| Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología. | We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology. |
sábado, 19 de marzo de 2011
Está usted deprimido
viernes, 18 de marzo de 2011
Este deprimente cerebro
domingo, 21 de febrero de 2010
Respuesta de enfermedad
domingo, 22 de noviembre de 2009
Sentir ganas
Al organismo no le basta con disponer de todo lo necesario para el movimiento. Precisa, además, disponer de ganas de moverse.
Las ganas son un ingrediente fundamental para afrontar el día a día.
Músculos, glucosa, oxígeno... y ganas.
- ¿Qué haces en la cama? ¡Levántate!
- No tengo ganas...
El proveedor de ganas es el cerebro.
- ¿Por qué estoy cansada y dolorida sin haber hecho nada especial?.
- Es porque (el cerebro) no te da la gana de levantarte...
- No es que no quiera. No puedo. Mis músculos están agotados. Algo les pasa...
- Insisto. A los músculos no les pasa nada. Tienen suficiente energía para mover el esqueleto. No tienes ganas... Tu cerebro no las activa. Es el que conduce el cuerpo y decide si arranca y pisa el acelerador. El individuo sólo indica a dónde le gustaría ir...
- Me muero de ganas de levantarme y comerme el mundo. Lo que me falta es salud no ganas... ¿Por qué iba a querer el cerebro, mi cerebro, tenerme tirada en la cama como si acabara de correr un maratón?
- Tendrá motivos, sus motivos... El cerebro toma decisiones en función de lo que en cada momento considera aconsejable para la integridad del organismo y la buena marcha de su economía. Si no lo ve claro no invierte un duro. No enciende las ganas...
- ¿El cerebro es rácano y tacaño?
- No exactamente. Más bien es imprudente. Se excede en la prudencia. Le falta confianza en el organismo y/o en el individuo.
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Nacemos con muchos circuitos programados para encenderse y apagarse en función de previsiones. Aprendemos a pronosticar, a ver el mundo de diversos colores. El cerebro también lo hace, aplicando criterios distintos, a veces confrontados con los del individuo.
El programa "respuesta de enfermedad" está seleccionado para desfondar al individuo, retirarle las ganas invitándole así a permanecer tumbado, sin gasolina, al ralentí.
Los tejidos enfermos mandan mensajes químicos (citoquinas) al cerebro. Estos mensajes contienen la clave para el encendido del programa "enfermedad... apagar ganas".
El cerebro tiene sus propias citoquinas para darle al off de las ganas. Basta con que considere "prudente" hacerlo.
Hay muchos pacientes desfondados, doloridos, desanimados... Los médicos no tienen respuestas para esa situación. Puede que ni siquiera tengan preguntas, es decir, ganas de hacérselas. Les falta motivación.
Desde finales del siglo pasado hay investigadores que buscan con empeño gérmenes ocultos. Con cierta cautela han descrito el hallazgo de un retrovirus, el XRMV, en leucocitos de pacientes. Puede que ello explique el origen de la falta de ganas cerebrales. Puede que las células infectadas envíen citoquinas. No soy experto en virología. Espero y deseo que lo que quede al final de todo el revuelo sea para bien de los pacientes.
Aun cuando hubiera infección por el retrovirus el agotamiento provendría del encendido del programa "no tengas ganas". En ese caso estaría justificado y habría que conseguir recuperar las ganas eliminando al virus. Si no se confirma la infección se trataría de un error evaluativo cerebral, un dramático error. Un error que tiene encamados a millones de pacientes sin motivo...
El cerebro tiene razones, evaluaciones, motivaciones que encienden y apagan las ganas. Puede que sea debido a que el organismo esté tocado por un virus pero no estaría de más contemplar todas las posibilidades...
viernes, 9 de octubre de 2009
Sentirse enfermo y estarlo

Uno puede estar enfermo y sentirse perfectamente, como si estuviera sano, pero una prueba puede objetivar, por ejemplo, un tumor maligno.
viernes, 2 de octubre de 2009
Arresto domiciliario

Los seres vivos distribuyen su tiempo entre la "casa" y "la calle". La casa es un refugio, un lugar seguro, preservado de temperaturas extremas y depredadores. La calle es un lugar ambivalente: allí están los alimentos y los ligues pero el tiempo puede ser inclemente y los depredadores están al acecho.
miércoles, 24 de junio de 2009
¡A mover el esqueleto!
Homo sapiens (ma non troppo) es un omnívoro, come de todo, pero no come hierba. En los tiempos duros de la sabana, valían los tubérculos, los insectos y la carroña junto a esquisiteces ocasionales como la fruta, la miel o pequeñas aves y mamíferos. Más adelante apareció la caza organizada, colectiva, de grandes piezas de carne y, por fin el cultivo de todo, la comida a pie de la guarida. Así, sin darnos cuenta hemos acabado en una estrategia quasi-vegetal: nos apalancamos en nuestras casas y extendemos raíces que llegan hasta el super. Con el mando a distancia de la tele exploramos el mundo e "interactuamos" socialmente. Ya no necesitamos las neuronas para buscar comida y defendernos de los depredadores sino para conseguir dinero y aprecio social.
No necesitamos mover el esqueleto para sobrevivir. En su lugar movemos la mente. Resolvemos las cuestiones, o las complicamos aun más, imaginando la realidad, rumiando y amasando confusamente el pasado, presente y futuro.
A muchos les sobrevive la tendencia ancestral del movimiento y dedican su tiempo libre a correr, saltar, agazaparse, danzar, escudriñar, huir, perseguir, lanzar objetos, explorar. Los viajes, el baile y los deportes calman las pulsiones atávicas de los tiempos de la sabana.
Otros muchos se dejan llevar por los nuevos tiempos del garantismo físico y social, de la comida, cobijo y amparo social disponibles sin gran esfuerzo y permanecen encamados, evitando el movimiento.
La inmovilidad no es solicitada ni deseada. Se sienten doloridos y agotados, sin energía ni ganas. Quisieran sentirse bien para explorar el mundo pero su organismo no parece estar para esas alegrías.
- Me duelen los huesos, doctor.
- Los huesos no duelen
- Pues serán las articulaciones
- Tienen buen aspecto en las radiografías. Son un prodigio de la evolución. No las infravalore.
- No sé...pues serán los músculos...
- Los músculos, si tienen comida y oxígeno y no les pide que trabajen por encima de sus posibilidades, tampoco se quejan
- Entonces serán los dichosos nervios
- El dolor es una queja física. No mezcle los asuntos
- Pues entonces no sé qué pueda ser...
- Es su cerebro. Está desocupado. Ya no necesita organizar el movimiento para sobrevivir y ahora le preocupan las enfermedades, los desgastes. Ha criado miedos. Tiene incluso miedo al movimiento. prefiere verle siempre en casa, en la guarida. Enciende el programa de "como si...estuviera enferma" y así no corre riesgos
- No soy de esas que se queda en casa porque quiere. Si me encontrara bien saldría pitando a la calle a comerme el mundo, pero no me encuentro bien.
- No le estoy juzgando a usted sino a su cerebro. Tiene que hablar con él y quitarle de la cabeza ese miedo a que se descoyunten sus huesos, rocen sus articulaciones, se pincen los nervios, se vengan abajo sus músculos o pille extrañas y misteriosas enfermedades, ocultas y agazapadas en el exterior.
- No le entiendo. Mi cerebro y YO ¿no somos lo mismo?
- ¡Y un jamón!
- Usted me dirá...
viernes, 22 de mayo de 2009
Fibromialgia. El cerebro kafkiano




