Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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domingo, 2 de agosto de 2009

Falsas alarmas y sesgos de confirmación


El marco doctrinal en el que se nutren y sustentan las teorías y recomendaciones prácticas de los expertos respecto a la aparición de síntomas en ausencia de enfermedad (falsas alarmas) no se corresponde con lo que actualmente sabemos sobre detección de señales y activación de respuestas en la red neuronal.

La fascinación por el poder de las moléculas mágicas que todo lo explican y remedian ha dejado de lado la tarea absolutamente necesaria de actualizar los marcos teóricos neuronales a la luz de los continuos avances sobre componentes y organización.

Los síntomas son avisos del organismo. Algo sucede y deben hacerse averiguaciones y tomar precauciones. La sirena está sonando y es mandatorio averiguar por qué. No basta con ponerse tapones en los oídos, hacer como si no sonara o resignarse a que va seguir sonando de por vida hagamos lo que hagamos (indefensión).

Intuitivamente deducimos que las "neuronas del dolor" sólo saltan cuando algo nocivo las sobresalta. En ausencia de peligro estarían a cero de actividad. Existirían, por tanto, dos estados: no sucede nada (cero) y algo nocivo sucede (uno). La frontera entre el cero y el uno estaría definida por el umbral, un límite que no debe sobrepasarse. Si se sobrepasa, salta la alarma.

¿Qué sucede cuando el estímulo es inofensivo pero hace saltar la alarma?

Las propuestas de los expertos son:

1) Un robo previo ha dejado el sistema sensible y ya no vuelve a su estado basal. La oficina del banco atracado hace varios años ya no es operativa porque el sistema de seguridad sigue en el estado: "están atracándonos" e impide las tareas habituales de una oficina en estado: "todo en orden". Ha habido que cerrarla. La culpa es de la oficina (dolor neuropático)

2) Los clientes ya no se atreven a entrar en la oficina antaño atracada por lo que ha habido que cerrarla. La culpa es del usuario (dolor somatoforme... psicológico, para entendernos...)

Aunque parezca increíble no se contempla una tercera posibilidad:

3) Se han restablecido las garantías de seguridad tras el atraco y analizado los fallos del sistema. Se pueden reanudar las tareas habituales de la oficina con menor riesgo de un nuevo atraco.

La cultura ceba los sistemas de alarma, los sensibiliza. Eso hace que salten por miedo al daño necrótico (el atraco).

No habría problema si cada episodio de falsa alarma fuera contabilizado debidamente como tal. El sistema iría habituándose hasta conseguir un nivel de disparo (criterio) razonable.

El problema surge si cada falsa alarma es contabilizada como una confirmación de los temores. El error no se contabiliza como tal sino como acierto (sesgo de confirmación).

El famoso umbral no tiene una posición fija que separa la normalidad de lo amenazante. Oscila constantemente en función de expectativas y creencias. Eso hace que salten falsas alarmas.

Hay otra cuestión: los ladrones (señal) no aparecen en horas de oficina perfectamente diferenciados de los ciudadanos normales (ruido), con antifaz y pistola en mano preguntando al vigilante por la ubicación del dinero. "Buenas, soy el ladrón. Sería usted tan amable... "

La red neuronal es un gallinero. El parloteo continuo, la algarabía, es la norma, aunque no suceda nada aparentemente trascendente. Sobre ese bullicio (ruido) resalta de cuando en cuando algo novedoso o relevante (saliencia). Las neuronas vuelven la cabeza hacia ello (señal) y le prestan más o menos atención aplicando determinadas evaluaciones (criterio).

No hace falta que suceda nada especial. Basta con que sea martes y trece, haya gente con amarillos, se haya derramado sal o se cruce un gato negro. Es la falsa señal. Saltan las alertas y comienzan los errores, el círculo vicioso, la pescadilla que se muerde la cola y engorda.

- Sistemas de seguridad, sensibilización, alarmismo, señales, ruidos, criterios, sesgos, habituación, condicionamientos, enculturación, retroalimentación positiva, falsas alarmas, resonancia... ¿de qué me está hablando? YO he venido porque me duele. Déme algo que me lo calme y déjese de pamplinas...

- ¿ No le interesa mejorar el criterio del sistema...? Si no hacemos nada seguirán saltando las alarmas... le puedo dar información.

- Las palabras no me sirven. Necesito una solución...


10 comentarios:

Paco Traver dijo...

Buena Arturo, dominguera y por tanto clara y pedagogics.

Paco Traver dijo...

Pero te queria hacer una pregunta respecto a la imagen que has elegido, ¿que significa esa espiral, ese vortice que parece que todo lo traga?

Jesús Castro Rodríguez dijo...

El miedo. Y actualmente el sistema se ocupa continuamente de alimentarlo. De muy recomendable lectura, el suplemento del "El Pais" de hoy sobre un chaval de 19 años, en silla de ruedas, que ha recorrido el mundo. Aquí me acuerdo de la fatiga crónica...
Afortunada metáfora la de la oficina bancaria.

Arturo Goicoechea dijo...

Paco: la espiral tiene el sentido de lo que crece alimentándose a sí mismo, la retroalimentación positiva, las creencias con explicación cerrada que todo lo tragan, el agujero negro, lo que quieras imaginar como algo que te atrapa...

Arturo Goicoechea dijo...

El miedo también puede encajar en la espiral. El síndrome de fatiga crónica es una más de las trágicas expresiones de un cerebro asustado biológica y culturalmente.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Con perdón y con riesgo de ser pesadito, le contesto aquí a un comentario suyo en psicoseando, ya que me parece interesantísima su propuesta aunque no llego a entenderla del todo.
¿A que se refiera cuando dice que entiende la cultura como algo biológico? y otra relacionada ya que su planteamiento me recuerda el de otro científico ¿conoce ustede las teorías del conocimiento del biologo Humberto Maturana?. Este hombre plantea que el conocimiento está biológicamente determinado. Esto lo entiendo. Y creo entender que su propuesta va en esa dirección, pero me interesaría mucho que me lo aclarase.
Un saludo

Arturo Goicoechea dijo...

Jesús: entiendo que la biología contiene materia, energía e información. La información está encarnada en el sistema.

Entendemos la información representada en el genoma como poso evolutivo de una especie, una receta para sobrevivir como dicha especie. Además de la información nuclear congénita disponemos de recursos genéticos que nos capacitan e impulsan a adquirir información de membrana, por aprendizaje.

En nuestra especie no sólo utilizamos el ensayo-error propio sino que podemos, gracias a funciones tipo neuronas-espejo, aprender por ensayo-error ajeno y, tras la adquisición del lenguaje y la acumulación de conocimiento transgeneracional (con individuos dedicados profesionalmente a la adquisición de información) a la información "experta".

La red neuronal está capacitada para incorporar ese conocimiento experto e incluirlo como un componente modulador fundamental en la conformación de percepciones, emociones, cogniciones y conductas. La información a través del lenguaje modifica sustancialmente la homeostasis neuronal.

En el sistema inmune el aprendizaje está condicionado pero no guiado por la cultura. Uno no tiene alergia al polen por publicidad sobre el polen (aunque puede agravarla) pero el equivalente neuronal, por ejemplo una crisis de migraña, está generada por los significados culturales de dolor, cabeza, estrés etc.

Hace tiempo que no repaso a Maturana-Varela pero cuando empecé a dar mi propio giro conceptual los devoraba y creo que seguiría estando de acuerdo, pero tendría que volver a leer El árbol del conocimiento. Puede ser una buena excusa para hacerlo.

Probablemente encontrarás más respuestas desparramadas por las entradas del blog. Me interesa mucho la interacción con psicólogos que hacen preguntas interesantes y complicadas...

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Le explico mis sensaciones al leer su respuesta:
me da vueltas la cabeza (que curioso) al igual que con los planteamientos de Maturana (tuve el placer de asistir a una ponencia memorable para mi).
Es ligar significados culturales, lenguaje, conocimiento, con biología, quimica, fisiología. Algo así como la perseguida teoria unificada en física.
En este sentido, me parece que andamos bastante perdidos al haber generado estanqueidades en el conocimiento (En esta entrada explico mejor lo que quiero decir: http://haymicabecita.blogspot.com/2008/07/el-desarme-lingistico-y-la-desconexin.html , otra osadia, y van...). El caso es que cada vez me parece mas claro que la única forma de avanzar en cuestiones tan complejas es una extrema, extensa, y fluica comunicación entre los diferentes "compartimentos de conocimiento" implicados. La especialización va a tener que ser superada si queremos avanzar en el sentido que aquí estamos planteando. De hecho, por lo último que he leido, los genes, lo genético, es mucho mas flexible y "fluido" de lo que se creia hasta ahora, por lo que Ud. plantea es perfectamente plausible.
Y si no hablamos de dolores de cabeza u otros, y hablamos de los síndromes y enfermedades psiquiátricas ¿como valora ud. el tema de la cultura, y como esto acaba influyendo en lo neurológico?
A mi modo de ver, lo cultural, los constructos culturales generados por los expertos (hiperactividad, depresión...), los significados, influyen en como lo gente enferma, influyen en como la gente expresa esa enfermedad, y en cierta forma esto genera los cambios biológicos que usted menciona. Y aquí es donde entra la espiral, el círculo vicioso también mencionado.
Claro, los tratamientos químicos, no estan de acuerdo con las explicaciones, ni con las soluciones, sino con los significados culturales generados por los expertos.
Por tanto, en lo que respecta a mi área, aunque veo que dado el problema del que hablamos, es absurda la diferenciación, los significados culturales generados por los expertos, son absolutamente PERJUDICIALES, y por tanto, en cambiar esos significados radica la "mejoría" de nuestros clientes, y no en tratar el síntoma (que al fin y al cabo es solo una "señal").
Problema: esta opción esta tan culturalmente alejada de las opciones aceptables por los pacientes, que ni la comprenderán, ni la aceptarán, a no ser que se haga de modo que puedan "verlo" realmente, y por supuesto que quieran, porque, y este es otro problema, de absolutamente todo lo que ocurre, el ser humano es capaz de sacar ventaja.
Ya me dirá usted si ando desencaminado en lo que he entendido de su respuesta.
Muy agradecido por su atención, le aseguro que para mi es muy provechoso.

Arturo Goicoechea dijo...

Jesus: coincido plenamente con tu comentario. Deduzco, por tanto, que has comprendido bien los conceptos que trato de exponer.

Absolutamente de acuerdo en la necesidad que planteas de converger en las fuentes de conocimiento y experiencia. Creo que la superespecialización está haciendo mucho daño.

Respecto al trasvase de doctrinas del campo neurológico al psicológico o psiquiátrico y viceversa no sólo es posible sino necesario.

Tienes razón en la crítica a los objetivos terapéuticos de neutralizar los síntomas directamente. En la consulta sólo pregunto por los síntomas al final, cuando ya hemos hecho el trabajo de mover significados y conductas.

Creo que, al menos en mi terreno, hay muchos pacientes dispuestos a aceptar los síndromes como una consecuencia de una enculturación. Es más fácil con la migraña y bastante complicado con el dolor de aparato locomotor. A los pacientes les resulta relativamente sencillo relacionar dolor de cabeza y cogniciones pero es más complicado desligar el dolor postural o cinético de huesos, músculos y articulaciones, pero cuando se consigue es más gratificante.

Los trabajos de Eric Kandel sobre habituación, sensibilización y condicionamiento clásico contienen una buena enseñanza para ligar lo físico y psicológico. Kandel pasó del psicoanálisis a la Biología.

Pretendo recuperar la idea de organismo como ecosistema celular, con su contrato social de derechos y deberes entre el individuo celular (autóctono o foráneo) y la comunidad.

Me interesa la psicopatología del organismo, que, lógicamente tiene una fuerte influencia cultural en nuestra especie y, sobre todo, me interesa y preocupa la negativa influencia que los neuroprofesionales estamos teniendo a la hora de establecer marcos de referencia a los ciudadanos. Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

No entiendo lo de ligar el dolor de cabeza con las cogniciones. ¿No seria mas "correcto" ligar dolor de cabeza con "situaciones vitales" y por tanto con emociones?. Lo digo porque quizás las cogniciones son en la mayor parte de las ocasiones un "reflejo" de las emociones y por tanto de los significados relacionados con los contextos situacionales.