| Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología. | We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology. |
miércoles, 22 de diciembre de 2010
La suerte
jueves, 28 de octubre de 2010
"Algo terrible va a suceder si no hago algo"
martes, 15 de diciembre de 2009
Al final, tuve que tomar...
-Intenté hacer lo que usted dice. Me dije y le dije a mi cerebro: "tranquilo, no pasa nada..." pero cada vez el dolor era más fuerte y al final tuve que tomar el calmante.
Cuando el cerebro ha encendido el programa del dolor se inicia un tira y afloja con el individuo.
Toda percepción es una decisión cerebral que contiene un propósito. El objetivo cerebral del dolor es proteger una zona evaluada como amenazada. Para ello necesita que el individuo deje de lado sus propósitos inmediatos y se conduzca de acuerdo a lo que el cerebro, en cada caso, considere como conveniente.
En el caso de la migraña la conducta que el cerebro exige habitualmente es la de retirarse a un lugar silencioso y oscuro, desconectar, no probar bocado o incluso eliminar lo ya comido... y tomarse "el calmante".
El individuo tiene otros planes más interesantes pero teme el dolor, la intolerancia sensorial y las náuseas y su objetivo es controlar la crisis lo antes posible.
"Voy a ver qué pasa. Voy a probar... : "cerebro, no pasa nada ahí dentro, no me voy a tomar el calmante... déjame en paz... cerebro no pasa nada ahí dentro, no me voy a tomar el calmante... cerebro, no..."
El resultado del tira y afloja es variable.
- Al final, tuve que ...
La estructura del tira y afloja es la de la adicción.
- Intenté no encender un cigarro, tal como usted me dijo, que le dijera a mi cerebro que no hay ningún motivo para meter humo tóxico a los pulmones, que no tiene sentido que me lo exija aumentando las ganas de fumar pero al final tuve que fumar...
Hay dos modos de curar las ganas de fumar. La inmediata es encender un cigarro... tras otro. De ese modo nos libramos del agobio de no hacerlo. La definitiva es negándonos a la presión cerebral, utilizando argumentos de peso.
Una crisis de migraña contiene la estructura de la fobia, el miedo irracional del cerebro a que suceda algo terrible en la cabeza, y de la adicción, la presión hacia una conducta, un consumo exigido por el cerebro para neutralizar el miedo fóbico.
Dicen los neurólogos que hay que evitar desencadenantes, tomarse precozmente el calmante y retirarse al cuarto oscuro. Es lo contrario a lo recomendable para una conducta fóbico-adictiva.
Dicen los neurólogos, cuando la migraña va mal, que se ha cronificado (transformado) y que ello es debido a que uno ha abusado de los calmantes. Por tanto, debe evitarlos. En esos casos crónicos sí consideran la estructura fóbico-adictiva y exigen al paciente lo que, en mi opinión, debiera haber sido recomendado desde el principio.
Para los pacientes los calmantes son "medicamentos" y no "drogas". Cuesta que acepten, a veces, la estructura de la adicción y de la exigencia irracional, fóbica, a protegerse de un supuesto peligro. Ven a la migraña como una enfermedad que da derecho a tener un tratamiento.
No sirve de nada "decir al cerebro..." si no se han construido previamente un mínimo de convicciones y se han derribado las contrarias...
- No tuvo que... lo hizo. Es comprensible, pero no deja de ser una decisión suya
- A usted le quisiera ver en mi pellejo... Fácil es decirlo...
lunes, 6 de julio de 2009
Dolor

domingo, 5 de julio de 2009
Decidir

La vida está marcada por la intencionalidad, por la decisión. La realidad se nos muestra habitualmente envuelta en incertidumbre y, a través del aprendizaje como especie y como individuos, vamos construyendo árboles de decisiones con acierto variable.
viernes, 12 de junio de 2009
La migraña se resiste
Para los que no hemos tenido migrañas es difícil imaginar el infierno de la crisis. El cerebro está actuando desde la perspectiva de un episodio inminente de muerte celular violenta en la cabeza y expresa, a través del dolor, la intolerancia sensorial y los vómitos, su preocupación primero, la angustia más tarde y finalmente el pánico. De sus circuitos ha surgido la previsión de peligro y se han encendido las alarmas. El individuo se ve envuelto en el programa y debe deshojar la margarita de sus decisiones, sometido a la presión del miedo al sufrimiento de anteriores episodios.
Hay dos estrategias básicas frente a la crisis: 1) someterse a las exigencias del programa, compartiendo el pánico cerebral, aunque desde la perspectiva del individuo, o 2) enfrentarse.
El cerebro teme la muerte celular y exige una conducta defensiva al individuo. Esa conducta consiste en suspender la actividad en curso, desconectar con el mundo, eliminar lo comido y tomarse el catalogado como protector o antídoto, el "calmante". Esa es la propuesta cerebral. Si no se ejecuta, el programa gana intensidad hasta alcanzar un zenit, variable para cada individuo. Si el "calmante" está catalogado como altamente eficaz, la toma precoz abortará la crisis y la demora hará especialmente insufrible el episodio para el individuo. Es comprensible la decisión de tomar el calmante desde la perspectiva a corto plazo de evitar en ese momento el sufrimiento. Sin embargo el episodio quedará recogido como una experiencia que ha validado y reforzado los augurios que lo iniciaron. El medio y largo plazo queda hipotecado: la migraña (la fobia a la necrosis y la adicción al "calmante") gana. Somos humanos.
El cerebro no es una persona, otro YO, que reside en la cabeza y maneja los programas desde una personalidad hipocondríaca irredenta. En ocasiones las entradas del blog dan esa impresión por buscar claridad pedagógica. Estamos hablando de una red de memoria-predicción que contiene una atribución de probabilidades a cada instante y lugar y que si toca un día (con o sin desencadenante) olfatear peligro, activa automáticamente el programa de alerta. La red tiene tendencia biológica a sobrevalorar los peligros pero, sin el empujón de la cultura migrañosa, probablemente alcanzaría un nivel aceptable de racionalidad y existirían menos migrañosos.
Podemos desarmar los contenidos de esa cultura y sustituirlos por conocimiento. Desde ese conocimiento podemos tratar de influir en las probabilidades que la red concede a que la cabeza sufra episodios de necrosis. La herramienta es la convicción de que dentro de la cabeza no sucede nada. No hay aumentos de presión, las arterias no están inflamadas, no hay paroxismos neuronales, toxinas, deficiencias ni excesos. No va a estallar ningún vaso. Sólo miedo virando al pánico. Es como si... Una simple posibilidad teórica de que se infecten las meninges o estalle una arteria pero altamente improbable. Se trata de una fobia interna, una superstición, un pálpito cerebral, una corazonada neuronal. Si se deja llevar del miedo ha perdido la batalla. Sólo le queda obedecer el ritual de los conjuros terapéuticos y la aceptación del escenario que el programa le exige.
Imagine una "crisis" de comprar un décimo de lotería en Navidad. Es lo contrario de una fobia: un deseo irracional respecto a un hipotético e improbable suceso gozoso (pongamos medio millón de euros). Sólo hay dos maneras de solucionar el problema: 1) compra todos los décimos que le ofrecen (décimopatía crónica diaria) o 2) los rechaza todos valorando la probabilidad real (casi nula) de que consiga la pasta gansa. Si compra los décimos accederá a una pequeña ilusión de hacerse millonario pero, sobre todo, se habrá librado de la angustia-pánico de no comprarlos, imaginando la escena de todo el barrio abriendo champán y usted sin el décimo. Si decide "echarle valor" y abstenerse, debe olvidarse del sorteo. De otro modo pasaría unos días atroces pensando en la posibilidad perdida del gordo.
El "calmante" es el décimo de lotería. Si no se toma (compra) aparece el sufrimiento, la presión cerebral hacia una conducta inadmisible. El cerebro activa premios y recompensas para encarrilar nuestra conducta. El dolor penaliza lo que estamos haciendo o lo que dejamos de hacer y la recompensa cerebral por nuestra conducta en la crisis es retirarnos el castigo. Para ello tenemos que contentarle, calmarle, o cambiar sus chips del pánico.
Un "calmante" muy eficaz esconde un cerebro muy asustado.
martes, 2 de junio de 2009
Migraña transformada
Cada año, aproximadamente un 3% de los pacientes migrañosos padecen un apretón de las crisis. Se hacen más frecuentes aunque generalmente algo más débiles. El neurólogo se empeñará en saber exactamente cuántos días al mes y desde cuántos meses tiene dolor. Si este aparece más de 15 días al mes, desde hace más de 3 meses, y es usted previamente migrañoso, le comunicará que su migraña ha sufrido un proceso de "transformación".
En definitiva, a veces las cosas se tuercen, va todo de mal en peor, no se sabe bien por qué, se echa la culpa al abuso de analgésicos y no se ofrecen muchas soluciones. La clave parece residir en la existencia de una condición hiperexcitable cerebral y los motivos de esa condición se atribuyen a los genes y, en este caso, a condiciones poco deseables del individuo: obesidad, tabaquismo, separación, bajo nivel socioeconómico, adicción a calmantes y café etc.
En mi opinión, la transformación migrañosa, obedece a la dinámica propia de los procesos autoalimentados, como las adicciones y las fobias . Aparece una estructura en círculo vicioso que se muestra resistente a la acción de los fármacos. La cultura migrañosa facilita el proceso.
El cambio en el comportamiento habitual de las crisis provoca a veces la preocupación por causas orgánicas (tumores...) o la desesperanza y confusión por el nuevo rumbo de los acontecimientos y la pérdida de eficacia de los fármacos. Es fundamental eliminar la incertidumbre, explicar los mecanismos cerebrales implicados, animar al abandono de los calmantes y proceder a una reinterpretación del proceso migrañoso.
En mi experiencia se consigue controlar bien la situación con el modelo propuesto en este blog aunque es necesaria la colaboración del paciente en asimilar las nuevas propuestas y actuar en consecuencia.
viernes, 29 de mayo de 2009
Malentendidos (II)
Si se acepta que el dolor (en ausencia de daño) está producido por una valoración errónea, innecesaria, de peligro por parte del cerebro, la solución es sencilla: "dígale a su cerebro que le deje tranquilo, que tiene mucho que hacer..."
La mayoría de los pacientes aseguran que han captado la idea pero puede que muchos se muestren escépticos sobre su utilidad.
- O sea, que tengo que pensar que no me está doliendo y así el dolor se irá...
- En absoluto. Eso, con toda probabilidad, hará que el dolor aumente. Si alguien intenta comunicarse con usted porque tiene que darle una noticia importante, insistirá con las llamadas. El teléfono no parará de sonar, cada vez con más fuerza...
- Si no lo cojo, no hago caso, se cansará de llamar, supongo.
- No creo que pueda usted aislarse del sonido y seguir con lo que estaba haciendo como si tal cosa... El cerebro es incansable con sus obsesiones y temores. Si adopta esa estrategia lo tiene crudo...
- ¿Qué debo hacer entonces?
- Atienda la llamada y trate de averiguar el motivo. Además se trata de una llamada que usted temía porque se ha producido en otras ocasiones y no ha traído mas que sufrimiento...
- Algo así como...Dime cerebro ¿qué sucede?
- No está mal. Dado que es una llamada con contenido preocupante sería más correcto decir: ¿Qué te preocupa? ¿Qué temes que pueda suceder en la cabeza (o los pies o la columna según los casos)...?
- Y ¿qué puede preocuparle al cerebro?
- Que pueda suceder algo terrible...necrosis, destrucción violenta de células y tejidos...
- ¿Por qué va a pensar el cerebro algo así...?
- Es su función. Construir hipótesis sobre sucesos terribles, valorar las posibilidades sin bajar nunca la guardia y avisar cuando existe alguna probabilidad. Se cura en salud... Un vigilante de seguridad debe dedicarse a valorar hipótesis de sucesos terribles. Tiene que estar obsesionado con ello. El problema surge de que es sumamente difícil dosificar las emociones, sobre todo la del miedo. Está muy facilitado por la evolución. Si no fuera así probablemente no existiríamos.
- Bien, ya he cogido el teléfono y me he interesado por los motivos. Trato de tranquilizar al cerebro: no pasa nada, no va a suceder nada terrible en la cabeza... pero el dolor sigue ahí, cada vez con más violencia. Trato de calmarme, según usted sin un calmante (difícil me lo pone...).
- El miedo es contagioso pero sólo si se comparten las convicciones. Si alguien le dice que su casa se va a caer en cualquier momento y que debe hacer algo urgentemente, se lo puede tomar en serio o no prestarle ninguna atención: sí o no (todo o nada). Las medias tintas, la incertidumbre, no sirven. Me temo que el cerebro le mete el miedo en el cuerpo con el dolor. Aunque usted se diga: no está pasando nada, todo esto es un despropósito... si no se corresponde con una convicción profunda de que realmente es así, no sirve de nada.
- Tengo que estar convencido de que mi casa (la cabeza) no se va a caer...
- Exactamente. Las convicciones tienen que estar construidas de antemano. No es buena idea dejarlas para el momento en que su cerebro le transmite su inquietud. A veces los pacientes confunden las convicciones con los rezos. Creen que repitiendo una frase, como una letanía o un mantra: "no pasa nada, no me va a doler, no pasa nada, no me va a doler..." se va a solucionar todo. Al comprobar que no funciona se reafirman en la idea previa de que han perdido el tiempo haciendo caso de estas ridículas propuestas y se lanzan a por el calmante, que lo tienen cerca, por si acaso.
- ¿Cómo se construye una convicción...?
- En este caso tiene que ocuparse primero en derribar la convicción contraria. Derribar y reedificar... El problema es que nadie quiere derribar algo suyo que aprecia... Tenga claras las ideas... interiorice la realidad interna...aprenda un mínimo de Biología neuronal... Inmunícese contra la información basura...
- Lo veo muy difícil así sin calmante... Para eso hay que tener mucha fuerza mental
- Siempre estamos aprendiendo. Si no hay riesgo no avanzamos...
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Algunos pacientes actúan como si una convicción pudiera construirse simplemente con un enunciado: "voy a procurar tener un viaje tranquilo":
"el avión no va a caer al mar, conseguiremos aterrizar y saldré vivo de esta... puede que caigamos pero lo más probable es que esté allí un barco y nos recoja justo antes de que se hunda... voy a tranquilizarme... ya sólo faltan 3 horas para llegar... estoy tranquilo... estoy tranquilo... no voy a tomarme el valium... parece que esto se mueve mucho... ¿qué ha sido ese ruido?... la azafata va a la cabina del comandante..."
- ¿Qué tal el viaje?
- Fatal. Le hice caso a un imbécil que me dijo que me convenciera de que no iba a suceder nada, que no me tomara el Valium, que los aviones son seguros, pero no ha funcionado. Ya sabía yo... La próxima vez me tomo 50 mg de Valium y así podré soportarlo algo mejor. Ha sido horrible. La culpa es mía por hacer caso...
miércoles, 22 de abril de 2009
¿Por qué no se ponen de acuerdo y me dicen lo que debo hacer?
Soy consciente de que los contenidos de este blog no sólo son distintos a los de las propuestas oficiales de los neurólogos sino que están confrontados a ellas.
Una paciente (Lulú) ha relatado con crudeza su infierno migrañoso en los comentarios. Ha seguido las indicaciones y terapias habituales pero nada ha detenido la espiral del sufrimiento. Al contestarle y tratar de orientar su conducta creo que lo más expeditivo es aconsejarle que haga lo contrario de lo que ha hecho hasta ahora (por indicación de sus neurólogos). Una afirmación tan gruesa necesita aclaraciones. De otro modo no pasa de ser un comentario de mal gusto. Utilizaré dos metáforas para justificar mi receta:
La estructura de la migraña es, para mí, una estructura fóbica. El cerebro plantea una posibilidad teórica de un suceso destructivo en la cabeza y activa las alarmas expresadas por dolor, intolerancia a estímulos, náuseas y auras. La probabilidad de que realmente suceda lo que la red ha evaluado es, prácticamente nula. Si el paciente enfoca su estrategia a librarse del sufrimiento hará todo aquello que aplaque el dolor. Aparentemente habrá sido una buena idea meterse en la habitación, apagar las luces, pedir clemencia a los familiares, tomarse el calmante y tratar de quedarse dormido.
En una crisis fóbica esta estrategia estaría absolutamente contraindicada. Imagine una sencilla fobia en un ascensor: Su cerebro ha evaluado peligro de muerte (teóricamente posible pero altamente improbable) y activa el programa "salga huyendo". La víctima nota acelerado el corazón, suspirosa la respiración, el nudo en el pecho, la sensación inminente de que algo va a explotar... En ese momento sale del ascensor y comprueba que ya se encuentra mejor. Su conclusión lógica sería que lo que debe hacer es evitar el desencadenante famoso, en este caso el ascensor. Si no puede evitar utilizar el ascensor y si no supiera (este punto es fundamental) que todo el barullo es una absurda fobia acudiría al Cardiólogo a por ayuda. Este preguntaría por los desencadenantes y el paciente sugeriría que cree que son los ascensores. El especialista le diría que tiene una enfermedad genética, con su nombre correspondiente, le daría unos comprimidos y le recomendaría evitar los ascensores.
Mi recomendación sería: no haga caso: a su corazón no le pasa nada y los ascensores son seguros pero su cerebro, por lo que me dice, les tiene miedo. Debe tranquilizarle y entrar con confianza. No tiene sentido que tenga que subir 20 pisos andando. No se tome ninguna pastilla. Utilice el sentido común.
La crisis migrañosa es una fobia referida al interior. Como no podemos interpretar con seguridad lo que no vemos, quedamos atrapados por lo que el cerebro especula.
La estructura de la migraña corresponde por otro lado a la de una adicción. Escojo, para explicarme, un ejemplo frecuente: fumar.
El cerebro se impregna de la costumbre social de encender un cigarro. Si lo han hecho tus padres, las probabilidades de imitarles en el futuro aumentan (¿sólo genes? no lo creo) Cualquier día uno enciende el primer cigarro. ¿Por qué ese día y no antes o después? No lo sé. Ese fue el día en que sucedió. Estaba la propuesta cerebral a punto de caramelo.
Imaginemos también que usted sólo nota el desasosiego y que le recomiendan que "va muy bien" encender el cigarro. Lo hace y un buen día comprueba que, efectivamente, le devuelve a la normalidad... durante un rato.
Acude al especialista y le pregunta por los desencadenantes. ¿"Lo nota más en cafeterías, cuando está de tertulia... "? Usted cae en la cuenta de que efectivamente es así y el médico le dice que padece una enfermedad X y que debe evitar las cafeterías y las tertulias y refugiarse en una Iglesia donde, efectivamente, comprueba que se le pasa el desasosiego. Por supuesto si no anda bien la cosa le recetará unos cigarros que van muy bien para el desasosiego (la enfermedad X). Le recomendará que no espere y que encienda uno tan pronto como note la inquietud.
Yo le recomendaría que no haga caso: que el desasosiego tiene un origen cultural, se aprende, y que encender un cigarro no es una buena idea.
Aunque le cueste creerlo, el cerebro activa el programa para que tome un analgésico.
En la migraña existe una estructura fóbica y adictiva. Lo que recomiendan los neurólogos, si yo estoy en lo cierto, no es correcto. En mi modesta opinión, debe hacer justamente lo contrario.
Usted pregunta si Madrid está al Norte o al Sur. Unos le dicen que al Norte y otros (los menos) le diremos que al Sur. El problema es dónde está usted situado, pues eso de estar al Norte o al Sur, como ya dijo Einstein... es relativo.







