| Se puede tener un cáncer y encontrarse bien o estar sometido a un sufrimiento e invalidez considerables sin que los médicos encuentren pruebas de enfermedad. La Medicina no ofrece respuestas aceptables para esta última situación y recurre arbitrariamente a negar la realidad del sufrimiento, haciendo aún más insufrible el calvario de los pacientes. Este blog intenta aportar desde el conocimiento de la red neuronal un poco de luz a este confuso apartado de la patología. | We may have cancer and feel good, or be submitted to substantial disability and suffering without doctors finding any evidence of disease. Medicine gives no acceptable answers to the last situation and arbitrarily appeals to denying the reality of suffering, making the calvary of patients even more unbearable. This blog tries to contribute with the knowledge of the neuronal network, giving a little light to this confusing section of pathology. |
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Confieso que he sufrido
lunes, 22 de febrero de 2010
Cronificación
domingo, 21 de febrero de 2010
Respuesta de enfermedad
martes, 16 de febrero de 2010
Las creencias de los neurólogos
lunes, 15 de febrero de 2010
Los aguafiestas
domingo, 14 de febrero de 2010
Fisioterapia cognitivo-conductual
sábado, 13 de febrero de 2010
Daño necrótico y alerta nociceptiva
Las células pueden morir de forma violenta, por temperaturas extremas, estímulos mecánicos (desgarros, compresiones), ácidos, cáusticos, falta de oxígeno o gérmenes. La muerte violenta se denomina necrosis y es el suceso más temido y controlado del organismo. Una célula necrótica pierde la integridad de su membrana vertiendo productos altamente tóxicos que desencadenarían la muerte necrótica en cadena. Podemos utilizar la metáfora del fuego.
Hay fuegos incontrolados, (incendios) y fuegos controlados como el de un fogón, un alto horno o una chimenea doméstica. El fuego no controlado se extiende convirtiendo todo lo que pilla en fuego. La necrosis no controlada se extiende convirtiendo todo lo que pilla en necrosis.
Cada rincón del organismo dispone de un sensible sistema de detección de la necrosis. Células vigilantes del sistema inmune y nervioso están dotadas de receptores que captan señales necróticas y ponen en marcha la respuesta inflamatoria cuyo objetivo es doble: proteger las células vecinas sanas neutralizando y retirando los restos necróticos y promover la reparación del tejido dañado. La inflamación es la respuesta a un fuego no controlado: lo apaga y activa la reconstrucción de lo destruído.
El dolor forma parte de la respuesta inflamatoria. Notifica al individuo que hay problemas en una zona y le obliga a respetar el proceso de reparación evitando su utilización mientras persisten los trabajos de reconstrucción. La inflamación es necesaria pero puede ser peligrosa si se produce con excesiva violencia. Cada órgano dispone de mecanismos propios que ajustan la respuesta inflamatoria para protegerse de los posibles excesos. No hay inflamación sin antiinflamación. Las dos están reguladas al detalle por un complejo sistema de señales.
Parte de la antinflamación corre a cargo de los llamados opiáceos endógenos (equivalentes a la morfina). Podemos frenar la inflamación con fármacos. El resultado lógico será que se reducirá la hinchazón y el dolor (y, teóricamente frenando también la reparación tisular). La aplicación de antinflamatorios y opiáceos es eficaz porque el tejido está rebosante de receptores. Los opiáceos son eficaces por ello en el dolor asociado a destrucción de tejidos, como fracturas, intervenciones o cáncer. Su administración parece justificada para evitar el sufrimiento improductivo.
La alerta nociceptiva es un estado de vigilancia sensible por evaluación de posible daño necrótico. Tanto el sistema inmune como nervioso construyen continuamente previsiones de peligro de necrosis y activan programas defensivos preventivos cuyo objetivo es evitar el suceso necrótico.La alerta nociceptiva neuronal se expresa por la activación del programa dolor proyectado sobre la zona juzgada como amenazada.
En la alerta nociceptiva los opiáceos endógenos están a la baja, lógicamente, pues se trata de captar sensiblemente cualquier agresión. Por ello la aplicación externa de morfina es menos eficaz e, incluso, puede inducir una reacción proalgésica por parte del sistema nociceptivo, liberándose por ejemplo, colecistoquinina.
En el congreso de la SEFID se nos vendió la moto de las excelencias de la aplicación local de morfina allí donde doliera. Los fisios no tendrían mas que requerir los servicios del morfinólogo para poder hacer su trabajo, que, según parecía, se limitaba a mover pasivamente extremidades. No se hicieron distinciones entre dolor asociado a necrosis-inflamación y dolor en ausencia de necrosis-inflamación. Al parecer da lo mismo. La morfina puede con todo. Expresé mis objecciones y se me contestó que podría aportar "cinco evidencias científicas" de lo que sostenía y no sólo "impresiones personales" como era mi caso.
No quiero abrumar con erudición. Habitualmente no hago citas de artículos pues no quiero que el blog se convierta en una "casa de citas" pero no quiero dejar vivo el comentario del ponente. Así que doy sólo tres:
1) Involvement of cholecystoquinin in the opioid tolerance induced by dipirone (metamizol) into the periaqueductal gray matter of rats. V.Tortorici. Pain. 112 (2004) 113-120
2) Involvement of local cholecystoquinin in the tolerance induced by morphine microinjections into the periaqueductal gray of rats V. Tortorici. Pain 102 (2003) 9-16
3) Antiopioid peptides. Handbook of biologically active peptides. Y. Wang. (2006)
La aplicación triunfalista e indiscriminada de analgesia induce estados del sistema nociceptivo de peligrosas consecuencias para el futuro, en forma de hiperalgesia, cronificación del dolor y muerte por complicaciones digestivas, renales y sobredosis. No se debe aplicar la misma filosofía al dolor necrótico que al dolor por evaluación catastrofista de necrosis... sin necrosis.
Los antibióticos generan resistencia por parte de los gérmenes y los opiáceos, especialmente si no hay necrosis, generan resistencia por parte del sistema nociceptivo, empeñado en sostener el dolor como alerta hacia el individuo.
martes, 9 de febrero de 2010
Cambiar o no cambiar... esa es la cuestión
Rafael Torres, presidente de la SEFID, expuso con claridad y fundamento la necesidad del cambio en la ponencia inaugural:
Neurobiología, sistema médico, sociedad y cultura. Necesidad de un cambio
El Sistema Médico no puede seguir manteniéndose al margen de la Neurobiología. El organismo está inervado, no sólo por cables que recogen las incidencias de los tejidos sino también por circuitos con programas que modulan los estados de dichos cables y la gestión del tráfico de sus señales
El modelo vigente sobre dolor necesita urgentemente una actualización, soltar el lastre de los tópicos acientíficos para sustituirlos por conocimiento biológico de calidad..
Lo lógico es que el cambio, las propuestas, vinieran desde la Neurología pero no hay motivación por el dolor entre los neurólogos. En el volumen dedicado al dolor del Handbook of Clinical Neurology el primer capítulo es: ¿Por qué no les interesa el dolor a los neurólogos?.
Han sido los fisioterapeutas los primeros en poner sus expertas manos a la obra. Butler y Moseley han liderado a través de Explain Pain el movimiento de cerebralización del abordaje del dolor.
El dolor crónico es una cuestión de cerebro. Es el cerebro el que enciende y mantiene activo el soporte neuronal necesario para generar la percepción dolorosa. La participación de las señales tisulares no es ni necesaria ni suficiente para explicarla.
Nadie mejor que los fisios para valorar el comportamiento dinámico del aparato locomotor, su funcionalidad. Las limitaciones estructurales y funcionales tienen una responsabilidad variable pero no serán correctamente comprendidas ni resueltas si no se contempla también la evaluación cerebral sobre su estado, su vulnerabilidad.
El Sistema Médico ha potenciado una idea de tejidos frágiles , vulnerables, hiperexcitables, sin capacidad de reparación, necesitados de una ayuda externa correctora. Ha sobredimensionado su capacidad de solucionarlo todo con fármacos, infiltraciones, manipulaciones, masajes, estimulaciones y musculaciones.
El Sistema Médico ha potenciado la dependencia de ayuda externa a la vez que ha ignorado la importancia de la cultura, la información, la pedagogía sobre organismo.
Las exposiciones de "expertos" en dolor contienen habitualmente errores básicos sobre los procesos neuronales que lo sustentan. Seguimos oyendo términos como receptores de dolor, vías de transmisión de la sensación dolorosa... Se sigue considerando el dolor como un estímulo y no como un programa perceptivo cerebral.
El cerebro de sapiens (ma non troppo) está socializado. Cada profesional es responsable de una parte de esa socialización. Los profesionales de la salud configuramos programas cerebrales emocionales, perceptivos y motores a través de las expectativas y creencias que difundimos entre nosotros mismos y los padecientes.
A finales del siglo XIX, no sin resistencia, se consolidó la necesidad de la asepsia en la práctica obstétrica para evitar las terribles epidemias de sepsis puerperal.
Puede que sea el momento de establecer la necesidad de la asepsia informativa para frenar la epidemia de dolor crónico no explicado por daño tisular necrótico.
Es el momento de la higiene cognitiva. Los nuevos fisios deben ponerse las pilas, tomar aliento y afrontar la responsabilidad de la actualización.
Puede que la resistencia al cambio no esté en los ciudadanos sino en los propios compañeros...
lunes, 8 de febrero de 2010
Los fisios de la SEFID
Hay varias tribus de fisios. He tenido el placer de conocer a la que ha acudido al congreso de La SEFID (Sociedad Española de Fisiología y Dolor). No he encontrado una denominación adecuada para describirlos. Me limito a describir su proceso de gestación.
Los fisios-SEFID acaban sus estudios oficiales y salen con una mente poblada de biomecánica. De inmediato deben ponerse a trabajar. Para ello abren una modesta clínica y ponen sus manos sobre cuerpos doloridos. No tardan en comprobar que hay algo más en esos cuerpos que palpan que aparato locomotor. Les falta tiempo para matricularse en escuelas privadas de osteopatía, drenaje linfático, dolor miofascial... etc. para colmar su ansia de conocimiento y de aliviar.
Hipotecan sus fines de semana y se gastan la pasta que ganan los días laborables en acudir viernes, sábados y domingos a las clases. Viajes, hoteles, matrículas... No tienen nada equivalente a plazas de MIR o PSIR (Médicos y psicólogos ampliando estudios con sustanciosos sueldos mientras aprenden).
Los fisios- SEFID descubren más pronto que tarde que algunos conceptos aprendidos en la Escuela Oficial y en los cursos privados de postgrado, son falsos y/o insuficientes.
Los fisios- SEFID descubren que las neuronas existen y que además de manos tienen voz, lenguaje, información, cultura... y que el movimiento sólo es posible a través de los programas de una compleja red neuronal.
Los fisios-SEFID se interesan por la Neurobiología del dolor y descubren que algo profundo les ha tocado y les obliga a cambiar su modo de operar ante el paciente dolorido. Saben que tienen ahora una herramienta poderosa, el conocimiento de la red neuronal aplicado al movimiento pero este conocimiento les obliga a navegar contracorriente, contra las teorías y prácticas en las que se han formado al inicio de su carrera y que son las que comulgan ciudadanos y demás fisios.
El presidente de los fisios-SEFID, Rafael Torres, presenta su ponencia: Neurobiología, sistema médico, sociedad y cultura. Necesidad de un cambio. No llegamos al centenar los asistentes. El moderador, sorprendido por lo oído, califica, sin acritud, el contenido de provocativo. Los congresistas, aplaudimos con entusiasmo la proclama y el coraje de Rafael.
Las ponencias se suceden. Hablamos en los escasos tiempos de descanso. Algo más en las inevitables copichuelas nocturnas.
Los fisios-SEFID se han pagado el viaje, el hotel y la inscripción. Han dejado de trabajar (y ganar su jornal) para estar allí.
No soy fisio (sino neurólogo desarraigado) pero sí socio de la SEFID. Los neurólogos tienen formación de postgrado, viajes, hoteles e inscripciones en cursos, pagados. El esponsor es la Industria Farmacéutica.
Los fisios- SEFID creen en la Neurobiología del dolor, en sus manos y en lo que dicen.
Los Neurólogos creen en lo que recetan y aplican. Lo aprenden en revistas, libros y congresos generosamente sufragados por los fabricantes de fármacos y dispositivos.
Iré desgranando reflexiones sobre lo dicho y silenciado.
He tenido la gran fortuna de conocer a los fisios-SEFID y espero contribuir con este blog a que consigan sus objetivos y sean conocidos y apreciados.
Ciertamente la Neurobiología del dolor es provocativa. Gestionar esa doctrina provocativa para mantenerla viva y se desarrolle en una ambiente receloso, a veces prepotente, no resultará tarea fácil.
Los que estuvimos en Valencia esperamos ansiosos el siguiente congreso en Madrid.
Mientras llega Madrid... siempre nos quedará Valencia... Doy las gracias a los sufridos organizadores por habernos facilitado el encuentro.








