Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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miércoles, 20 de abril de 2011

Acervo científico del dolor



Un acervo es el conjunto de bienes, materiales o inmateriales, disponible en una comunidad de individuos. Hay acervos referidos a muchas cuestiones y hay, también, muchos tipos de colectivos.

La Ciencia tiene su acervo, su conjunto de conocimientos adquiridos y contrastados a través del método científico. Son conocimientos fiables, puestos a prueba una y mil veces antes de recibir la etiqueta de validación.

El dolor tiene su acervo científico, su conjunto de conocimientos fiables, demostrados.

El acervo científico permite saber si lo que se sostiene es cierto o no lo es. En muchas ocasiones la mayor fiabilidad se da en el acervo negativo: el conjunto de afirmaciones que sabemos no son ciertas.

En torno al dolor hay muchos colectivos, y, por tanto muchos acervos. Hay colectivos profesionales que sostienen y comparten doctrinas variadas y contradictorias sobre origen y remedios del dolor con sus correspondientes colectivos de padecientes que las alimentan.

El padeciente tiene puesto el punto de mira en el alivio del sufrimiento y no hace demasiados ascos a la afiliación. Si le funciona la homeopatía se integrará en el colectivo de creyentes en ella. Si una intervención en Suiza pone fin o alivio al sufrimiento defenderá el acierto de la (generosa) inversión.

La mayoría de acervos doctrinales pretenden la etiqueta científica. Lo que se propone se muestra como bendecido por algún tipo de científicos o expertos. Hay excepciones. Determinados individuos no necesitan la bendición de la Ciencia. Se autoproclaman tocados por alguna iluminación o poder y se dicen capaces de explicar y remediar todo tipo de males viendo lo que nadie ve y moviendo lo que nadie puede mover. Hay un acervo cultural curanderil con su correspondiente colectivo de creyentes que lo sostiene. Funciona. Eso basta.

¿Qué es Ciencia y qué no lo es en el mundo del dolor? ¿Cuál es nuestro acervo científico? ¿qué podemos dar como cierto y, sobre todo, qué podemos dar por falso?

La Ciencia del dolor es demasiado joven. Anda en sus comienzos. Tambalea. Se teje y desteje. Probablemente sólo sabemos que no sabemos gran cosa pero hemos aprendido mucho sobre lo que se dice y sabemos que mucho de ello es falso.

Sabemos que el dolor no se segrega en los tejidos. Sabemos que no existen receptores de dolor ni vías de transmisión del dolor. Sabemos que el dolor es una percepción compleja proyectada desde la activación sincronizada de múltiples áreas cerebrales y sabemos que ello es el resultado de una evaluación de amenaza.

Sabemos que la conectividad neuronal está abierta a la interacción del individuo con el entorno y que ese entorno contiene información, cultura.

La conectividad aspira a formar parte de la conciencia, de lo juzgado como relevante en cada momento y lugar pero la relevancia está muy disputada. La competición de los circuitos de la amenaza por salir en portada perceptiva está movida por las propuestas de las doctrinas que operan en el mercado de explicaciones y remedios.

La oferta de la Ciencia del dolor aún no está en el mercado. No cotiza. Suena extraña, contraria a lo que habitualmente se predica.

El acervo científico del dolor es modesto como lo es el colectivo de quienes lo sostienen. Todo se andará. Las cosas de palacio van despacio... y las de la Ciencia también por más que se nos hable todos los días de supuestos espectaculares avances...

"... se pagan mutua pena y retribución por su injusticia según la disposición del tiempo" (Anaximandro)...

8 comentarios:

DDmx dijo...

Y seguro que dando algo por cierto, existe un % llamado "la excepción que confirma la regla"

Arturo Goicoechea dijo...

DDmx: no siempre... por ejemplo: no hay posibilidad de que existan proteínas que cambien su conformación interna abriendo el correspondiente canal iónico con un estímulo doloroso. No hay receptores de dolor, sin excepción. Las reglas no necesitan excepciones para confirmarse ni las excepciones se confirman como válidas por ser una excepción a una regla que dice lo contrario...

flipy dijo...

La introducción hasta llegar a la temática que se trata es espléndida.
No juzgo la segunda mitad por desconocimiento.
Enhorabuena!

Océano Mar dijo...

El tema que planteas del acervo, me sugiere una cuestión. ¿Hasta qué punto es importante la creencia en el propio acervo por parte de cada terapeuta para que la terapia funcione? O más bien, ¿qué s más importante, la creencia en mi acervo o que mi terapia funcione?

así, el terapeuta reiki cree que sana porque normaliza el flujo energético de un chakra; el acpuntor porque modula en inn o el yang, el fisioterapeuta porque recentra una articulación que eres fuente del dolor o el médico porque ha dado con la molécula que bloquea el receptor del dolor.

Mi pregunta es, ¿un cambio de acervo hacia el paradigma neurobiológico contemporáneo modificará el resultado? Para terapias menos convencionales, fundamentalmente de corte oriental, hay varios estudios que demuestran que la creencia no sólo del paciente sino del propio terapeuta en el paradigma clásico (energético, por ejemplo) es crucial

¿Y si la terapia funcionaba, no era un acierto independienteménte del paradigma bajo el cual la plasme?¿qué es lo importante, que la terapia sea efectiva o que yo tenga el conocimiento certero?

Un poco por hacer de abogado del diablo. Mi experiencia me dice que un conocimiento más certero trae consigo mejores resultados, pero bajo el precio de abandonar convicciones muy profundas que se daban por válidas y a veces una cierta sensación de vértigo y nihilismo por no hablar de incomprensión entre los propios compañeros, médicos y pacientes... En la cueva se estaba más seguro, con los acervos de siempre...pero no hay vuelta atrás....un abrazo Dr. Arturo , un gusto lerdee como siempre

Océano Mar dijo...

El tema que planteas del acervo, me sugiere una cuestión. ¿Hasta qué punto es importante la creencia en el propio acervo por parte de cada terapeuta para que la terapia funcione? O más bien, ¿qué s más importante, la creencia en mi acervo o que mi terapia funcione?

así, el terapeuta reiki cree que sana porque normaliza el flujo energético de un chakra; el acpuntor porque modula en inn o el yang, el fisioterapeuta porque recentra una articulación que eres fuente del dolor o el médico porque ha dado con la molécula que bloquea el receptor del dolor.

Mi pregunta es, ¿un cambio de acervo hacia el paradigma neurobiológico contemporáneo modificará el resultado? Para terapias menos convencionales, fundamentalmente de corte oriental, hay varios estudios que demuestran que la creencia no sólo del paciente sino del propio terapeuta en el paradigma clásico (energético, por ejemplo) es crucial

¿Y si la terapia funcionaba, no era un acierto independienteménte del paradigma bajo el cual la plasme?¿qué es lo importante, que la terapia sea efectiva o que yo tenga el conocimiento certero?

Un poco por hacer de abogado del diablo. Mi experiencia me dice que un conocimiento más certero trae consigo mejores resultados, pero bajo el precio de abandonar convicciones muy profundas que se daban por válidas y a veces una cierta sensación de vértigo y nihilismo por no hablar de incomprensión entre los propios compañeros, médicos y pacientes... En la cueva se estaba más seguro, con los acervos de siempre...pero no hay vuelta atrás....un abrazo Dr. Arturo , un gusto leerle como siempre!

Arturo Goicoechea dijo...

Oceano mar: está comprobada la bondad terapéutica de la creencia del terapeuta en lo que aplica, sea cual sea la sustancia o sinsustancia de esa terapia.

El debate sobre veracidad y eficacia admite varios pronunciamientos tanto por parte del padeciente como del profesional.

En mi opinion, el profesional debe someterse al imperativo ético de conocer lo que se sabe y, también según mi opinión, sólo la Ciencia puede garantizar la veracidad de lo que propone como cierto o falso.

A veces la Medicina se apropia de la exclusiva de la Ciencia y da por sentado que cuanto dice y hace es científico pero no es así.

Una vez cumplido el precepto ético de conocer lo debido por ser veraz o falso (cuestión debatible, claro está) el profesional decide en cada caso qué dice y hace, en conciencia (o interés)

Se agradece la abogacía satánica.

Un abrazo

Lidya dijo...

Uno de los grandes problemas de nuestra especie es que solemos rellenar de sólidas creencias las lagunas de conocimiento que tenemos.
Un saludo

Arturo Goicoechea dijo...

Lidya: el horror al vacío puede jugarnos malas pasadas si no cuidamos los rellenos...