Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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miércoles, 14 de julio de 2010

Así de fácil



Ayer vi en consulta a un probable ex-padeciente de migrañas. 

Casualmente vió mi libro (Migraña, una pesadilla cerebral) en la mesa de una compañera, se interesó por él, lo leyó y quedamos para hablar de neuronas y dolor.

Antes, evitaba el sol, el alcohol, algunas comidas... Temía el ajetreo mental, tomaba "calmantes" y sus migrañas duraban varios días.

Estaba radiante, como todos los ex. Había normalizado sus hábitos: hacía lo que le daba la gana (evitando desencadenantes como golpearse la cabeza contra una esquina, meterla al horno para ver si estaba en su punto el pollo, derramarse ácidos y otras acciones igualmente nocivas), evitó los tóxicos adictivos ("calmantes") y comprobó que no había sucedido nada... mejor dicho: sí había sucedido: apenas había tenido migrañas y las había resuelto siguiendo con su actividad programada.

Ayer, una visitante del blog, angustiada por las migrañas de su marido, mostraba su incredulidad ante la posibilidad de que leyendo un libro pudiera apagarse el infierno migrañoso:

- ¿Es todo tan fácil como comprar un libro y ya?

El libro sostiene algo muy sencillo: la información sobre migraña es responsable de su origen y cronificación. Basta ponerlo todo patas arriba, descreer lo creido, racionalizar el cerebro defensivo, recuperar la confianza en la cabeza como lugar robusto, bien vigilado y protegido...

Abandonar las creencias no es fácil. Los giros de 180º son sencillos pero pueden dar miedo. Existe el miedo a la libertad y también el miedo al conocimiento novedoso. Preferimos oir los sonsonetes del credo compartido en el grupo sin pararnos a pensar si lo creído es creíble. Basta con que nos suene.

El mundo de las neuronas es el mundo de las expectativas y creencias, alimentadas por una pequeña dosis de experiencia propia y una abrumadora proporción de observación-imitación de experiencia ajena y, sobre todo, por la tutoría de los "expertos", los líderes de opinión", los primeros espadas del ranking de la excelencia en la materia.

Los circuitos de Homo sapiens (ma non troppo) se han seleccionado a favor de la culturización, la dependencia de las propuestas del grupo. De cuando en cuando, las propuestas cambian según se van consolidando derribos de falacias previas sostenidas como verdades básicas incuestionables. Los líderes de opinión no tiran del progreso sino más bien lo contrario: ponen barreras interesadas para proteger beneficios no declarados.

Comerse un calmante y esperar que se disuelva el dolor en el (inexistente) "centro del dolor" es pura candidez:

- ¿Es todo tan fácil como abrir la boca y comer una pastilla?

El dolor es una percepción compleja que emerge de la actividad conjunta de varias zonas cerebrales. Los procesos neuronales que sustentan su aparición (los llamados "correlatos neuronales") contienen una endiablada trama química cuyo sentido y propósito es el de evaluar un momento, lugar y circunstancia como amenazantes.

Una evaluación de relevancia de amenaza no se disuelve con ácido acetilsalicílico o triptanita sino con cualquier acción o inacción que disuelva el temor fóbico cerebral a la necrosis.

Mi libro contiene una crítica radical a lo que proponen los neurólogos. En este momento: genes, desencadenantes y silencio sobre red neuronal.

Bastaría con disolver los miedos neuronales probabilísticos ante el daño y la angustia del padeciente ante el dolor para que se recupere el sosiego cefálico.

Construir miedos es sencillo. La biología facilita el proceso. Disolverlos es más complicado. La dependencia de la impronta cultural lo dificulta.

La etiqueta migraña impone su ley que incluye la expectativa de una enfermedad cerebral misteriosa, inabordable, irremediable. Los neurólogos endosan las culpas de la residencia en el infierno a los pecados del individuo: genes, hábitos y automedicación.

El padeciente, en realidad, tiene genes y hábitos razonables y se limita a consumir los calmantes publicitados por quienes ahora le critican:

- Tome rápido el calmante. No espere...

Leer un libro no es fácil. Cambiar todo el andamiaje de creencias, tampoco. No tenemos un mando a distancia para imponer nuevos credos. Sólo podemos abrir la mente, incorporar el nuevo conocimiento, tener el coraje de dejar los calmantes y el cuarto oscuro y... desearnos suerte.

- ¿Así de fácil, sin más?

- Y... sin menos    

4 comentarios:

José Carlos Maguiña M. dijo...

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Saludos Dr. Goicoechea.

Muy interesante el post. Sobre todo cuando dice: "Construir miedos es sencillo. Disolverlos es más complicado" Lo cual ya no sería (siempre no lo fue) tan complicado.

Recomienda alguna terapia?

Atte. José Carlos Maguiña.
www.therevolutionbrain.com

PS: A buscar su mencionado libro. Obligatorio.

Arturo Goicoechea dijo...

Jose Carlos: mi afrontamiento es básicamente pedagógico, en la línea de Butler y Moseley. Cuando el dolor afecta a la cabeza no hace falta ninguna otra acción terapéutica. El paciente, si entiende y cree en lo que se le explica reacciona de otro modo al inicio de las crisis.

Cuando se trata de dolor proyectado sobre aparato locomotor es aconsejable la colaboración de un fisioterapeuta versado en neurobiología del dolor y del movimiento. Su labor es también pedagógica pero puede aportar mucho en la recuperación de la funcionalidad biomecánica.

A los pacientes les facilito información en forma de folletos, el blog y el libro.

Asociado a este proceso de pedagogía en positivo hay que disolver aquellas expectativas y creencias responsables del mantenimiento de las alertas nociceptivas.

Saludos

Anónimo dijo...

acabo de leer este artículo, me encanto, Dr. quisiera quedarmelo grabado y aprender... soy una persona que padece mmigraña desde hace 7 años, los últimos 3 años han sido mejores, desde entonces tomo terapia con un psicologo y cuando leo su blog lo relaciono mucho, creo que los dos juntos me han ayudado mucho, ahora me encantaría conseguir su libro, yo soy de México. gracias

arturo goicoechea dijo...

Anonimo: gracias por su comentario y la visita. Supongo que el libro puede adquirirse a través de internet.

Saludos