Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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martes, 22 de febrero de 2011

Controle la imaginación



El cerebro recibe información del mundo (externo e interno) a través de una extensa red de sensores físicoquímicos. Con los datos aportados, la interacción continuada con la realidad y su impacto (en carnes propias y ajenas) y lo que dicen de ella sabios e iluminados, construye una teoría sobre lo que sucede en pasado, presente y futuro y su relevancia.

La información disponible en tiempo real es parcial, fragmentaria, envuelta en considerable ruido de fondo. El cerebro debe rellenar huecos y resolver incertidumbres con la imaginación. Sueña, emula la realidad, la representa en la pizarra de sus circuitos. Con el individuo apagado, con ojos cerrados y músculos desactivados, el sueño cerebral no tiene amarras, límites. Al abrir los ojos y reactivar el movimiento lo imaginado por el cerebro debe sujetarse a lo que los sentidos imponen.

El cerebro dispone de libros a los que les faltan capítulos, capítulos a los que les faltan hojas, hojas a las que les faltan párrafos, párrafos a los que les faltan palabras y palabras a las que les faltan letras, algunas de ellas algo confusas. Eso es lo que hay y con eso tiene que sacar conclusiones sobre el posible-probable libro completo que alguien escribió. Los restos no se pueden borrar. El relato debe respetarlos. Imaginación controlada y constreñida por las exigencias del guión sensorial.

El proceso imaginativo cerebral es inevitable. Fluye sin descanso. Imaginar es una actividad fisiológica neuronal tan necesaria como cualquier otra del organismo (respiración, filtrado renal, digestión...). No siempre el proceso imaginativo está conectado, supeditado a lo que los sentidos aportan. Si no estamos concentrados atentamente en una tarea, las áreas imaginativas se activan y trabajan repasando una vez más la biografía propia y ajena, el futuro, los "qué dirán" los demás. Es el llamado "modo por defecto" o pensar en Babia o en las musarañas. Nos permite actuar con el automático a la vez que la mente vagabundea por la realidad virtual, por la probabilidad incierta, por la vuelta al pasado y al futuro.

Imaginar el exterior es relativamente seguro. Los sentidos nos protegen de los desvaríos. El interior es otra cosa. Es un espacio protegido en el que todo debe estar controlado, regulado dentro de estrechas bandas de variación (homeostasis) pero el cerebro está bombardeado por información sobre posibles sucesos y debe aplicarse a fondo para calcular probabilidades de que pueda suceder lo que se dice que sucede.

La imaginación cerebral sobre interior ya no está controlada, limitada por los datos de sensores, sino alimentada por el cálculo de probabilidades, por las expectativas. El cerebro reescribe libros nunca escritos, respetando ya no restos de letras, palabras, párrafos y capítulos sino dichos, creencias, mitos, falacias, teorías... El procesamiento se dedica a segregar lo creible de lo increible, con un poderoso sesgo a dar por probable lo temible. La posibilidad teórica y los credos imponen su ley. A pesar de que todo en el interior seguirá un curso suficiente, predecible y controlable, el cerebro puede dejarse arrastrar por el miedo e imagina todo tipo de sucesos terroríficos internos.

El proceso imaginativo cerebral desbocado, autoalimentado, puede desbordar los límites y traspasar el umbral de la consciencia aparentando realidad. Basta dar un leve empujón de actividad a las áreas imaginativas para que pasen de ser una tenue y fugaz sombra de la realidad a contener sustancia perceptiva, consciencia, apariencia de realidad.

- Me ha empezado a doler la cabeza.

Al aflorar el dolor a la consciencia el cerebro recibe la información de que así ha sido. Ello otorga carta de credibilidad a lo imaginado. Duele, luego algo (lo temido) está sucediendo.

Cerebro e individuo entran en una espiral de acuerdo en que algo está pasando. El Sistema de creencias sigue inyectando más fuerza a las conexiones neuronales que construían el mundo virtual y han traspasado el límite. 

- El dolor va a más... Es insoportable.

Algo interno debe estar pasando. Algo nocivo se ha colado al interior. Naúseas para eliminarlo. 

- Voy a vomitar.

Hay que apagar al individuo pero mantenerlo despierto, alerta, disponible, con los sentidos hipersensibles a cualquier estímulo externo. Nada de interacción social.

- Me voy a la habitación. No me habléis, no encendáis luces... Tengo migraña.

Controle la imaginación. Sea consciente de su existencia. Controle las expectativas y creencias, el cálculo de probabilidades, su escolarización. 

Nada sucede en la cabeza. Son imaginaciones del cerebro. Por eso duele tan terriblemente, sin límite.