Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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lunes, 14 de febrero de 2011

Musculo y cerebro


                              Jacqueline Du Pré




Dolor muscular, dolor musculoesquelético, contracturas, puntos miofasciales, sobrecargas, distensiones... son términos usados y abusados sobre los que, más bien, conocemos poco.

El músculo se lleva la palma de las culpas del dolor crónico. Basta provocar dolor con la palpación profunda para concluir que hemos dado con la clave: el dolor sale de este músculo.

Realmente el dolor nunca sale de ningún músculo ni de ningún otro tejido. Del músculo sale información, señales que deben ser interpretadas. Estas señales pueden ser de sufrimiento (hay destrucción de fibras o insuficiente provisión de energía), de agotamiento (esfuerzo mecánico por encima de las posibilidades) o de sensibilización (vigilancia). También puede haber un poco de todo. Las señales llegan a las redes distribuidas centrales que procesan diversos aspectos de las acciones en curso o previstas y de allí surge la percepción de dolor y los programas motores que dicen qué músculos se contraen y relajan.

- Tienes contractura.

Los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre el significado de un músculo contraído. 

Para unos es un músculo con problemas. No hace mas que generar problemas en círculo vicioso. La contractura es el resultado de unas malas condiciones metabólicas previas por sobrecarga y la contractura empeora dichas condiciones. El músculo contraído es el responsable. 

Para otros el músculo afecto, responsable, está callado, inactivo y el contraído es el contrario, su antagonista. La contractura y el dolor son respuestas adaptativas, protectoras. 

A veces el origen está en otro lugar. El músculo aparentemente responsable no pinta nada.

A veces el músculo está rígido pero no contraído.

Los fisios palpan los tejidos para sacar sus conclusiones. Contracturas, puntos gatillo, zonas hipomóviles, maniobras dolorosas... observan también los movimientos para detectar patrones, palpan, hablan...

A veces todo empezó con una incidencia de daño en tejidos, un accidente, un "tirón", un desgarro, una "sobrecarga". Otras no hay ningún suceso previo. Quizás algo emocional...

Cuando algo interno no muscular sucede, los músculos ejecutan los programas motores adaptados a su misión defensiva. Cuando ese algo es muscular en origen los programas tratan de proteger su integridad mientras se repara. 

A veces no hay daño ni sobrecarga muscular. Sólo previsión alarmista de posible daño. Los músculos obedecen y se contraen siguiendo el guion cerebral de la alerta nociceptiva, del catastrofismo. Puede que la alerta rezume un plus de acetilcolina en la placa motora, un plus de CGRP y sustancia P en los nociceptores musculares, quizás también bradikinina, prostaglandinas. Ello puede aumentar la señal nociceptiva. La alerta abre los pasos de señal en asta posterior, tálamocorteza... otro maldito círculo vicioso...

Es una cuestión de huevos o gallinas pero el gallinero lleva tiempo funcionando y probablemente ya no tenga sentido hacerse la pregunta. Siempre habrá huevos y gallinas.

Me viene a la cabeza mi profe de violoncello. Era una excelente fisioterapeuta aun cuando no era consciente de ello. No paraba de tocar, palpar, hablar. Otras veces cogía el violoncello y tocaba. Yo a mirar atentamente (neuronas espejo). 

- Suelta. Más. Siente el peso inerte del brazo. Utiliza todo el cuerpo. Sin esfuerzo... No está relajado... ¡Ahora!... Piensa que estás untando una rebanada de pan con mantequilla... Fíjate en mi hombro...

De todo ello surgía mejor sonido, incluso música de cuando en cuando...

Sabemos poco de dolor y músculo. Tenemos hipótesis. No sabemos si son correctas. 

Sabemos que el dolor es una decisión cerebral. Todo lo que percibimos es una decisión cerebral.

Sabemos que existen puntos miofasciales y que pueden estar cebando innecesariamente el círculo vicioso. 

¿Músculo o cerebro? No tiene sentido. Las neuronas existen porque existe el movimiento y viceversa. Nocicepción, percepción, cognición, emoción, acción. Son distintas caras de un único proceso: la toma de decisión.

El cerebro expresa sus decisiones a través del dolor y la programación motora. Puede haber músculos en apuros. Trabajo mal pagado, en malas condiciones. También puede haber un cerebro alarmista, mal gestor de buenos recursos musculares.

Los fisios también toman decisiones. ¿Músculo? ¿cerebro?

Recuerdo a mi profe de violoncello...