Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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miércoles, 10 de noviembre de 2010

El cerebro es un mandado



El cerebro es un órgano pasivo. Encerrado en la caja craneal sólo accede al conocimiento del mundo a través de los sentidos. Eso dicen o parece que dan por sentado quienes elaboran doctrinas políticamente correctas sobre dolor.

El dolor, se dice desde Descartes, se genera donde duele. Los sentidos del dolor lo detectan y lo conducen hasta el órgano de las alturas. Allí reside la conciencia, el escenario donde se proyectan los mensajes del mundo más o menos amplificados. Si hay conciencia de dolor en el pie izquierdo deberemos buscar la fuente de dolor en ese pie. Políticamente correcto.

En la fibromialgia, el cerebro "amplifica" el dolor. Eso dicen. Por supuesto, ese dolor ha surgido como señal de los lugares donde duele. Es un dolor "músculoesquelético". Hay que hacer ejercicio aeróbico... relajar contracturas... Bueno, parece que el cerebro anda hipersensible pero es por obra y gracia del bombardeo de señales de dolor provenientes de unos tejidos dolientes.  

Para los migrañólogos no está claro de dónde surge el dolor. Hasta hace poco brotaba de unas arterias dilatadas (cefalea vascular)... de unas meninges inflamadas (meningitis estéril)... por obra y gracia de unos genes que propiciaban la dilatación y/o inflamación sólo en la cabeza (a veces sólo en media cabeza). Actualmente piensan que hay por los sótanos cerebrales un "generador de migraña". De ahí surgiría el cortocircuito que dispara el encendido de los receptores de dolor "meningovasculares". Por supuesto, el "generador de migraña" anda despendolado por culpa de los genes generadores de migraña...

Leao describió a finales del siglo pasado un modo de respuesta cortical: la Onda de depresión cortical propagada y sugirió (quizás porque tenía auras migrañosas) que ahí podía estar la clave de la migraña. Por supuesto, no le hicieron demasiado caso. Mandaban los tiempos de "todo es circulatorio", los vasoconstrictores y vasodilatadores. Los expertos "piensan" que quizás esa onda pudiera, efectivamente, ser la responsable inicial de las crisis. Pintan en sus dibujos unas ondas que se emiten en la corteza y (en el dibujo, claro) activan los receptores (de dolor, por supuesto) meníngeos. Por supuesto hay unos genes que facilitan el disparo espontáneo de la onda.

En cualquier caso al cerebro le llegan señales de dolor erróneas porque los sentidos del dolor las generan por su condición sensiblera y/o sensibilizada. El cerebro alucina confundido por unas retinas hipersensibles y proyecta imágenes de personas en la conciencia. Hay ojos, oídos, narices, paladares y manos que ven, oyen, olfatean, paladean y palpan más allá de la realidad. Confunden al cerebro.

La distorsión de la información proveniente de los sentidos hipersensibles no sólo confunde al cerebro sino que lo contagia y vuelve hipersensible, catastrofista. 

En un lugar del cuerpo surgieron antaño señales de dolor que volvieron al lugar hipersensible, hipergenerador de señales. Poco a poco los flujos de señal de dolor fueron haciendo caminos facilitados, surcos, gargantas, valles, cañones, esculpiendo en la red el paisaje del dolor crónico.

¿Qué hacer?

Hay que contener el río del dolor, frenar la generación de señal, regular su tráfico con todo tipo de barreras, adormecer el cerebro, relajar espíritus, masajear, estirar, meditar... Sólo así, apagando el fuego de los sentidos, podremos devolver el sosiego al cerebro. La batalla contra el dolor se libra yendo a sus raíces, los tejidos dolientes. Al cerebro un poco de ánimos (antidepresivos) y buenas palabras, promesas de nuevos fármacos, premios de Príncipes y Princesas de Asturias...

El cerebro es una víctima. Tanto bombardeo de dolor acaba dañándolo, atrofiándolo, deprimiéndolo.

¡Pobre cerebro! Triste condición la suya, la de receptor pasivo, acrítico, de malas noticias de huesos, articulaciones y músculos.  

El cerebro sueña la realidad guiado por los sentidos. Si estos no hacen mas que contar historias de terror no puede evitar tener pesadillas...

- A veces me dan ganas de cortarme la cabeza...

- No serviría de nada. Le seguiría doliendo encima del cuello, en ese espacio donde antes había cabeza.

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4 comentarios:

Lurdes Sacristán dijo...

Pobre cerebrito, pensar que esa es la doctrina oficial me produce escalofríos, qué sarta de insensateces y así pasa lo que pasa,es indignante la falta de información correcta con respecto a la generación del dolor por parte de los profesionales de la salud, así las cosas es normal que los ciudadanos padecientes de dolor en ausencia de daño necrótico sigan sufriendo y acaben en un callejón sin salida, un abrazo.

etiquetada dijo...

Magnífica entrada!
Alguna vez he tenido la experiencia de darme un golpe en estado de gran relax y no sentir gran cosa, en lo que a dolor se refiere. Es como si notase que una determinada parte del cuerpo ha sentido algo, pero mi cerebro está pasándolo tan bien en general que le quita importancia. Supongo que es el mismo mecanismo que activan los niños cuando, jugando, se hacen algo de daño, pero el placer de seguir jugando supera con creces ese percance.
Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

Lurdes: no hay ningún indicio de que esto vaya a cambiar. Siempre habrá nuevos fármacos, nuevos avances en la química, en los genes... renovación de mercado...

Un abrazo

Arturo Goicoechea dijo...

Etiquetada: cuando el individuo está centrado y absorto en una tarea, el cerebro puede dejar de lado el dolor. En definitiva, siempre hay una evaluación cerebral sobre dónde atraer la atención.

Saludos