Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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sábado, 19 de marzo de 2011

Está usted deprimido



A los padecientes de dolor crónico se les supone deprimidos. No hay que molestarse en preguntarles sobre su estado de ánimo. Puede, incluso, que contesten que es bueno y que sería aún mejor si no tuvieran dolor.  

- ¿Cómo anda de ánimos?

- Bien. Si no tengo dolor me como el mundo.

- Está usted deprimido. Por eso le duele.

- No me siento deprimido.

- Bueno. No hace falta sentirse deprimido para estarlo. Es típico de "la depresión": su carácter oculto, su invisibilidad ... para el padeciente pero no para nosotros, los profesionales.

Para muchos profesionales el dolor surge del desánimo. Para los padecientes la relación es la contraria: el desánimo surge del dolor.

El organismo proyecta al individuo sus valoraciones, sus estados de ánimo, incertidumbre y pesimismo. El cerebro es un órgano virtual generador de decisiones perceptivas, interpretaciones, predicciones. 

Si duele quiere decir que el cerebro valora, con más o menos fundamento, amenaza de daño en los tejidos.

Si hay desánimo se puede inferir que el cerebro no quiere promover esfuerzo individual tal como están las cosas.

El programa inflamatorio, el de dolor y el del desánimo tienen mucho en común. Las moléculas proinflamatorias activan el cerebro deprimente. Podemos engañar al organismo administrando lipopolisacárido, una molécula de la cápsula de algunas bacterias. El cerebro activará el programa de sentirse enfermo. El lipopolisacárido engaña al cerebro.

El cerebro es un órgano falible... y cándido. Se le puede dar gato por liebre. Convencerle de que hay enfermedad o lesión sin haberla.

El cerebro deprimente está conectado con el cerebro evaluativo. Las ganas no son algo que el individuo pueda ponerse y quitarse. Se encuentra con y sin ellas, a veces conociendo las causas y otras ignorándolas.

El cerebro puede estar equivocado al proyectar percepciones. Sus evaluaciones pueden ser erróneas, catastrofistas, pesimistas. El YO de los tejidos y el YO de la interacción con el mundo pueden estar estimados como enfermos o incapaces sin serlo. Un entorno rebosante de recursos puede valorarse como precario o adverso. 

El individuo no recibe muchas explicaciones sobre lo que percibe. Se siente dolorido y desanimado. Eso es todo. Si no hay enfermedad ni adversidad tangibles el cerebro no apaga los programas sino todo lo contrario. Da una vuelta de tuerca al sufrimiento para forzar la conducta de enfermo.

Muchos padecientes doloridos y agotados rehuyen la etiqueta de la depresión. Tienen razón. Ellos se sienten físicamente enfermos y necesitan una etiqueta de enfermedad física. Por ejemplo: "fibromialgia".

Hay quienes aceptan la etiqueta de "depresión" pero sólo a condición de que provenga de alguna condición biológica (genes, neurotransmisores, huesos, articulaciones...) deficiente que les exculpa de su génesis. Residir en un organismo pobre en serotonina, con huesos y articulaciones desgastadas, músculos sin energía... es deprimente. El residente se limita a ser una víctima. Le ha tocado la mala suerte de residir en ese deficiente cuerpo.

A muchos profesionales les convence la propuesta de las explicaciones moleculares. La depresión es un estado inflamatorio soterrado. Sueñan con aplicar remedios caros, sofisticados, anti-factor alfa de necrosis tumoral, estimulación vagal... Guerra a las citoquinas, a los mensajeros...

El individuo va perdiendo protagonismo, sentido, responsabilidad...

- No me siento nada bien y no sé por qué.

- Tiene todo inflamado. Huesos, músculos, articulaciones. Su mente también está inflamada, enferma... El estrés, los genes... Déjeme la tarjeta genómica...

9 comentarios:

Ani dijo...

Excelente entrada, Dr Arturo.
Clarisima!!

Siempre habia creido que una depresion leve habia antecedido a la fm, que me aquejaba.
Aunque me quedaba la duda... los antidepresivos me aliviaban ligeramente el animo, mas me acentuaban un poco los dolores... aun asi "calmaba" mi cerebro tomando la fluoxetina de cuando en cuando.

Cuando recaigo, quiero volver a lo de antes: me tomo un celecoxib, unos ibuprofenos...quiero correr al reumatologo y luego me detengo...ya estoy cansada de saber que nada de esto me hace efecto.

Como dice Ud, tratamientos y farmacos, en este caso, nos hace mas vulnerables y dependientes.
El cerebro esta expectando todo el despliegue... para combatir el dolor, que el mismo ha generado y por gusto.

Como siempre...Muchas gracias.
Un saludo.

Lightbrite dijo...

o sea que supuestamente estoy deprimida porque a mi cerebro le da la santísima gana y no porque (aunque para mi resulte de una lógica aplastante) el hecho de tener un dolor cronificado en el tiempo y sin aparente solución que no me deja vivir mi vida en paz llegue agotarme hasta deprimirme no??? Pues lo siento doc pero no lo entiendo... Tambien hay un cerebro para eso??? que pasa que no tiene otra cosa mejor que hacer??? Ademas para estar depre no debería estar hundida??? y que hay si no lo estas???

Arturo Goicoechea dijo...

Ani: saber que vivimos en un organismo gestionado por un cerebro que propone conductas defensivas erróneas nos ayuda a defendernos de esas propuestas. Si propone: "estás enferma, tienes fibromialgia" podemos responder "no estoy enferma, estás equivocado..."

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

lightbrite: el cerebro no es una persona que tiene ganas sino un sistema celular que procesa pasado, presente y futuro y proyecta sus valoraciones hacia el individuo para proponer o forzar una conducta. El desánimo, la falta de ganas, el dolor no justificado, forman parte de una evaluación pesimista cerebral sobre la capacidad física del organismo. Si el individuo se deja arrastrar por esa propuesta se cierra el círculo de la indefensión.

Saludos

DDmx dijo...

Concuerdo al 100%. Tengo depresión, y supongo que las personas desde afuera, lo ven como un estado de negatividad. Pero poca gente comprende que una persona puede estar deprimida y sonreir, o llevar a cabo proyecto, siempre y cuando se esté seguro claro.

Anónimo dijo...

hola!!
entiendo a Lightbrite, a mi me pasa cuando estoy sin ningún sintoma, mi vida y los días son diferentes, y comprendo bien esto que leo, pero cuando estoy con una crisis de dolor de migraña como en este momento, me encuentro en mi trabajo solo espero que pasen las horas y saco lo que puedo y como puedo espero que llegue la cordura, leo y leo y mientras tanto??????

arturo goicoechea dijo...

Anonimo: en esta cuestión no hay soluciones mágicas. Si surge la migraña y alcanza intensidad podemos concluir que se ha organizado la tesis alarmista y ha encontrado vía libre en espiral. En el fragor del dolor poco se puede hacer. Hay pacientes que refieren haber cortado el dolor concentrando la atención en alguna tarea a la vez que refrescan su convicción de que nada está sucediendo en la cabeza (es la realidad). No podemos ordenar ni suplicar. Sólo saber, interiorizar, imaginar... y desearnos suerte.

La vía de los fármacos no siempre funciona y si lo hace es a costa de potenciar la adicción y la cronificación del problema.

Contra las ganas de fumar hay dos vías: encender cigarros o dejar de fumar argumentadamente.

Saludos

arturo goicoechea dijo...

Anonimo: en esta cuestión no hay soluciones mágicas. Si surge la migraña y alcanza intensidad podemos concluir que se ha organizado la tesis alarmista y ha encontrado vía libre en espiral. En el fragor del dolor poco se puede hacer. Hay pacientes que refieren haber cortado el dolor concentrando la atención en alguna tarea a la vez que refrescan su convicción de que nada está sucediendo en la cabeza (es la realidad). No podemos ordenar ni suplicar. Sólo saber, interiorizar, imaginar... y desearnos suerte.

La vía de los fármacos no siempre funciona y si lo hace es a costa de potenciar la adicción y la cronificación del problema.

Contra las ganas de fumar hay dos vías: encender cigarros o dejar de fumar argumentadamente.

Saludos

Mar dijo...

encerrada en un círculo del que no quiero salir, presa de mi pasado con ciertos logros, los suficientes para sentirme "realizada", deportista, solidaria, popular en mi red social (al parecer terrible para mi cerebro, aunque yo lo percibiese y valorase gratificante)Debe de conocerse mucho sobre las citoquinas, otro tanto sobre la denominada sustancia P y debe existir un completo conocimiento sobre el tejido conectivo... que sencillo es curarse solo conociendo que se trata de indefensión...por lo visto aprendida y bien aprendida...el mayor tonto, el enfermo de dolor.Perdón la mayor mente tonta