Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

Click here to switch to the english version

viernes, 17 de septiembre de 2010

Decisiones dolorosas / Painful decisions




El dolor es el resultado de una toma de decisión cerebral. Cualquier percepción contiene un complejo proceso de debate entre múltiples áreas cerebrales. La información fluye competitivamente entre ellas. 

En ocasiones mandan los hechos. Las señales provenientes de los tejidos dañados imponen su ley sobre cualquier tipo de especulación. El cerebro decide dar salida a la percepción dolorosa en ese momento, lugar y circunstancia.

Puede que las áreas especulativas, alimentadas por el miedo a la necrosis, impongan, en otros casos, la conveniencia de activar la alerta al individuo aun cuando no haya suficiente señal de daño consumado o inminente. 

El dolor es dolor en ambos casos. Real, mortificador, exigente. Obliga al individuo a implicarse en el desasosiego de la red neuronal.

La realidad no acostumbra a presentarse nítida, en forma de señales bien diferenciadas del ruido ambiente. El cerebro tiene encima de la mesa un conjunto confuso de datos del pasado, presente y futuro, informaciones sensoriales y especulaciones con un toque emocional variable.

La función perceptiva no tiene garantía de acierto. Las decisiones cerebrales que alimentan lo que sentimos tienen un amplio margen de error, un error que no siempre el cerebro detecta.

El profesional debe ayudar a reducir el margen de error aportando información sobre el proceso. Los padecientes deben saber que el cerebro existe, que no es infalible y que puede convertir nuestra vida en un infierno.

Lamentablemente, no existe suficiente información sobre cerebro, neuronas, sobre la percepción como una toma de decisión complicada, aventurada, incierta, emocional...

El cerebro toma con frecuencia decisiones dolorosas... para el padeciente, decisiones erróneas cuando no se da una situación que justifique el costoso programa del dolor.

La información profesional podría, en estos casos, ayudar a detectar el error y corregirlo pero muchas veces hace lo contrario: alimentarlo, consolidarlo.

Explicar a los padecientes que el dolor surge de una decisión cerebral no debiera resultar extraño. Seguimos interpretándolo como algo que surge necesariamente de una condición anómala de los tejidos de la zona dolorida y nos resistimos a normalizar la idea, correcta neurofisiológicamente, de que lo que lo genera es un complejo proceso evaluativo cerebral en el que, a veces sólo mandan los miedos neuronales irracionales, las fobias...

- Tiene usted las cervicales hechas un desastre para su edad...

Ante esta información el cerebro tomará decisiones dolorosas... 


***

Pain is the result of a cerebral decision. Every perception contains a complex process of discussion amongst multiple brain areas. Information flows between them competitively.

Signals from damaged tissues impose their law on any speculation. The brain decides to let out the painful perception at that time, place and circumstance.

Maybe the speculative areas, fueled by the fear of necrosis, impose, in other cases, the convenience of activating an alert to the individual even when there is insufficient signal of consummated or imminent harm.

Pain is pain in both cases. Real, mortifying, demanding. Forces the individual to engage in the restlessness of the neural network.

Reality does not usually appear sharp, as distinct signs of ambient noise. The brain has a confusing set of data from the past, present and future, sensory information and speculations with an emotional variable touch.

The cognitive function has no guarantee of success. The cerebral decisions that feed what we feel have a wide margin of error, an error that the brain doesn’t always detect.

The professional should help reduce the margin of error by providing information about the process. The sufferers must know that the brain exists, that it’s not infallible and that it can make our life a living hell.

Unfortunately, there is insufficient information about the brain, neurons, and perception as a difficult, risky, uncertain, emotional decision making.

The brain often makes painful decisions... for the sufferer. Wrong decisions when there isn’t a situation that justifies the costly program of pain.

Professional information could, in these cases, help detect and correct the error, but often does the opposite: feed it and consolidate it.

Explaining to the sufferers that pain arises from a cerebral decision should not be strange. We keep interpreting it as something that necessarily arises from an abnormal condition of the tissues in the painful area and we keep resisting to normalize the idea, neurophysiologically correct, that what is generated is a complex cerebral evaluation process in which sometimes it’s all about the neural irrational fears, phobias ...

- Your neck is such a mess for your age.

Given this information, the brain will take painful decisions.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Por qué tanto comentario gratuito por parte del profesional, ¿es cultural, por mala información o en el fondo simple desconocimiento de lo que dice?.

Tiene usted las cervicales fatal para su edad...


Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

Anonimo: habrá un poco de todo incluida la falta de tiempo por la sobrecarga de pacientes...

Saludos

matx dijo...

Qué interesante lo que cuenta Arturo. Me hablaron muy bien de su terapia. Espero seguirlo de cerca. Eskerrik asko!!
Maialen, fisioterapeuta

Anónimo dijo...

Hola soy fisioterapeuta y me gustaría compartir un caso que me hace reflexionar.
Ocurrio que, tomando un cafe con algunos amigos uno de ellos me hace una consulta: me duelen las piernas desde hace unos 3 o 4 días...¿que puedo hacer? yo le pregunto acerca de la distrubución del dolor y si existen factores desencadenantes y me contesta que le duelen las piernas en toda su extensión....y durante todo el día sin que haya variación en su inetnsidad......
él sólo lo achaca a que trabaja en un taller y dobla mucho las rodillas a lo largo del día...
le aconsejo que vaya al médico por si existiera algún problema vascular o neurológico que requiera mayor valoración.
A la semana siguiente vuelvo a verlo, me cuenta q ha ido al médico, éste le ha dicho que tiene una contractura y le receta un antiinflamatorio

...............................

Le pregunto que tal ha ido el tratamiento y m contesta q perfecto..el dolor ha desaparecido rápidamente y por completo.

Reflexión: No hay contracturas q refieran dolor a toda la pierna...y además las dos piernas... tampoco creo q se "curen" con un antiinflamatorio..
Si se tratara de que la pastilla ha funcionado como placebo se supone que el dolor volvería a aparecer (esto esperaba yo) pero esto ocurrió hace ya casi 3 meses.
¿Por qué desapareció el dolor de forma tan radical y sencilla?
Me gustaría la opinión de alguien más experto, gracias.

Anónimo dijo...

Una pregunta: cómo actúa el Topiramato? por qué me ayuda a sentirme mejor? qué efectos tiene en esta serie de evaluaciones erroneas del cerebro?

Arturo Goicoechea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arturo Goicoechea dijo...

Anonimo: no puedo ni debo entrar en diagnósticos en el blog. Respecto al efecto placebo no es válido el argumento de que sus efectos sean fugaces. El efecto placebo no tiene fecha de caducidad.

Tampoco se me ocurre ninguna condición que produzca "contracturas" en las dos extremidades inferiores y ceda con antinflamatorios. Puede que hubiera un cuadro viral autolimitado pero es sólo una especulación.

Saludos

Arturo Goicoechea dijo...

Anonimo: el topiramato es un antiepiléptico de amplio espectro que actua inhibiendo diversos canales ionicos (sodio, calcio...) y los receptores AMPA de glutamato.

Dando por cierta la teoría de una hiperexcitabilidad cortical en la migraña y su "semejanza" con la epilepsia se ha ensayado como profiláctico, como ya se había hecho con otros anticomiciales previamente.

Un estudio del 2009 en el que se revisa por la Cochrane Library el efecto placebo en los tratamientos profilácticos en migraña con acupuntura concluye que esta es más eficaz que los tratamientos preventivos farmacológicos y con menos efectos secundarios pero también concluye que la acupuntura real y la simulada tienen el mismo efecto. Es decir: la acupuntura tiene un efecto placebo más potente que los fármacos en la prevención de migraña.

Saludos

Sol del Val dijo...

Ya he contado en una ocasión a propósito de alguna de tus entradas que tras años de peregrinaje por neurólogos de la sanidad pública y privada, un reumatólogo, varios traumatólogos, acupuntores, fisios, otorrinos , un alergólogo y algún que otro colega psicólogo y después de descartar patología alguna que provocase mis dolores de cabeza, mareo, nauseas, etc concluyeron que lo que me pasaba es que padecía migrañas que tenían un componente claramente hereditario (ahora entiendo perfectamente que la herencia no estaba en mis genes sino en todo lo que aprendí sobre migraña en mi familia).
En la última visita al neurólogo para la revisión que pasaba cada seis meses (allá por el mes de febrero)le comenté que no me había tomado el tratamiento que me mandó, que en vez de eso me había leido tu libro , visitaba asiduamente tu blog y estaba empapándome de neurociencia, que había encontrado muchas de las respuestas a mis preguntas (preguntas que le había hecho a él en muchas ocasiones)y que las migrañas no habían desaparecido pero habían disminuido de intensidad, de duración , eran menos frecuentes y las temía menos.
Sorpendentemente vino a decirme que lo que le contaba era lo que habría que contar en las consultas pero que no había tiempo para eso y acto seguido me dio el alta. No he vuelto a visitarle ni a él ni a ningún otro.
Decidí montarme una terapia por mi cuenta a partir de lo que había aprendido contigo.
Una y mil veces dices que lo que indicas en tu libro y en tu blog no es una terapia ,que cada uno ha de encontrar su propia forma de convencer a su cerebro de que nada pasa , de acabar con la fobia. No podría estar mas de acuerdo.
Creo que hay tantas formas de vivir la migraña como individuos, como cerebros, cada uno tiene sus desencadenantes, sus miedos, sus creencias, sus trucos para que el dolor pase, sus supersticiones para que el dolor no llegue, sus evitaciones.
Hay que construir una autoterapia con el conocimiento adquirido, entender,enfrentarse, comer lo prohibido,salir a que te de el viento del sur en la cara, irte de fiesta, retar a la migraña y, fundamental, enfrentarte a la fobia,desenmascararla,hacerla débil, pequeña, desarmarla.
Ya he contado más veces que no es un camino fácil,que el monstruo opone resistencia pero merece muchísimo la pena.
Sigo leyéndote cada día y una y mil veces te seguiré dando las gracias por haberme enseñado y creo que la mejor forma de agradecértelo es escribiendo de vez en cuando contando mi experiencia.
Un abrazo.

Arturo Goicoechea dijo...

Sol del Val: no me cansaré de agradecerte cada vez que tienes a bien asomarte al blog en forma de comentario.

Formalmente te propongo que escribas una entrada sobre lo que quieras. Se me ocurre, por ejemplo, que podrías desarrollar, desde tu punto de vista de Psicóloga, la estructura fóbica-adictiva de la migraña y la respuesta de afrontamiento del padeciente investido de conocimiento en Neurociencia.

Muchas gracias por el testimonio y espero tu colaboración. Sería fantástico.

Un abrazo

elsa psico dijo...

Me sentido muy identificada con el tema que ha propuesto. El dolor junto a su incapacidad sentida, la incertidumbre de que nos pasa y las respuestas poco acertadas de algunos profesionales sólo hacen que la bola de nieve crezca más y nos lleve a un estado de absoluta condena cerebral. Las informaciones mal dadas convierten un simple dolor en una cadena farragosa que te inmoviliza como persona. Yo me he sentido invalidada durante un mes, comienzo a salir de la cadena dolorosa a base de reconducir a mi cerebro. En el momento en que he ido perdiendo esas dudas (será tu columna...) a raiz de una consulta con usted, me he sentido liberada. COntinúo con una lucha diaria, ya no es nocturna como hace unos días y he decidido que esto no me invalide. Un saludo

elsa psico dijo...

Sol del Val, agradezco tu intervención.

elsa psico dijo...

te esperamos Elena.

Arturo Goicoechea dijo...

Elsa: tu comentario y el de Sol del Valme han sugerido la entrada de hoy que paso inmediatamente a darle salida: la soledad del sufriente en el contexto profesional actual.

No tengo ninguna duda de que saldrás vencedora y fortalecida de esta pelea que mantienes contra el cerebro y su YO.

Saludos

arturo goicoechea dijo...

matx: me alegra tener una fisio entre los lectores. Realmente lo que propongo no es una terapia sino una pedagogía desde la que cada padeciente y profesional debe generar su propia terapia.

Saludos