| Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología. | We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology. |
miércoles, 7 de octubre de 2009
Desencuentros agrios en fibromialgia
El tema de la fibromialgia está enconado. Creo que hay múltiples factores para que así sea.
De entrada es un tema no querido por los profesionales: en un trabajo-encuesta sobre interés de estudiantes y licenciados sobre diversas patologías la fibromialgia ocupaba el último lugar.
Históricamente se ha considerado al dolor crónico generalizado femenino como una expresión de no se sabe bien qué condiciones psicológicas y hormonales, desviándolo hacia etiquetas de connotación negativa.
Las pacientes etiquetadas de fibromialgia han soportado un peregrinaje por consultas médicas donde han podido comprobar en propias carnes el desinterés y el desprecio.
Una vez agotada la esperanza en la atención médica oficial (seguridad social) invierten ilusiones y recursos económicos propios en todo tipo de ofertas terapéuticas llegando incluso a ir a Suiza a intervenirse de una descabellada cirugía a un desorbitado precio.
Esa amarga experiencia les ha vuelto hipersensibles a cualquier referencia a un origen neuronal. En mi caso he podido comprobar cómo se rechazaba mi disponibilidad para hablar de fibromialgia y cerebro por parte de una asociación de pacientes por el simple hecho de citar el término cerebro.
El nombre de fibromialgia es inadecuado ya que promueve una idea errónea de aparato locomotor enfermo.
Las páginas oficiales de Asociaciones de pacientes siguen iniciando sus prospectos de divulgación con la afirmación errónea de que se trata de un "dolor músculoesquelético". Ello contribuye a mantener vivas las barreras frente a interpretaciones de origen cerebral.
Cuando se plantea el origen cerebral, actualmente bien documentado, un porcentaje significativo de pacientes lo rechazan no sin acritud.
Los expertos en fibromialgia y las Asociaciones de pacientes desean encontrar una solución terapéutica, actualmente en forma de fármacos, ejercicios y asesoría psicológica sobre afrontamiento (abordaje "multidisciplinar").
El deseo de una solución externa se asocia a una convicción de que ellas no pueden hacer nada por sí mismas, que están sometidas a los vaivenes de una enfermedad misteriosa e incurable.
A medida que se va conociendo la biología del sistema nociceptivo se van publicando numerosos artículos que hacen referencia a hallazgos bioquímicos (sustancia P, serotonina, genética, factores de crecimiento, dopamina...), neurofisiológicos (potenciales evocados, sumación temporal fibras C, alodinia...) y de neuroimagen (cambios de consumos sinápticos en las áreas cerebrales generadoras del programa dolor). Estos hallazgos son presentados como prueba de que se trata de una enfermedad, en sentido tradicional y, por tanto, acreedora de todos los subsidios concedidos a otros procesos suficientemente legitimados por análisis y radiografías. En mi opinión es una conclusión errónea y de efecto negativo.
En mi opinión, la actitud de las pacientes es comprensible y, aunque es evidentemente defensiva y reivindicativa y, a veces, agria, se explica, en gran parte, por el trato recibido previamente por los profesionales.
Sin embargo creo que esa posición es errónea y cierra las puertas a la solución. Una vez presentada la participación cerebral, lo cual implica al individuo consciente y operante, el individuo debe asumir su responsabilidad en la gestión de su organismo.
Pienso que el conocimiento de la neurobiología del dolor abre una nueva vía de clarificación y resolución de este dramático grupo de enfermedades.
Sería deseable que, en primer lugar, los neurólogos fueran conscientes de ello y asumieran sus responsabilidades. Hasta la fecha no observo indicios de que vaya a ser así.
En lo que a este blog se refiere me gustaría que se evitaran los juicios sobre actitudes personales ya que enturbian y dificultan el proceso de difusión de conceptos sobre biología neuronal, desviándolo hacia polémicas agrias, dolorosas y poco constructivas.
En cualquier caso la libertad de expresión es una virtud apreciable de la blogosfera y cada cual puede decir lo que quiera, dando por sentado que si lo hace es porque tiene la suficiente madurez para preservar las formas sin renunciar a los contenidos.
martes, 6 de octubre de 2009
Disfunción cerebral evaluativa y dolor

Los sistemas de defensa del organismo (sistema inmune y sistema nervioso) no sólo deben detectar daños violentos consumados en los tejidos (necrosis), producidos por agentes y estados nocivos (infecciones, quemaduras, desgarros, ácidos...) sino que deben disponer de la capacidad de identificar anticipadamente señales de todo tipo que anuncien una situación potencialmente peligrosa.
lunes, 5 de octubre de 2009
Fibromialgia. Periferalismo y centralismo

domingo, 4 de octubre de 2009
Autoenfermedades. El cerebro protector

sábado, 3 de octubre de 2009
¿Es la fibromialgia una enfermedad misteriosa e incurable?

En mi opinión y por partes:
1- La fibromialgia es una enfermedad con síntomas reales e invalidantes. Negarlo es gratuito, injustificado, ofensivo e inmoral.
2- No existe ningún misterio en torno a su origen. El sistema neuronal nociceptivo está activado de forma hipersensible a pesar de que no existe ninguna situación de amenaza en los tejidos.
3- La fibromialgia se cura si el cerebro desactiva el estado de alerta. Cualquier intervención terapéutica que lo consiga, con o sin engaño, elimina los síntomas.
El debate sobre si es o no una enfermedad es estéril e hiriente para los pacientes. La cuestión se debe centrar en el tipo de enfermedad. En mi opinión forma parte del importantísimo grupo de enfermedades producidas por disfunción evaluativa del sistema de defensa.
El sistema de defensa está integrado por el sistema inmune y el sistema nervioso. Ambos integran un componente congénito (memoria genómica) y uno adquirido (memoria de membrana). El componente adquirido (aprendido) comete errores tanto por defecto como por exceso.
Los errores por exceso de valoración de peligro por parte del sistema inmune generan alergias y enfermedades autoinmunes. Nadie discute su realidad ni las atribuye un origen psicológico.
Los errores por exceso de valoración de peligro por parte de la red neuronal generan el grupo de "síntomas y síndromes sin explicación médica": migraña, colon irritable, fibromialgia, cistitis intresticial, vulvodinia, síndrome de fatiga crónica... y otras. Es frecuente que se les niegue el pan y la sal y se defienda injustificada y malintencionadamente un origen psicológico.
La fibromialgia es misteriosa
Existe extensa documentación sobre cambios objetivos químicos, neurofisiológicos y de neuroimagen en los pacientes con fibromialgia. El sistema nociceptivo (detección y prevención de daño en los tejidos) está crónicamente activado. En ocasiones sucede tras un percance físico y, otras, tras situaciones emocionales complicadas.
Se descarta patología "reumática". Músculos, articulaciones, huesos y tejido extracelular son normales. El término fibromialgia es inadecuado y debiera sustituirse por el ya propuesto de síndrome de sensibilización central.
La fibromialgia es incurable
Los sistemas de memoria inmune contienen los errores de evaluación de peligrosidad atribuidos a proteínas del polen, ácaros, animales domésticos o de órganos propios. Si se desactivan las "creencias" del sistema inmune (por ejemplo, con vacunas) desaparecen los síntomas.
Los sistemas de memoria neuronal contienen los errores de valoración de amenaza que mantienen activa la alerta nociceptiva. Si se desactivan las creencias neuronales sobre amenaza también se disuelven los síntomas.
Las falsas creencias sobre amenaza se pueden disolver con falsas creencias de eficacia de terapias de todo tipo. La más eficaz es la quirúrgica. El efecto placebo quirúrgico es el más poderoso ya que incluye dos factores importantes: la agresión a los tejidos y su elevado precio. El modesto beneficio conseguido con fármacos, agujas, productos homeopáticos, masajes, meditaciones y otras terapias es también de carácter placébico.
La convicción de que la mejoría proviene de la acción externa terapéutica consolida el error evaluativo de enfermedad (en sentido clásico, lesión) y crea incertidumbre respecto a futuras reactivaciones. Cierra en falso el problema.
Las falsas creencias sobre amenaza se pueden disolver directamente recuperando la convicción de salud. Ello se consigue con la terapia cognitivo-conductual: eliminando falsas creencias y consiguiendo afrontamientos activos.
La terapia cognitivo-conductual es ineficaz si considera la fibromialgia como una enfermedad misteriosa e incurable.
Si los psicólogos respetan la afirmación catastrofista de los médicos sobre el carácter misterioso e incurable de la enfermedad sólo pueden aspirar a conseguir una cierta adaptación al sufrimiento.
Las memorias neuronales son plásticas. Admiten la modificación de sus contenidos pero no por un acto de deseo-voluntad-necesidad del individuo sino a través de un trabajo informativo y conductual que debe realizaurse entre el terapeuta y el paciente.
Estas son mis convicciones sobre la fibromialgia. Las vengo aplicando en la consulta desde hace varios años con resultados modestos: un 50-60% de las pacientes rechazan las propuestas y no vuelven a revisión. Entre las que las aceptan, un 40-50% recupera la convicción de salud y, por tanto, se libra de los síntomas.
viernes, 2 de octubre de 2009
Arresto domiciliario

Los seres vivos distribuyen su tiempo entre la "casa" y "la calle". La casa es un refugio, un lugar seguro, preservado de temperaturas extremas y depredadores. La calle es un lugar ambivalente: allí están los alimentos y los ligues pero el tiempo puede ser inclemente y los depredadores están al acecho.
jueves, 1 de octubre de 2009
Cámara, ¡acción!
"En el principio fue la acción", recordaba oportunamente Goethe.
Homo sapiens (ma non troppo) se gusta oyéndose hablar y considera que todo proviene del verbo, de la palabra: "en el principio fue el verbo...". Las palabras, según quien las diga, parecen estar dotadas de la facultad mágica de crear.
Desde el punto de vista evolutivo, todo se entiende mejor dando la razón a Goethe. El movimiento con un propósito es una característica básica de los seres vivos.
El paramecio es un protozoo, un ser vivo unicelular. Vive en charcas y se mueve de aquí para allá con el propósito de encontrar comida y evitar obstáculos. Su membrana está poblada de cilios que generan el movimiento. Cuando colisiona con algo, unos sensores mecánicos detectan el encontronazo y generan un programa motor que pone la marcha atrás, da un pequeño giro y reemprende la marcha. Si el golpe se recibe por la parte posterior, un tipo distinto de sensor mecánico dispara, lógicamente, un programa distinto.
Los biólogos consideran que el paramecio es una neurona acuática. Tiene todos los componentes característicos de las neuronas: sensores, un programilla y una respuesta motora.
Las neuronas de los seres vivos pluricelulares sólo se mueven cuando nacen y tienen que buscar su destino, su puesto de trabajo, su área de influencia. Una vez instaladas sólo se produce movimiento en las terminaciones, en los puntos de conexión con otras neuronas (sinapsis). Incesantemente crean y destruyen conexiones. De este modo podemos adaptarnos a las cambiantes condiciones del medio.
En las Facultades de Medicina se sigue enseñando a los futuros neurólogos que existen neuronas sensitivas, neuronas pensantes y neuronas motoras: neuronas que captan estímulos, neuronas que reflexionan sobre ellos y deciden qué órdenes dar a otras neuronas, que finalmente dicen a los músculos lo que tienen que hacer.
En las Facultades de Medicina se sigue diciendo a los futuros neurólogos que lo que percibimos en la pantalla de la conciencia es lo que nuestras cámaras captan del interior y exterior. Las imágenes y sonidos se captan por ojos y oídos y se proyectan a la pantalla del YO espectador.
No sorprende que los neurólogos sigan pensando que el dolor se construye en los tejidos doloridos, es captado por las neuronas sensitivas y se conduce hasta el cerebro donde las neuronas pensantes decidirán qué hacer con él. Una vez tomada la decisión se prepara un paquetito para el YO con un mix de una sensación dolorosa con un toque emocional de sufrimiento a la vez que se activa un programilla conductual de quedarse quieto en cama o slir huyendo.
Toda percepción es una acción. Es el resultado final del procesamiento neuronal. Es lo que aparece en la pantalla del YO con el propósito de forzarle a una conducta. La percepción es la acción imaginada, iniciada. La acción está contenida por un resorte. Sólo falta oir el pistoletazo de salida para que se ejecute.
La percepción de picor es ¡ráscate!, la de hambre, ¡busca comida!... y la de dolor: ¡huye! o ¡no te muevas!
Hay percepciones adecuadas: contienen sabias propuestas de acción: eliminar un parásito de la piel al rascarse, llenar los depósitos de energía tras unos días sin probar bocado o huir del fuego o quedarse quieto cuando algo no va bien dentro.
Es más frecuente que el cerebro alarmista, marca sapiens (m.n.t.), construya percepciones irracionales, erróneas, con propuestas absurdas y peligrosas: rascar violentamente una piel normal, comer sin parar o quedarse bloqueado.
El cerebro alarmista quiere individuos rascadores, comilones, temerosos del movimiento.
El cerebro alarmista se reconforta con la oferta de los bálsamos para todo: ungüentos, bocadillos y calmantes y acaba cogiendo gusto a los remedios. Prefiere que haya cremas por la piel, comida en el estómago y calmantes. Para que eso sea así no hay otro modo que proyectar a la conciencia del YO las percepciones-acciones correspondientes: picor, hambre y dolor.
- Doctor, ¿por qué tengo tanto picor, hambre y/o dolor?
- Supongo que su cerebro quiere que se rasque, que coma o se tome un calmante. Pregúntele por los motivos.
- Bien, pero... ¿le obedezco o qué hago?
- Si le obedece está perdido.
- Tengo que tomarme el calmante.
- No necesariamente. No pasa nada si no se rasca, come o renuncia al calmante.
- ¡Qué fácil es decirlo!
No es fácil, a veces, hacer entrar en razones al cerebro alarmista. Es imposible si, además, le damos la razón y participamos de su alarmismo...
Cámara... ¡Acción!...
No haga ni caso. Usted a lo suyo...

