Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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lunes, 3 de agosto de 2009

Ronroneo mental y sentido común




La percepción instila significado a la realidad. Los contenidos de la conciencia: lo que vemos, oimos, palpamos, pensamos e imaginamos son la consecuencia de un proceso interpretativo que asigna significado a sujetos y objetos.

Los significados no se producen de forma refleja, por colisión de la realidad con los sentidos. Surgen del "corazón" del cerebro, el circuito córtico-talámico, una estructura que coordina e integra los flujos de información de los sentidos con los provenientes de los centros de evaluación-decisión a todos los niveles de complejidad.

Lo percibido informa en ocasiones sobre lo que está sucediendo en ese momento y lugar y en otras sobre lo que se teme o desea pudiera suceder en ese u otro momento y lugar.

Generalmente el cerebro nos proyecta una interpretación coherente del mundo externo. Imagina anticipadamente la realidad externa con pequeños retoques inducidos por la información de los sentidos. A lo percibido se acopla siempre un ronroneo mental (cognitivo y emocional) sobre posibles sucesos o presencias: "ese coche me puede pillar..., esta comida puede estar contaminada... este tío me la quiere liar... no sé si seré capaz...". Distinguimos bien lo percibido de lo imaginado. El ronroneo se produce en una capa paralela y no distorsiona las percepciones.

El interior es un medio ideal, con parámetros de banda estrecha, casi constantes, necesarios para la supervivencia de las células. Estas habitan en un estanque purificado, de aguas transparentes y asépticas, una especie de paraíso extracelular.

El circuito córtico-talámico imagina ese interior desde la perspectiva del temor, valorando todo tipo de posibles-probables sucesos. Ese trabajo probabilístico hipocondríaco es similar al de unos padres viendo jugar a sus retoños en un tobogán o al de un vigilante de seguridad de un super.

El individuo percibe el ronroneo mental, un eco de las deliberaciones probabilísticas de su cerebro. Normalmente no pasa de ser un ronroneo, un espacio imaginativo de hipótesis y reconsideraciones sobre pasados, presentes y futuros. Sin embargo de ese ronroneo emerge de cuando en cuando una percepción, una pequeña opresión en la sien o un leve mareo. Ello indica que el cerebro añade a lo imaginado una relevancia, una probabilidad. El ronroneo ha pasado de una tranquila especulación teórica a un estado emocional somático. Los padres se inquietan, el vigilante se plantea la intervención sobre ese ciudadano sospechoso...

El dolor en la sien implica al individuo en la reflexión, le obliga a dedicar parte de su atención a la probabilidad de que algo se esté cociendo en la cabeza. El paciente también ronronea, en fase con el circuito córticotalámico. Lo imaginado va tomando cuerpo, presencia perceptiva, realidad (aparente)...

Los estudios de neuroimagen (resonancia magnética funcional o PET) demuestran que las zonas cerebrales activadas con la imaginación sobre olores, dolores, escenas visuales... son las mismas que se activan cuando se presenta realmente lo imaginado. Sólo es cuestión de intensidad.

Los ronroneos son el caldo de cultivo de las percepciones. La cultura alarmista alimenta la imaginación catastrofista cerebral y facilita el paso de lo imaginado a la pantalla de la conciencia. Basta con que el individuo haga un leve gesto de incomodidad con las propuestas alarmistas de su cerebro para que éste reduzca lo suficiente el nivel de credibilidad de sus reflexiones y vuelva a la capa de lo imaginado (posible pero no probable).

- Presiento peligro en el lado derecho de la cabeza. Debería alertarle...

- Vaya, ya está este pesado con sus miedos del lado derecho de mi cabeza... Anda, déjame tranquilo que tengo que preparar este trabajo para mañana...

Los síntomas en ausencia de enfermedad son la consecuencia de un ronroneo especulativo cerebral sobre posibles estados y agentes que alcanza suficiente cuota de probabilidad como para traspasar el ámbito de lo especulativo al de la percepción.

No sucedería nada si el individuo pudiera poner a su cerebro en su sitio debido, en el de la cordura, en el del sentido común... pero esta tarea se me antoja imposible mientras la cultura popular alarmista no deje de azuzar el fuego de lo inverosímil. Los expertos tienen la obligación moral de proveer de sentido común al proceso imaginativo cerebral sobre interior. Me temo que la incertidumbre sobre interior está alimentada por los expertos quienes hacen la labor contraria a la que debieran: fomentan el temor irracional y la credulidad en mágicos remedios.

Puede que así disminuyan sus propias incertidumbres como profesionales... Sus sueños se hacen realidad...

15 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Vale, en mi anterior comentario no habia leido esta entrada que resuelve mi duda. Efectivamente estamos de acuerdo.
Ahora bien, a mi me parece funcionamiento normal, quiero decir, que lo normal cuando una persona está asustada, tiene miedo, es que sus cogniciones sean coherentes con el miedo, por lo que sus pensamientos serán catastrofistas. Si piensa sobre un dolor o cualquier cosa de su cuerpo también pensará de forma coherente con el miedo, es decir, pensará que es un tumor o un cancer. Dependiendo de la intensidad del miedo, el pensamiento catastrófico será mas o menos amenazante. Es decir, como usted bien dice, las cogniciones reflejan una realidad INTERNA, que no externa. A mi me parece que ese modo de funcionar es normal, y es lo que tiene que ocurrir.
Lo crítico y esencial en este asunto, me parece, es que hay personas que no saben, o no tienen en cuenta, o confunden esas dos realidades, la interna y la externa. Cuando piensan de modo catastrófico, que tienen un tumor, sin ninguna base para ello, hacen como si lo tuvieran, y no tienen en cuenta que esas cogniciones pueden ser un reflejo de una realidad interna. Como lo que tienen en esencia es miedo (por situaciones, o por su propia existencia) van al medico que les chequea, que les dice que no tienen nada, que les tranquiliza, pero claro, como vuelven otra vez a su vida (la que les provoca los temores, como a todos) la tranquilidad les dura un pis pas. Y vuelta al médico otra vez. Por tanto, me parece crítico ver en que anda "embarcada" la persona, o al menos que comience a tener en cuenta esa realidad interna de la que hablamos.
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: me alegro que hay servido mi entrada de hoy para aclarar dudas. El planteamiento es sencillo. El organismo construye sus miedos sobre sucesos internos y los proyecta hacia el individuo en forma de síntomas buscando una conducta coherente del idnividuo respecto a ese miedo. Cada percepción de alerta contiene una pulsión conductual defensiva.

Lamentablemente no se tiene en cuenta este matiz fundamental del origen interno de los miedos y los pensamientos catastrofistas sino que se imputan única y exclusivamente al individuo.

Este no puede hacer otra cosa que implicarse en la catastrofización y pedir ayuda profesional. Los problemas empiezan cuando las pruebas son normales y hay que explicar el origen del dolor. Cada profesional construye una explicación ad hoc con su materia de especialización y los neurólogos no construyen ninguna o echan la culpa a la serotonina, los genes y el estilo de vida.

Jesús, me aclara mi hija que los canarios tenéis costumbre de tratar de usted a no ser que se os indique lo contrario. El usted me suena bastante extraño. Puedes utilizar la fórmula que te resulte más cómoda.

Otra cuestión doméstica: no sé cómo entrar directamente en tu blog. Acabo dando con tus entradas a través caminos complicados. Creo que sería importante para mí y los visitantes que nos indicaras la dirección más sencilla.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Gracias, muy amable, y como me gustaría incomodarte te tutearé en adelante.
Dos o tres cositas.
Origen interno de los miedos, me imagino que en relación a la existencia de amenazas externas reales. Quiero decir: al fin y al cabo las emociones siempre se generan dentro. Los cognitivos radicales hablan de miedos irracionales, para referirse a miedos relacionados con los significados. Por otro lado no entiendo la formulación de que "se imputan únicamente al individuo", ¿quiere esto decir que se imputa a una causalidad biológica y no a una cultural y por tanto "psicológica?".
Edito varios blogs, unos mas, digamos, accesibles que otros. Con el que mas disfruto es: www.haymicabecita.blogspot.com (el hay es por haber, y por dolor). Se llama "SOBRE LO DIVINO Y LO HUMANO" y la verdad, cuando lo miro con distancia, me parece absolutamente inclasificable. El objetivo esencia de este blog es por un lado pasarlo bien, también una especie de catarsis, y entrar en contacto con otros profesionales (esto último le aseguro que me ha generado muchísima satisfacción hasta ahora).
Un saludo y muchas grácias.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Perdón. Evidentemente no me gustaría incomodarte.....(en otro contexto este descuido implicaría una guerra, seguro...).

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: el blog pretende reflexionar sobre el universo de los llamados "síntomas sin explicación médica". Lo hago poniéndome en la perspectiva del organismo. Utilizo el esquema del sistema inmune, equiparando migraña y fibromialgia, por ejemplo, con alergia y enfermedad autoinmune. Creo que se trata del mismo proceso, salvando las distancias filogenéticas entre ambos sistemas (inmune y nervioso).

En los pacientes con alergia y enfermedades autoinmunes, aunque se reconocen factores moduladores psicológicos, se supone que el núcleo de generación es somático: un error evaluativo del sistema inmune, que codifica erróneamente peligro en mucosas u órganos.

Cuando el error evaluativo es neuronal se considera que lo biológico es estrictamente genético (error congénito) y que lo psicológico favorece la cronificación y enquistamiento del síndrome pero no hay ninguna reflexión sobre error evaluativo neuronal, somático. Se cargan todas las responsabilidades al individuo (está mal hecho genéticamente o gestiona mal su vida). No existe, al parecer aprendizaje evaluativo ni decisiones ni errores ni influencia de la enculturación.

El proceso de aprendizaje nociceptivo está muy influido por la información experta y si la analizamos someramente vemos que contiene falacias sobre cuestiones neuronales básicas además de omisiones inperdonables.

Hago terapia cognitivo conductual diciendo a los pacientes que lo que sabe y aplica sobre dolor es falso y su conducta es inapropiada.

La migraña y demás parientes contiene la estructura de una fobia sobre sucesos internos y promueve conductas adictivas de neutralización del dolor. El individuo puede tener una personalidad que facilita el proceso pero no es necesario. La estructura fóbico-adictiva se organiza desde el organismo, desde la red neuronal y la información recibida y construida.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Ok. Comprendido. Solo una cuestión respecto a la terapia cognitiva. El problema esta en las maneras. Dificilmente conseguirás cambiar maneras de pensar mediante ese procedimiento (me temo, y otra osadia también me temo) y especialmente en un problema como este. Me explico: creo que la explicación del paciente tiene una utilidad y una funcionalidad para él, y no la abandonará porque alguien, por muy experto que sea se lo diga. Posiblemente y en algunos casos, den la razón y ya está (http://haymicabecita.blogspot.com/2009/05/el-poder-de-las-explicaciones.html). Absolutamente de acuerdo con el modelo explicativo que propones, no puedo estarlo con la alternativa, creo que puede hacerse de otra forma con mejores resultados (claro esta es mi modesta opinión de simple psicólogo). Me gustaría que echaras un vistacillo a www.fobicosfera.blogspot.com o que miraras algo relacionado con OSP Fóbica (Vittorio Guidano) a ver que te parece.
Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

Es curioso lo que me sucede con los profesionales cuando explico este enfoque: niegan al ciudadano la posibilidad de modificar las creencias por sí mismo una vez se le explica la falacia interesada de las teorías oficiales vigentes.

Hay un estudio de Lorimer Moseley, un reputado investigador y terapeuta de dolor crónico de aparato locomotor, en el que demuestra que los profesionales, especialmente lo psicólogos, no conceden a los ciudadanos la posibilidad de aprender y aplicar conceptos básicos sobre neurofisiología del dolor. El estudio incluye una muestra de ciudadanos a los que se imparte el mismo curso que a los profesionales y consiguen un aprendizaje ligeramente inferior al de estos.

En realidad hago algo más que exponer en una pizarra el proceso neuronal de construcción de los síntomas. Influido por multitud de ofertas psicoterapéuticas y modelos teóricos (cada contertulio psicólogo me recomienda amablemente y afortunadamente para mi el de su preferencia), reconstruyo históricamente la narración del paciente, básicamente como cadena de significados. A través del libro de Juan Balbi: "La mente narrativa" he conocido textos de Guidano, Bowlby, Vigotsky, Festinger y otros. Me han ayudado mucho a posicionarme como pedagogo (prefiero este término al de terapeuta, en mi caso).

Supongo que los resultados son manifiestamente mejorables pero no son en absoluto modestos. En el terreno de la migraña, obtengo un 30% de abandonos tras la presentación del enfoque. En el 70% restante mejoran sustancialmente el 50% y moderadamente el 25%.

En la fibromialgia detecto ese problema que señalas: el dolor se hace con una funcionalidad y habría que aplicar terapias psicológicas para tener éxito, pero considero necesario para ello cambiar la teoría oficial, el componente bio... por el que los psicoterapeutas cándidamente pasáis sin romperlo ni mancharlo, dando por sentado que los médicos sabrán lo que dicen y hacen... En esta patología el porcentaje de éxito se reduce en aproximadamente un 50% respecto al de las migrañas.

Me alegro mucho de contar con tus objecciones. Seguro que me ayudarán a reconducir la estrategia. Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Claro, claro, ese es un problemita que tenemos los psicólogos en general, asumir que tal o cual enfoque es el mas adecuado. En mi caso no padezco (creo) de ello, aunque si creo saber mejor que es lo que no funciona (aunque como dice la canción, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida). Cuando trato problemas así, y a lo mejor hago mal, no entro en las cuestiones bio, simplemente porque no soy un experto en ello. Solamente trato de generar dudas, a nivel de relacionar el dolor o el "ataque" en primer lugar con situaciones cotidianas, con cosas que pasan. Por otra parte también me parece importante transmitir que el cuerpo cambia y padece no solo cuando hay daños, sino cuando hay emociones como el miedo o el pánico que puede producir hasta entumecimientos (que por cierto, el paciente suele vivir como parálisis). Eso simplificando...
Luego estaría el problema de siempre, los factores comunes en la varianza de cambio. Es decir, ¿los porcentajes que me expones de mejoria, son debidos a la labor pedagógica (la técnica)o a los factores comunes?. ¿Has realizado un estudio para determinarlo?.
Por otra parte, está la narrativa del problema y como se refiere el paciente lo que le ocurre.
Por último, reconcer que si, ha sido una osadía, veo que has leido mucho y bueno.

Arturo Goicoechea dijo...

Estoy de acuerdo en todo lo que dices y procuro tenerlo en cuenta pero, en mi opinión, dejar de lado lo biológico es una omisión central, básica. Salvando la distancia de las consecuencias (muerte a sufrimiento continuado en vida) y, desde la conceptualización de la información como un componente biológico (puede servir la metáfora del ordenador y los virus), la omisión es equivalente a obviar la existencia de microrganismos en la patología infecciosa y dedicarse a valorar al huésped, su vida y milagros, mientras nos despreocupamos de microscopios, cultivos, antibióticos etc.

Esta cuestión me trae siempre a la memoria el problema de las muertes de mujeres por fiebre puerperal en los grandes hospitales europeos a mediados del siglo XIX. En algunos centros de maternidad concluyeron que sería prudente evitar tocar con manos profesionales el canal de parto y consiguieron contener las muertes. Semmelweiss en Viena no consiguió la bendición católica-apostólica-romana de la Academia de Grandes Sabios y acabó muriendo en un psiquiátrico de forma oscura.

Los síndromes y la mala información campas a sus anchas en nuestra cultura sin que pongamos asepsia biológica en las doctrinas.

Respecto a si he hecho un trabajo de comprobaciones adecuado en los resultados, pues no, no lo he hecho. A mi edad y con mi desconocimiento me da pereza mental y física someterme al dictado de una disciplina, la estadística, que, en este terreno ha servido y sirve para presentar como hipótesis científicamente válidad las mayores patrañas neurofisioógicas que uno pueda imaginar.

Los paciente son habitualmente personas deshauciadas por la oficialidad, con muchas crisis de migraña o con dolor crónico de muchos años, con polifarmacia y, desde mi punto de observación, con polidesinformación. Me limito a cambiar creencias y conductas y comprobar resultados sin grupos control y todo eso.

Los estudios sobre dolor proceden del laboratorio y de ensayos clínicos en los que la valoración cuidadosa del efecto placebo brilla por su ausencia, con un contexto que no se da en la vida real, etc.

El marco de "material y métodos" ha servido para mantener operativa la falacia de las cefaleas vasculares y el mercado de los medicamentos vasoconstrictores (tóxicos conocidos arteriales).

Veo que me has hecho más comentarios. me tomo un respiro y sigo. Es un lujo para mí disponer de tus objecciones. Te estoy muy agradecido. Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

ok. Bueno ciertamente, quizás especialmente en el caso de los dolores migrañosos,la fibromialgia etc...falta darle esa información al clientes que tu valoras como central, y yo por supuesto tengo que creerte, tienes mucha mas experiencia. Respecto a mi campo y mas especificamente respecto a los ataques de pánico, crees que se podría aplicar lo mismo?. A mi me pasa un poco lo que a ti, por lo que veo, como trabajo resulta efectivo (aunque tampoco he realizado un estudio estadístico, me guio por lo que me cuentan y veo) aunque creo que tienen mucho que ver los factores comunes o inespecíficos, y desde luego si puede mejorarse o completarse de alguna forma bien venido sea (no quiero ni necesito tener razón), me gustaría saber tu parecer.
Un saludo y muchas gracias.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: mis reflexiones probablemente estén sesgadas hacia lo biológico. Nos pasa lo que al homúnculo de Penfield: tenemos desarrollados los ángulos de observación propios y algo atrofiados los ajenos.

Creo que en todos nuestros ruidos anda metido el organismo y que no viene mal darle al paciente una perspectiva en ese sentido. Eso le puede ayudar a entender y le obliga a participar activamente en ese estrecho margen del libre albedrío que nos concede nuestra propia narrativa.

Los pacientes que yo trato y entienden agradecen la referencia de organismo y aceptan su coparticipación con el cerebro (sistema de memoria-predicción). Una metáfora que uso mucho es la del aparato digestivo: el individuo es el responsable de explorar el mundo del alimento, adquirirlo, cocinarlo, masticarlo, tragarlo y eliminar los restos. La digestión y la morfogénesis se encargan de utilizar la energía aportada en forma de lechugas y solomillo. Ahí el individuo no pinta nada. Por eso las frases de: "he hecho mal la digestión..." son absurdas.

Doy por sentado además que hay una estructura interpretativa somática moldeada por la cultura y que no hace mas que crear problemas. Creo que es bueno que el paciente lo sepa y se defienda... si le interesa. A veces, los pacientes defienden su supuesto status de enfermo biomédico con uñas y dientes. Las Asociaciones colaboran de forma impagable en esa tarea de concienciación demandante de enfermedad.

Efectivamente no se trata de tener razón sino de optimizar primero el conocimiento y luego acertar con las aplicaciones.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Interesantísimo, interesantísimo. Asi que ¿de alguna forma (y eso es lo que creo que falta conocer, la interface) el organimo biológicamente es coherente con su procesamiento semántico y por tanto cultural?. ¿Es la interface que menciono lo que falta por explicar?. Porque efectivamente yo me fijo mucho en mi trabajo, en la forma en que el paciente EXPLICA el problema, lo que dice y lo que no dice.¿És ahí donde quieres ir a parar?.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: la conciencia es de algo y para algo. Es, efectivamente, un interfaz entre organismo e individuo, una especie de navegador y, creo que, tal como sugieres, el organismo es coherente con su procesamiento semántico y, por tanto influido culturalmente.

Los contenidos de la conciencia se convierten de output en input al instante de su afloramiento. Lo mismo sucede con una neurona aislada: la liberación de neurotransmisores por el potencial de acción (output) es desde el mismo momento que se produce un input para la propia neurona. En ese momento tiene información del resultado de su integración de datos.

Otro aspecto importante de la conciencia es que expresa una resolución probabilística sometida a modulación en cada salida hacia el plano perceptivo. El problema surge del hecho que el cerebro y el individuo consciente defienden la misma semántica, la oficiada por la cultura. Es importante inyectar un factor desestabilizador, dinámico, plástico, liberador para que al menos haya más opciones. El totalitarismo proviene de la doctrina oficial que no deja espacio para la autopoiesis dinámica.

La expresión "dar a elegir" no es muy afortunada pero intento hacer ver al paciente que no puede evitar tomar una decisión. No estamos ante una infección meningocócica en la que el paciente no debe opinar...

En el diálogo mantengo todos mis sentidos muy abiertos para captar fundamentalmente significados. Los pacientes generalmente niegan que manejen opinión. probablemente no son conscientes de que sus palabras surgen de una semántica y de una evaluación. Intento que lo vean, que descubran sus significados...

Tomo todas las cautelas. No se trata de coger una doctrina e imponerla sino mostrarla de tal forma que resulte convincente y liberadora, de los síntomas y de la dependencia farmacológica...

Saludos y que no decaiga...

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Perfecto, perfecto. Desde Maturana no había oido la palabra autopoiesis en "boca" de nadie.
Exactamente,lo primero es que el paciente tome conciencia de que lo único que hace es explicarse las cosas de una determinada manera, y que como explicación, puede ser correcta o no. Además, existen otras posibles explicaciones, como la que tu propones. Y entonces si se convierte en una "elección". Solo desde el momento en que se toma conciencia de que se está haciendo algo muy, pero que muy activamente. Yo trabajo mucho con la adicción al juego, que la doctrina oficial ha vendido como una enfermedad del control de los impulsos (es decir, que la persona hace cosas que no quiere hacer, es decir, un imposible) y que sinembargo la gente maneja, no como una explicación, sino como una VERDAD. Y hago exactamente eso, desmontando con hechos. Es decir: tu explicación es esta, no controlas, pero mira, aquí tenias dinero encima, tenias la máquina pero no jugaste ni un céntimo, y eso aunque tenias ganas, solo por el hecho de que tu mujer podía pasar y verte, así que parece que si hay cierto control, ¿no te parece?. Ahí se genera una duda, que permite acceder a nuevas explicaciones propuesta. Pues bien, esto mismo, dicho en determinados foros supondría mi linchamiento intelectual, y es posible que físico....
Desde hace algún tiempo abogo por dejar de utilizar lenguaje médico en los temas de este tipo, pues también conlleva que individuos avispados pretendan curar, por ejemplo el juego patológico, con despolarizacines neuronales y sandeces similares, a cientos de euros el minuto de tratamiento.
Ciertamente el encontrarme con médicos que básicamente están en la misma dirección ante determinado tipo de problemas, me genera la esperanza de que las cosas cambien, pero sobre todo hace que me sienta menos alienado.

Arturo Goicoechea dijo...

En efecto: el padeciente debe entrever, sentir su protagonismo, su capacidad, su posibilidad de rebotar lo percibido hacia el interior cerebral con un reforzamiento de mecanismo de control.

Comparto tu aversión a la medicalización de estas cuestiones, su congelación como una enfermedad que le coge a uno y le somete negando cualquier posibilidad de respuesta.

El problema se agiganta cuando el label de enfermedad abre la puerta a todo tipo de derechos sociales que encierran en su aparente bondad para el paciente su propia tumba como individuo libre. Saludos