Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología.

We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology.

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jueves, 10 de marzo de 2011

El misterio de las enfermedades misteriosas



La migraña, la fibromialgia, son enfermedades cuyo origen y remedio se desconoce. Eso se dice.

Realmente es un misterio por qué duele tanto y tantas veces si es verdad lo que dicen los médicos: que no hay nada anormal en el tiempo, espacio y circunstancia del dolor...

- No tendría que dolerle...

Con el dolor sucede lo mismo que con otras percepciones.

- Tengo hambre todos los días y a todas horas...

- No tendría que tener hambre. Está bien nutrido. Demasiado nutrido, diría yo...

Es el misterio de por qué hay ciudadanos a los que comer aviva el hambre en vez de quitarla.

- Cada vez tengo más hambre. No lo entiendo. Ya ningún alimento me hace nada...

El cerebro es un gestor de percepciones. Proyecta hambre, dolor, frío, calor, mareo, cansancio, tedio, euforia... por razones que no siempre comprendemos. Si uno lleva varios días sin comer se entiende que el cerebro nos recuerde con el hambre que el organismo necesita energía pero no tiene sentido que nos proyecte el apremio de comer si nos sobran unos cuantos kilos.

La enfermedad del hambre crónica, injustificada, es un misterio. Los investigadores rastrean la química del hambre en busca de las moléculas que convierten la necesidad en adicción compulsiva. Siempre se encuentra alguna y hay repique de campanas mediático.

Al dolor enfermizo también se le buscan y encuentran moléculas con el consiguiente alborozo.

Los investigadores son optimistas. 

- En los últimos años se ha avanzado considerablemente en el conocimiento del dolor. En el futuro tendremos nuevos fármacos. Controlar el sufrimiento no será problema.

El problema del futuro es que nunca se hace presente en esta cuestión.

La cuestión del hambre no mejora. Todos los días mueren miles de ciudadanos por culpa del hambre crónica insaciable. Puede, incluso, que el problema se esté agravando.

El dolor también hace estragos. Todos los días mueren miles de ciudadanos por el consumo crónico, insaciable, de analgésicos. Puede, incluso, que también el problema vaya de mal en peor.

La gestión razonable, económica, de los recursos perceptivos no está garantizada. El cerebro no es de condición natural inteligente. Más bien lo contrario. Es labor del individuo canalizar las dinámicas biológicas cerebrales, seleccionadas para entornos adversos y competitivos, y adaptarlas al universo del todo a cien metros y sin riesgos. 

Hay niños con hambre y dolor crónico, insaciables.

Hay quien opina que todo es obra de la incoherencia entre lo que demanda la genética alarmista y lo que ofrece la cultura de la abundancia. Las moléculas humanas del dolor y del hambre son las mismas que las de las moscas y los gusanos del laboratorio. Habría que rastrear las diferencias entre las culturas.

- ¿Cultura dice? Los niños no tienen cultura pero tienen migraña y fibromialgia. Son los genes y lo misterioso aún no desvelado. Hay familias enteras afectadas...

Curiosa y errónea idea de la cultura. Parece que no pueda existir impregnacion cultural hasta acceder al "uso de razón".

El cerebro sapiens  (ma non troppo) es, por mandato genético, cándido, imitador y escolarizable. Absorbe cultura desde las primeras horas de vida.

Papis, profes y compas andan siempre cerca del niño proyectando palabra y ejemplo, dichos y hechos. El cerebro infantil es un escolar pasivo que se apropia de cuanto sucede y se comenta para procesarlo según reglas que desconocemos. 

He revisado esta semana a una padeciente con migraña, dolor cervical, algo rolliza, moderadamente desanimada y fumadora. Hizo bien su trabajo de escolarización en "mi cerebro y su YO"... Ya no tiene migrañas, no le duele el cuello (hubo también un buen trabajo pedagógico de dos excelentes "neurofisioterapeutas"), ha ganado unos cuantos antikilos, está animosa tras dejar los antidepresivos y ya no aspira absurdamente humos tóxicos adictivos. 

Es una paciente ideal, inteligente y trabajadora.
  
Para ella ya no hay misterio. Es todo sencillo. 

martes, 15 de febrero de 2011

Salvar el músculo...


Desde la perspectiva de que el dolor proviene siempre de allí donde se siente y que si duele tras la actividad, estamos cansados aun sin habernos esforzado, dormimos poco y mal y no recuperamos energía ni reposo muscular, es lógico que concluyamos que el dolor generalizado es cosa "músculoesquelética". Sólo queda palpar los músculos para desenmascarar y objetivar el cuerpo del delito. Si palpamos músculos y obtenemos 11 puntos dolorosos la cosa está clara: es fibromialgia.

Son los músculos. Para los padecientes está claro. No dan la talla. Están doloridos, desfondados, sin energía, sensibles, inflamados. Hay que recuperarlos con ejercicio pero con extrema delicadeza, sin excesos. 

¿Cómo empezó todo?

- A raíz de un accidente, un idiota que nos dio por detrás en un semáforo en rojo. 

- Era una época de mucho estrés...

- La columna. Artrosis...

- Así sin más...

Los expertos buscan y describen sutiles variaciones químicas en músculos y terminales nerviosas de los nociceptores (las neuronas vigilantes del daño). Allí hay tomate. Donde duele hay pruebas evidentes de anormalidad.

Hay evidencias también de que el sistema nervioso está hipersensible. Cierto, pero ello es debido al bombardeo al que es sometido desde los focos de dolor muscular. Es fundamental identificar y silenciar los zulos de señal nociceptiva, lugares ocultos de los que surge el escape del dolor que ceba la red neuronal y la mantiene en vilo. 

Masajes, relajaciones, ejercicio suave y progresivo, punciones en puntos miofasciales, toxina botulínica, desinserciones, operaciones... Todo aquello que apague el fuego continuo muscular será beneficioso.

Fundamental la lucha con el estrés. Nada de estrés. Contractura músculos. Nada de dolor. El dolor estresa. Prohibido.

Necesario también el sueño conciliador, reparador. Prohibido el insommio.

Al músculo hay que tratarlo con todo mimo. Alimentarlo sin tóxicos. Dieta sana. 

Actitud positiva ante todo. Abnegación. Entereza. Conciencia de enfermedad. Esperanza. Optimismo. Incluso orgullo si hace falta. 

Fármacos. Agujas. Homeopatía. No curan pero alivian.

El ánimo alto, aunque caigan chuzos de punta. Nada de deprimirse. Antidepresivos si hace falta. 

¡Todos con el músculo! Necesita apoyo, mimos, aliento.

Las fibras musculares son células hiperexcitables por derecho propio. Si el ambiente no es el adecuado se contraen creando círculos viciosos. Si la tarea no es la adecuada sufren la sobrecarga, el maltrato. Hay músculos "cenicienta". Son los que cargan con todo. Las tareas de la modernidad no son las más adecuadas. El ordenador... Las cervicales de los sapiens (ma non troppo) no se sabe para qué están seleccionadas pro no para esta maldita vida moderna. ¡Qué decir de las lumbares! ¡Por qué no seremos cuadrúpedos! El bipedismo nos ha pasado una factura excesiva. Manos libres con pulgar oponente, sí, está bien... pero qué me dice del lumbago...

Urge proteger el músculo desde la infancia. Hay niños con fibromialgia. Vida músculosaludable. Ya tenemos las propuestas cardiosaludables. El corazón es también un músculo. Hagamos lo mismo con los demás. Estiramientos. Una hora antes de cada partido y otra hora después. Los chavales tienen que adquirir hábitos adecuados.

No hay duda. Es la hora del músculo. Lo necesitamos fuerte, energético, relajado, reposado...

- ¿Cerebro, dice?

La década del cerebro ya ha pasado. Nos ha dejado un montón de fármacos nuevos, caros, alarma social por el Alzheimer y el Parkinson, promesas... y más sufrimiento. Más dolor, más desánimo, más cansancio, más insommio.

- ¿Neuronas? ¿Son células?

Cuando en el embrión aparecen las primeras neuronas, contactan con las fibras musculares y ya nada será igual para ellas. Recibirán órdenes. 

El músculo es un mandado. Sí, el cerebro es el que manda.

Fibromialgia, ¿cuestión de músculo? ¿cuestión de cerebro?

Usted misma...

viernes, 11 de febrero de 2011

Y sin embargo... no duele



En estos días he visto a dos pacientes con parálisis cerebral con secuelas severas. Su cerebro dañado organiza el movimiento con contracturas, sacudidas y un baile continuo de torsiones sin propósito. No hay nada que corresponda a una postura normal. Todo está deformado. Las curvas y rectas de la columna no son las que mandan los cánones. Una resonancia de sus huesos, imposible de realizar por la presencia continua de movimiento, mostraría todo tipo de "desgastes", degeneraciones discales, deformidades...

- ¿Duele?

- No

Conozco a dos pacientes con osteogénesis imperfecta. Sus huesos son frágiles y han sufrido múltiples fracturas que han soldado dejando deformidades por todo el esqueleto. Habría mil razones "músculoesqueléticas" para convertir sus cuerpos en un espacio doliente continuo.

Sin embargo... no duele.

Sólo las incidencias de daño violento (gripe, fracturas...) generan dolor.

- Amá, me he roto el antebrazo. Me duele.

La distonía es una alteración que genera contracciones sostenidas sin propósito que interfieren con el movimiento voluntario. Pueden producirse en muchas zonas. Una de ellas es el cuello. La distonía cervical produce una contractura constante en el cuello, con deformidad. 

No tiene sentido indicar a estos pacientes consejos de higiene postural. No podrían cumplirlos. El esqueleto adopta la postura que marcan las contracciones patológicas y sin sentido de sus músculos.

Y, sin embargo, no duele...

Veo desde el coche con frecuencia cuando vuelvo a casa a una muchacha con parálisis cerebral que camina con el acompañamiento de sus movimientos parásitos anormales apoyando los pasos sobre el borde externo de un pie deforme. Camina siempre con prisa, decidida. Con toda seguridad no siente dolor...

Hay abuelos y abuelas con manos deformadas. Son manos hábiles, sabias, delicadas. Eficaces y tiernas. Por supuesto tienen mucha artrosis...

Y, sin embargo, no duelen...

Paradójicamente hay padecientes con dolor generalizado, intenso, invalidante...

- Sus huesos son normales. No tiene usted nada. No puede dolerle todo tanto siempre...

Y, sin embargo, duele. El dolor es real. La invalidez es real.

El cerebro gestiona el dolor según la historia de cada cuerpo y la forma en que está interpretada. El cuerpo real y el virtual no tienen por qué coincidir. El dolor no es un indicador fiable de la integridad de los tejidos. Puede estar ausente en presencia de todo tipo de enfermedades y presente estando razonablemente sano.

- Me duele. YO algo tengo que tener...

- Seguro. El dolor no surge por generación espontánea. Es una decisión cerebral. Si duele es que el cerebro considera necesaria la proyección al individuo de una valoración de amenaza. No siempre la valoración es correcta. Si duele y no encontramos nada es que su cerebro está equivocado en su valoración.

................

- Al final han dado con lo que tenía: fibromialgia. Es una enfermedad de origen desconocido. No tiene curación. Por fin sé lo que tengo... No deja de ser un alivio. Espero que acaben encontrando un tratamiento...  
  

martes, 1 de febrero de 2011

Mujer y dolor



Ser mujer conlleva un mayo riesgo de padecer dolor, especialmente si el dolor no está asociado a daño relevante en los tejidos. 

En los últimos años, los estudios sobre diferencias en dolor referidas al género se han multiplicado. Esta es una revisión exhaustiva: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2677686/pdf/nihms98634.pdf.

¿Por qué hay más dolor en las mujeres?

Se admiten propuestas...

El primer problema se plantea cuando juzgamos sobre el origen del dolor. El bien o mal llamado "dolor músculoesquelético" ¿proviene de músculos y esqueletos o de un cerebro vigilante-catastrofista asesorado por profesionales que atribuyen excesiva responsabilidad a desgastes, protrusiones, pinzamientos, contracturas...?

¿Es el organismo femenino más vulnerable, menos resistente a las cargas mecánicas?

¿Tiene el organismo femenino más estrés mecánico y psicoafectivo por los roles atribuidos por la cultura?

¿Es el modo femenino de evaluar el origen del dolor más catastrofista?

¿Afronta la mujer el problema del dolor solicitando más ayuda analgésica?

¿Qué papel juegan las hormonas?

¿Cómo es juzgado por los profesionales el dolor femenino respecto al masculino?

Las preguntas podrían multiplicarse hasta el infinito a través de todas las combinaciones posibles de factores. Lo cierto es que tenemos un serio problema de alta incidencia de dolor local y generalizado en la mujer con el agravante de la compañía frecuente de un estado de ánimo bajo y cansancio. 

El drama de la fibromialgia plantea muchos interrogantes sobre dolor y género. Abundan los trabajos que buscan (y encuentran) diferencias biológicas, influencias de factores hormonales, modos distintos de procesamiento cerebral. La biología existe. No cabe duda. Sin embargo se echan en falta las reflexiones culturales, el impacto del aprendizaje guiado por la copia-imitación-empatía y la información experta. 

Se analiza exhaustivamente el organismo, sus genes y hormonas, su biografía, sus estreses psicofísicos. Es el individuo quien contrae una misteriosa enfermedad. No se considera la posibilidad, aunque sólo sea una alternativa hipotética de trabajo y reflexión, de que el organismo esté razonablemente sano pero esté gestionado por un cerebro equivocado. Si la pedagogía del dolor es manifiestamente mejorable puede que la vulnerabilidad femenina provenga, al menos en parte, de su disposición biológica y cultural a una mayor atención a la vigilancia y evitación del daño. La mujer solicita más atención diagnóstica y terapéutica y, por tanto, es más vulnerable a las expectativas y creencias sociales, profesionales, sobre daño y dolor. 

La fibromialgia es la consecuencia de un cerebro sensibilizado. ¿Cómo se llega a la sensibilización? ¿Por bombardeo de señales de daño físico repetitivo a un cerebro emocionalmente sensible y depresivo o, además o preferentemente, por adoctrinamiento?

¿Necesitamos actualizar y divulgar la información sobre neurobiología del dolor? ¿Están las pacientes interesadas en esa pedagogía o recelan de ella?

El cerebro femenino proyecta más dolor sobre cabeza, "músculos", "huesos", "articulaciones", "discos", abdomen, boca. ¿Cuerpo real? ¿Cuerpo virtual?

Ser mujer, duele. Esa es la realidad.

miércoles, 26 de enero de 2011

La disfunción evaluativa como factor de riesgo



Un organismo razonablemente sano, gestionado por un cerebro equivocado, alarmista, que mantiene programas defensivos sin necesidad, es un organismo maltratado, sometido a cargas físicas que minan su integridad. Los programas defensivos encuentran su justificación cuando hay un estado o agente ofensivo. 

El programa de eliminación preventiva de lo ingerido, es decir: náuseas para provocar el vómito, encuentra su justificación biológica cuando hemos comido algo peligroso o cuando un animal se da un atracón y luego lo regurgita para alimentar a las crías o para ocultar la comida en un lugar seguro. Activar el vómito en el curso de una crisis migrañosa o de vértigo no produce mas que malestar, sufrimiento y pérdida de energía (comida). El organismo tiende a activar preventivamente la incitación al vómito (nauseas) cuando valora problemas internos. Los gérmenes y los tóxicos entran por vía digestiva. Si algo va mal internamente puede que el agente ofensivo ande aún por el estómago y se procede al lavado. El dolor facial, de muelas o del aparato locomotor, no se acompaña de naúseas. Lo ofensivo teórico está aún en la entrada (boca) o es una cuestión de carga mecánica (aparato locomotor). Vomitar no tiene sentido biológico.

Mantener el programa hambre encendido y promovido ansiosamente a pesar del sobrepeso genera todo tipo de inconveniencias físicas. El hambre es para cuando no hay comida a mano pero puede encontrarse si uno se esfuerza. No tiene sentido si sobran kilos o no existe la posibilidad de encontrar un triste bocado.

Gestionar saludablemente el organismo implica acertar en el encendido, mantenimiento y apagado de los programas, obtener beneficio con ello.

La valoración errónea de daño estructural relevante en la columna ("tengo artrosis, pinzamientos, hernias...") implica el encendido de programas defensivos que anulan la función articular, contraen músculos inadecuados y aumentan el estrés mecánico con cada acción. Una columna con "desgaste" necesita articulaciones libres, poca carga mecánica, libertad y promoción del movimiento, confianza... no miedo al movimiento.

La valoración errónea de enfermedad activa el programa "respuesta de enfermedad" que promueve la conducta de sentirse "griposo" (dolorido, cansado, desmotivado) no estándolo. En la fibromialgia el cerebro mantiene activada la desmotivación (cansancio) y penalización (dolor) del movimiento "como si" hubiera enfermedad. Realmente la enfermedad la genera el error evaluativo de enfermedad. No se entiende la obstinación en defender la idea de que la fibromialgia es una enfermedad (en sentido clásico) cuando el estado patógeno es la gestión errónea cerebral de un organismo sano "como si" estuviera enfermo.

El programa del estrés cumple su función: alertar al individuo ante una incidencia novedosa no codificada, tomarle la medida, evaluarla, atribuirle relevancia, seleccionar los recursos de afrontamiento y proceder a activar la conducta más adecuada. Una vez finalizado el episodio, apagar el programa. Estresarse no es trabajar mucho sino hacerlo con una evaluación continua de sobresalto, de amenaza, catastrofismo, fracaso, sometimiento a una jerarquía no reconocida... estar indefenso...  

El programa de sentirse deprimido tiene su sentido cuando la realidad del momento es adversa y no ofrece salida hasta que cambien las circunstancias o se haya rumiado y digerido suficientemente un suceso negativo reciente. La evaluación continuada de indefensión, baja estima propia o ajena, en ausencia objetiva de adversidad o precariedad del entorno, anula los recursos motivacionales y condena al individuo a la inacción.

La evaluación catastrofista tiene sentido cuando ha habido un hecho negativo y hay que analizarlo para aprender a evitarlo o afrontarlo debidamente en el futuro. Acabado el análisis, se apaga el período reflexivo y uno se pone las pilas para trabajar en la consecución de sus objetivos.

- Su cerebro no gestiona bien los programas. Evalúa mal el estado del organismo. Lo hace a la baja. Ve peligro, incapacidad, vulnerabilidad, enfermedad, fragilidad. Por eso tiene usted síntomas... es decir, programas... Están encendidos y debieran estar apagados.

- No estoy de acuerdo. Estoy enferma.

- Si usted lo cree así, está alimentando la evaluación errónea de su cerebro... Mal asunto...

- Me han dicho que mi cerebro ha perdido volumen en la corteza. Eso no me parece normal...

- Las conexiones entre las neuronas se animan con la acción y se apagan con el retraimiento, con el desánimo. Su cerebro tiene la corteza adelgazada porque no tiene estímulos. Están desmotivados. El placer está requisado.

Confundir la apariencia de enfermedad con la enfermedad no es inofensivo. No considerar el error evaluativo cerebral como una patología que debe combatirse con la restitución de la convicción de salud es un error. Defender y reclamar la condición de enfermedad de un organismo sano enfermo de error no es inofensivo.

"... la migraña, la fibromialgia... son enfermedades misteriosas, sin tratamiento..."

¿Para cuándo la consideración seria, rigurosa, de esa omnipresente y rebosante categoría de enfermedades de mediación cultural?

No tiene buena pinta...

martes, 25 de enero de 2011

Ser o estar... esa es la cuestión




Estamos en la era del genoma. Todo proviene de los genes. Somos genes.

Eso dicen.

Un padeciente de migrañas es un migrañoso. Así lo dictan sus genes. Lo mismo sucede con un deprimido, un fibromiálgico...

Podemos nacer marcados por la predisposición a ser enfermos. El dolor crónico es una enfermedad. Eso empiezan a decir. 

Aborrezco el verbo ser cuando nos saca de las casillas debidas, cuando nos determina y condena a perpetuidad a la condición de enfermedad, injustificadamente.

- Nadie es un migrañoso. Padece, está con migraña.

A veces se dan varios casos de un padecimiento en la familia. 

- Somos cuatro hermanas y las cuatro tenemos fibromialgia... (en la consulta de ayer).

Este dato real, al parecer, no puede ser interpretado mas que como una condición genética. Las pacientes son fibromiálgicas... Está claro. Se han descrito varios genes potencialmente implicados en esta enfermedad. Con la fibromialgia y la migraña se nace. Al menos poseemos esa condición vulnerable que, a poco que se nos complique la vida del cuerpo y el alma con contratiempos, desvelará la condición enfermiza. Emergerá esa condición genética de predisposición a ser un enfermo de por vida.

- Es inútil rebelarse contra la condición genética. Un migrañoso essss  un migrañoso. No tiene remedio. Hay que aceptarlo incluso con humor. Hay que ser positivo. No hay que perder tiempo, dinero y esperanzas en borrar esa condición... (oído en TV a un neurólogo, líder de opinión).

Aborrezco la cultura del ser. Está muy entrometida en nuestro estar

El verbo tener es también algo ambiguo...

- Tengo migrañas o tengo fibromialgias deja la opción abierta al ser o al estar pero habitualmente se sobrentiende la condición de ser.

Un gen no es mas que una potencialidad escrita en el complejo universo del genoma que, en función de lo que  suceda allende el núcleo, en el ancho mundo del citoplasma propio y de los núcleos y citoplasmas ajenos, expresará esa potencialidad a través de recetas variables para fabricar proteínas. ¿Cuándo, cuál, cuánto, dónde? Ya se lo pedirán desde los citoplasmas, desde las membranas, desde las fronteras propias y ajenas... y ya se decidirá desde el genoma...

La cultura produce también estados aparentemente inamovibles, esenciales, formas inmutables de serrrr.

Uno es del Athletic o de la Real. No hay posibilidad de trasmutación. Ni siquiera con cirugía. Los colores mandan. Es como estar tatuado.

Las creencias generan la apariencia de ser. Tener creencias migrañosas genera alta probabilidad de padecer crisis... serrr migrañoso.

Puede haber varios casos de creencias migrañosas, fibromiálgicas, en una misma familia. Esss una familia migrañosa, fibromiálgica. Las creencias pueden actuar por contagio (copia, imitación, empatía). 

La condición de vulnerabilidad a la impregnación cultural, al mimetismo social, a la empatía, la obediencia, fidelidad a colores, ideologías... también podría ser genética.

- La migraña es una enfermedad genética. Usted ha nacido vulnerable. Su cerebro se deja influir por los contenidos alarmistas de la cultura en la que se ha desarrollado. 

La condición genética de dependencia de lo que la cultura ha marcado no se puede modificar. Uno seguirá siendo sensible a lo que sucede, se dice, al sufrimiento propio y ajeno... pero podemos intentar cambiar la referencia cultural, ofrecer un modo distinto de interpretar el origen del sufrimiento.

- La migraña es una condición precocinada en los genes. Usted tiene unos genes que contienen la enfermedad de  serrr humana. Es, además, sensible, empática... Con las culturas que están ahí fuera esperándole lo va a pasar mal. Tenga cuidado con la cultura que elija...

- ¿La cultura es genética?

Es como si lo fuera. Nacer en un entorno determinado solidifica las múltiples posibilidades de estar reduciéndolas a una sola opción: la del lugar en el que uno nace y pace.

Hay varias culturas del dolor. La mayoría de ellas ignora la responsabilidad de la cultura y la deriva hacia los genes, los estreses, las hormonas, las dietas, los vientos o cualquier otra fruslería biológica. 

Está también la cultura de la cultura del dolor. Es la que se intenta promover en este blog...

No sólo hay genes. También hay memes...

No se tatúe el cerebro...

martes, 21 de diciembre de 2010

Cambiar de hábitos (Libera me, doctor)



Hay mucho dolor. Demasiado. Homo sapiens (ma non troppo) es una especie doliente. Sus carnes y osamenta no soportan el trote físico moderno y la cabeza sufre la sobrepresión del vapor del desasosiego continuo. 

El dolor es la consecuencia de un soporte físico frágil, vulnerable, delicado, seleccionado para la vida muelle, paradisíaca y no para los tiempos convulsos a los que nos ha llevado nuestro insaciable cerebro.

Desde que fuimos arrojados del Paraíso por la trivialidad de la manzana quedamos marcados por la fatalidad de ganarnos el pan con el sudor y dolor de la frente. De aquellos polvos vinieron estos lodos. No hay esperanza. Tendrá que ser en otra vida. En esta, la condición humana manda. Habitamos el Valle de los Dolores. 

Los sapiens (m.n.t.) no se resignan. Somos de natural rebelde (m.n.t.). Nos hemos negado siempre a aceptar la condición doliente impuesta por la genética blandengue y el desliz del árbol tentador y exploramos todo tipo de argucias para burlar el destino. Enemas, sangrías, sortilegios, musculación, dietas, relajación, meditación, pócimas, hierbas, punciones húmedas y secas, masajes, polienergías, fármacos, ex-moléculas, campos eléctricos y magnéticos, electrodos, prótesis, ortesis, bisturí, omniterapias, holismo, abrazos, risas, llantos...

Todo inútil. Más dolor, si cabe... No le cogemos el pulso al fitness. 

Los sanadores andan reunidos. Lo ven peliagudo. El ser humano no da para mucho. Demasiado frágil y demasiado pellejo.

Sapiens (demasiado doliente) ya no confía en sus cuidadores. Les ha perdido la fe. Ya no pide curación. Al menos, alivio... un poco de alivio, por caridad...

- Lo siento. Para esto no tenemos curación. Es usted un enfermo. Es el ser lo que no va bien. No es el adecuado para la vida moderna. Tiene que aceptarlo. Procure bajar el ritmo. Eso producirá alivio. Utilice nuestros fármacos, siga nuestros consejos, visítenos... Podemos hacer mucho por usted pero es usted el primero que tiene que esforzarse...

- Ya me he esforzado. Soy buen padeciente. He llevado una vida monacal. He seguido sus consejos, he tomado sus fármacos, les he visitado regularmente... Todo ha sido inútil...Cada vez duele más veces, con más intensidad y persistencia. Sus fármacos me han abandonado...

- Hacemos lo que podemos y hacemos mucho... Le repito: es usted un migrañoso. Sus hijos también lo son. No podemos cambiar sus genes. Tiene que cambiar sus hábitos...

- Ya no tengo hábitos. Me los han quitado ustedes...

Es inútil pretender curar la migraña o la fibromialgia. No tienen curación. Los médicos curamos algunas enfermedades pero no estamos ante enfermedades, en sentido clásico, sino ante algo peor: una constitución inadecuada para sobrellevar una vida inadecuada en un entorno inadecuado. 

Eso dicen... Puede que así sea... si así parece... Soñamos la realidad. Construimos el mundo a medida...

- ¿A medida de qué? ¿De nuestros genes y obligaciones?

- No del todo. También importan las creencias, las expectativas... lo que imaginamos Nuestra genética nos condena a imaginar lo que no vemos. El interior no lo vemos luego estamos condenados a imaginarlo... Los expertos nos ayudan a representar un interior teórico, posible, a veces tremendo...

- ¿Para qué me sirve todo esto?

- Pienso que usted habita un cuerpo razonablemente normal, con un interior razonablemente equilibrado y tranquilo, garantizado. Puede que el problema resida en el cuerpo virtual, no en el real... Los dos pueden hacernos sufrir...

- Bueno, supongamos que el problema radique en el cuerpo virtual. ¿Qué solución tengo? ¿Se cura?

- No... pero puede cambiar la representación virtual de su cuerpo, acercarlo al cuerpo real... liberarlo...

- ¿Me va a dar algo para ser más libre? 

- Bueno, la libertad no se concede, se conquista. Exige trabajo, esfuerzo bien dirigido.

- No sé. Hay algo que no me acaba de encajar...

- Quizás sea el miedo a la libertad... todo un clásico de nuestra especie. Tiene que cambiar de hábito. Usted no es un prisionero. En este caso el hábito sí hace al monje...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Confieso que he sufrido



Llevaba ya un tiempo con lumbago pero ello no me impedía seguir con mis actividades. Un mal día, jugando al futbol, tuve la certeza de que había sufrido una hernia de disco. Hice reposo en cama pero aquello iba de mal en peor y me aconsejaron operarme. Así lo hice. Me extrajeron un voluminoso disco extruido. Todo bien... durante unos 5 años. Después todo fue de mal en peor, con períodos de baja prolongados, inmovilizado en cama. De esto hace ya unos 20 años. 

El movimiento estaba muy limitado por el dolor y la rigidez. Entrar y salir del coche, sentarme, girarme, meter el pie en el calcetín cada mañana era complicado y penoso.

Así durante varios años, con bajas de uno o dos meses al año, recluido en cama. El Scanner mostraba cambios postquirúrgicos, fibrosis y cambios degenerativos. El neurocirujano daba por sentado que mi columna estaría inestable y hablaba de "poner unos hierros"...

Fue entonces cuando descubrí que mi enemigo era el reposo y que el movimiento me sacaría de esa situación. Era evidente que cualquier intento activaba el dolor sobre la columna. Pensaba que habría alguna raíz nerviosa "pinzada", músculos contracturados, artrosis, fibrosis... condiciones suficientes para justificar el dolor. Todavía tenía a Descartes en la mente y daba por sentado que el dolor surgía de donde lo sentía, de la columna. 

A través de movimientos simples en diversas posiciones y quitando el miedo, convenciéndome de que nada sucedería, conseguí cada día recuperar algo de movilidad en las articulaciones. A la vez me dediqué a buscar información sobre dolor, depresión, ansiedad, neurofisiología... Una cuestión me llevaba a otra... necrosis, apoptosis, inflamación, reparación de tejidos... evolución... percepción, copia eferente, sistemas de recompensa, hipervigilancia, neuronas espejo... memoria de dolor... nocicepción... cultura...

Sin darme cuenta cambié el chip. Dejé de ser cartesiano. Descubrí que el dolor no provenía de la columna sino de mi cerebro. Cada movimiento estaba evaluado y programado por el cerebro. YO sólo podía expresar mi deseo de levantarme y el cerebro se encargaba de lo demás. Si mi voluntad de girar, flexionarme o ponerme de pie era valorada como amenazante se activaba un programa defensivo-disuasorio. Si el cerebro no valoraba amenaza podía conseguir el propósito con un programa adecuado, articulado, sin reticencias.

Al principio necesitaba algún ritual. Me sentaba en una silla de la cocina en hiperlordosis y estiraba la cabeza hacia el techo como si ello permitiera despinzar algún nervio. En unos segundos sentía que la zona lumbar se relajaba. Otras veces no era suficiente y tenía que tumbarme y hacer una serie de movimientos para liberar las articulaciones lumbares, caderas... De cuando en cuando reaparecían, en grado menor, limitaciones de antaño, calambres, latigazos, rigidez... Extremaba el cuidado al coger pesos evitando flexionar la columna, me sentaba estirado forzando la curvadura lumbar (lordosis)... Había días mejores y peores , pero ya nunca estuve de baja. Con los años todo se ha ido disolviendo. Me siento como me da la gana, cojo los pesos sin pensar en cómo lo debo hacer, me he olvidado de "las buenas posturas" y hago una vida normal, sin restricciones.

Hace unos diez años empecé a dar forma a todos estos cambios en mis convicciones y conocimientos y pasé a la acción con los padecientes de migraña. Hasta entonces les contaba lo que me habían enseñado a contar (genes y desencadenantes), recetaba lo que me habían enseñado a recetar (ergóticos, antidepresivos, betabloqueantes...). Cuando llegaron los triptanes y los anticomiciales ya era un descreído convicto y había sustituido fármacos por pláticas, terapia por pedagogía... Luego vino la Fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica (encefalitis miálgica). Leí un artículo de Simon Wessely sobre terapia cognitiva y descubrí la trascendencia de la información, creencias y expectativas y las reacciones airadas de las comunidades de padecientes...

Más adelante vino la teoría de la información, señales, ruidos, procesamiento, Bayes, redes neuronales.

Justo un poco antes de publicar mi primer libro: Jaqueca, análisis neurobiológico de un dolor irracional (2004), leí un artículo de un tal Lorimer Moseley y más adelante, ya metido en toda la vorágine de la neurobiopedagogía, su libro Explain pain. El libro de Moseley me liberó de la carga de sentirme un predicador solitario en el desierto y, ya recientemente, la aparición de la SEFID (Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor) me permitió sentirme miembro de un grupo de fisioterapeutas (incluidos mi hija y mi yerno) con un buen cuerpo de convicciones compartidas, absolutamente apasionados por la biología del dolor, por tejidos y neuronas.

Realmente lo pasé mal en los años "de la columna". No había horizonte. Sólo dolor, rigidez, miedo, desesperación, incapacidad... "Los años del cerebro" me han liberado de ese infierno.

Y en esas andamos, tratando de trasladar convicciones y afrontamientos a otros padecientes, con desigual fortuna.

- No me convence... Dice que el dolor no existe... que está en tu mente... que duele porque piensas que te va a doler... que es psicológico... pero me han detectado en la Resonancia varias hernias de disco, artrosis, osteoporosis, pinzamientos, el fisio me ha dicho que tengo muchas contracturas, el estrés... voy a la escuela de espalda... 

En lo que se cria se cree y de lo que se cree se crea. Al menos es así para muchos dolores... "de columna"...



miércoles, 10 de noviembre de 2010

El cerebro es un mandado



El cerebro es un órgano pasivo. Encerrado en la caja craneal sólo accede al conocimiento del mundo a través de los sentidos. Eso dicen o parece que dan por sentado quienes elaboran doctrinas políticamente correctas sobre dolor.

El dolor, se dice desde Descartes, se genera donde duele. Los sentidos del dolor lo detectan y lo conducen hasta el órgano de las alturas. Allí reside la conciencia, el escenario donde se proyectan los mensajes del mundo más o menos amplificados. Si hay conciencia de dolor en el pie izquierdo deberemos buscar la fuente de dolor en ese pie. Políticamente correcto.

En la fibromialgia, el cerebro "amplifica" el dolor. Eso dicen. Por supuesto, ese dolor ha surgido como señal de los lugares donde duele. Es un dolor "músculoesquelético". Hay que hacer ejercicio aeróbico... relajar contracturas... Bueno, parece que el cerebro anda hipersensible pero es por obra y gracia del bombardeo de señales de dolor provenientes de unos tejidos dolientes.  

Para los migrañólogos no está claro de dónde surge el dolor. Hasta hace poco brotaba de unas arterias dilatadas (cefalea vascular)... de unas meninges inflamadas (meningitis estéril)... por obra y gracia de unos genes que propiciaban la dilatación y/o inflamación sólo en la cabeza (a veces sólo en media cabeza). Actualmente piensan que hay por los sótanos cerebrales un "generador de migraña". De ahí surgiría el cortocircuito que dispara el encendido de los receptores de dolor "meningovasculares". Por supuesto, el "generador de migraña" anda despendolado por culpa de los genes generadores de migraña...

Leao describió a finales del siglo pasado un modo de respuesta cortical: la Onda de depresión cortical propagada y sugirió (quizás porque tenía auras migrañosas) que ahí podía estar la clave de la migraña. Por supuesto, no le hicieron demasiado caso. Mandaban los tiempos de "todo es circulatorio", los vasoconstrictores y vasodilatadores. Los expertos "piensan" que quizás esa onda pudiera, efectivamente, ser la responsable inicial de las crisis. Pintan en sus dibujos unas ondas que se emiten en la corteza y (en el dibujo, claro) activan los receptores (de dolor, por supuesto) meníngeos. Por supuesto hay unos genes que facilitan el disparo espontáneo de la onda.

En cualquier caso al cerebro le llegan señales de dolor erróneas porque los sentidos del dolor las generan por su condición sensiblera y/o sensibilizada. El cerebro alucina confundido por unas retinas hipersensibles y proyecta imágenes de personas en la conciencia. Hay ojos, oídos, narices, paladares y manos que ven, oyen, olfatean, paladean y palpan más allá de la realidad. Confunden al cerebro.

La distorsión de la información proveniente de los sentidos hipersensibles no sólo confunde al cerebro sino que lo contagia y vuelve hipersensible, catastrofista. 

En un lugar del cuerpo surgieron antaño señales de dolor que volvieron al lugar hipersensible, hipergenerador de señales. Poco a poco los flujos de señal de dolor fueron haciendo caminos facilitados, surcos, gargantas, valles, cañones, esculpiendo en la red el paisaje del dolor crónico.

¿Qué hacer?

Hay que contener el río del dolor, frenar la generación de señal, regular su tráfico con todo tipo de barreras, adormecer el cerebro, relajar espíritus, masajear, estirar, meditar... Sólo así, apagando el fuego de los sentidos, podremos devolver el sosiego al cerebro. La batalla contra el dolor se libra yendo a sus raíces, los tejidos dolientes. Al cerebro un poco de ánimos (antidepresivos) y buenas palabras, promesas de nuevos fármacos, premios de Príncipes y Princesas de Asturias...

El cerebro es una víctima. Tanto bombardeo de dolor acaba dañándolo, atrofiándolo, deprimiéndolo.

¡Pobre cerebro! Triste condición la suya, la de receptor pasivo, acrítico, de malas noticias de huesos, articulaciones y músculos.  

El cerebro sueña la realidad guiado por los sentidos. Si estos no hacen mas que contar historias de terror no puede evitar tener pesadillas...

- A veces me dan ganas de cortarme la cabeza...

- No serviría de nada. Le seguiría doliendo encima del cuello, en ese espacio donde antes había cabeza.

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Creer para ver



El blog ha recogido estos días los testimonios de dos padecientes a las que  ha ayudado la pedagogía sobre Neurobiología del dolor. El propósito era conocer desde su perspectiva cómo se produjo el cambio.

El relato de una mejoría producida "sólo hablando o leyendo" genera con frecuencia incredulidad pero los hechos son los hechos y deben ser respetados, aun cuando se cuestione la explicación.

Si una padeciente de migraña o fibromialgia hace el esfuerzo de adquirir conceptos básicos y sustanciales sobre Neurobiología del dolor, decide dar un giro al modo cómo ha estado afrontando su enfermedad y se produce una mejoría debe admitirse que todo ello ha sucedido, con todas las cautelas sobre los motivos de que así haya sido.

Es inevitable que los padecientes comenten el proceso. Hay reacciones para todos los gustos. Todas son comprensibles pero no necesariamente admisibles. Por ejemplo...

- La información sola es inoperante. Se deben abordar otros ámbitos... las emociones. Una persona no es simplemente un cerebro...

- La teoría está bien pero hay que envasarla en un método, un procedimiento terapéutico, una técnica...

- Estoy, en parte, de acuerdo pero no en todo. 
        
- Si el dolor se ha ido "sólo hablando" es que era psicológico o imaginado o no era para tanto o..."ya me parecía a mí, tanto dolor..."

- ¡Cómo va a tener razón ese doctor y estar "todos los demás" equivocados..!

- La fibromialgia o la migraña no se curan... luego algo que se cura no es fibromialgia ni migraña

- Las "revistas especializadas" no hablan de nada de lo que dice "ese doctor"...

- Te hacen un lavado de cerebro, "se apoderan de tu mente"... es una secta...

- Etcétera...

La Neurobiología del dolor no me la he inventado yo. Sus conceptos están en las "revistas especializadas" en Neurobiología del dolor. Dando soporte a cuanto se divulga en este blog está todo lo conocido y publicado sobre cuestiones básicas: nocicepción, percepción-acción, memorias, imaginación, neuronas, sinapsis, generación, tráfico y procesamiento de señal, sistema de recompensa, neuronas espejo, copia eferente, necrosis, inflamación, daño y reparación tisular, cognición socializada, aprendizaje, empatía, placebo-nocebo, biología molecular, expresión genética integrada con el entorno, expectativas y creencias, reflejos condicionados, evolución, cultura, instrucción experta...

Mi labor ha consistido en buscar la integración de ese conocimiento en una hipótesis que explique físicamente (neuronalmente) el drama del dolor (sin daño relevante).

En la consulta, libros, charlas y blog difundo cuestiones básicas neuronales (know pain, no pain). 

En mi opinión, empieza a ser escandaloso que todos estos conceptos no se incorporen a las doctrinas políticamente correctas sobre dolor, vigentes aún en las aulas universitarias. Es obligación de todo profesional que se ocupe del dolor conocer su Neurobiología, de abajo-arriba y de arriba-abajo, desde las moléculas hasta las capas más evolucionadas del córtex prefrontal. Gran parte de las publicaciones contienen errores gruesos sobre nocicepción y omisiones también gruesas sobre cuestiones básicas a la vez que se da bombo y platillos a cualquier "descubrimiento" molecular que abre un camino de esperanza a un nuevo tratamiento (fármacos).

- ¿Se ha curado la migraña solo hablando? Todos sabemos que la migraña no se cura. Dudo que fuera una migraña...

- Si se han ido los dolores es que no era fibromialgia. La fibromialgia no se cura...

Hay suficiente investigación sobre cultura y enfermedad para empezar a tomarse en serio el hecho de que los circuitos cerebrales organizan su arquitectura y conectividad a golpe de interacción con el entorno. La cultura forma parte de ese entorno y estamos condenados a que nuestro cerebro esté influido por ella no de un modo etéreo, psicológico, mental... sino a través de facilitaciones e inhibiciones en las conexiones neuronales que influirán decisivamente en que determinados programas (dolor, respuesta de enfermedad...) se enciendan de forma anómala, injustificada.

La red neuronal, al igual que la red Inmune, es un sistema celular que se organiza desde el aprendizaje y ese aprendizaje, en nuestra especie más que en ninguna otra, está fuertemente influido por la cultura en la que nos criamos. No tenerlo en cuenta puede tener consecuencias trágicas. 

El Sistema Inmune comete errores de catalogación de peligro. Estos errores traen consecuencias dramáticas, incluso letales. La red neuronal comete también errores. No matan pero mortifican e invalidan de modo extremo...

El propósito del blog es el de alertar a los lectores sobre los peligros de la información, incluida la experta...

Ya lo he dicho en otra ocasión: de lo que se cree se cría... 

La creencia no es algo que el individuo decide quitar o ponerse. Se va construyendo por obra y gracia de las dinámicas inconscientes de la conectividad neuronal, con una diminuta ventana disponible para la intervención consciente del individuo. Somos aparentemente libres y tenemos aparentemente, voluntad, empeño... Es esa diminuta vía aparente de consciencia la que pretendemos sensibilizar para permitir la entrada de conocimiento liberador...

Una vez más, gracias Lurdes y Sol por vuestros escritos...