Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

Click here to switch to the english version

jueves, 11 de noviembre de 2010

Onda de depresión cortical propagada



Imagine una superficie de agua más o menos turbulenta, con rugosidades, microolas. Usted está estudiando la propagación de ondas al estimular la superficie, por ejemplo, echando piedras. Imagine que lanza el pedrusco a la superficie más o menos rugosa y en vez de producir ondas de olas la superficie se alisa, pierde su rugosidad en el lugar del impacto del pedrusco y ese alisamiento se propaga por la superficie a una determinada velocidad...

Eso es lo que le sucedió a Aristides Leao, joven investigador brasileño en Harvard. Su propósito era estudiar la propagación de la actividad eléctrica de la corteza cerebral (la superficie rugosa con microolas) tras estimularla directamente (el pedrusco). En vez de registrar un aumento de la actividad eléctrica por efecto de la excitación registró el silencio eléctrico, primero en la zona estimulada y a una velocidad de unos pocos milímetros por minuto en las zonas vecinas. El silencio cortical (depresión cortical) se propagaba por la superficie. 

Aristides llamó, excitado, al jefe y se encontró con el desprecio:

- Todo el mundo cree haber descubierto algo cuando se ha producido un artefacto por algún error en el experimento...

Esto era allá por 1960. Aristides pensó que aquello era real y sorprendente. Le puso nombre que no podía ser otro que el de "Onda de depresión cortical propagada" y siguió investigando. Ya desde el primer momento sospechó que el singular apagamiento de la actividad cortical podría tener relación con la migraña.

Ha costado pero, al final, se reconoce que la extraña Onda que va extendiendo el apagón por la corteza está involucrada en la migraña. Es el fenómeno que explica las auras, alteraciones visuales, sensitivas y del lenguaje que, muchas veces preceden o acompañan al dolor de cabeza.

Cualquier teoría que pretenda explicar el origen de las crisis de migraña debería exigirse tener en cuenta el encendido del apagón cortical. Aristides habría un agujero en el cráneo y perturbaba directamente la delicada corteza cerebral del animalucho (creo que un conejo). La teoría de la génesis "espontánea" de la crisis debe proponer un estado cortical similar: algo que excita la corteza pero produce su apagón.

Se dice, con fundamento, que el cerebro migrañoso es hiperexcitable... genéticamente (habría que matizar mucho). El complejo proceso de generación de señal eléctrica contiene esa condición genética de facilitación. Ello hace que cualquier desencadenante físico, químico, emocional... pueda sobreexcitar justo las áreas corticales que dan lugar al apagón.  

Supongamos que se propone una teoría de origen cervical... Como las terminales nociceptivas de cuello y cráneo convergen en un mismo núcleo (trigéminocervical)... un foco de daño cervical, un músculo contraído, sobrecargado, bombardea el núcleo y hace que aparezca dolor en la cabeza. Puede ser, pues los dolores surgidos por nocividad interna tienden a proyectarse en áreas con poca precisión pero la migraña es algo, mucho más, que un dolor de cabeza. Hay que completar la propuesta refiriéndose al encendido del apagón... en la corteza visual. Tenemos la zona cervical, el bombardeo del núcleo trigéminocervical, bien... ¿cómo hace que se sobrexcite la corteza visual y se produzca el apagón, la "onda de depresión cortical propagada"..?

Supongamos que se sugiere un origen muscular, tensional, de la migraña. Aplicamos toxina botulínica a esos músculos responsables, silenciamos las señales de sufrimiento del músculo, su hiperexcitación. El padeciente tiene menos migrañas... Bien, pero ¿cómo explicamos la relación entre unos músculos contracturados y el apagón de la corteza visual?

Cualquier teoría sobre la migraña debe contemplar todos los hechos conocidos y demostrados. También debe reflexionar sobre aquellos que esperan aún la confirmación pero que parecen ser ciertos.

La onda de depresión cortical propagada está ahí. Todo hace indicar que está implicada no sólo en la migraña con aura (síntomas visuales, sensitivos y del lenguaje) sino también en la migraña sin aura, aunque en este caso no llega a anular la función visual. 


Vamos a ver...

1) Algo sobreexcita la corteza visual. A veces consigue un apagón suficiente y el padeciente sufre el apagón en mancha de aceite de un área del campo visual. Otras veces hay apagón propagado en la corteza pero no se traduce en ningún déficit perceptivo. Puede que esa zona no sea relevante (zona muda) o la excitación no ha sido suficientemente intensa.

2) Ese algo también ha acabado activando las áreas corticales responsables de la aparición de los programas migrañosos (dolor de cabeza, intolerancia digestiva y sensorial... apagón del individuo como propósito)

El dilema del algo que... es peliagudo. Tiene que ser algo muy especial y humano, algo que enciende tanto que deja las terminales de la corteza visual sin batería

¿Qué será, será...?

Hay que ponerse las pilas... 

1 comentario:

Christian dijo...

Increible !! Primero que nada concuerdo 100% con las intenciones de su blog y segundo me quedo muy claro lo de la depresion cortical propagada (justo mañana tengo que hablar sobre migrañas) . Muchas Gracias

Christian Rudolph
Medico Residente Psiquiatria