Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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miércoles, 4 de mayo de 2011

Percibir: una invitación a actuar


Todo invita a pensar que los procesos neuronales  se ajustan al esquema básico de seleccionar una respuesta ante un estímulo después de analizar su relevancia. Estímulo, evaluación, respuesta. Percepción, cognición, acción. Realidad, evaluación, conducta.

Nuestras acciones derivarían (así parece) de una valoración del significado de los datos aportados continuamente por los sentidos.

No hay que fiarse siempre de las apariencias. Especialmente cuando anda por medio la realidad interna.

Realmente lo que percibimos es ya una respuesta, la conclusión de un proceso evaluativo que contempla datos sensoriales extraídos de la realidad físicoquímica de ese tiempoespacio junto a las reflexiones y cábalas probabilísticas que los sistemas de memoria aportan para darle significado y relevancia potenciales.

La secuencia real sería: estímulos-evaluación-respuesta perceptiva: proyección a la conciencia de la significación y relevancia que la red neuronal atribuye a cada instante y lugar.

Tendemos a organizar el conocimiento en esquemas que facilitan aparentemente su comprensión. Los esquemas de apariencia lógica esconden muchas veces un error de bulto. Este es el caso de la percepción. Parece que es un producto sensorial directo, más o menos retocado por las neuronas, consecuencia del impacto de la realidad sobre el organismo... pero no es así.

La percepción es una acción cerebral, una propuesta conductual con carga de motivación, de emoción, variable. El cerebro incita al individuo, le seduce, engatusa, intimida, angustia, promueve, remueve, acerca, aleja. La percepción es la encargada de pro-mover. Es una acción pre-motora, pro-motora.

El cerebro selecciona lo relevante y lo envasa en el formato perceptivo, resaltando lo considerado importante y reduciendo el resto a ruido de fondo. 

La realidad y la virtualidad (realidad imaginada, anticipada, especulada, probable, posible...) generan estímulos que activan percepciones. Para el individuo lo percibido va a misa.

- Me duele aquí y ahora. No me invento el dolor. Está ahí.

Uno puede mentir y confesar un dolor inexistente pero no puede percibir un dolor inexistente. El ámbito perceptivo siempre es real... como universo perceptivo. Vemos lo que vemos, oimos lo que oimos y padecemos el dolor que padecemos, aquello que la red neuronal proyecta en ese momento en la pantalla de la conciencia. Tenemos la certeza de la proyección pero ello no conlleva la certeza de lo que realmente sucede.

La percepción es creativa. No necesita estímulos segregados por el mundo real y captados por los sentidos. Puede bastar la realidad imaginada, temida, deseada, para construir visiones, audiciones y sufrimiento.

El individuo no controla el contenido perceptivo. Se limita a responder, actuar, a veces en la dirección propuesta por lo percibido y otras en la contraria.

El picor es una percepción que contiene la propuesta premotora, promotora del rascado. El individuo puede rascarse o no. El pulso entre ¡ráscate! y ¡no me da la gana! produce resultados variables. 

La función biológica (evolutiva) del rascado es la de eliminar parásitos y tóxicos químicos de la piel. Eso era antes, en la época de los parásitos y el contacto cutáneo con la química aversiva de los vegetales. Probablemente hay más picor ahora que en los tiempos de los parásitos reales. Podemos controlar los reales pero el programa biológico del rascado sigue ahí y a falta de parásitos reales pone en danza a los virtuales o impone su derecho a existir, a salir a la superficie de la conciencia.

Lo que percibimos es lo que el cerebro quisiera que hiciéramos. Tenemos dos opciones: obedecer o rebelarnos. No es fácil decidir pero es bueno saber que la percepción no es más que eso...

Una propuesta conductual a veces razonable y otras absolutamente irracional

9 comentarios:

mar dijo...

Buenos días,
a ver si lo he entendido...es como cuando por ejemplo piensas: parece q ya no me duele la cabeza, y justo por pensarlo, parece que te vuelve a doler? algo así?

etiquetada dijo...

Hola: Como sabe, no ceso en mi empeño de hacer transferencia de sus enseñanzas neuro-pedagógicas en el campo del dolor al del delirio, pero en este caso me he adelantado. Hace días que manejo la idea de que el delirio y los brotes psicóticos se repiten(cuando se repiten) por una cuestión de memoria perceptiva. Se repiten modelos de selección de respuesta ante situaciones de fuerte estrés emocional. Eso desplaza el problema del nivel de lo meramente biológico sobrevenido al nivel de lo perceptivamente seleccionado, sea como usted dice, de forma consciente o inconsciente. Eso permite la posibilidad del enfoque pedagógico frente al meramente psicofarmacológico, permite incluso prescindir del último.
La diferencia entre usar uno u otro enfoque tiene mucho que ver con la voluntad de conocerse con valentía, a diferencia de la asunción acrítica de otro tipo de versiones y soluciones.
Un placer leerle como siempre y conversar con usted.
Saludos.

Arturo Goicoechea dijo...

mar: sucede muchas veces que si metemos presión al cerebro, invirtiendo los papeles, exigiéndole con nuestro deseo algo, el cerebro, irónicamente actúa en contra de nuestros intereses: "necesito dormir" se convierte en un eco cerebral: "necesitas dormir" que te mantiene despierto. Hay que saber dejar tranquilo al cerebro. El puede agobiarnos y nosotros también podemos agobiarlo.

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

etiquetada. Me encanta esa traslación de los conceptos al mundo de los problemas psíquicos. Suscribo totalmente lo que dices. Te animo, a escribir una entrada si te apetece.

Saludos

etiquetada dijo...

Hola, agradezco muchísimo el ofrecimiento, y no lo descarto, aunque de momento siento que me queda grande. En cualquier caso le invito a visitar mi blog, ¿Esquizoqué?, al que puede acceder fácilmente pinchando en mi firma.

Saludos y gracias de nuevo.

mar dijo...

y cómo se deja tranquilo al cerebro? me encantaría saberlo

domi dijo...

Hay que ser muy equilibrado para que nuestro cerebro se quede quieto y no nos de la tabarra,mandándonos señales de dolor que luego no sabemos cómo quitarnos de encima,
Por muy bien informados que estemos cuando hay dolor como no acudas a la farmacologia poca cosa podemos hacer,a sufrir toca,
saludos
domi

Arturo Goicoechea dijo...

mar: no sé cómo inducir estados cerebrales a voluntad. Hay muchos mitos sobre control mental. Creo que el conocimiento, la racionalidad, generan sosiego cerebral por sí mismos. Muchas veces no se trata de hacer sino de des-hacer.

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

Domi: los fármacos calman la solicitud del cerebro de consumirlos igual que en cualquier otra adicción.