cuando se asocian a dolor crónico,anda por medio un organismo con sus reglas de juego biológicas, con la influencia de la cultura, ayuda a reorganizar la narrativa, la autoestima, el optimismo y, sobre todo a entenderse como sujeto sufriente y a liberarse de etiquetas diagnósticas.

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

NEURIWOMAN: la expresión "depresión no explicada" se entiende desde la perspectiva del individuo, que registra su situación (afectiva, económica, laboral...) y no encuentra motivos. El profesional sugiere la residencia en un organismo con poca capacidad biológica de proyectar un mínimo de animosidad para afrontar pasado, presente y futuro por supuestas carencias de serotonina y desatiende la perspectiva de un organismo gestionado por un cerebro que enciende programas por evaluación catastrofista.

La explicación de la serotonina no es una explicación. No tiene sustancia biológica, evolutiva, narrativa, de organismo.

Sucede lo mismo con el dolor u otras percepciones,por ejemplo el picor no explicado. No hay parásitos ni tóxicos químicos en la piel que justifiquen (expliquen) el rascado, un programa motor propuesto por el cerebro para proteger la piel y que acaba dañándola.

Ayuda dar la explicación del sentido evolutivo del picor más que aplicar una etiqueta diagnóstica y unos fármacos inoperantes, confrontar al individuo con su organismo. La decisión de no rascarse frente a la propuesta de que se proceda a hacerlo. Es un pulso entre cerebro e individuo.

Neuriwoman dijo...

Gracias doctor, aclarado el matiz sobre la depresión no explicada.

Creo que es la única que considero depresión, cuando todo va tan bién que no hay justificación a la que agarrarse.

Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

un cerebro alarmista, catastrofista, con baja serotonina, un estado depresivo, un individuo común como yo, podría comprender y entender, como fue q se educo así, y todos los sintomas que salen a flor de piel, pero es una competencia con eso y el luchar estar bien y mejor, buscando alternativas y aferraciones, se puede cambiar el chip por completo?

arturo goicoechea dijo...

Anonimo: la memoria neuronal tiene cierta plasticidad, está abierta a modificaciones "de chip" pero no da facilidades. Las convicciones defienden su territorio frente a las nuevas propuestas.

Saludos