Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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martes, 15 de diciembre de 2009

Al final, tuve que tomar...





-Intenté hacer lo que usted dice. Me dije y le dije a mi cerebro: "tranquilo, no pasa nada..." pero cada vez el dolor era más fuerte y al final tuve que tomar el calmante.


Cuando el cerebro ha encendido el programa del dolor se inicia un tira y afloja con el individuo.


Toda percepción es una decisión cerebral que contiene un propósito. El objetivo cerebral del dolor es proteger una zona evaluada como amenazada. Para ello necesita que el individuo deje de lado sus propósitos inmediatos y se conduzca de acuerdo a lo que el cerebro, en cada caso, considere como conveniente.


En el caso de la migraña la conducta que el cerebro exige habitualmente es la de retirarse a un lugar silencioso y oscuro, desconectar, no probar bocado o incluso eliminar lo ya comido... y tomarse "el calmante".


El individuo tiene otros planes más interesantes pero teme el dolor, la intolerancia sensorial y las náuseas y su objetivo es controlar la crisis lo antes posible.


"Voy a ver qué pasa. Voy a probar... : "cerebro, no pasa nada ahí dentro, no me voy a tomar el calmante... déjame en paz... cerebro no pasa nada ahí dentro, no me voy a tomar el calmante... cerebro, no..."


El resultado del tira y afloja es variable.


- Al final, tuve que ...


La estructura del tira y afloja es la de la adicción.


- Intenté no encender un cigarro, tal como usted me dijo, que le dijera a mi cerebro que no hay ningún motivo para meter humo tóxico a los pulmones, que no tiene sentido que me lo exija aumentando las ganas de fumar pero al final tuve que fumar...


Hay dos modos de curar las ganas de fumar. La inmediata es encender un cigarro... tras otro. De ese modo nos libramos del agobio de no hacerlo. La definitiva es negándonos a la presión cerebral, utilizando argumentos de peso.


Una crisis de migraña contiene la estructura de la fobia, el miedo irracional del cerebro a que suceda algo terrible en la cabeza, y de la adicción, la presión hacia una conducta, un consumo exigido por el cerebro para neutralizar el miedo fóbico.


Dicen los neurólogos que hay que evitar desencadenantes, tomarse precozmente el calmante y retirarse al cuarto oscuro. Es lo contrario a lo recomendable para una conducta fóbico-adictiva.


Dicen los neurólogos, cuando la migraña va mal, que se ha cronificado (transformado) y que ello es debido a que uno ha abusado de los calmantes. Por tanto, debe evitarlos. En esos casos crónicos sí consideran la estructura fóbico-adictiva y exigen al paciente lo que, en mi opinión, debiera haber sido recomendado desde el principio.


Para los pacientes los calmantes son "medicamentos" y no "drogas". Cuesta que acepten, a veces, la estructura de la adicción y de la exigencia irracional, fóbica, a protegerse de un supuesto peligro. Ven a la migraña como una enfermedad que da derecho a tener un tratamiento.


No sirve de nada "decir al cerebro..." si no se han construido previamente un mínimo de convicciones y se han derribado las contrarias...


- No tuvo que... lo hizo. Es comprensible, pero no deja de ser una decisión suya


- A usted le quisiera ver en mi pellejo... Fácil es decirlo...

3 comentarios:

NeuroChema dijo...

El problema que tenemos con la reprogramación viene de esa ausencia de fórmulas mágicas que nos lleven a librarnos del dolor, y de la lentitud de acción de dicho abordaje. La cultura, que tan mal sienta a nuestro hipocondriaco cerebro, también nos inculca que el médico debe ofrecer una solución inmediata a nuestros problemas. "Quiero que me quite el dolor", frase en la que hay implícito un adverbio que no se suele llegar a decir, pero que está ahí: "YA". Es la cultura de la inmediatez, del no poder esperar, del querer tenelo todo de inmediato, sin trabajarlo, sin a veces merecerlo, ... En fin, el triste reflejo de nuestra sociedad.

Arturo Goicoechea dijo...

Neurochema: ¡al fin un neurólogo por estos pagos!

Bueno, el problema de la reprogramción procede de que el cerebro está previamente programado por una omnipresente cultura del etiquetado y de la solución YA, tal como dices.

El cerebro no le hace ascos a reprogramar, es plástico pero a veces se resiste a desprogramar aquello que se ha agarrado al sistema de recompensa en forma de adicción.

Gracias por la visita y el comentario.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Empecemos por ser puntillosos con el lenguaje: "no tuvo que....podía no haberlo tomado, seguir con el dolor a corto plazo, para conseguir dejar de tenerlo a largo, pero usted opta por quitárselo a corto plazo, porque solo quiere mirar las cosas en ese corto plazo, pero no me diga que tuvo que porque eso no es verdad, tenía usted otras opciones" ¿o no?. Y digo yo, que si tiene una estructura de fobia, a lo mejor es que es una fobia.....(no me gusta la palabreja, pero bueno...)
Saludos.