Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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lunes, 7 de febrero de 2011

Y entonces, ¿por qué duele?


Cuando un paciente relata sus síntomas es misión del profesional buscarles un origen y, si es posible, el remedio.

Hoy en día disponemos de poderosos medios para inspeccionar el interior y ver si está todo en orden. Análisis, pruebas de imagen y test funcionales pueden certificar el estado de salud suficiente.

- Está todo razonablemente bien. No tiene por qué dolerle.

- Pues me duele y mucho.

Esta situación es frecuente. Más de lo que se pueda uno imaginar. 

La normalidad de las modernas pruebas complementarias modernas no debiera dejar lugar a las dudas.

- Está usted sano. Se lo puedo certificar.

- Y entonces, ¿por qué me duele?

Esta es una pregunta lógica y oportuna pero el profesional la teme pues sabe que no dispone de respuestas convincentes.

Caben varias explicaciones:

1) No puede haber dolor si todo está correcto. El paciente inventa el dolor...

2) El dolor es psicológico. El estrés, el desánimo...

3) Es un problema psicosomático. Emociones y traumas psicológicos que no se expresan por su camino natural afloran a la consciencia convertidos en síntomas físicos.

4) Es una enfermedad misteriosa.

5) Los años, los desgastes, las sobrecargas, las contracturas, las deformidades...

6) La alimentación, las energías, la contaminación ambiental...

7) Es un problema sistémico, holístico... psiconeuroinmunoendocrinosteomioartrosociopático...

El paciente acepta con más o menos convencimiento algunas de las propuestas. Puede aceptar la responsabilidad de las cargas mecánicas y psicológicas acumuladas, las contracturas, los desgastes, la presencia de una enfermedad misteriosa emergente, los disturbios sistémicos, los ambientales...

En ocasiones el dilema se resuelve con etiquetas: 

- Tiene usted migraña... fibromialgia...

- ¿Y eso qué es?

- No lo sabemos. Son enfermedades misteriosas. 

La etiqueta parece aportar alguna luz pero no es así. Es una tapadera. Se recibe con alivio pero cierra el círculo de las preguntas. La etiqueta es una pregunta disfrazada de respuesta.

En el mundo de los síntomas sin explicación médica no existen neuronas. Al parecer, el organismo se autogobierna o lo gestiona el propio individuo a su capricho a golpe de fármacos, dietas, remedios naturales, agujas, ejercicios... o existen espíritus-energías vitales que se desequilibran y deben reordenarse con todo tipo de terapias. 

Todo menos neuronas...

- Si duele es porque su cerebro valora amenaza. Si no hay motivo para que lo haga, según certifican las pruebas, la razón de que usted tenga dolor, es sencilla: su cerebro gestiona de forma alarmista la seguridad del organismo.

- No entiendo. Eso que dice es muy raro. No lo he oído nunca...

Nos quedaba esta propuesta:

8) El cerebro ve peligro donde no hay...

La disfunción cerebral evaluativa no está considerada como explicación posible, ni siquiera como factor acompañante. En su lugar aparecen las explicaciones de "los nervios", la depresión, el estrés o el individuo malicioso. Sólo existen carnes y espíritus. Cosas físicas y cosas psicológicas.

- ¿Neuronas dice? ¿Qué sugiere, que tengo un Alzheimer?

Los pacientes con dolor crónico en ausencia de daño dejan de padecer dolor a medida que el Alzheimer avanza. Ya no tienen cerebro para imaginar, anticipar daño. Sin cerebro imaginativo no hay dolor (en ausencia de daño). Sólo queda cerebro para generar dolor cuando algo destruye tejido en ese momento y lugar. 

El cerebro no es infalible. Puede generar dolor en ausencia de daño relevante y puede no generarlo en su presencia.

- Tiene usted un infarto.

- Y entonces, ¿por qué no me duele?

Es curioso. Ante este error cerebral no se construyen teorías psicológicas, hormonales, emocionales, alimentarias, holísticas... Se echa la culpa a los nervios, los cables: "estarán estropeados". 

- Le han entrado a robar y no ha saltado la alarma. Eso es que no funciona. 

No se contempla el error como explicación: 

- El sistema no ha valorado el robo. Se ha equivocado.

El cerebro puede equivocarse. No nos equivoquemos.

1 comentario:

Carlos López Cubas dijo...

Es curioso que los pacientes acepten la alergia como "normal", o la miopía, los pies planos, la alopecia, o incluso nacer con un dedo menos.
Se acepta que determinados sistemas o tejidos cometan faltas.
Pero el dolor, ¿de origen cerebral? ¿cómo va a equivocarse el cerebro? Eso cuesta más de hacer entender


¿Acaso el cerebro no merece errar?