Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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domingo, 29 de marzo de 2009

Sintomas sin explicación médica


Un considerable porcentaje de los recursos sanitarios se dedica a evaluar y resolver o paliar (generalmente con poco éxito) padecimientos para los que la más sofisticada tecnología no encuentra una explicación. 

La migraña forma parte de este voluminoso apartado de sufrimiento de origen misterioso. 

El cerebro contiene las claves de la resolución del misterio. No hay mas que tenerlo en cuenta, reflexionar sobre el día a día de su ajetreo neuronal, de su responsabilidad en la gestión de la prevención de lo que cree es peligroso, para entender el despropósito de la crisis migrañosa. 

Hasta la última década del pasado siglo, se afirmaba oficialmente que el cerebro no intervenía en la generación del dolor. Es una afirmación equivalente a negar la responsabilidad del riñón en la producción de orina. 

Esta sorprendente negación subsistía porque no era posible confirmarla o refutarla. 

La llegada de nueva y potente tecnología ha señalado correctamente el lugar donde se construye la percepción de dolor y de cualquier otra. Todo lo que vemos, oimos, padecemos, disfrutamos y tememos surge del cerebro. 

El conocimiento sobre cerebro y dolor debiera disolver la cultura migrañosa pero las poderosas fuerzas del orgullo identitario profesional, de los guardianes de las esencias de "lo migrañoso", mantienen la indisolubilidad de lo defendido: 

No es el cerebro como totalidad sino algún neurotransmisor deficitario, alguna arteria sensible o lo que en ese momento toque dejándose arrastrar por el empuje de la corriente de la incontenible marea de los descubrimientos en Biología molecular.  

La neblina migrañosa y otras brumas (fibromialgia, fatiga crónica, colon irritable, cistitis intersticial...) no se despejarán hasta que no se vuelva la atención hacia el cerebro como órgano complejo difícilmente troceable. 

Los síntomas sin explicación médica son, en realidad, síntomas con explicación cerebral, es decir, biológica. 

Biología no es igual a Química. Sólo hay moléculas, es cierto, pero son moléculas que han compartido Historia (Sociología molecular)